MESONES DE ISUELA 2000 AÑOS DE HISTORIA. ALBERTO CIMORRA

 

MESONES DE  ISUELA  2.000  AÑOS  DE  HISTORIA




 

                                                                                            

MESONES  DE  ISUELA. 2.000  AÑOS  DE  HISTORIA

Autor: Alberto Cimorra Sánchez

DEPÓSITO LEGAL: Z 341 - 2022

IMPRESO EN ESPAÑA. ZARAGOZA

Marzo de 2022. Nueva Edición

En recuerdo de Jesús Moreno Sánchez


ACERCA DE ESTA PUBLICACIÓN *

            En el año 2009 apareció el primer libro (“edición divulgativa”) de la historia de Mesones, que abarcaba únicamente hasta el momento de la expulsión de los moriscos. No obstante, anteriormente ya había salido a la luz algún fragmento de dicha historia en un programa de fiestas del verano, el del año 1998. Después, en otros programas salieron otros. Y en el año 2013 apareció ya, para completar la historia de Mesones, la segunda parte, también en “edición divulgativa”, la que iba desde la repoblación de este municipio hasta nuestros días. Pues bien, una vez “completada” la historia de Mesones, y habiendo pasado ya unos años, con el objeto de tener ésta en un solo libro y, especialmente, con una mejor presentación y, sobre todo, con una mayor calidad de lectura (de lo que se quejaban todos) y, también, para que pueda llegar así mejor en el tiempo a las nuevas generaciones, para que no olviden su historia, surge la idea de esta nueva publicación.

            Lo primero que piensa uno es en refundir el contenido de las anteriores con un nuevo índice, para que esta historia de Mesones estuviera así totalmente sistematizada. Habría que cambiar, pues, el orden de algunas cosas, añadir otras que enlazaran con las siguientes, quitar también otras que ya no tenían cabida, etc. Pero, con todo ello, quizás, estuviéramos perdiendo también algo, desde luego, la propia génesis y, por ello, su “historia”. Y muchas veces es mejor no tocar nada. Segundas partes, se dice, nunca fueron buenas. Por todo ello, lo que se ha hecho en este libro es simplemente recoger las anteriores publicaciones “divulgativas” tal como salieron a la luz. Creo que es, en definitiva, al final, lo más acertado. Únicamente se han incorporado ahora algunas imágenes para ilustrar mejor el texto o se han completado algunos párrafos que antes no tuvieron cabida.

            A la vez, aprovecho ahora para “completar” la historia de Mesones añadiendo un pequeño Apéndice Documental. En relación a éste, querría hacer algunas precisiones por lo que respecta al censo de población de 1824 que este apéndice recoge:

            Este censo se conserva en el Ayuntamiento de Mesones. Lo confecciona el secretario (y también “labrador”, como pone en su propia cédula censal) Juan Francisco Molinero. No indica fecha concreta de su realización, señalando sólo el año 1824. Y parece que incluye (como se hará posteriormente en otros censos) a las personas que estaban en esta población físicamente en un día concreto de ese año. Únicamente siete personas (el “inquilino principal” de cada hogar) firman las cédulas. En el resto se hace constar “no sabe”, salvo en dos ocasiones en que no está la firma ni se hace constar nada. Como ya hicimos con el censo de población de 1860, antepondremos aquí el apellido al nombre. Alguna palabra del censo ha resultado para mí ilegible, señalando esto con un interrogante. Pero, sobre todo, al observar este censo, parece llamar la atención el hecho de que en él faltan muchos nombres que, no sólo aparecerán años después en otros censos, sino que están ya en las inscripciones parroquiales. Desde luego, además de jóvenes que pudieran estar en el ejército, parece que casi todos los “mozos” están ausentes del pueblo en este momento, quizás, desplazados en labores agrícolas de temporada. Así, únicamente hay dos de 17 años, uno de 18 y de 19 y dos de 20. De 21 en adelante no existe ninguno. Y lo mismo ocurre con las “mozas”, como podrá observarse (quizás, todas salen a “servir” a poblaciones más grandes).

* Esta nueva edición, que sigue a la de 2016 y 2017, además de completar algún párrafo, incluye el apartado relativo a los apellidos de Mesones, el de las Peñas de la Solana  y el punto II  y III del capítulo  I de “Los Expulsados”del libro II. También recoge ya, y con otro apartado, la tesis de Eloy Morera del origen templario del castillo de Mesones, siglo XIII.


                                                                 Bajo la tierra quemada                                                     

 

                                                                       Arena, cal y arcilla

 

                                                                       Y un viento sordo

 

                                                                          Que te arrastra.                                                

 

                                                                   Nubes de plomo silenciosas

 

                                                                       Sobre la tierra de ceniza.

 

                                                                         Piedras ardiendo al sol

 

                                                                            Y flores deshojadas.

 

                                                                             Un día más he visto

 

                                                                               Tu cuerpo desnudo

 

                                                                                   Y polvoriento.

 



MESONES DE ISUELA

 

      HISTORIA DE UN PUEBLO

                                                                                               

           III.-  DE LOS ÁRABES A LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS                                        

               Las tradiciones y costumbres de una población, su lenguaje, la forma de hablar, sus fiestas, su folclore, su propia religiosidad o la manera de ver las cosas o de entender la vida, todo ello, forma parte de su patrimonio cultural. Pero, todo esto no sólo la identifica sino que nos transmite también su propia historia. De igual manera, el nombre de las cosas, los lugares, los parajes, los sitios, las calles, los barrios, no sólo describen el entorno, el paisaje, la naturaleza, el terreno, sino que nos cuentan también la historia. Pues bien, voy a aprovechar este espacio, dado que quizás tuviera peor encaje en un relato histórico, para hacer algunas referencias a esto de los nombres, es decir, a la toponimia de Mesones.

              El propio nombre de este pueblo, que sabemos deriva de “ Masones”, nos ha contado, como vimos, buena parte de su historia. Lo mismo podemos decir de la vecina población de Nigüella. Otros nombres de poblaciones, cuyo significado se desconoce, nos remontan, quizás por ello, a épocas y culturas más antiguas. Este es el caso de Tierga (Terga/Terka), identificada con la ceca celtibérica de Tergakom, cuyo término podría significar en lengua celta “mercado”. O de Gotor, al que se le atribuye un origen, incluso, preindoeuropeo, al igual que Purujosa. Aranda o Arándiga, y el propio río Aranda, parecen encuadrarse en la cultura celtibérica. Isuela podría estar relacionado con el celta Iso, río, y podría significar “pequeño río”. En algún documento medieval aparece ya como el Hisuela. A Calcena se le atribuye un origen romano, derivado del antropónimo Calcius. Brea podría venir de vereda, “junto al río”, teniendo su origen en alguna villa romana. En la época árabe o, incluso, antes se convertiría ya en Brea. Los topónimos Morata y Morés tendrían un origen posterior y significarían “lugar de moros”.

              Y es que las cosas con el paso de los años tienden a conservar el nombre. Veamos dos ejemplos. Uno es el de la fuente Nueva, junto a la carretera, poco antes de llegar al pueblo (o poco después de salir). El forastero que lo oyera pensaría que es de hace pocos años. Y, sin embargo, es de antes de la guerra. Pone la inscripción, 1927. Sería, pues, de cuando la dictadura de Primo de Rivera. Por ese tiempo se hicieron grandes obras públicas. Alguna debió llegar a Mesones. La remodelación debió de ser tal que llegó a perder el nombre. Se hicieron hasta unas escaleras de cemento. El otro es la cabaña Nueva, situada en el sendero (ahora camino) que iba de Mesones a Andacón y a la Cañada. Ésta es posterior, de la 2ª República, y se hizo para protegerse de las tormentas cuando se acarreaba la siega y las uvas. De este tiempo es el diseño de la fuente de Andacón, realizada asimismo con la oportuna subvención. Y podemos señalar también otro ejemplo, diferente, no sé si más reciente, el camino de los Carros (por ello, el único que habría) que va desde el Campillo hasta la Cañada. Por aquí hace ya tiempo que no pasa ningún carro, pero todavía conserva el nombre. Sin embargo, y dado que quizás no figure como tal en ningún plano catastral o del SIGPAC, muy pronto podría perder su nombre.

              La mayoría de los nombres de los parajes o lugares hacen referencia a la naturaleza del terreno. Muchos, por pertenecer a la cultura y lengua en la que nos expresamos (la cual ha recogido palabras de otras lenguas y culturas, lo que complica más el asunto), los relacionamos fácilmente o, al menos, podemos tener alguna idea de su significado. Esto haría suponer que no tuvieran mucha antigüedad. Sin embargo, podrían tener siglos. Además, aquí se da el fenómeno de la existencia de dos culturas latinas en momentos diferentes de la historia, por lo que habría que diferenciar a la una y a la otra. E, incluso, puede haber aragonesismos, palabras del aragonés que hoy aquí ya no conocemos. Así, pues, tenemos: la Solana (por su situación) y las Peñas de la Solana (las calizas del Triásico); Peñalvilla (en un mojón de Rodanas) y la “Pieza la Villa” (en la Huerta -el regadío-; el municipio tendría ahí algún campo); los Cañares (aunque hoy, debido al abandono, no parecen quedar muchos), Valles (dos barrancos que se juntan para formar otro más grande), las Predicaderas y, enfrente, abajo, la Misa de Once (era de los curas); otro era el “Escrapulario”; y también está la Capellanía (paraje de un polígono); las Torcas (significan, depresión del terreno con bordes escarpados), las Suertes (suerte es parte de la tierra de labor separada de otra por sus lindes; también era una medida); las Olmedas (por la existencia de ese árbol), el Olivar (aunque ya no queda ningún olivo de los que hubo), la Llana (de llano o plano), el Caño (cuando la regadera se tapa), las Pozas (manaba agua y abrevaban las caballerías); la Costera (la palabra lo dice), la Pedregosa, la Cerecera, la Codera (un codo), el Reguillo y el Reguero (es barranco; en Pandecuella) o las Paradas (de agua); el Caidero y el Costarrón (por sus pendientes), el hoyo, o la hoya, Carretero (algún hombre); Valdivinas (¿de viñas?) y Valdepozos (hay pozos con agua), el Escorial (habría por allí escorias, o por el especial tipo de rocas); la hoya Secreta (también, por las dehesas; es exactamente así), el “cabezo el Ramo” (el guarda de las uvas lo ponía ahí), los Castilluelos -o Castillucos, según Catastro- (quizás fueran los del Ramo -las Torres, en un mapa- y hay también alguno más por allí; puestos de vigía medievales o ¿algo más antiguo?; seguro); el Cuarto Bajo (cosa de pastores: la Camamila de Mesones se dividía en cuatro; éste es el más bajo); el “collao” de la Huerta (en el monte) y el de las Palomas; el cabezo Blanco, el cabezo Grande, el Agudillo (desde el camino de las minas el cabezo parece así), las Cabezadas (alude a varios cabezos); la Tierra Recia (muy arcillosa), el Casposo (conglomerados del Terciario), Peñas Blancas (el Lías del Jurásico); el Redondo (al estar “rodeado”, de montes), el Llano (por la Cañada), el corral del Plano (en Mesones, según el mapa; el de la Sarda), los Pesos (de pesar, las uvas); el Ventoso, la Loma, los Cerros; las Turradas (por el color de la tierra; está en Rodanas), la “hoya la Sardina” (por la forma), la umbría Pelaire; el Sestero (hay corrales de ganado, y alguna cabaña), la Nevería (es umbría), la balsa Nueva (de los Cerros; es antigua); las Navas (por la sierra donde están, o al revés: nava es llanura baja entre montañas; está la Alta y la Baja -por su altura-; se comparten con Nigüella); el Pino Plano (habría algún árbol así; o podría ser otra cosa: pino es también “muy pendiente”; aquí se dan las dos formas); las Pasaderas (para pasar el barranco; de Andacón) y el barranco Oscuro (no se ve mucho; ahora, a ningún sitio); Valdespín (antes, “val de espín”; ¿por las sabinas?), los Pizarrines (margas grises; “camino Andacón”), el “cuello Castillo” (para pasar al otro lado), el “barranco Nigüella” (desde el puente de la carretera hasta el río) y el “pozo la Peña” (en el río; junto al azud de Nigüella). Y la acequia o “cequia” -así está en la carta de población; aunque se dice, “ceiquia”-  Molinar (por sus molinos; estaba el alto y el bajo), la Ardachera (de ardacho -lagarto-; en el diccionario no viene) y la de Enmedio (baja menos). También estaba la Nueva, pero se dejó perder (la usarían los abuelos). O, la Buitrera (por lo mismo), el cabezo Agudo (por ser así) y la Peña de la Canalija (por su singularidad). Y, en el pueblo, las Placetas (ya se sabe), el Barrio Alto (debajo del castillo), el Barrio Bajo (debajo del otro; una plaza), el Crucero (antes, la plaza; aquí se juntan -o se cruzan- cinco calles; era el centro del Mesones más antiguo); la costera o la cuesta (aquí hay muchas; la mayor, la del Castillo; es carrera); la Plaza (de la Villa; la “plaza mayor”, según los censos; antes, la de la Iglesia) y la “Casa Villa” (el Ayuntamiento); aquí está la Lonja; la calle de Enmedio - en censos, Medio Lugar -, la Puerta Lugar - antes era también el nombre de la calle - y la Herrería ( ya lo vimos) o  el  Prado (hoy construido).También está la Fábrica -de aceite- y la Báscula (salen en “declaraciones PAC”).             

              Además, existen otros lugares que se relacionan también con cosas que ahí se encuentran, o se encontraban. Así, el de La Torre (domina todo el paraje), la Azud (aquí se dice así, pero con l; está la alta y la baja), la “fuente la Alberca” (por su estanque), la del Lugar (debajo de la carretera; la más cercana); el Tejar, la Tejera, la Calera, la Yesería -o Yesera-, las Minas, la Granja, la Canalija (aún queda alguna para regar el otro lado del barranco); el Paretón (un acueducto), el “collao” de la Madera, el Pinadillo (de pina, mojón terminado en punta; ya no está; limita con Tierga), el Peirón (tampoco está); las Noguerillas, las Antiojeras (agujeros en las rocas; “camino Andacón”), los Agujeros (simas en la tierra); la “umbría la Parra” y la hoya Potra; las Cuevas (yendo a Brea, pero en Mesones; aquí cabe más de un rebaño), el corral Nuevo (hoy debe estar hundido), el “barranco el Fresno”, el Canalocho (de canal pequeño; se regaba también con la Alberca y con las Pozas), el “puente Tablas” (hasta hace poco era así) o San Roque y San Vicente (por las ermitas). Algunos hacen referencia a nombres de personas, como las peñas de Juan Gil, la cañada de los Cimorras, la de los Hueras; la “monesa Eduardo, la “loma Molinero”, la “hoya Blas”, la “umbría Cosme”, la “solana Sánchez”, el “cabezo Carlos”, el “puente Gimeno”, el “barranco Ibarzo”; la “cabaña Babilico”, la del Moreno (un bandolero), el tacón de Fidel, los hoyos de Bernardo y los de Marianico; el “pozo Faustino” (el Fagustino), la Chiquitina (paraje de un polígono), la “umbría Miguelacho”, el “cabezo Miguelillo” o los Pimpollos (en Rodanas; es también un polígono). Y la finca Velilla, según indica (la de Fortunato). Otros señalan hechos que han ocurrido, como el paraje de los Contrabandistas, por ser allí donde el ejército se enfrentó a éstos. Sería por finales del XIX. La muerte del teniente de la compañía les dejó vía libre.

              Pero, en otros casos se ha perdido su significado (o, al menos, yo lo desconozco), aun tratándose de vocablos comunes. Así, el Bosque, el Paguillo (¿será de pagar? seguro), los Tres Castillos (debajo del castillo), la umbría Maneta, el Tiro Canto, la Calzada; la umbría Pía, la hoya Curra (debe ser maja), el cabezo Gitano (también; y el llano); las Pellejeras (aquí los montes son lastras), las Coronadas (están muy altas), los Calderones (¿agujeros prehístóricos?), los Cabarroyos (quizás, de “cabo” -por cabezos-; la tierra es algo rojiza); el cabezo de la Herrera, el “cabezo el Pico” (en la Monesa; aquí no hay ningún pico; aunque, desde otro sitio...) y el cabezo Morata (el de los Tres Castillos); el “alto la Bandera” (por Valdespín; hay un hoyo en la roca); la Artesuela, peña Cabrera y el Chiquero (en Rodanas); la Cruz del Corredor (una senda), la barrera de los Tuertos (un cerrado; por el Redondo) y las del “cabezo el Pico”; o el Campillo (en otros pueblos también existe, pero no parece significar “campo pequeño”, al menos, en Mesones; ¿o sí?). La explicación puede ser ésta: en otros pueblos al secano, más llano, se le llama “campo”, a diferencia de la “huerta” -el regadío- (aquí, ahora, el secano es el “monte” y campo, parcela); lo de Campillo sería para diferenciarlo del “campo” más grande, la Cañada (en Tierga ésta es Camplañés; en el diccionario, campiña). Y la cueva Romano (encima de la Granja), la del Gallo y la del Zapatero; la fuente Ordóñez (por el Paguillo; no sé si se escribe así), la Luisa (ya no está); o el Barrio Verde (en otros pueblos también está -Tierga-; barrio viene del árabe bárri, afueras de la población; por el nombre, pudo existir en algún momento en esta calle alguna comunidad judía, -sería, pues, el barrio judío de Mesones- de la cual no se tiene, por ahora, ninguna referencia)  y la Portilla (hoy es una calle; portilla significa, según el diccionario, paso en el cerramiento de las fincas y portillo, abertura de las murallas, paredes o tapias). Parece ser que todo ese espacio estaría cerrado con algún muro, dentro del cual habría corrales y pajares (y después casas), existiendo alguna pequeña puerta (de ahí lo de portilla) que diera acceso a la zona para entrar a la población por el callejón de la plaza, una de las entradas del pueblo desde que se hiciera ésta. Y el pozo del Turco (un horno de cal) y la peña del Balazo (un hueco en la roca). Estos últimos están en el barranco de Andacón, no lejos del castillo, en lo que es un desfiladero que sirve de acceso natural al valle del Isuela desde la Cañada y, por ello, desde el puerto de la Chabola. Podrían estar relacionados con la guerra de la Independencia. A los mercenarios mamelucos de las tropas francesas se les llamaría también turcos.

              Y, por último, existen otros nombres que han perdido asimismo cualquier tipo de significación (o, al menos, yo también la desconozco) y cuyos vocablos ni siquiera existen en el diccionario, quizás, por tener en algún caso una mayor antigüedad: el Cubullón (quizás, antes, Cugullón; hoy es una calle -antes también-; relacionado con la Portilla, englobaría todo ese espacio cerrado hasta el callejón de la plaza, e incluía las Placetas; quizás sea un aragonesismo); la cueva Liso (encima de las eras), la fuente Petaso (y la hoya; es otra, la del barranco del Agua); las Basequias (quizás, de “val cequias”; así está en una escritura)las Parromeras (¿de parras?), las Artilleras, la Cosumera (o ¿Consumera?) y la Cocona (en la Huerta); el Caidao (¿el Caidero?; por la Lezna), el collado del hoyo Clare (por Brea), el “barranco el Tolcho” -un monte- (de las Navas a las Pasaderas) y el de Enqueruela (desde Tierga, en la Cañada; el de la cueva); el hoyo Alchacán, las Algerceras (por la Yesera; debe ser eso), la Sarda (hay otra en Nigüella, y en Tabuenca), la Monesa (de monte, como Monegré -monte negro-; habría antes más sabinas); el BadarrónPandecuella (de “plan de cuellas”), Andacón (se cita ya en 1617; había viñas); la Rada (junto a la Buitrera: aquí es todo piedra; está la de Mesones y la de Tierga -las Radas-), Rodanas (¿por el Rodeno?) o la Lezna. A ésta se le atribuye un origen árabe, dado que debía existir cuando la conquista cristiana; pero, puede ser muy anterior. Algunos de estos parajes están en el límite del término municipal y, a veces, se comparten con el de otros, como la Lezna o el término de Rodanas. Esto ha podido hacer que conservaran el nombre a lo largo de la historia. En otros, como Andacón, la especial singularidad del paraje ha podido hacer lo mismo.

              En todo esto, como vemos, que es casi una simple enumeración, falta y es necesaria una amplia labor de investigación, de documentación, pero, sobre todo, de información (y es aquí, en el mismo pueblo, donde la podemos encontrar) para conocer los orígenes y la propia historia. Y, quizás, no quede ya mucho tiempo. Todos estos nombres de lugares, de parajes, de sitios, de los que ahora sólo hemos enumerado algunos, forman también parte del patrimonio cultural de Mesones. Algunos permanecerán reflejados en los planos catastrales pero, simplemente, como meros nombres, sin significación alguna, sin la pronunciación que les da vida y sin un origen, como bastardos de la historia. Otros desaparecerán ya por completo, no por olvido, sino porque ya no habrá nadie para nombrarlos. Pero, esto de los “nombres” es sólo una mínima parte del patrimonio cultural de Mesones y de su propia historia. Con la “globalización” muchas tradiciones, costumbres, el propio lenguaje o la manera de hablar y de expresarse, y hasta de pensar, se han perdido o se van a perder irremediablemente. Y, sobre todo, la tradición oral, de lo que no está escrito, que ha pasado de generación en generación, se pierde día a día, a veces, porque ya no queda nadie a quien contarla. La expulsión de los moriscos en 1610, toda la población de Mesones, como ya vimos, supuso una verdadera ruptura histórica. Lo que nos acontece ahora ya no se podrá llamar ruptura, sino desaparición.

A MODO DE PRÓLOGO (2)

               Si antes hemos visto el nombre de las cosas -los lugares- (como algo que forma parte de la cultura y de la propia historia) no menos importante será también el nombre de las personas. Pero, más concretamente, de lo que vamos a tratar ahora es del nombre de las familias. Porque, sobre todo, aquí en los pueblos, éstas tienen un nombre. Uno que nunca se escribe y, por ello, no figura en documento alguno, pero que se hace imprescindible en la comunicación diaria. Y, como las personas, éstos tienen su propia vida: su nacimiento, sus primeros pasos, su apogeo, su decandencia y su muerte. Y una vida, también, más o menos larga. Y, además, todos se pueden adquirir por herencia. Sin duda, existen ya desde que el hombre es hombre. E, incluso, algunos habrán identificado a naciones enteras. Aquí, en los pueblos, como hemos dicho, se hizo imprescindible en el lenguaje diario para designar e identificar a un grupo con una identidad propia, que opera y se relaciona con otros como tal grupo. Se trata, sin duda, de un instrumento de ahorro y eficiencia del lenguaje y de la comunicación del modo más preciso. Además, este recurso no sólo sirve para identificar a ese grupo o familia, sino también a cada miembro del mismo y de la manera más efectiva. Cuando ese nombre ya no sea capaz de hacerlo, con esa impecable precisión, comenzará su declive hasta su total desaparición, al no servir para el fin para el que fue creado. Además, una misma familia puede tener más de un nombre; uno (o más de uno) que la identifique como grupo propio (por ello, con más futuro) y otros que la relacionen con otros grupos que tienen un origen común. Y algunos heredan unos y otros no. Y detrás de cada nombre de una familia hay vidas enteras, la verdadera historia de una población.

              En el mundo rural (Mesones) los niños colaboraban con el padre en la actividad agraria desde la más tierna edad y, casi siempre, solían ser varios los hermanos. Tantos años de trabajo en común, hasta que se independizaban, si era el caso, desde luego, creaba un grupo propio muy particular. Las relaciones económicas o laborales, especialmente, no se daban con cada miembro de esa entidad, sino con el grupo, como tal unidad familiar y económica que era. A ésta, por tanto, había que identificarla para referirse a ella, dotándole de un nombre, si no lo tenía ya por “herencia” o si éste no cumplía ahora su finalidad. Al principio, podría haber sido cuestión de prueba y error, hasta que un ensayo, siempre el más sencillo, consiguiera el objetivo. Por ello, la mayor parte se creaban simplemente con el nombre del cabeza de familia, si éste reunía las características adecuadas para ello (no sería conveniente, por ejemplo, un nombre muy habitual). De esta clase están: los “Benardinos”, los Marianetes, los Paco-Santos (ó, los Pacos; antes, los Santos); los Claudios, los Curros, los Carmelos, los Carlotos, los Ambrosios, los Dámasos, los Toribios, los Meleros, los Bartolos (antes, los Baldomeros); los Leandros, los Polonios, los Pericos, los Periquines, los Celsos (o, los Trinos) y los Antonios o los Primitivos; estos dos últimos, de los más recientes. Otros lo cogían del apellido: los Ibarzos, los Giles, los Marcos, los Peñas, los Chuecas, los Hueras, los Gascones, los Ostáriz o los Urreas. Lo de las profesiones u oficios era muy habitual, aun cuando ya no se ejerciera, ni se hubiera ejercido nunca (venían por “herencia”): los Herreros, los Carteros, los Sastres,  los Panaderos, los Boticarios, los Tejeros, los Estanqueros, los Camineros, los “Aguaciles (había dos), los Secretarios, los Caldereros, los Luceros; el Posador, el Molinero o los del Capataz. A veces eran toponímicos :  los  Osejanos  o  los  Membrillatos  (  los  manchegos ).  Otros  lo  trajeron  consigo :  el  Perdigano (de Brea),  el  Santana  (de Trasobares)  o  el  Tango  (de Tierga).  Alguno indica el  lugar  donde  se  vive: los  de  la Cosumera o los de los Cañares (era antes). Y otros, quizás, venían ya con la herencia: los Luchanas, los Chaparros, los Perolos, los Bolos, los Negros, los Chatos, los Plateros, los Peinaos, los Flamencos (los Polonios); los Mariandigas, los Cabezas, los Carreras, los Ratas, los Picotas, los Pichones, los Pimpollos (los Rodaneros); los Cazolicas, los Cascarreras, los Campieles, los Repiquetes, los Joyas, los Santa Rosa o los Monjes.

             Algunos ya desaparecieron, como las Cosmas (el nombre venía del padre). Y muchos tienen, sin duda, los días contados. Otros, además, parece que van a tener una herencia problemática. Pero, el abandono de las actividades agrarias y, con ello, la extinción de esa unidad familiar y económica tradicional, la dispersión de los miembros de las familias y, sobre todo, la despoblación del medio rural (dígase, Mesones) puede hacer, quizás, que ya no haga falta nunca ponerle nombre a las familias.

                La anterior publicación, “Mesones de Isuela. Historia de un pueblo”, comprendía únicamente (a pesar de su título) el periodo que iba hasta la expulsión de los moriscos de esta localidad. Como dijimos, se producía en ese momento una verdadera ruptura histórica y se iniciaba a partir de esa fecha para Mesones una nueva etapa, ya diferente, plenamente cristiana y católica, dentro de la uniformidad religiosa y cultural de España, la cual va a tener, como sabemos, su continuidad hasta nuestros días. Faltaba, pues, por tratar este también largo periodo de la historia de Mesones, el más reciente y próximo a nosotros. Esto es, pues, como dice esta vez el título, lo que pretende abordar esta publicación. Pero, debido a las numerosas referencias que se hacen a la anterior, para evitar reiteraciones, no se comprenderá del todo bien ésta sin tener en cuenta la otra. Y tampoco pretende ser la historia “completa” de Mesones (esto lo dejaremos para otros más valientes; además, nos ocuparía todo un libro). Es, por ello, también, pues, una edición divulgativa con la que pretendemos únicamente exponer y comentar algunos datos históricos relativos a Mesones de este nuevo periodo de su historia, conocer algo más sobre la repoblación, la evolución de su población en estos cuatro siglos siguientes y cómo los diferentes acontecimientos históricos pudieron afectar al devenir de esta localidad y, en definitiva, comprender algo más también nuestra propia “historia”.

              Si la documentación existente para conocer la historia de Mesones hasta la expulsión de los moriscos era escasa (hace falta una mayor labor de investigación) o totalmente inexistente para algunas épocas, como ya vimos, para este nuevo periodo tampoco vamos a tener la suerte que hubiéramos deseado, al menos, para conocer mejor los siglos inmediatos a la repoblación. No obstante, contamos aquí esta vez con un aliado de excepción, la Iglesia. Si los monasterios fueron durante la Edad Media los guardianes de la cultura y del saber, y de la propia historia, después las parroquias de las iglesias de los pueblos han podido conservar también una parte del legado histórico. Pero, los libros parroquiales de Mesones que se conservan recogen sólo las inscripciones referidas a los “cristianos viejos”. La más antigua es un matrimonio de 6 de febrero de 1609 (Miguel Vicente de Vera, vicario, casa a Domingo Vicente, hijo de Juan Vicente, vecino de Illueca, y a Mª Palacín, de Aniñón). Y la primera inscripción de bautismo es de 22 de junio de 1610. Las siguientes ya no se producirán hasta 1611, el año de la repoblación. Faltan, por tanto, las de los “cristianos nuevos” o conversos (sólo existen inscripciones de defunción desde el 2 de junio de 1597 hasta el 16 de mayo de 1609 y algún listado de confirmaciones, con nombres no siempre bien legibles), cuyo paradero, si es que aún existen, se desconoce. De ellas se extrajo sobre 1615 una inscripción de matrimonio de cristianos viejos de 1602 (el de Fco. Ibáñez y María Melendo, casados por Mosen Miguel Vicente, con licencia de Juan Sánchez, vicario de Aniñón) para anotarla en ese momento con las de los nuevos pobladores. Por todo ello, podemos conocer, pues, desde la repoblación, los datos referidos a bautismos, confirmaciones, matrimonios y defunciones de los nuevos habitantes de Mesones. Pero, el “Libro de Capellanía de la Iglesia Parroquial de la Villa de Mesones” nos remonta, sin embargo, a la época de la conversión de los mudéjares. Se trata, según dice, de “la Institución y Fundación del beneficio de Coadjuntoría al Vicario de la villa de Mesones hecha por Miguel Ximenez de Urrea ante los Sres. Comisarios Apostólicos en Zaragoza a 31 de mayo de 1527 por la general conversión de los vasallos moros”. Además, otros libros parroquiales como el de la cofradía de la Virgen del Rosario, fundada el 13 de mayo de 1612 o, como ya vimos, el de la cofradía de Nª Sª de los Ángeles, o el de “Fundaciones de Aniversarios, Misas, etc.”, nos revelan también datos importantes para el conocimiento de la historia de Mesones. Por otra parte, en los archivos municipales se conservan los libros o “Cuadernos de Órdenes y Acuerdos de la villa de Mesones” desde 1756, los Libros de Actas desde 1799 y algún censo de población desde 1824. Existen, además, otros documentos más antiguos, como la carta de población de Mesones de 1627 (que comentó en El Noticiero el 28 de Julio de 1955 d. Anselmo Gascón de Gotor, cuando estuvo viendo el castillo) o el “Libro de Ordinaciones de Mesones”, otorgado por el conde de Aranda D. Antonio Ximénez de Urrea en 1637, unas auténticas ordenanzas municipales; amén de algunos otros, siempre de gran interés. No obstante, el más antiguo parece ser un documento notarial del año 1492, firmado en la ciudad de Calatayud, de difícil lectura, otorgado por un mercader judío de esa ciudad, quizás, un poder a favor de un hermano habitante en Arándiga, en relación con ciertas obligaciones de la aljama. *

              El estudio de toda esta documentación, de la que pueda existir en otras Instituciones, de las actas notariales de la época (en 1608 está de notario en Mesones Miguel Pérez y de 1609 a 1613, al menos, Pedro Pérez) y, particularmente, de la existente en los archivos de la Casa de Híjar, nos hará ir descubriendo, al menos desde la época medieval, buena parte de la historia de esta población.

* 4-12-1481: en Épila, Sento Arruet, judío de Arándiga, dio en comanda a Brahem Caucala y a Juce Gualit, moros de Mesones, 200 sueldos y 4 cahíces de trigo. Juraron pagarlo el día de San Martín, en noviembre del año siguiente, y de ello respondió Brahem con un campo y un huerto en la “Valchilla” y Juce con otro en el Campillo del término de Mesones. 31-5-1491: la aljama de moros de Mesones, reunida en la “plaça del olmo” del lugar, había “puesto venales” 600 sueldos censales y quien más ofreció por ellos, 12.000 sueldos, fue Juce Arruet, hijo de Sento y nieto de Calema, de Arándiga; a pagar anualmente el 1 de junio, a partir de 1492. Era alamín de Mesones Juce Caucala; jurados, Gualit el Tergano y Brahem de Cepta; y corredor público Brahem Marruequo. Antes, en 1484, se inició un largo pleito sobre comandas y deudos entre el judío de Arándiga Jaco Carillo y la familia Caucala, cuyos miembros eran alamines de Mesones y de Calatorao.

 

 

LOS EXPULSADOS

 

 

I.- NOMBRES EXTRAIDOS DEL “LIBRO DE CAPELLANÍA DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA VILLA DE MESONES”.  31 DE MAYO DE 1527. (1)

 

   (1)  El conde de Aranda en la Institución y Fundación del beneficio de “coadjuntoría”, como hemos visto, “asigna y consigna en dote y por dote 452 sueldos dineros jaqueses, en las rentas, tributos, heredades y tierras, las cuales son del tenor siguiente...”. Al enumerarlas señala los nombres de los poseedores de las mismas, así como los parajes de las fincas (“piezas, guertos, viñas”, etc. - (2); pag. 134 -), los linderos o los nombres de los colindantes. Es posible que en esta lista se encuentre algún “cristiano viejo” que pudiera tener alguna posesión en Mesones. En este libro aparecerá también Pedro Martínez, lugarteniente. Es, pues, una relación limitada de los moriscos o conversos de Mesones en ese momento. Serían los que construyeron, algunos años después, la iglesia parroquial de la Asunción. Los expulsados serían ya sus descendientes. Alguno de estos últimos habría contribuido a terminar el cuerpo octogonal de campanas de la torre mudéjar. Como vemos, conservaron, en general, los apellidos que figuraban en el fogage de 1495. El nombre más común de estos nuevos cristianos, al igual que en el resto de poblaciones de la comarca, es el de Joan, por Juan Bautista. Los nombres y apellidos los recogemos tal como aparecen escritos en el documento, aunque algunos son de difícil lectura y otros están varias veces escritos de diferente manera, por lo que elegimos la más frecuente o la que consideramos más acertada.


II.- DISPENSAS MATRIMONIALES DE LA DIÓCESIS DE ZARAGOZA. MESONES.

III.- CONFIRMADOS (relación de los nombres de dos listas de confirmaciones del tomo I de las inscripciones parroquiales de Mesones de bautizos, confirmaciones, matrimonios y defunciones). *

AÑO 1594 (“de todos los sobre dichos fue padrino Moss. Miguel Vicente  Vic.º  pp.º de Mesones”

Memoria de las personas que confirmó Don Pablo Pacheco obispo de la ciudad de Mur en el Armenia La Alta con comision del Ilmo. Señor Don Tomas de Borja Arzobispo de caragoca a 2 de junio de 1603 confirmó los siguientes

* Algún nombre de estas listas de confirmaciones podría ser de “cristianos viejos”, aunque ninguno aparecerá después en Mesones. Como hemos visto aquí, y en otras inscripciones, los apellidos suelen tener género masculino y femenino: Jamel-Jamela, Peon-Peona, Terrón-Terrona, Gualit-Gualita, Pintado-Pintada, Rosete-Roseta, Alboreal-Alboreala, Celinos-Celina, Caai-Cahayta, Aiço-Aiça, Cebi-Cebida, Alaf-Alafa, Durmon-Durmona, Lamaton-Lamatona, Amiri-Amira, Casado-Casada, Moro-Mora, Çoro-Çora, Izquierdo-Izquierda, el Royo-la Roya, Tergano-Tergana, Arricle-Arricla, Toledano-Toledana, etc. Y según el que los escribe aparecen de diferente manera. En la primera lista estaban también los “cristianos viejos” Pedro Vicente y Pablo y Fco. de Clares.


II 

LOS NUEVOS POBLADORES

             La inmigración francesa, procedente principalmente del Midi, tan importante en Aragón a lo largo de su historia, no parece haber tenido en este momento una especial importancia, al menos, en la margen derecha del valle del Ebro. Quizás, las malas relaciones políticas con Francia en estos años no la hacían ahora tan propicia. Incluso, después de la expulsión de los moriscos, la monarquía española se planteó la posibilidad de llevar a cabo también la expulsión de la población francesa residente en España. Pero, se comprobó que sólo ya en Zaragoza, quizás, casi la tercera parte de su población podía tener este origen y que la mayor parte de las huertas de esta ciudad y de los pueblos cercanos de la ribera del Ebro estaban cultivados por éstos, con lo que la pérdida de rentas que podía ocasionar, teniendo en cuenta el problema de la despoblación causada por la expulsión morisca, llevaron pronto a desestimar esta iniciativa. La escasa fuerza repobladora del reino de Aragón desde su origen sólo se vio mitigada en parte con el aporte de población procedente del sur de Francia. Al fin y al cabo, era la zona natural desde la que atraer población ante la incorporación de nuevos territorios al sur del primitivo, y también despoblado, solar pirenaico origen del reino de Aragón. Poco después de que Sancho Ramírez en el año 1063 hiciera de Jaca la capital del reino y le otorgara carta de población, la comunidad francesa de dicha ciudad representaba más del cincuenta por ciento del total de ésta. En la toma de Zaragoza por Alfonso I, rey de Aragón y Navarra, y posteriormente en Cutanda, intervinieron  no sólo aragoneses, navarros o riojanos, sino especialmente también los francos del Midi, algunos como vasallos del rey de Aragón (no en vano, la madre de éste era de allí, con lo que mantenía también vínculos familiares). Los santos de los primeros siglos (como San Roque) serán, por ello, franceses. De los seis caballeros que repoblaron Borja, cinco eran franceses. En Calatayud construirán su propia iglesia en plena calle Mayor, la iglesia de San Pedro de los Francos. El reparto de las tierras conquistadas vino a asentar aquí una población que, sin embargo, tampoco sería suficiente para salvaguardar las nuevas fronteras. La inmigración francesa siguió con la expansión del reino de Aragón, y aún después (especialmente masiva fue en la segunda mitad del siglo XVI, con un carácter, sobre todo, urbano, motivada en parte por las guerras de religión del sur de Francia) y, si bien no ayudó demasiado en esta zona, como hemos dicho, en la repoblación después de la expulsión de los moriscos, se mantuvo hasta 1635 (guerra con Francia) y continuó durante todo el siglo XVIII, debido principalmente a las crisis económicas que afectaron al Midi francés. Apellidos existentes hoy en esta comarca, de personas venidas aquí, bien directamente o procedentes de otras zonas de Aragón, Castilla o Navarra, como Beltrán, Bernal, Bernad, Betrián, Gascón, Gastón, Forniés o, en parte de los casos, Franco, y quizás también Roy, y otros muchos que se habrían ya castellanizado, son el reflejo de esta inmigración francesa.

              Aquí, como en casi todos los sitios, la repoblación de los pueblos de la comarca tuvo que hacerse en este momento con gentes de la propia comarca, con lo que el problema de despoblación, crónico en todo el solar aragonés, se acentuó considerablemente con la expulsión de los moriscos, y algunas poblaciones, como Mesones, ya no llegarían a recuperar nunca el nivel de población anterior. Dado que los asentamientos de los moriscos expulsados ocupaban las mejores tierras de cultivo, especialmente regadíos, no es de extrañar que los habitantes de los pueblos cercanos con población de “cristianos viejos”, fueran en un primer momento los más interesados en repoblar estos lugares y, además, podían mantener así el contacto y la relación con sus familias de origen. En la comarca, como ya vimos, Tierga, Trasobares, Calcena, Purujosa, Oseja, Pomer, Viver o Tabuenca y Talamantes e, incluso, otros como El Frasno, pueblos todos de montaña y con escasa presencia de regadío, eran de población totalmente cristiana, al menos, desde el siglo XV. De aquí, pues, principalmente, vendrían los nuevos pobladores de Mesones y, presumiblemente, sobre todo, de Tierga, la población más cercana y, por ello, la más interesada en ello. Los demás pueblos de la zona en donde existía una población cristiana que convivía con moriscos, como Illueca, Jarque, Aranda o Arándiga, u otras poblaciones próximas de la ribera del Jalón, es improbable que aportaran población en este momento, al ver reducida considerablemente también la suya y ser objeto, a su vez, de repoblación. Pero, siempre habría excepciones. Las cartas-pueblas fueron, como sabemos, el instrumento jurídico que reguló la repoblación en cada lugar. En éstas no sólo se establecían las condiciones de entrega de las posesiones sino que también recogían, al ser el contrato que vinculaba al señor con el nuevo poblador o “vasallo”, los nombres de estos nuevos moradores. Pero, la duplicidad de cartas de población que se produjo en casi todos los pueblos (en Mesones hasta tres, como ya vimos), no sólo cambiaron estas condiciones de entrega, sino que también se produjo un cambio en algunos de los pobladores. La pretensión de muchos de éstos de conseguir la entrega de las posesiones a perpetuidad, mediante “donación”, lógicamente a cambio de una importante cantidad de dinero, tuvo que desanimar a algunos que bien, o no podían, o no quisieron pagar esa suma. Sin embargo, también pudo ser un incentivo para otros. En todo caso, el que ganaba al final con todo esto era nuevamente el señor, que además podía percibir, como ya sabemos, el 10% del valor de las propiedades en caso de transmisión. Recogemos a continuación, por ser fundamental en la historia de Mesones, los nombres de estos nuevos pobladores; los de la carta de población de 22 de noviembre de 1612 y de la última, de 20 de junio de 1627 (con esta misma fecha se firmará también la definitiva de Nigüella; los destinos de ambos pueblos iban unidos):

      “1612, 22-XI.  In Dei Nomine. Sea a todos manifiesto que en el año contado del nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos doce, día, es a saber, que se cantaba a veinte y dos días del mes de noviembre, en el lugar de Mesones, ante el ilustrisimo señor don Antonio Ximenez de Urrea, conde de Aranda, comparecieron Millan Blasco, Juan Molinero, Bernabé Alcayde, Batista Martinez, Juan Garcia Mayor, Domingo Marco, Juan Garcia menor, Domingo Ratia, Anton Gil de Aranda, Juan Benedid, Juan Fraga, Blas Gil, Hernando Perez, Millan Rojo, Mateo Benedid, Juan Gil, Juan Pardos, Francisco Blasco, Juan Gil de Anna Gomez, Anton Benedid, Anton Cardiel, Juan Cardiel, Millan de Monreal, Domingo Ratia, Juan de Çirimendiz, Miguel Perez, Juan de Oro, Juan Gil cirujano, Millan Cardiel, Domingo Perez joben, Juan Garcia de Jerónima, Pedro Lopez, Juan Garcia mançebo, vecinos de dicha villa de Mesones. Y dixeron que, habiendo considerado que por parte de su señoria illustrisima y por ellos se habia anulado el acto de la población y los estatutos y ordinaçiones y leyes, que su señoria ilustrísima les dio en veinte y cinco de octubre de mil seiscientos y onçe, como consta por acto testificado por mí Martín de Abiego notario...”.

     “1627, 20-VI.  In Dei nomine, amen. Sea a todos manifiesto que en el año contado del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos veinte y siete el dia veinte del mes de junio, en la villa de Mesones, ante la presencia del excelentisimo señor don Antonio Ximenez de Urrea, conde de Aranda, vizconde de Viota y Rueda, señor de la tenencia y honor de Alcalatel y sus villas y de las villas y varonias de Beniloba, Mislata y Cortes y señor temporal de la presente villa de Mesones, de sus terminos y jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio, supremo y absoluto poder, parecieron y fueron personalmente constituidos Miguel Gascon de Andresa, Juan Gil de Anna Gomez, Jusepe Alonso, Leonardo Gil, Juan Gil Moreno, Juan Casañas, Juan Pardos, Juan Garcia de Maria, Juan Molinero mayor, Francisco Blasco, Domingo Cerimendi, Domingo Perez mayor, Juan Gomez, Miguel Ordoñez, Pedro Las Heras, Juan Alcayde, Miguel Garcia, Juan Gil de Anna Ratia, Miguel Lopez, Silvestre Gil, Juan Garcia de Gerónima, Juan Gascon, Anton Benedid, Marfín de Ratia, Domingo Gascon, Miguel Royo, Domingo Perez menor, Miguel Gascon del Frasno, Jusepe Royo, Geronymo Gil, Tomas Garces, Anton Gascon, Miguel Benedid menor, Domingo de Ratia, Francisco de Clares, Juan Gil Rodrigo, Domingo de Embid, Juan Cortes, Miguel Gascon menor, Juan Garcia de Gracia, Gaspar de Casaña, Juan Roy, Millan Monreal, Juan de Oro, Miguel Perez, Miguel Gascon de la Vicenta, Francisco Benedid, Blas Gil, Juan Molinero benedita, Pasqual Cimorra, Millan Sanchez, Geronimo Cisneros, Sebastian Molinero, Sebastian Garcia, Domingo Garcia, Juan Garcia mayor, Julian de Clares, Antonio Sanchez, Francisco Cisneros, Juan Fernandez y Juan Gomez, los quales presentes yo dicho notario y testigos infrascritos, digeron y propusieron ante dicho excelentisimo señor conde de Aranda tales y semejantes razones:

     Que atendido y considerando que en el año pasado de mil seiscientos y diez fueron expelidos todos los moriscos del presente reyno de Aragon y señaladamente los que havia, vivian y habitaban en la dicha presente villa de Mesones y que atendido y considerando que el concejo y universidad de la dicha villa de Mesones se formaba por los vecinos y habitadores de aquella y que por su ausencia y receso el dicho conzejo y universidad habia quedado y estaba de presente muerto y extinto y, por quanto, los dichos y arriba nombrados deseaban vinir a poblar dicha villa y ser sus vecinos y habitadores y vasallos del dicho Excelentísimo señor conde de Aranda y de los señores que seran de dicha villa...”.

              Llama enseguida la atención la diferente forma de escribir los nombres de algunos de los pobladores e, incluso, de otras palabras, en uno u otro texto, y esto al estar redactados por diferentes notarios. El primero corresponde a Martín de Abiego, como hemos visto, notario de la ciudad de “Caragoça” (Zaragoza), y el segundo a Miguel de la Gasca, notario público domiciliado en el lugar de Cosuenda, según nos dice también el libro de “Ordenaciones de la Cofradía de Nuestra Señora de los Angeles”, como vimos en la otra publicación, apareciendo aquí como uno de los jurados Josef Alonso, el cual está en la carta de población de 1627 como Jusepe Alonso. En ésta, y como testigo en la misma (según copia de esta carta de 1722), está “Juan de Anduque, cirujano habitante de Messones”. Y, como vemos, la carta de población de 1627 recoge 61 nombres, los que suscriben la misma. Sin embargo, a éstos habría que añadir los familiares que vinieron con ellos e, incluso, otros nuevos pobladores que, no entrando en el reparto de las propiedades y derechos, vinieron a desarrollar otros oficios, como el de molinero o panadero, los monopolios del conde. Muchos de los nuevos pobladores no tendrían aún familia por su juventud y algunos, quizás, fueran todavía menores. Por ello, en pocos años, la población de Mesones se incrementaría notablemente. Por otra parte, en la carta de población de 1612 aparecen sólo 33 nombres, a diferencia de los 61 de la de 1627. No cabe duda de que la necesidad de abonar la cantidad de 108.934 “sueldos jaqueses” por parte de los nuevos pobladores al efectuarse la cesión de las propiedades, obligaría a aumentar su número para que el reparto no fuera tan gravoso. Como vemos también, muchos de los nombres de la carta de 1612 ya no están en la siguiente. Pero, también puede haber alguna duda en este sentido, al estar escritos, quizás, de diferente manera en una u otra carta. E, incluso, que en la úlltima figure ya algún hijo o heredero del que estaba en la anterior. Y también que durante este tiempo algunos hubieran renunciado o dejado el puesto a otros, pueda ser, hasta a cambio de un precio. Además, veremos también que algunos que no habían suscrito la carta de 1612 y sí la de 1627 ya estaban viviendo aquí, incluso, en 1611. En cualquier caso, el cambio en las condiciones llevaría a desistir a algunos, con lo cual, y dado el tiempo transcurrido (más de 15 años) podría haber supuesto un quebranto para ellos y, quizás ya, para sus nuevas familias. Puede que algunos hubieran dejado esta población, o bien se pudieron haber quedado a vivir como arrendatarios, jornaleros o desempeñando otro tipo de actividades, sin duda, también esenciales en la vida de un pueblo. Todas estas cuestiones, y el proceso de reparto y adjudicación de las propiedades, no se recogen en las cartas de población, que se limitan a hacer entrega en general de las posesiones y derechos a los pobladores que suscriben las mismas, con lo cual éstos y el nuevo concejo serían los encargados de llevar a cabo esta tarea. Uno de los últimos párrafos de la carta de población de 1627 resume lo anterior: “... su excelencia hace merced a los dichos nuevos pobladores y a los suios herederos y succesores vecinos, que seran de la dicha villa de Messones, de todos los dichos bienes, terminos, montes, tierras, cassas, corrales, heras, huertos y cossas otras que, como esta dicho, el dicho excelentisimo señor conde de Aranda da a los nuebos pobladores. Los quales y las quales quiso aquí haber y hubo por confrontados, especificados y designados debidamente y según fuero y como convenga y sea necesario. La qual dicha donación, gracia y merced haze su excelencia con los treudos, cargos y obligaciones y con las condiciones arriba dichas y contenidas en el presente acto de población y en las antipocas que otorgaran y no sin ellas por precio de ciento y ocho mil nuevecientos treinta y quatro sueldos jaqueses. Los quales su excelencia otorgo haber recibido en su poder realmente y de contado de poder y manos de los dichos nuevos pobladores y del concejo de la dicha villa”.

               Conociendo ya los nombres de estos nuevos pobladores, podemos ahora indagar en su procedencia, el lugar de origen. Como texto de referencia, y a pesar de haber transcurrido más de un siglo, con los consiguientes movimientos de población que se habrían ido produciendo, nos podemos basar, no obstante, en el fogage de 1495 realizado en Aragón. Dado que la población más cercana de la que podían proceder era Tierga, vemos que muchos de los apellidos incluidos en dicho fogage de ese municipio (recogido en la anterior publicación) aparecen en las cartas de población de Mesones. En la de 1612 tenemos los apellidos Blasco, Monrreal, Molinero, López, Gil, Cardiel, Pérez y Benedid, algunos de los cuales se repiten varias veces en ésta. Y en la de 1627 estará además Cimorra, aunque ya no Cardiel, y algunos se repetirán también varias veces. Asimismo, puede haber alguno más, como Gascón, que en el fogage de 1495 puede aparecer escrito como Gastón. En realidad, en los fogages de la comarca de ese año no aparece ningún Gascón sino únicamente Gastón, y en las cartas de población es totalmente al revés, con lo cual debemos interprerar que se trata del mismo apellido. También, además de Tierga, y dado que Calcena era la población con mayor número de habitantes en esta comarca, pudo ser una de las que mayor número de pobladores aportara en este momento a Mesones y, por ello, a otras poblaciones de la zona, al igual que Trasobares.       

Como  vemos, los  apellidos  más  frecuentes  en   la  carta  de  población  de 1627  de  Mesones  son  Gil, con 8 vecinos, y Gascón y García, 7 cada uno. Gil no sólo aparece en el fogage de 1495 de Tierga, sino, sobre todo, en el de Calcena, 8 fuegos, así como en Malanquilla, dos, y en Purujosa con uno. Gascón está, además, en Trasobares, 5 fuegos, y en Aranda, Tabuenca y Talamantes con uno. Y García en Calcena y Talamantes, 3 fuegos en cada lugar, y con uno en Trasobares, Malanquilla, Pomer, Jarque y Purujosa. Pérez, recogido tres veces en la carta de población, estaba en Calcena (8 fuegos), en Trasobares con tres y en Pomer con dos. Benedid, también con tres, está, además de Tierga, en Calcena, 3 fuegos, y en Trasobares con dos (de Mesones pasará a Nigüella donde será un apellido común). Molinero, que aparece igualmente con tres pobladores, y que llegará a ser el apellido más numeroso de Mesones en algún censo del siglo XIX (de aquí irá a Nigüella, donde será un apellido frecuente), está sólo, además de Tierga (con Ferrando Molinero, “justicia” de ese municipio), en el fogage de Oseja, asimismo, con un fuego. Cardiel, en Tierga (3 fuegos) y en Oseja con dos. Rodrigo, del poblador Juan Gil Rodrigo, en Calcena, 3 fuegos, y en Tabuenca y Pomer con uno. Gómez, que aporta dos pobladores, sólo está en Pomer, dos fuegos, y en Oseja y Aranda con uno. Sánchez, también con dos, en Oseja y Trasobares (3 fuegos) y con uno en Calcena, Pomer, Jarque o Malanquilla. Alonso sólo aparece en Oseja. Blasco, además de Tierga, está en Trasobares (2 fuegos) y en Tabuenca y Malanquilla con uno. López está también, sobre todo, en Calcena (7 fuegos) y en Purujosa, Trasobares, Aranda, Malanquilla y Tabuenca con 4, en Arándiga con dos y en Pomer con uno. Roy está, entre los pueblos más cercanos, en El Frasno, Maluenda y Aniñón, un fuego, y en Santos con dos. Alcaide en Calcena y Paracuellos, con uno, y en Tabuenca con dos. Garcés, sólo en Pomer, un fuego; Fernández, en Tabuenca y Calcena, un fuego en cada lugar; Monrreal, además de Tierga, estaba en Tabuenca, un fuego, y Pardo o Pardos en Trasobares con cuatro. De Oro aparecía en La Almunia como “D’Oro”, como “D’Oros” en Maluenda e Ibdes y como “del Oro” en Olvés.  Cortés no estaba en estos municipios más cercanos, pero sí en algunos de la comarca de Calatayud. Moreno (del poblador Juan Gil Moreno) tampoco, aunque sí en Berdejo, dos fuegos, o en Torrijo, Tobed y Santa Cruz con uno; pero su vinculación aquí con el apellido Gil significaría que ya podía estar también ahora en esta comarca. Marco, apellido común en Mesones, y que llegará a ser el más numeroso, al menos, desde finales del siglo XIX, sólo está en la carta de población de 1612, con Domingo Marco (parece que vino de Aluenda). Como veremos, permanecería aquí ya desde un principio. En el fogage de 1495 estaba en Purujosa y Aranda, con tres fuegos en cada lugar, con dos en Trasobares y con uno en Pomer y Jarque. Igualmente se encontraba en otras poblaciones de la comarca de Calatayud (Aniñón -4 fuegos-, Villarroya o Torralba). Ordóñez se verá a finales del s. XVI en Calcena.Y Martínez, que aparece también sólo en la carta de 1612, está con un fuego en el censo de 1495 de Oseja, Jarque, Arándiga, Purujosa, Tabuenca, Viver, Aranda y Malanquilla. Pero, considerando, como ya hemos dicho, que Tierga era la población con mayor interés en repoblar Mesones por su proximidad y, por ello, en el conocimiento de estas tierras, observando el censo de esa población de 1647, algunos de los apellidos citados antes, y que no aparecían en 1495, ahora sí que se incluyen, por lo que en 1611 y en 1627 alguno de ellos también podía estar ya. Así, tenemos ahora el apellido Martínez, 7 fuegos, Sánchez, 4, Gómez, 3, Pardo con dos y Rodrigo con uno. Y, efectivamente, Gloria Pérez García, en el libro “La villa de Tierga en su patrimonio histórico y cultural”, recoge varios documentos notariales del año 1595 en el que aparecen como vecinos de Tierga, Pedro Martínez, María Pardo y, además, Domingo Garcés y Domingo Alonso. También, en ese censo de 1647 de Tierga seguirán estando los apellidos Gil (21 fuegos), Blasco (9), Molinero, Cardiel y Cimorra ( 5 cada uno ), Monrreal y López ( 2 ) y Gascón y Benedit (1), que están, como hemos visto, en las cartas de población de Mesones. En total, 17 apellidos diferentes que pudieron venir de esa población. El conde de Aranda, en un informe sobre el estado de su condado, decía: ”... quedaron desiertos, enteramente, los lugares de Almonacid, Lumpiaque, Rueda, Urrea de Jalón, Mesones, Nigüella, Sestrica y Morés y muy disminuido el vecindario de Epila, Salillas, Lucena, Aranda, Tierga, Biota y  Jarque ”. El señalar aquí Tierga sería debido, al no existir en ese momento población morisca, al elevado número de vecinos que habrían dejado esa localidad para ir a repoblar otros pueblos, quizás, especialmente, Mesones.

              Además, hay otros nombres en las cartas de población que parecen delatar su procedencia, como Antón Gil de Aranda, en la de 1612, y en la de 1627, Miguel Gascón del Frasno, Domingo de Embid (a Mesones vendría de El Frasno), Julián de Clares o Fco. de Clares (cirujano, hijo de Julián); haría referencia a Clares de Ribota, al otro lado de la sierra de la Virgen. En 1495 estaba en Villarroya con 2 fuegos. En 1594 son confirmados en Mesones, como vimos, Fco. y su hermano Pablo. Pero, los nuevos pobladores de Mesones no sólo pudieron venir de pueblos de la comarca, sino también de otras zonas limítrofes, principalmente de la provincia de Soria. La carta de población de Nigüella recoje a Pedro y a “Phelipe” de Ciria. Los apellidos de dicha zona son comunes hoy también en ésta, fruto de la repoblación conjunta que efectuara Alfonso I en estas tierras y, sobre todo, de las relaciones de vecindad y de siglos de convivencia. Alguno de los venidos a Mesones, y de los que no se tienen tantas referencias, o ninguna, en los fogages de 1495 realizados en Aragón, podrían proceder de allí. Éste sería el caso, quizás, del apellido Las Heras, común en dicha provincia; aunque es posible, al igual que otros, como Ciria, que ya hubiera pasado antes a Aragón. Algo que podría haber ocurrido con Cisneros, dos veces en la carta de 1627, que llegaría a ser uno de los apellidos más comunes en Pomer, extendiéndose también a otras poblaciones de la comarca (en 1644 muere en Mesones Domingo Cisneros, “vecino de Aranda y natural de Oseja”).

              Algunos de los apellidos de estas cartas de población se han conservado en la actualidad en Mesones, o han existido hasta hace no mucho tiempo. Otros que existen hoy, y son comunes en este municipio, no están, sin embargo, en éstas. Su llegada aquí sería ya posterior, fruto principalmente de relaciones matrimoniales, sobre todo, entre poblaciones vecinas. Pero, algunos habrían podido llegar, incluso, a la vez, como ya hemos señalado (y como luego comprobaremos), para desarrollar otras actividades o colaborar en la actividad agraria. Asimismo, las pestes y otras epidemias (como veremos después) que asolaron muchos pueblos de la comarca, y que afectaron igualmente a Mesones, darían origen también a movimientos de población. Apellidos existentes en la actualidad aquí, y que fueron llegando poco después de la repoblación de Mesones, como luego veremos, los recoge ya la carta de población de Nigüella, como HuesoIbarzo o Andrés (Miguel y Assensio Bueso, Gabriel Ibarzo, Juan Andres y Pedro Andres). Ibarzo no aparecía en los fogages de 1495 de Aragón. Hueso es una derivación de “Bueso“, que está así con un fuego en Aniñón y Morés, o como “Buesso” en La Almunia. Andrés (que será, al menos desde 1857 -también, pues, quizás, antes-, el apellido más numeroso de Nigüella y uno de los más comunes de Mesones -quizás, el más frecuente sobre 1945-) sólo se encontraba en los censos de la comarca de 1495 en Aranda, con dos fuegos, y en Malanquilla con uno. Pero también en Villarroya, 6 fuegos, en Berdejo con dos, o con uno en Aniñón, Sabiñan, Santa Cruz o Inogés, así como en otras poblaciones algo más alejadas. Cimorra, que aparecía en la carta de población de 1627 en una pobladora, ya había venido de Tierga antes, como luego veremos (en 1647 había allí, como hemos visto, 5 fuegos con este apellido -María, Baltasara, Antonio, Juan y Fco.- y un tal Domingo Gil de la Cimorra). De Mesones pasaría a Illueca, Nigüella y Arándiga, aunque en 1860 no estaba en el censo de Nigüella. En 1495, además de Tierga (dos fuegos -Sancho y Franco-), sólo estaba en Alpartir con un fuego. Serrano figuraba en esta comarca en el fogage de Tierga (ya estaba aquí en el siglo XIV), Trasobares, Viver y, sobre todo, Calcena (8 fuegos); en El Frasno aparecía también varias veces. Así como Chueca, que regoge en seis ocasiones el de Calcena; en Trasobares estaba también con un fuego. Sisamón, parece ser, derivado del pueblo del mismo nombre (aunque existe un Sasamón en Burgos), y común todavía hoy en Mesones, sólo estaba en Aranda con dos fuegos; pero también en Maluenda o en otras localidades de la comarca de Calatayud. Marín, en Malanquilla y en Arándiga, con dos fuegos en cada lugar, en Villanueva de Jalón con uno, en Tabuenca con 4, en Villarroya con 5, en Torralba con dos o en Clares de Ribota con uno. Asensio, con un fuego, en Illueca y Calcena, Clares y El Frasnoen Villarroya con tres o en Torrijo con dos; en 1647 estaba ya también en Tierga. Muñoz, apellido muy extendido, figuraba en esta comarca en Aranda, tres fuegos, y en Pomer con uno. Pero también, entre otros, en Villarroya, tres fuegos, en Embid con dos o en Sabiñán, Vijuesca, Torrijo o Clares. Aparecía en la carta de población de 1612 de Nigüella, en dos pobladores llamados Martín Muñoz. Sancho en Purujosa, y también en Villarroya, Torralba, Vijuesca, Clares o Paracuellos. Y Betrián en Morata de Jiloca, con un fuego.     

              Y, definitivamente, las inscripciones parroquiales y el Libro de Capellanía de la Virgen del Rosario, fundada, como hemos visto, en 1612, nos señalan también nuevos pobladores (subrayaremos aquellos que no están en las cartas de población, procurando no hacerlo más de una vez con el mismo nombre), así como la procedencia de algunos de los nuevos habitantes de Mesones (en varias partidas de bautismo y de matrimonio de los primeros años de la repoblación se hace referencia al lugar de origen de los padres, de los esposos o de los padrinos). Así, la primera inscripción de bautismo, que ya indicamos, registrada por Mosen Miguel Vicente, “vicario de la parroquia de Mesones”, se refiere al nacimiento el 22 de junio de 1610 de la niña Gracia Muñoz, hija de Juan Muñoz y Catalina de “Lios”. Fueron padrinos Martín Roi y Brianda “de Ruecas”, “naturales del Frasno y vecinos de Mesones”. La segunda es ya de 6 de febrero de 1611, anotada por el coadjutor Cristóbal Las Heras, y se refiere al nacimiento de la niña Blasa Cortés, hija de Miguel Cortés e Isabel Martínez. Y el siguiente, el 26 de septiembre, de Margarita Sánchez, hija de Domingo Sánchez y de María Gil; fueron padrinos, “Juan García joven” y “Anna” Gil, “naturales de Tierga”. Las siguientes inscripciones de bautismo ya no se producirán hasta 1612. Y el primer matrimonio de los nuevos pobladores será el 3 de agosto de 1611, de Miguel Pérez y Polonia Blasco, siendo amonestados en Calcena y Tierga. En este año se producirán dos más: Silvestre Gil (de Tierga) y Andrea Aguerri (los padrinos serían de El Frasno) y el de Fco. Gascón y “María de Arratia del Frasno”. En 1612: Sebastián García y “María López, natural de Trasobares”; Miguel García, de Tierga, y Lorenza Pérez, “natural del Frasno”; Juan Monrreal y María López, “vecina de Sestrica”; Francisco Cardiel, deTrasobares, y María Sánchez, de Tierga; Francisco Gascón y Catalina Gil, “vecinos de Tierga”; y Blas Gil y María Gil, también, “naturales de Tierga”. En 1613: Domingo Arratia, de “el Frasno aldea seca”, y Ana Gil, de Tierga (hija de Juan Gil Rodrigo y de Margarita Gil); Domingo Melús menor, de Viver de la Sierra, e Isabel Blasco, de Tierga; Juan Gil, de Tierga, y Ana de Arratia “del Frasno”; Domingo Embid, de El Frasno, e Isabel Pérez, “natural de Alondilla” (¿Aluendilla? -Aluenda-); Miguel Gascón, de Tierga, y Vicenta Lafuente, de Viver de la Sierra; Juan García y “María Gascón, natural del  Frasno”; Domingo García y Sebastiana Gascón; Juan Gil e Inés López  (los dos de Tierga); Millán Monrreal y María de Arratia, viuda; y Pedro Martínez, de Jarque, y María Cortés. En 1614, Miguel López, de “Seca” (“aldea seca”, El Frasno), y Mª Gil (Tierga). En 1615: Antonio Sánchez y “Fca. Gil, natural de Calcena”; Gerónimo Cisneros con Josefa Pérez y Fco. Blasco con Catalina Monrreal, siendo testigos Juan Gil y Juan García, jurados. En 1616 no existen. En 1617: Juan de Casañas e Isabel Martínez; Jusepe Alonso y Magdalena Gil; Domingo de Arratia (en las cartas de población, “de Ratia”) y Marta Gascón; y Miguel Royo y María García, “naturales de Tierga”. En 1618, dos: Juan Gascón con Catalina Calabia y Millán Sánchez con Ana Gascón, “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”. En 1619, nueve: Martín García Martínez, vecino de Arándiga, y María de Arratia, “viuda, vecina de Mesones y natural del Frasno” -la anterior-; Lázaro Segura, vecino de La Almunia, y Brígida Pérez, natural de “Alondilla” y vecina de Mesones; Pedro Burbano y Juana Gil, “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”; Fco. Blasco y “Ana Vicente natural de Trasobares, siendo testigos Miguel Cardiel de Tierga y Miguel Gascón del Frasno”; y Leonardo Gil, de Tierga, y Águeda de Arratia, “natural del Frasno”. En 1620 no existen. En 1621: Gaspar de Casañas y Gracia Ratia; Juan Cortés, “natural de Tierga y vecino de Mesones” y María Gil, “natural de la villa de Calcena”; y “Miguel Benedí menor” y Juana Cimorra, ”naturales de Tierga y vecinos de Mesones”, siendo testigos, “Miguel Benedí mayor” y Juan de Casañas. En 1622: Domingo “Cirimendez” (Cerimendi, en la carta de población de 1627), natural de El Frasno, y María Sánchez, natural de Tierga; y Millán Monrreal y “María Alonso, natural de Oseja”. Las siguientes inscripciones son de 1625Juan “Hernández” (Fdez.), “natural de Montenegro del reino de Castilla” y Lucía Sánchez, “natural de Tierga y vecina de Mesones”; y Fco. Benedí (Tierga) y Juana Gascón (El Frasno). De 1626: Miguel Gascón, “natural del Frasno”, y Régula García. De 1627Francisco Cuenca, vecino de La Almunia, y María Huerta, vecina de La Almunia y natural de Huesca; y Pedro Ruiz, vecino de “Noella” (Nigüella), y Ana Sánchez, vecina de Mesones. De 1628Juan de Arratia “natural del Frasno” y Juana Gil, “natural de Tierga y vecina de Mesones”; y Gerónimo Aznar, molinero, “vecino de Calcena” e Isabel Gil, “natural de Tierga y vecina de Mesones”. En 1631 Domingo Cubero, “hijo de Juan y de Juana Serrano, naturales del Frasno”, y Ana Simón, “hija de José y de Magdalena Blasco, naturales de Tierga”; y Domingo Marco (hijo de Domingo y de Catalina Pérez, de “Aluendilla”) y Gracia Pardo (hija de Juan y Ana Benedí); y en 1632Pascual Cimorra (hijo de Fco. y Mª Rubio) y María Gil (hija de Silvestre y Andrea Aguerri)Martín de Arratia y Cecilia Cimorra, “vecinos de Mesones”, y Antón Gascón y Gerónima Cubero, “naturales del Frasno y vecinos de Mesones”.

              Pronto se producirán los primeros nacimientos. Las inscripciones de bautismo nos señalan también nuevos pobladores (haremos referencia sólo a algunos, bien porque indiquen nuevos apellidos, alguna procedencia o tengan un mayor interés). En 1612 habrá 15: la primera es de 14 de Junio, de Ana María Ortiz de Belasco (de Gerónimo y de Mª de Arellano; padrino, Juan Fojas, vicario de “Noella”); además, Ana Molinero, de Juan y Margarita Garrido; Miguel Chueca (de Miguel y Gerónima Cubero -ésta de El Frasno-; en 1614 nacerá Gerónimo y en 1616, Jorge); Bernabé Alcaide (de Bernabé y Ana Arratia; padrinos, Juan Alcaide y su mujer, de El Frasno), María Garcés (hija de Tomás y de Gracia Sánchez; padrinos, Miguel Garcés y Gerónima Garcés, “todos naturales de Tierga y vecinos de Mesones”); María Gil (de Antón, de Aranda, y de María Gil, natural de Tarazona; padrino, Domingo Pérez, y madrina, María López, “hija de Juan Talamantes”); Juan Domingo Molinero (de Juan y María Benedí; en 1615, nacerá Martín); Sebastiana García (de Sebastián, de Tierga, y de Mª López, de Trasobares; padrinos, Millán Cardiel y Mª Ratia); Catalina Alcayde (de Juan y de Ana Cubero, de El Frasno); Régula García (de Juan y de Gerónima Garcés; madrina, Catalina García); Juan (de Millán Sánchez y de Mª Cortés; padrinos, Juan Martínez Cortés, mancebo, e Isabel Martínez, mujer de Miguel Cortés, “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”); Catalina Gascón (de Domingo y Ana Martínez) y Antonia Sánchez (de Domingo y Mª Gil; madrina,  Margarita Gil, mujer de Juan Gil Rodrigo, de Tierga).

              En 1613 se producirán 9 nacimientos: Juan Gil (de Juan y Ana Gómez; padrinos, “ Miguel Cardiel e Isabel Gil de Tierga”), Juan Rodrigo (quizás, Juan Gil Rodrigo; de Juan y Mª Gil, de Tierga), Davinia Pérez (de Hernando Pérez y de Agueda “Gaguardo”), Juan Gómez (de Juan y Catalina García; padrinos, Domingo García e Isabel Hernández “de la villa de Tierga, vecinos de Mesones”); María Ana López (de Juan López y Ana Sánchez), Juan Cimorra (de Fco. Cimorra y de María Rubio; en 1616 nacerá Pedro); María Embid (de Domingo e Isabel Pérez; en 1615, Juan); Gracia Pardo (de Juan y de Ana Benedí), Domingo Benedí (de Antón Benedí y María Gil; padrino Domingo López, “nacido en Tierga” y Macarena Gil); Miguel Gascón (de Miguel y Andresa Martínez; padrinos, Fco. Martínez Rubio y Ana Martínez, mujer de Domingo Gascón). Y en 1614 habrá nada menos que 22 bautismos: Martín Calabia (hijo de Pedro Calabia y de Catalina García), María Martínez (de Bautista y Catalina Cortés; padrino, Miguel Pérez, “natural de Calcena y vecino de Mesones”); María Molinero (de Juan y Margarita Garrido; padrino Juan “d’Oro”, natural de Trasobares, y madrina Isabel Cardiel; en 1616 nacerá Juan); Juan Alonso (de Miguel Alonso y Lucía Asensio; padrinos Juan López y María de Ratia, doncella); Juan Cardiel (de Millán y de Antonia Blasco), Constancia Pérez (de Domingo, “natural de Calcena” y de Fca. Gil); Ana Alcaide (de Bernabé y Ana de Ratia; madrina, Ana Catalán, madre de Ana); Miguel Gil (de Juan y Ana Gómez; padrinos, Miguel Cardiel, “residente y vecino de Tierga”, y María Gil, “su tía”); Millana “Royo” (de Millán “Rojo”, de Tierga, e Isabel López) o Domingo Garcés (padrinos, Juan García y Polonia Blasco, ambos de Tierga). De 1615 13 bautismos: Agueda Arratia (de Domingo Arratia Ana Gil) o Juan Marco (de Domingo y Catalina Pérez; en 1617 nacerá Miguel). En 1616, 14, entre ellos, Mª Cisneros o Fco. Monreal (hijo de María “Talamantes”; quizás, María López). En 1617, 15: Juan Alcaide (padrino, Juan de Arratia, justicia, y Ana del Val, su mujer); Fco. Serón (de Martín Serón, natural de Jarque, y de María Hornero); Domingo Gil (madrinas, sus abuelas, “naturales de Tierga y estantes en Mesones”) o Antón Gil (“padrino su tío Juan Gil y madrina, Inés López, su mujer, naturales de Tierga y vecinos de Mesones”). En 1618, 7; en 1919, 15; entre ellos, Domingo Burbano. Y en 1620, 17, entre ellos, Juan Royo o Cristina Pérez, de Domingo y Agustina Gran. En 1628 Juan Fdez., de Juan y Lucía Sánchez; o Martín, de José Roy y Ana Simón. O en 1633 Fco., de Pascual Cimorra (hijo de Fco. y Mª) y de María Gil (después nacerían Pedro, Pascual y Juan).

              En las primeras anotaciones del libro de la cofradía del Rosario veremos también algún nuevo poblador de Mesones: Esperanza PérezFco. GarcíaPedro Pérez -notario-, Isabel de “Gascones”Jusepe PérezMaría “la Reina” (mujer de Julián de Clares), Pablo “Celas”Pablo PérezMingo Marco (también está Domingo Marco), Jaime BlascoMª Blasco, “Mari” Blasco, Mª GascónJuana GascónPedro GilDomingo Alonso o Catalina Garcés, entre los legibles. Con todo lo anterior tenemos ya un amplio abanico (más de 230 nombres, sin contar los nacimientos) de los nuevos habitantes de Mesones en estos primeros años de la repoblación. Como vemos, muchos vinieron de El Frasno, quizás, al haber vivido ya antes aquí algún paisano, como también hemos visto (Juan Roy -carta de 1627-, hijo de Martín y Brianda). El apellido Ratia sería el vizcaíno Arratia. Y en las inscripciones de defunción de los primeros años de la repoblación encontramos otros nombres: Juan García, casado con Mª SánchezJuan Casañas (Tierga) casado con Antona MeleroMª Melera, mujer de Fco. Dubau; “Madalena“ Valer, de Fco. Monrreal; Gracia SánchezMartín GascónMª CiriaDomingo Blasco (Tierga), Pedro Barcelona (Sestrica) o María Malo (mujer de Antón Sánchez).

              Y, finalmente, y para comprender mejor los orígenes, cabría todavía preguntarse, en última instancia, de dónde procedían, a su vez, los antepasados de los nuevos pobladores que llegaron a Mesones. La respuesta a esto ya la dejamos ver en la anterior publicación. La necesidad de afianzar las nuevas fronteras, de defender unos territorios recién conquistados y, claro está, de explotar unas nuevas tierras para beneficio de los nuevos señores cristianos, obligó a repoblar muchos lugares donde existía muy poca población. La escasa fuerza repobladora del reino de Aragón, como ya expusismos, obligó a mantener en los territorios conquistados a la población musulmana que no quiso marcharse, claro está, a cambio del pago de buena parte de sus ganancias y, dado que ésta ocupaba ya las mejores tierras de cultivo, especialmente regadíos, la repoblación tuvo que hacerse en esta comarca en las zonas más montañosas y despobladas, con escasa presencia de “huertas”, otorgando a los nuevos pobladores cristianos, por ello, cartas de población o “ fueros” con importantes privilegios. Tras la conquista de Tarazona, de Soria y del valle de Jalón y del Jiloca, Alfonso I inicia también la repoblación de estas tierras. La participación en la conquista de aragoneses, navarros, riojanos y francos, con el consiguiente reparto de tierras, tuvo que aportar en un principio el primer contingente de población. Uno de estos primeros apellidos aragoneses pudo haber sido Aznar (lo veremos después también en Mesones) y uno de los primeros franceses Gascón (Zuera sería repoblada en el siglo XII por gascones). La intervención anterior en los asuntos castellanos del rey de Aragón al casarse con doña Urraca, reina de Castilla, serviría a su vez ahora para atraer población de ese reino, con mayor fuerza repobladora que el reino de Aragón. De hecho, por la situación geográfica, Castilla y Navarra eran las zonas naturales de donde podían proceder los nuevos pobladores y fueron, sin duda, las que aportaron el mayor número a esta zona. Apellidos existentes hoy en esta comarca como Marín o, quizás, Gaspar, podrían tener, incluso, un origen gallego, al igual que Figueroa y Pardo o Pardos. Gaspar, de origen más incierto, sólo estaba en los fogages de 1495 de Illueca y Tierga, en sendos vecinos a los que simplemente se les citaba así. En 1522, al menos, está en Illueca como apellido. Después llegaría a ser el más común de Gotor. Otros delataban su procedencia, como los castellanos Saldaña (fogage de Illueca) y Becerril (Malanquilla), o Alavés en el de Tierga (ya estaba aquí éste en el siglo XIV, junto con Gascón, Luesia o Alfambra). De Álava serían quizás también los apellidos Vela, Blasco o Marquina. Asensio o Millán podrían ser riojanos, como Lumbreras. Y algunos como Navarro, Martínez, Monreal, Sebastián, Ibarzo, Andrés, Peña, Ostáriz, Cimorra o Barcelona, y otros que veremos en los censos de Mesones, tendrían un origen navarro, como podría ser también García.  Aunque, muchos habrían podido derivar, incluso, después de la repoblación cristiana de estas tierras, de nombres propios, como veremos ahora. Hasta García o Marín fueron nombres propios.

              Pero, la falta de pobladores para defender y repoblar las tierras recién conquistadas del valle de Ebro, impulsó a Alfonso I a realizar expediciones al sur de España. En la de 1126 se trajo con él (a la fuerza) a 14.000 mozárabes de Andalucía y Murcia. Algunos también debieron contribuir, antes o después, a la repoblación de esta comarca. Pero, sin duda, los nuevos pobladores descenderían también de los antiguos habitantes que siempre habían poblado estos pueblos, es decir, ahora, de los musulmanes conversos. Incluso, de algunos bereberes que pudieron venir en época árabe a repoblar algunas zonas más despobladas de la comarca (Oseja - Gloria Pérez -). 

Sólo se tiene referencia documental en esta zona de la conversión de mudéjares en Aranda (documento de 1337 sobre confirmación de franquicias tributarias a los sarracenos de Aranda bautizados; en la línea establecida antes por la política religiosa de Jaime I : que ningún judío o sarraceno de sus reinos pierda nada al ser bautizado). Pero esto bien pudo ocurrir también en otros pueblos de esta comarca, antes y después de ese momento. En el fogage de 1495 de esa población ya no se distinguen en absoluto los apellidos de “cristianos viejos” o de “cristianos nuevos” o conversos. E, incluso, hay apellidos de mudéjares que coinciden con el de otros cristianos, como Rodrigo, que aparece en dos moros de Aranda, Crespo y Hernando en Sestrica (como Herrando en Aranda) o Marco en Jarque, donde hay uno que es cristiano y dos moros; en Gotor, otro. Quizás, esto nos podría hacer pensar en otra posibilidad: que en esta comarca, en las zonas más montañosas y próximas al Moncayo, donde precisamente se registran estos apellidos (Marco lo vimos también como cristiano en Purujosa, Aranda, Trasobares o Pomer) pudiera haber sobrevivido alguna comunidad cristiana durante la época árabe que no llegara a convertirse al Islam. La leyenda de la Virgen de Constantín de Purujosa cobraría así más sentido. Con la conversión y el bautizo los mudéjares debían cambiar su nombre por el de uno cristiano y a veces lo hacían con el apellido, aunque no siempre (no solía ocurrir en lugares donde había sólo población mudéjar). Pero, en realidad, éste no tenía muchas veces en la época un carácter hereditario; servía únicamente para diferenciar a la persona de otros nombres. En muchos casos simplemente se le añadía una cualidad personal, una profesión, un lugar de procedencia (como Gascón, originario de la Gascuña, en el sur de Francia) o indicaba quién era el padre o la madre, si éste ya había fallecido hace tiempo (así Sánchez, por ejemplo, significa hijo de Sancho; Alfonso I era Alfonso Sánchez, ya que su padre se llamaba Sancho Ramírez, hijo de Ramiro I). No obstante, con el transcurso del tiempo y debido a la realización de censos de población, con un carácter exclusivamente fiscal, fueron consolidándose en la mayoría de los casos los apellidos o “sobrenombres”. Pero, incluso después de la repoblación de Mesones, algunos de sus habitantes que fueron a otros lugares pudieron adoptar el apellido Mesones, el cual existía ya, al menos, en 1488 en Calatorao en el cristiano Blasco Mesones. En el fogage de 1495 venía escrito como Blasco “Maxones”. También, en los censos de musulmanes de esta zona aparece algunas veces el de Royo o “el Royo” (como vimos en Mesones) aludiendo a una cualidad personal. En los fogajes de 1495 de población cristiana también está en algunos lugares este apellido (en Calcena y Tabuenca con dos fuegos, en Arándiga y Villarroya con uno, en Talamantes con 4 y en Viver de la Sierra con 5), así como en la carta de 1627 de Mesones, en dos pobladores, o como “Rojo” en la de 1612 (era también, Royo), siendo asimismo en la actualidad común en esta comarca. Lo mismo sucede con el apellido Rubio (lo veremos después asimismo en los censos de Mesones), que está como cristiano en varias localidades de la comarca de Calatayud y en Calcena, Aranda, Pomer y el Frasno, pero también como mudéjar en Brea y en Aranda. Es posible, pues, que se hubieran conservado éstos en algún caso de conversión de mudéjares. E, incluso, Navarro, que figura como cristiano en muchos fogages de 1495, como en Calcena o Trasobares, está también como mudéjar en Morés o en Brea, por lo que habrían podido llegar a esta zona pobladores de las dos comunidades. Y aún se complica más todo esto con el fogaje de Morés, donde aparecen dos moros llamados Yuce y Mahoma “el Gastón” y un Mahoma Ferrando, apellido que estará también como cristiano en Trasobares, Villarroya, Berdejo, Torrijo o Paracuellos. Por otra parte, en el momento de la expulsión de los moriscos, muy pocos de éstos pudieron librarse alegando su condición de “ buenos cristianos”. Las órdenes de la monarquía eran tajantes. Pero, siempre tuvo que hacerse alguna excepción. A pesar de con el paso de los años existiera alguna conversión sincera, parece frecuente en la época la expresión y el sentimiento de “mi padre moro, yo moro”. En la “Memoria de Moriscos que han quedado en el Reyno de Aragón con licencia del marqués de Aitona, por aver hecho información de han vivido como buenos cristianos”, únicamente aparecen 125 nombres y de esta comarca sólo se cita a “Juan de Gale, vecino de Illueca” (quizás sea Juan Galindo, notario real, nacido de cristianos nuevos en la villa de Arándiga y que entrara a los siete años para instruirse en el convento de Sto. Domingo de Gotor; en 1598 están en Arándiga los notarios Juan Galindo el “viejo” y el “joven”). Sin embargo, la escasa presencia de moriscos en 1610 en las ciudades más importantes (Zaragoza, 150, o Huesca, 19) sería debido a que después del decreto de conversión de 1526, y debido también al mayor control por parte de la Inquisición, dicha población habría pasado más desapercibida, integrada o confundida ya con el resto, algo que no podía ocurrir en los demás sitios, al mantenerse en las zonas rurales, además, la duplicidad de concejos para el pago de las rentas señoriales.

              Los nuevos pobladores trajeron a cada lugar en el que se establecieron la devoción a sus santos. Por ello, las ermitas que fueron levantando a su llegada (como las de Mesones, todas barrocas, de este siglo XVII), en los caminos de entrada de los pueblos, y las propias festividades de éstos, nos indican asimismo que la repoblación de las poblaciones donde vivían los moriscos se hizo, sobre todo, con gentes de la propia comarca. Así, San Roque se celebra, o se ha celebrado siempre, al menos religiosamente, en todos los pueblos de la zona (en Mesones eran también antes las fiestas del verano), incluso en muchos de la provincia de Soria, como Beratón, donde tiene su ermita. Hoy existen ermitas de San Roque en Aranda, Calcena, Trasobares y Mesones. En otros hay también cofradías (Illueca, Gotor). San Vicente es festividad en Nigüella, donde tiene una ermita, y tiene también la suya en Mesones. Para San Blas son fiestas en Brea, donde hay una ermita (también la había en Aranda), y en Mesones (pueblos de moriscos), pero también en Oseja (de “cristianos viejos”). Para Santa Bárbara, en Morata y en Gotor (lugar de moriscos), donde hay sendas ermitas. La devoción a la Virgen del Rosario (que también es de los Ángeles), con numerosos retablos en muchas de las iglesias de estos pueblos, como el de la capilla de la parroquial de Mesones, es común en todas las localidades. El libro de “Ordenaciones de la Cofradía de Nuestra Señora de los Ángeles” nos relata también la ampliación barroca de la capilla del castillo y la decoración con yeserías mudéjares de su techumbre (que tendrían por modelo las de la iglesia parroquial de Brea):

           “Para memoria de los que vengan. 7-9-1791”.

     “Por los años de 1680 el Coadjuntor de la Curia, hijo del Pueblo Mn. Manuel Gascon y Alvarez amplio y reedifico de sus propios bienes la Iglesia de Nuestra Señora de los Angeles, desde la grada del presbitero que cierra la capilla con rejado de madera hasta la puerta, ignorándose el principio de la capilla imagen y altar y por la grande devoción a la Señora del expresado Coadjuntor dn. Manuel Gascon y Alvarez y para perpetuar su culto, y adoración de los fieles, fundo en dicho altar y capilla una capellania Colativa vajo el titulo de los Angeles, que testifico Pedro Serrano domiciliado en la villa de Epila vajo el dia 24 de junio de 1692.”

     “Mosen Fco. Alvarez tambien coadjuntor, sobrino del fundador de la expresada Capellania y primer capellan de ella: Blanqueo de yesso mate, pinto y adorno lo fabricado por su tio en el año de 1720.”

              Como vemos, el autor de este texto no sabía ya cuándo se había construido la primitiva capilla del castillo, no debiendo contar, pues, entonces con documentación alguna al respecto.       

               La actividad económica de Mesones pasó a ser ahora exclusivamente agraria, en consonancia con la del resto de España en esta época. La pequeña industria artesanal y de oficios que existiera en Mesones antes de la expulsión de los moriscos (que habría permitido, por ello, mantener el nivel de población anterior; quizás, potenciada por la llegada de moriscos) habría desaparecido por completo con la expulsión de éstos. Las cartas de población, al recoger los treudos e impuestos que debían pagarse todos los años al conde, nos revelan asimismo los principales cultivos que se daban. El principal de ellos era el trigo, ya que era, además, la medida y el medio de pago que se imponía sobre cada cahizada de tierra de lo que se denomina en las cartas de población de Mesones la “Huerta Blanca” y los “huertos”: para la primera, “cinco anegas y seis almudes de trigo de treudo perpetuo, limpio y puesto en el patio de los graneros de su excelencia”; y para los segundos, “un cahiz de trigo de treudo perpetuo, limpio y puesto en el patio de los graneros de su excelencia a costa de dichos nuevos pobladores y de sus sucesores ... por el día y fiesta de Nuestra Señora de agosto ...”. Este cereal no sólo se cultivaría, pues, en el secano, en lo que aquí se denomina monte o “montes blancos” (expresión que recoge también así la carta de población), con el sistema de barbecho (de varios años, para evitar el agotamiento de la tierra), sino que todo el regadío estaría dedicado casi en su totalidad a este cultivo, al que le seguiría después de su cosecha algún otro, si los años eran propicios. También, en las lindes o ribazos de estas fincas, en lo que se denomina “huertos” (parece que comprendía buena parte de lo que riega la acequia Molinar -margen izquierda del río-) existirían árboles frutales y, sobre todo, olivos. No existía en esta localidad en este momento ningún molino de aceite, ya que en la carta de población se dice: “Y haian de llevar a moler dichas olibas al molino que su excelencia tiene en su villa de Mores y pagar allí dichos derechos de azeite respectivamente y el de la molienda ...”. Los “derechos de aceite” eran en Mesones, de cada ocho arrobas, una, sobre los olivos viejos, y de los nuevos que plantaren, de cada cinco, una. Otro de los cultivos era el de las viñas, distinguiendo también a efectos de los treudos las viñas viejas de los moriscos (de cada diez arrobas de uvas, una) y las viñas nuevas que se plantaren (de cada ocho, una). Y también señala la carta de población otros cultivos, como el de los nogales, las “hilarzas” (cáñamo y lino), así como “todas las semillas, que cogeran en la huerta”, dedicando un apartado propio, además, a las zumaqueras: ”... su excelencia hace gracia y merced a dichos nuebos pobladores y a sus sucesores de todas las zumaqueras contenidas en los terminos de dicha villa con obligación de que haian y paguen a su excelencia y a su dominicatura de ocho quarteles de zumaque, uno limpio y puesto en el granero de su excelencia”. El cultivo de cebada (al que ya se hacía referencia en época celtibérica) se daría también aquí en el secano, cereal éste más adaptado a estas tierras, y la actividad ganadera cobraría otra vez fuerza pronto en este municipio, estando previsto en la carta de población “...de pagar y paguen perpetuamente por el dia y fiesta de Santa Cruz de maio en cada un año de las crias de los ganados assi de lana como de cabrio de ocho crias una, llamando al colector o arrendador de su excelencia antes de tocar ninguna cria de dichos ganados”. Por otra parte, el conde hacía entrega “...a la villa de Mesones de las carnicerías, tavernas y tienda de aquella para que las arriende o administre para utilidad y beneficio de dicha villa”.

              Para conocer la evolución de la población de Mesones en los años siguientes a la repoblación (y para saber, pues, cómo les habría ido a estos nuevos pobladores desde entonces), tenemos el dato de un censo realizado unos años después, el de 1647, confeccionado para llevar a cabo la contribución de gastos para el reino votada en las Cortes de Calatayud en 1646, y motivado por la guerra de Cataluña y la guerra con Francia. No parece que se haya conservado este censo de Mesones, desconociendo, pues, los nombres que lo integrarían. En los archivos de la Diputación Provincial de Zaragoza sólo aparece de esta comarca el realizado en Tierga, al cual nos hemos referido antes. Además de muchos de los que hemos ido viendo, se añadirían ahora nuevos apellidos, como el de Álvarez al señalar, como vimos, el texto del libro de ordenaciones anterior a Mn. Gascón Álvarez como “hijo del Pueblo” (aunque puede ser Manuel Gascón Navarro) y a su “sobrino”, Juan Antonio Álvarez; apellido que estaría aquí hasta el siglo XX. En 1495 estaba con un fuego en Aranda y, también con otro, en Villarroya, Maluenda y Calatayud. En 1611, en la carta de población de Nigüella, con Cristóbal Álbarez. En 1636 nacía en Mesones Andresa Álvarez, hija de Diego Álvarez (hijo de Cristóbal) y de María Gascón. Las inscripciones parroquiales nos proporcionan también, pues, nuevos apellidos: en 1633 se casan, entre otros, Tomás Sebastián, “vecino de Brea”, y María Sisamón, “vecina de Mesones” (los padrinos serían Fco. Fernández y Matea Sebastián, vecinos de Aniñón); Jaime Ibarzo y María García (de esta unión nacerá en 1635 Pedro, en 1637 María o en 1639 Domingo); e Iñigo Vastán, “natural de Calatayud” y “Madalena” Marco, “vecina de Mesones”. En 1634: Miguel (López) de Aluenda con Sebastiana García, de Mesones; Pedro Lozano, natural de Magallón, y María de Embid, vecina de Mesones; Diego Ibáñez, vecino de “Noella” (Nigüella), y María Gascón, vecina de Mesones. En 1636, Domingo Moreno, natural de Santa Cruz, con María Gil; Miguel Bueso, “mancebo de Nuella”, y María Alcaide. En 1638 se casarán Benito Marco y Felipa de Ratia, vecinos de Mesones (fué testigo Martín Roy, “coadjuntor” -hermano de Juan-). En 1639, Miguel Gascón e Isabel Navarro, vecinos de Mesones; Blas “Bueso”, natural de “Niguella”, y Ana Gascón, natural de Mesones. En 1641, Agustín Ibarzo, natural de “Niguella”, y María Pérez, natural de Mesones; Juan Gil, de Mesones, e Isabel Cardiel, natural de Oseja. En 1642 únicamente se registra el matrimonio de Juan Maestro, vecino de Morata (en 1495 en Orera y Villalba), y Gracia Gil, de Mesones. Asensio, como primer apellido, estaba ya antes de 1635. Y en 1649 nace Miguel-Pascual Andrés, hijo de Jacinto Andrés y de María Pérez. Y, también, el libro de la cofradía del Rosario nos proporciona nuevos datos. En las anotaciones de 4 de enero de 1645, “siendo vicario Mosen Cristóbal Las Heras y Mosen Juan Andrés y justicia Juan García”, aparecen nombres o apellidos nuevos: Juan SisamónAntona y Gerónima AndrésJuana Lorente o Beatriz Catalán (ya vimos a Ana en 1614 que vendría de El Frasno). Ese apellido estaba allí en 1495; en 1439 en Arándiga y en 1527, como vimos, en Mesones. Del matrimonio de un tal Juan Sisamón e Isabel de Ratia nacerá en 1665 Ana Gracia, en 1668 Juan Fco. y en 1670 Francisco Sisamón.

              El número de fuegos de este censo de 1647 es de 80 (el número de habitantes podría rondar los 370), a diferencia de los 61 de la carta de población de 1627. El incremento habría sido, pues, en veinte años, teniendo en cuenta esos números, de 19 fuegos. Sin duda, este incremento habría sido menor, ya que habría que partir de un número superior a los 61 en 1627, como ya hemos ido viendo. Para Tierga, este censo daba un total de 99 fuegos. Nigüella, sin embargo, veía disminuida su población, al contarse sólo 19 fuegos, a diferencia de los 35 de su carta de población. Había podido perder, pues, un 46% de ésta. Pero, estas cifras se verían mermadas, además, en los años siguientes (marcando, pues, un límite en ese momento, que sólo sería superado, quizás, bastantes años después) debido al brote de peste que asoló todo el reino de Aragón de 1648 a 1654, con rebrotes en 1656 y 1658 en algunos lugares. Introducida desde el reino de Valencia por el Bajo Aragón, se extendió rápidamente por todo el reino a pesar de las diversas medidas adoptadas por los concejos. En Jaca murieron 1.902 personas, de un total de 2.500 habitantes; en Calcena más del 40% de su población (421 personas  en 1653); en Tierga  casi  el  30%. En  Zaragoza murieron, quizás, más de 5.000 personas (peor había sido para ésta la epidemia de peste de 1564, la más mortífera, que, además de asolar también Aragón, redujo su población en más de un tercio, al perecer más de 10.000 habitantes). Para Mesones no sabemos exactamente cómo pudo afectar a su población, pero podría haber sido similar a otras poblaciones, como quizás Tierga. 1652 (10 inscripciones de defunción) y 1653 con 12, son los años que más se registran en ese periodo. La media de los cinco años anteriores había sido de tan sólo 3,2. Sin embargo, serán peores los años 1659, (18), 1660 (17) y, sobre todo, 1661 (29), cuando la media de 1647 a 1668, sin contar esos cinco años, era de tan solo 5,17. Con estos números, quizás, el porcentaje para Mesones no superara, sin embargo, el 20%. Alguno de los apellidos de las cartas de población pudieron desaparecer ahora de esta población, y otros nuevos venir dada la importante pérdida de mano de obra que se habría producido.

             De 1694 se sabe también de un nuevo brote de peste que afectaría a Mesones. De esta epidemia tenemos la referencia de una carta del Concejo de Mesones dirigida al convento franciscano de San Lorenzo de La Almunia, cuya copia aparece en el “Libro de Cabreo” de dicho convento, agradeciendo la asistencia prestada a su población por parte de los padres franciscanos durante esa epidemia de peste, la cual vamos a reproducir aquí dado su valor histórico:

      “Hermano guardián del Convento de La Almunia: el Concejo junto de Mesones considerando con su buen juicio, y meollo [entendiendo] la caridad hecha por esos Hermanos, y Santos Padres asistiendo con la mayor compasión à nuestras mulleres, y Fillos en la Peste, que haora, y allende padecimos en este pueblo, en que todos los clerigos enfermaron, y vuestros Santos Hermanos nos decian missa, nos confesaban haciendo oficios de Parroco, porque este havia muerto en manos de nuestros Santos Padres. Item, que haviendo recurrido en nuestros traballos à los Frayles de Gotor, y Capuchinos de Epila, estos se escusaron de venir quando los Hermanos de esse Convento [se refiere al de La Almunia] venian siempre, que los llamavan por mas, que enfermaron los que vinieron primero: por esto todo el Concejo les da muchas gracias, y dice, que Dios os lo pague, y determina en adelante nos mandeis [pedir] perpetuamente en gallinas, huevos, y ubas para vuestros enfermos, y en las Quaresmas, y Fiestas de nuestros Santos Patronos, à quienes habemos fecho rogativa juntos con los Hermanos de esse Convento, que llorando nos consolaron.

Mesones, y Marzo á dicho del año

mil seiscientos noventa y quatro.

Todo el Concejo junto. “

              Según las inscripciones registradas, en este año casi se duplicará el número de defunciones (21) en relación a los dos años anteriores y posteriores.

              El siglo XVII representó para Aragón un periodo de regresión demográfica. Puede hablarse, pues, no sólo de estancamiento sino también de ligero retroceso. Este proceso ya se había iniciado, quizás, a finales del siglo anterior, como pudimos ver en la anterior publicación en el caso de Mesones. Las causas son muy variadas: la expulsión de los moriscos (casi el 20% de la población de Aragón), las más frecuentes malas cosechas y continuas sequías (las más graves de 1614 a 1615 y de 1629 a 1631), que dieron lugar a periodos de hambruna, unido a  las  plagas  de  finales  de  siglo; las  pestes  y otras  epidemias  que  se  cebaron  con   una  población  malalimentada, siendo un dato común la elevada mortalidad a lo largo de todo el siglo; la política fiscal de la monarquía para hacer frente a las guerras (cualquier tributo que gravaba las ya mermadas arcas de la economía familiar suponía una pesada carga, después de hacer frente a rentas señoriales, diezmos a la Iglesia, impuestos concejiles, préstamos, arrendamientos, etc.) y el conflicto secesionista catalán o guerra de Cataluña (1640-1652), un episodio más de la guerra con Francia, que tuvo también como escenario parte de Aragón. Entre 1640 y 1646 fueron movilizados en Aragón más de 10.000 hombres. Puente entre Castilla y Cataluña, no sólo tuvo que soportar la presencia de las tropas (al no existir cuarteles, éstas se alojaban en la época en las casas particulares, donde se les tenía que mantener), sino organizarse para defenderse del avance franco-catalán, que había tomado Monzón y numerosas poblaciones de la frontera oriental, cuya zona quedaría asolada. En 1659 la Paz de los Pirineos pondrá fin a la guerra con Francia. A partir del último cuarto del siglo se empezará a invertir el proceso de descenso demográfico, iniciándose una recuperación que, sin embargo, se verá interrumpida con la guerra de Sucesión (1700-1713). Por el medio había quedado una nueva guerra con Francia (1689-1697) en tierras catalanas, que terminaría con la Paz de Ryswich. La diplomacia francesa desplegará a partir de ahora todo su poder consiguiendo que el testamento de Carlos II, enfermo y sin descendencia, nombre a Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV) heredero de la Corona de España.

III

MESONES EN EL SIGLO XVIII. LA ILUSTRACIÓN


              Tras la muerte de Carlos II en 1700 algunas potencias europeas no reconocen su testamento y, por el temor a que la unión de Francia y España en una misma familia, los Borbones, pueda crear una superpotencia, un control total sobre Europa y un monopolio comercial, en 1702 la Gran Alianza, formada por Austria, Inglaterra y Holanda, a la que se unirá Portugal, declara la guerra a Francia y a España, disponiéndose a repartirse el imperio español. Tras cebarse en Italia, en 1705 los aliados atacan la zona oriental de España, con el dominio anglo-holandés del mar Mediterráneo y la rebelión social de la población en el reino de Valencia, que se declara a favor del archiduque Carlos de Austria (al igual que Felipe de Anjou, nieto de Felipe IV). El avance hacia Cataluña termina con la rendición del virrey ante los invasores y también de los insurgentes catalanes. En 1706 Mallorca sería también territorio de los Habsburgo. Aragón tardaría más en caer, pero, los ataques externos, y también la rebelión interna (no parece que gustara aquí la alianza con Francia, el eterno rival), permitió a los “aliados” ocupar sin problemas Zaragoza en junio de 1706. Toda la Corona de Aragón pasó a poder del archiduque, viéndose España inmersa a partir de ahora en una guerra civil de sucesión. El ataque anglo-holandés sobre Cádiz, la devastación del puerto de Santa María y la toma de Gibraltar serían claves para el apoyo de Andalucía a la causa felipista. Y el saqueo de Vigo y la presión de Portugal e Inglaterra sobre la frontera occidental (llegando, incluso, hasta ocupar Madrid), para el apoyo a ésta de la población castellana, que acabaría considerando el conflicto como una “cruzada”.

              En Aragón, además de algunos otros enclaves, las comarcas de Tarazona y Borja y otras poblaciones de esta zona fronterizas con Castilla, como Aranda, Trasobares, Tierga o Tabuenca, declaran, en un principio, su apoyo a Felipe V, el vigente rey de España (lógicamente dado su carácter fronterizo y para evitar males mayores). La comarca de Calatayud, vistos también los acontecimientos (Madrid ya había caído) seguirá a Zaragoza en el apoyo al archiduque Carlos. El castillo de Tierga será desmantelado en 1706 por las tropas del archiduque. La defensa de la frontera de Aragón en el valle del Isuela sería trasladada, pues, al castillo de Mesones. Éste se vería reforzado ahora convenientemente, dada su importancia y su valor para el control del valle del Jalón en esta zona. Quizás fuera ahora cuando se pusiera en la torre del campanillo una enorme campana (aún se aprecia el hueco), la cual decían podía oirse hasta en Épila (con ella dicen que hicieron después las de la iglesia y el campanillo). Tampoco se tienen noticias en estos momentos de Mesones, que se vería afectado por la presencia de tropas y las ya habituales requisas y alistamientos por parte de uno y otro bando comunes a todos los pueblos y ciudades. El 3 de mayo de 1712 se entierra en Mesones a un soldado al que se le identifica simplemente como Antonio. Sería ahora cuando las tropas felipistas saquearan el castillo de Illueca, donde se encontrarían los restos de Benedicto XIII. Iniciado el conflicto, Aragón se convirtió pronto en escenario cruento de la guerra, como la batalla que tuvo lugar el 20 de agosto de 1710 en las puertas de Zaragoza, en el barrio de Torrero, con victoria para el archiduque, que la recuperaba tras la derrota de Almansa de 1707. Pero, las victorias de los felipistas en diciembre de 1710 en Brihuega y Villaviciosa (Guadalajara), cambiaron definitivamente el curso de la guerra. En el conjunto de Aragón, sobre un 10% de las casas quedarían arruinadas, y otro tanto por ciento igual supondría la pérdida de su población, teniendo en cuenta a los desplazados que tuvieron que abandonar el reino. El apoyo a Felipe V de la mayor parte de la nobleza de Aragón permitió mantener a ésta todas sus propiedades y privilegios. Los opositores, sin embargo, vieron desde el exilio  cómo les eran confiscados todos sus bienes. Pero, el apoyo a la causa del archiduque de los territorios de la Corona de Aragón (aunque en Aragón no fuera general) fue el argumento para la supresión de los Fueros de Aragón (sólo se conservarían al final en lo civil) mediante los llamados “decretos de Nueva Planta”. Aragón perdía ahora todas las instituciones que le habían identificado como reino: las Cortes, el Consejo Supremo de Aragón, el Justicia Mayor, el virrey, el capitán general, etc., uniformándose en cuanto a instituciones con el reino de Castilla. Era también el paso definitivo para la centralización de la Administración, algo pretendido antes ya por la corona y en consonancia con la política absolutista de los Borbones y la que imperaba en Europa. El juramento de los Fueros de Aragón en la basílica de La Seo de Zaragoza por parte de los dos pretendientes al trono, fue ya el último de la monarquía aragonesa y española.

               Las reformas que se van a producir a partir de ahora van a afectar también, claro está, a la política fiscal. El punto más importante de ésta va a ser la creación de la “Única Contribución” para el reino, calculada en un monto total, teóricamente para equipararla a los tributos de Castilla, que habría que repartirse por vecinos. Para ello va a ser necesario la confección de censos de población en todo Aragón. El censo de población de Mesones que se realiza en 1713 daba un total de 101 vecinos y su población podría rondar en este momento los 470 habitantes. En relación con el censo de 1647 el incremento había sido de 21 fuegos, habiendo superado, pues, el descenso producido quizás por las epidemias de peste de las décadas anteriores, y en consonancia con la recuperación demográfica que se iniciaba en Aragón a partir del último cuarto del siglo XVII, como ya expusimos. No obstante, la guerra de Sucesión, que acababa de terminar, habría podido reducir en buena medida el número de habitantes de los años anteriores. En Tierga, sin embargo, se contabilizan ahora en este censo únicamente 68 vecinos, 31 menos que el de 1647. No sabemos tampoco en qué medida pudieron afectar aquí también los años de la guerra, pero, parte de su población pudo pasar en estos momentos al valle del Aranda, como veremos después. Y en Nigüella parece existir una importante recuperación al llegar a los 47, 28 más que el censo de 1647, a pesar también de la epidemia de peste de los años siguientes a éste. Quizás, nuevos pobladores (muchos pasados de Mesones) habrían ido a Nigüella para compensar el descenso que se constata en 1647 y el que se habría podido producir posteriormente. Al igual que Tierga, otros pueblos de la comarca, como Jarque, Aranda, Morés, Pomer, Purujosa, Calcena, Trasobares o Viver verán disminuída también su población en ese periodo, a diferencia del resto de los municipios de la zona que la aumentan (aunque en Gotor sólo se supera en 3 fuegos), siendo este incremento notable, sobre todo, en Illueca y Brea, con más de 70 nuevos vecinos o fuegos en cada lugar. Quizás, el aumento de la actividad industrial de estos pueblos en ese tiempo (pudiérase motivada en parte para el abastecimiento para la guerra) habría creado un foco de atracción para las poblaciones cercanas, dado que la actividad agrícola no habría permitido por sí semejante incremento de población.

              Sin embargo, este censo de 1713, quizás, va a marcar también ahora un límite que no fuera superado hasta finales de siglo en la mayoría de las poblaciones, afectando especialmente a Illueca y Brea, que puede que no llegaran a superarlo ya en este siglo. El censo de población de 1717 de todos los pueblos de la comarca, y de buena parte de los pueblos de Aragón (aunque en Zaragoza suponía un incremento de casi el 42% en relación al de 1713 - quizás, habría sido también importante aquí ahora la inmigración francesa, con los Borbones en el  reino de España-), arrojaba cifras de un descenso demográfico espectacular. Desconoceríamos la causa. No obstante, nuevas epidemias de peste tras la guerra de Sucesión podrían explicarlo en parte. La presencia en los años anteriores de soldados venidos de toda Europa pudo ser el factor propicio en una España asolada por la guerra. Según las cifras que señalan los censos de 1717, todos los pueblos de esta zona habrían quedado arruinados. En Mesones se contabilizan ahora únicamente 36 vecinos o fuegos, de los 101 del censo de 1713. Habría perdido, pues, según esos datos, casi las dos terceras partes de su población, el 64% de ésta. En Nigüella aparecen 22 vecinos, con un descenso, pues, de más del 50%. En Tierga el descenso será del 58%. En Brea de más del 61%, en Calcena y Trasobares sobre el 44%, en Jarque el 43%, en Gotor y Purujosa el 35%, en Aranda e Illueca el 33%, en Pomer y Oseja el 31% y en Sestrica el 30%. Al igual, el resto de pueblos de la zona. Como vemos, el que más habría perdido en este momento habría sido Mesones. Sin embargo, estos datos, quizás, haya que ponerlos en entredicho. Por ejemplo, la media de nacimientos al año que se registra en Mesones entre los años 1707 y 1713 (año del anterior censo) es de 20,14; y de 1714 a 1718 de 21,40, todavía mayor. El único dato más extraño es que precisamente en 1717 únicamente hay 13 bautismos y la media de los tres anteriores era de 23,34; existiendo también 24 en 1718.

              No obstante, los episodios de pestes y epidemias que se habían y se seguirían produciendo, unido a las pérdidas de vidas por las hambrunas y las guerras, tendrían como consecuencia un hecho que marcará el devenir económico y social no sólo de Mesones, sino del resto de las poblaciones, y que no se superará del todo hasta la segunda mitad del siglo XX. Se trata de la concentración de la propiedad de las tierras en unas pocas personas, herederas, pues, de los supervivientes a estas epidemias y descendientes de muchos de los primeros pobladores que habían comprado los derechos de éstas. A la vez, las relaciones matrimoniales se darían exclusivamente entre ellas, con lo que el proceso de concentración de la propiedad se haría cada vez más acusado. Asimismo, el mayor nivel económico alcanzado de esta manera permitiría a sus descendientes obtener un mayor nivel cultural y desarrollar otras actividades o profesiones más rentables lejos ya del pueblo, conservando, no obstante, la propiedad de las tierras (sujetas, claro está, al pago de las rentas señoriales y otras cargas), que serían trabajadas ahora por jornaleros o arrendatarios (al ser el único modo de vida existente para ellos) y por algunos pequeños propietarios, herederos también de algunos de los primeros pobladores o que habrían ido adquiriendo con el tiempo su propiedad. Todo esto además se confirma con un dato demográfico: a mayor nivel adquisitivo corresponde una menor descendencia, y al contrario, lo propio. El reparto de una pequeña herencia entre muchos, al no contar con otro medio de vida más rentable fuera de la localidad, hará que éstos ya no puedan ser, en algunos casos, ni pequeños propietarios. La inmensa mayoría de la población de Mesones, como veremos después, y del resto de los municipios, estará formada por jornaleros, arrendatarios, pastores y pequeños propietarios, además de algún artesano y los que desempeñen otros oficios. Por otra parte, algo común desde la Edad Media es también el hecho de que las epidemias que asolan los pueblos y ciudades lleven aparejado, a la vez, la construcción, ampliación, mejoras y embellecimiento de iglesias, ermitas, retablos, etc. La razón de esto es bien sencilla: las epidemias hacen más ricos a los supervivientes, que dan gracias a los santos por haberles salvado (y por haberles hecho más ricos) financiando o colaborando (también para su salvación) en esas obras. Este mayor nivel adquisitivo de algunos de  los pobladores    de  Mesones ( quizás  todavía  aún  bastantes), tras las epidemias de peste del siglo XVII, bien pudieron dar origen a la construcción de las ermitas de San Roque y de San Vicente, y, como pudimos ver, a la ampliación de la capilla del castillo. En un primer momento, bastante tenían los primeros pobladores de Mesones en poder sacar adelante a sus familias después de haber pagado por venir a poblar esta localidad (seguramente teniendo que devolver los préstamos para ello, bien a sus familias o a otros prestamistas), preparar todas las tierras de cultivo, reparar y acondicionar los riegos (que no habrían mantenido los moriscos al saber ya de su expulsión), adquirir las semillas y los medios de cultivo (herramientas y mulas), y alguna cabeza de ganado para empezar, sembrar ya sus nuevas tierras y acondicionarse de alguna manera su nueva vivienda, y prepararse para pagar en ese año las rentas y treudos a los que se habían obligado, bajo pena de perder sus nuevas propiedades. Y, desde luego, rezando para que la nueva cosecha no se viera arruinada por la sequía o por otras adversidades. Por su parte, las epidemias del siglo XVIII bien pudieron ser, a su vez, el motivo de la ampliación de la iglesia de la Asunción construyendo una nueva capilla, como vimos en la otra publicación, y de la decoración de la ermita del castillo en 1720, tal como hemos visto antes.

              Desde mediados del siglo XVII y hasta primeros del XVIII se fueron incorporando a Mesones nuevos apellidos (aparecen ya en las inscripciones parroquiales o en los libros de cofradías): Rubio (ya en apellido de varón), Lázaro (apellido común en la comarca de Calatayud; estaba en 1495, entre otros, en Viver), Sanz (en ese año, con un fuego en Illueca; en los siglos siguientes estuvo también en Épila); CastánVelaManeroModregoCiriaGrimaLezcanoVelillaGuirlesArtigasdel Horno (aquí vino de Brea), GasparFigueroa o Almenar. Algunos podrían ser de profesiones liberales. Artigas, Ciria y Guirles (al igual que Andrés, Hueso, Ibarzo o Ruiz) estaban ya en la carta de población de Nigüella. Otros, como Figueroa, Almenar o Lezcano, ni siquiera figuraban en el fogage de 1495 realizado en Aragón (podrían haber venido a esta comarca de la provincia de Soria). Y, finalizado el primer cuarto del siglo (dejados ya atrás los años de la guerra de Sucesión y las epidemias siguientes a ésta), va a iniciarse un periodo de crecimiento demográfico que continuará hasta finales de éste. Las causas se deben principalmente a un notable incremento en estos años de la producción agrícola, sobre la base del regadío, favorecida por una política agrarista y por la demanda exterior, así como también por un incremento de la producción industrial y comercial. A la mejora de la producción agrícola contribuirá la introducción del arado de vertereda, que permite una mayor profundidad en surco que el arado romano, que es el que se utilizaba hasta entonces. Se introducen además nuevos cultivos, como la patata, el maíz, la remolacha, el tomate o el pimiento. El cultivo del olivo cobrará también en este siglo mucha más fuerza, buscando en esta zona la exportación de su aceite hacia Castilla. En Aragón, la mejora de los regadíos, la explotación del Canal de Tauste (obra ya del siglo XVI) y la construcción del Canal Imperial de Aragón en el último tercio del siglo, permitirá una cierta regularidad en las cosechas que, junto a los nuevos cultivos (especialmente la patata y el maíz), alejará el fantasma de las hambrunas y las muertes, a pesar de las habituales malas cosechas debido a las sequías (las peores de 1738 a 1739 y de 1763 a 1766). Este aumento de población servirá también para incrementar la demanda de productos y para favorecer el desarrollo agrario y poblacional de las zonas rurales. El censo de vecinos o fuegos de 1797 daba un total para Mesones de 118 (el número de habitantes podría rondar en este momento los 550), habiendo superado no sólo el dudoso de 1717, sino también el de 1713 que arrojababa 101. En relación con el de 1713, suponía un incremento del 17%. Pero en comparación con el del 1717, de ser correcto, el aumento habría sido nada  menos  que  del  228%. En Tierga se contaban  ahora 94 vecinos, 31 más que el de 1713 y 70 más que el de 1717, con un incremento, pues, del  224% en relación a ese censo. Y en Nigüella 71, el doblque los de su carta de población, 24 más que el de 1713 y 49 más que el de 1717. Este incremento de fuegos o vecinos, en relación al censo de 1713 (que puede ser más fiable), era general en todos los pueblos de la comarca a excepción de Brea e Illueca y también de Tabuenca (aunque esta población arrojaba en este momento los 158 vecinos). Brea aumenta notablemente también su número en relación al dudoso de 1717, pero no consigue superar al de 1713 (206 vecinos en 1713 y 190 en 1797). El incremento con respecto al de 1717 sería del 141%. Illueca, sin embargo, aún pierde población en relación a ese censo (166 vecinos en 1717 y 112 en 1797), con lo cual, quizás, la pérdida real habría sido enorme. La industria de estas poblaciones (principalmente, paños y curtidos) habría quedado en este periodo bajo mínimos, lo que habría originado, al contrario que el periodo anterior al que antes nos referimos, un trasvase hacia otras zonas de actividad agraria, quizás, también hacia Mesones, como ya expusimos.

              Desde la segunda mitad de este siglo seguirán apareciendo también, pues, nuevos apellidos de los habitantes de Mesones: HueraDotayRamoCuarteroCarnicerMorlanesEstebanMarecaLangaSan JuanLumbrerasOstárizBernalRodríguezJobenLarraga o DelmasBernal estaba en el censo de 1495 en Aniñón, Villalba, Calatayud, Tobed, Orera, Belmonte o Ibdes. En Trasobares, como Bernat. Langa, en Belmonte, Mara, Maluenda, Valtorres, la Vilueña o Manchones; en este último, 5 fuegos; Mareca o San Juan podrían haber venido de Tabuenca, al igual que Cuartero (en 1495, también éste, en Orera); y Larraga (o “de La Raga”) estaba en Embid, un fuego. Otros, como Huera, Ostáriz, Lumbreras, Delmas, Dotay o Morlanes no aparecían en ese censo de 1495; podrían haber llegado a esta comarca de Castilla. Recogemos al final de este capítulo un cuadro resumen de los censos de población que hemos ido citando de algunos pueblos de la zona, señalando el número de fuegos o vecinos, con el objeto de tener una visión general de la evolución de la población en esta comarca durante ese tiempo.

             Al siglo XVIII se le ha denominado el “siglo de las Luces”, debido a una corriente cultural europea, la Ilustración, caracterizada por la revisión a la luz de la razón y de la experiencia (de ahí su nombre) de la concepción del mundo y del hombre en todos los terrenos. El movimiento, que partió de los cambios ideológicos del Renacimiento (siglos XV y XVI), surgió de las revoluciones políticas y económicas de la Inglaterra de los siglos XVII y XVIII (acabaron con el absolutismo y se impuso el principio de la soberanía parlamentaria) y de aquí pasó a Francia donde adquirió su forma, para dar el salto al resto de Europa y América. Va a suponer una gran preocupación por el conocimiento de la naturaleza y sus leyes, que provocará importantes avances científicos en el campo de las ciencias naturales, biológicas, fisicoquímicas y matemáticas y su aplicación a la minería, agronomía, medicina, mecánica, etc. Aquí, las ideas de la Ilustración van a dar origen, desde la segunda mitad del siglo XVIII, a la creación de las Sociedades de Amigos del País, surgidas en los círculos culturales como organismos no estatales y que tenían como fin promover el desarrollo de España. Va a ser también un periodo de cambio en los valores políticos, que va a dar lugar desde mediados de siglo al llamado “Despotismo Ilustrado”, un intento de poner en práctica algunos aspectos de las nuevas teorías políticas surgidas de la Ilustración, para asegurarse la monarquía la hegemonía en el poder, y que se resume en la frase “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Conllevará un mayor centralismo estatal en contra de las clases privilegiadas (aristocracia, clero, gremios), favoreciendo el desarrollo material del campesinado y de la naciente burguesía capitalista. Teorías más avanzadas establecerán la doctrina del “contrato social ”, que conducirá a tendencias republicanas y presocialistas que se adelantan a su tiempo. El Estado dejará de ser el patrimonio personal del monarca, herencia de la Edad Media, y el súbdito pasará a ser ciudadano. La Revolución francesa abolirá el régimen feudal y proclamará la “Declaración de los Derechos del Hombre”. En España será ya bien entrado el siglo XIX cuando el despotismo ilustrado desemboque, a duras penas, en la separación de poderes y lleve al parlamentarismo.

              El décimo conde de Aranda, D. Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea (1719-1798), señor de Mesones, va a ser precisamente uno de los personajes más representativos en España de este movimiento cultural de la Ilustración, pero también del despotismo ilustrado. Después del motín de Esquilache, Carlos III le nombró presidente del Consejo de Castilla (1766) y le puso al frente del país. Su periodo de gobierno va a ser el más típico del despotismo ilustrado español: expulsión de los jesuitas, lucha contra la Inquisición, inicio de una reforma agraria, libertad de comercio, primer censo de población individualizado, apoyo a las Sociedades de Amigos del País, etc. Fue uno de los pocos políticos españoles que mereció los elogios de Voltair. Caído en desgracia en la vida política tras el ascenso de Godoy, en 1795 se retiró a sus posesiones de Épila donde murió tres años después.


CUADRO DE POBLACIÓN

 IV 

EL SIGLO XIX 

 GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y DESAMORTIZACIÓN


              La tendencia de crecimiento demográfico del siglo XVIII varió a partir de 1790, cuando la economía entró en un periodo de recesión. La “ley agraria” no pasó de simple proyecto y Jovellanos a finales de siglo preconizaba la necesidad de modificar la estructura de la propiedad de la tierra, liquidar las bases del antiguo régimen: la amortización y la vinculación de la tierra (la mayor parte estaban en “manos muertas”, vinculadas a familias de la nobleza, a entes eclesiásticos o civiles o a las corporaciones locales, que no las podían enajenar). El despotismo ministerial de Godoy con reformas moderadas no conseguiría ningún resultado positivo. Éste será el ambiente del inicio del nuevo siglo, que va a estar presidido por la Guerra de la Independencia (1808-1814) y que dejaría a un país completamente arruinado.       

              En 1804 Napoleón es coronado emperador y se lanza a la construcción de un gran imperio, a semejanza del imperio romano o del Sacro Imperio, aupado por un ejército curtido en los años de las convulsiones revolucionarias y empapado de nacionalismo. El 18 de octubre de 1807 los primeros regimientos franceses cruzan el Bidasoa, con el engaño a Godoy de repartirse Portugal, y empiezan a ocupar España. A finales de Enero Napoleón tenía a media España al alcance de sus tropas. El 19 de marzo estalla el motín de Aranjuez, siendo despuesto Godoy y Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII. Pero, la soberanía era ahora papel mojado con los 60.000 soldados franceses del mariscal Murat apostados en la capital del reino. El 2 de mayo el pueblo de Madrid se levanta en armas. La represión sangrienta inició la reacción del pueblo español ante la ocupación francesa. Por todas partes estallarán revueltas populares dando lugar a una rebelión nacional. El 25 de mayo comienza la Guerra de la Independencia en Aragón, cuando el pueblo zaragozano se amotina y requiere a José de Palafox que se haga cargo de la defensa del reino. 

              La primera medida de Palafox va a ser crear una Junta de Gobierno para formar un ejército en Aragón. El bilbilitano barón de Warsage llegará a reunir a 2.000 hombres, formando el Batallón Ligero de Voluntarios de Calatayud, con el fin de controlar las comunicaciones con Madrid y defender las fábricas de pólvora de Villafeliche. El 13 de junio las tropas del general Lefebvre entraban en Borja y el día 15, tras la derrota de Palafox en Alagón, los primeros efectivos franceses venidos de Tudela estaban ya también junto a Zaragoza a la espera de refuerzos. El barón de Warsage se reunió con los hermanos Palafox en La Almunia formando una división de 6.000 hombres y fueron hacia Épila para esperar a los franceses. El 23 de junio tendría lugar la Batalla de Épila. La acción desordenada e inexperta de las fuerzas españolas causó la pérdida de 1.500 hombres, entre muertos y heridos, entrando las tropas de Lefebvre al día siguiente en Épila matando al cura y a 36 paisanos. En la retirada de contingentes por Morata hacia Calatayud, fueron avisados por un pastor que en la venta de Morata había ya soldados franceses. Dos días después una avanzada francesa desde el puerto de Codos, a pesar de haber sido hostigada por Ramón Gayán del Regimiento de Cariñena, llegaba a Villafeliche para demoler las fábricas, siendo rechazada por   los  españoles,  muriendo  300  franceses. Fidel  Mallén, nombrado  comandante  por  el  baron  de  Warsage, con sus voluntarios de Illueca, defendería varias veces el sitio de El Frasno. El 6 de Julio, después de haber saqueado e incendiado el pueblo de Torres matando a 13 paisanos, los franceses entraban en Calatayud. Al día siguiente, bien aprovisionados, van hacia Zaragoza. Tras haber sido rechazado el primer ataque, con la llegada del general Verdier, el 25 de junio comenzaba el primer sitio de Zaragoza. Después de continuos bombardeos llegarán los asaltos, siendo rechazados todos los intentos de conquistar la ciudad. La derrota del general Dupont en Bailén por el general Castaños (la primera de Napoleón en Europa) obligará a los franceses a abandonar el 14 de agosto el sitio de Zaragoza. La retirada del ejército francés, que se repliega en Navarra, hará que el propio Napoleón venga a España para dirigir las operaciones militares. La cosa va a ser ahora muy distinta. Vista la resistencia de la población, haciendo uso ahora de su ejército más veterano, la lucha va a adquirir toda la crueldad que se pueda dar en una guerra. El conflicto se iniciará de nuevo con la batalla de Tudela el 23 de noviembre de 1808, con derrota de las tropas españolas del general Castaños que se baten en retirada hacia Zaragoza y a Guadarrama para agruparse con el resto de efectivos. Algunas pudieron pasar ahora por el puerto de la Chabola en dirección a Calatayud, seguidas de los perseguidores franceses. En Bubierca parte de las tropas harían frente a las francesas con el fin de que el resto pudiera llegar a Sigüenza, produciéndose 90 bajas por parte de los franceses y, seguro, muchas más españolas.

              Hasta ahora, quizás, los habitantes de Mesones no habrían visto todavía a ningún destacamento francés, salvo que en la persecución después de la batalla de Tudela alguno hubiera pasado ya por aquí. Pero, con el reclutamiento de los que hubieran servido en el ejército y de los “mozos” (“de 16 a 40 años”, según oficio de Warsage a la Junta de Tarazona para “hacer el servicio que corresponda a la defensa de la religión y de la patria”), bien en el Batallón de Calatayud, en el Regimiento de Cariñena o en los Voluntarios de Illueca, y las contribuciones obligadas a los concejos para el abastecimiento de las tropas, Mesones se encontraba ya inmerso en plena guerra de la Independencia. Sin embargo, todo iba a ser ahora diferente. Con el dominio de las principales vías de comunicación, el ejército francés, con sus bases en La Almunia, Épila, El Frasno, Calatayud, Ateca, Borja y Tarazona, va a controlar así a todos los pueblos de estas comarcas, realizando requisas y saqueos en todos ellos, que se institucionalizarán una vez que José Bonaparte, el nuevo rey de España, haya organizado aquí su administración, exigiendo continuamente a los concejos abastos para las tropas. A este nuevo reino de España ya no pertenecía ahora Zaragoza al haber quedado integrado el territorio hasta la línea del Ebro en la administración francesa. El 25 de noviembre, dos días después de la toma de Tudela, el general Maurice y el Mariscal Ney ordenan dos horas de saqueo en la población de Borja. Las monjas de sus arrasados conventos huían al de Trasobares. El 28 de ese mes las tropas de Ney sembraron también de saqueos las casas, iglesias y conventos de Calatayud. Y no tardaría mucho en llegar a Mesones la noticia de la matanza de Tabuenca, quizás por boca de alguno de los huídos: el 13 de diciembre llegaba desde Borja un capitán francés con 66 soldados con el fin de requisar víveres para el nuevo asedio a Zaragoza. Los tabuenquinos atacan a los franceses matando a 24 de ellos y sin tener ninguna baja propia. Pero el 16 de ese mes, a pesar de los puestos de vigilancia, de madrugada y aprovechando una espesa niebla, más de 3.000 franceses entran a saco en la población, matando a 39 personas que no pueden huir y quemando 47 casas, llevándose todo lo que encuentran de valor.     

              El segundo sitio de Zaragoza se iniciará el  20 de diciembre. Unos días antes, Palafox ordena al barón de Warsage que el regimiento de Calatayud, que andaba por las sierras de Calamocha, se incorpore a Zaragoza para defender la ciudad. Héroe de los sitios, el barón moriría en el puente de Piedra por una bala de cañón defendiendo el barrio del Arrabal. La rendición de la ciudad tendría lugar el 20 de febrero de 1809. Morirían 50.000 personas. A partir de ahora, ante la imposibilidad de enfrentarse directamente a un enemigo muy superior en todos los aspectos, la lucha va a ser un combate de guerrillas, hostigando continuamente a los diferentes destacamentos franceses. La comarca de Calatayud, lugar estratégico para el paso de tropas, va a registrar un continuo movimiento de efectivos, tanto de franceses como de españoles, siendo constantes las exigencias de suministros por parte de uno y otro bando a los diferentes municipios, el saqueo de las cosechas y el requisamiento de los ganados. Las actas de 1809 de la Junta Superior de Aragón (que se iba reuniendo en diversos lugares a salvo de los franceses) relatan la ruina y desolación que padecía todo el reino a causa de la guerra. Fidel Mallén, alcalde de Illueca, con su guerrilla, operaba desde Illueca, Jarque y Aranda hostigando a las guarniciones francesas de La Almunia, Epila, El Frasno, Calatayud, Borja y Tarazona. El 1 de agosto llegaban los franceses a Illueca, huyendo la población a las sierras, y el 29 de septiembre se producían los primeros saqueos. La noche del 11 de octubre Fidel Mallén entró en Calatayud con una partida de 200 hombres armados y sorprendió a la guarnición francesa, llevándose gran cantidad de dinero y más de 1.000 cabezas de ganado lanar y vacuno. Y de nuevo el 19 de octubre atacaría en Calatayud con 40 hombres a la guarnición francesa que contaba con 200, cogiendo a un sargento de polacos y al asistente del comandante, quitándole dos maletas y 400 cabezas de ganado que “remitió” también al general Villacampa. Los franceses arrasarían ahora el pueblo de Illueca, quemando 23 casas, las mejores del pueblo, destruyendo el batán municipal y matando a un vecino que no pudo huir. En noviembre habían hecho retroceder a Fidel hasta Castilla e incendiaron Calcena en escarmiento por haber degollado sus vecinos a 40 polacos de un destacamento. El 23 de diciembre será sorprendido Fidel y atacado en Malanquilla por 500 franceses que le hicieron 5 prisioneros. Dos días después derrotaron también a Fidel en Illueca causándole 60 muertos y haciendo 13 prisioneros. De nuevo, unos días más tarde, fue también sorprendido en Ciria, pero escapó del lugar. El 4 de enero de 1810 salió también del cerco de Illueca, al haber gastado la municion, haciéndose fuerte en el convento de Gotor. Y el 18 atacó en Trasobares a dos compañías francesas, quitándoles 200 cabezas de ganado, habiéndose refugiado los franceses en la iglesia, donde los “abrasaban a pedradas y balazos”. El 10 de abril interceptará en Morata un convoy de 30 carros cargados con madera para una batería francesa de La Almunia, huyendo la escolta a refugiarse en esa población, no pudiendo hacer otra cosa que romper los ejes de los carros. Después, con 250 hombres, bajaría a esa plaza, muy fortificada por los franceses, fracasando en el intento de tomarla. Sus andanzas le llevarían también por Épila, el canal Imperial de Aragón, Teruel, Borja, Tarazona (su ciudad natal) y hasta por Navarra. Fue el guerrillero de mayor relevancia del partido de Calatayud hasta junio de 1810 cuando, a causa de Villacampa, la Junta le relevó de sus funciones. Más tarde, pasaría a formar parte de ésta.

               El mariscal Suchet, al mando del ejército francés en Aragón, decía lo siguiente:     

      “Tras la batalla de María [un intento de recuperar Zaragoza poco después de capitular] bandas armadas cuya existencia era desconocida empezaron a surgir en las montañas de Calatayud, Barbastro y Huesca ... en cada distrito se formó su propia guerrilla con el propósito de defender su territorio y cooperar en la defensa común ... sus aislados intentos fueron suficientes para molestar, seriamente, al Tercer Ejército, en su ocupación de Aragón; ellos fueron asumiendo un mayor grado de actividad, convirtiéndose en un enemigo formidable para nosotros por el impulso que les fue dado por las juntas ... campesinos y terratenientes, monjes y clérigos abandonaban sus hogares. Desde Aranda y Calcena al pie del Moncayo estas bandas empezaron a operar de manera simultánea y uniforme. Atacaban a nuestros rezagados, y a nuestros destacamentos cuando eran pequeños y desguarnecidos, sembraban el terror en el campo, amedrentaban a nuestros partidarios, obligaban a los jóvenes a alistarse en los ejércitos españoles, interceptaban correos, requisaban convoyes, y obstaculizaban el aprovisionamiento de raciones y contribuciones que habíamos recaudado.”

              El 13 de mayo de ese año el general del ejército de Aragón Pedro Villacampa captura entre El Frasno y Paracuellos una impedimenta de 300 mulos y aniquila a un destacamento francés de 315 hombres de infantería y 32 gendarmes a caballo al mando del coronel Petit: persiguen a los franceses en retirada hasta Sabiñán y Purroy donde consiguen cruzar el Jalón sufriendo numerosas bajas. Acorralados, presentan batalla finalmente en Arándiga donde son capturados y masacrados, pasando por las armas tanto al coronel Petit como a los afrancesados José Alcalde, oficial del ejército, Pedro Tena, corregidor de Calatayud y Navar, alcalde de El Frasno, al que queman vivo. Sólo consiguen huir 60 soldados franceses a la guarnición de La Almunia. El 23 de Julio de 1811 el gordo Durán, de la Junta de Soria, derrotará por Aranda a una columna francesa de 700 hombres y 80 caballos, muriendo 130 franceses y haciendo 26 prisioneros. El 24 de septiembre se reúnen en Ateca José Durán y Juan Martín, el “Empecinado”, con 5.000 hombres y 500 caballos y el día 26 van hacia Calatayud, donde encuentran a los franceses refugiados en los castillos. Atrincherados finalmente éstos en el convento de La Merced, el 4 de octubre se rindieron ante las tropas españolas, haciendo prisioneros a 500 de ellos. Cuando el gobernador de Zaragoza llega a Calatayud el día 6, las tropas españolas ya se habían retirado. En marzo de 1812 Villacampa entablará combates en Ateca y en Campillo y en abril en Calatayud. Refugiados nuevamente los franceses en los castillos, ahora bien fortificados, Gayán, al mando del regimiento de Cariñena, cogería preso, no obstante, a su comandante Faradelli. Pero, en noviembre el general Severoli derrotaría a Villacampa en El Frasno y el 25 de diciembre en La Almunia a las tropas de Gayán (que habían estado ahora descansando en Trasobares), al gordo Durán, del batallón de infantería ligera de Soria, a Bartolomé Amor y al “Empecinado”. Por esas fechas constan en Morata diversos enterramientos de soldados de estos cuerpos, como el de granaderos de Rioja, el de infantería de Soria y el de granaderos del batallón de Cariñena, al que pertenecía Cosme Marín Andrés, natural de Chodes. El palacio de Morata serviría para el alojamiento en el paso de los soldados franceses y españoles por esa población, convirtiéndose también en hospital militar. A finales de este año el general Durán ordenaba que se cumpliera la orden de la Junta Superior de España: las plazas de los pueblos donde hubiera tenido lugar la proclamación de la Constitución de Marzo se llamarían a partir de ahora plaza de la Constitución, cuyo nombre debía quedar inscrito en una placa de mármol. Eran días de lucha por la patria, y por la libertad.

              Finalmente, con los franceses replegados, la reconquista de Zaragoza se producirá el 9 de Julio de 1813. Restituido Fernando VII en el trono en 1814, la primera medida fue anular la obra legislativa de las Cortes de Cádiz (1810-1814) -que establecía la disolución de los señoríos (abolía los derechos jurisdiccionales) y que había elaborado la Constitución de 1812, de carácter liberal-, restablecer el absolutismo y alentar una brutal persecución contra los liberales. La rebelión del coronel Riego en Cádiz en 1820 obligó al rey a jurar la Constitución de 1812. Pero el monarca logró que las potencias europeas de la Santa Alianza enviaran un ejército, “los cien mil hijos de San Luis”, para restablecer el absolutismo, poniendo fin al llamado “trienio liberal”. El 12 de enero de 1824 pasaron por Tabuenca 60 voluntarios de Borja que pensaban reunirse en Trasobares con otras fuerzas para atacar a una partida constitucional que andaba por el Aranda y por Berdejo, pero al no encontrarla por haberse disuelto regresaron a sus casas. El rey confirmaría la Pragmática Sanción de 1789 que derogaba la Ley Sálica y reconocía a las mujeres el derecho de sucesión al trono, con lo que comprometió las aspiraciones de su hermano Carlos. Alrededor de éste se fueron agrupando los elementos absolutistas y a la muerte del rey en 1833 se organizaron militarmente. La reina María Cristina, regente de su hija Isabel, buscará ahora el apoyo de los liberales. En la primera guerra Carlista (1833-1840) se planteará la fortificación del castillo de Mesones (para adaptarlo a las nuevas armas de la época) o su demolición total, no llevándose a efecto, afortunadamente, ninguna de las dos opciones.

              El siglo XIX será en definitiva un periodo de continuas luchas políticas, de golpes de Estado y “pronunciamientos” y de continuos cambios de gobierno. A las anteriores de absolutistas y liberales se sumarán después, como hemos visto, las guerras carlistas (carlistas frente a liberales), progresistas y moderados, republicanos y monárquicos y, finalmente, con el régimen canovista, la alternancia en el gobierno del partido conservador y del liberal, pero sin una democracia real. Desde 1834 los liberales promulgaron una serie de leyes (Estatuto Real de 1834, Real Decreto de 30-8-1836 -restableció lo dispuesto por las Cortes de Cádiz en 1811 sobre la supresión de las vinculaciones señoriales-, Constitución de 1837, Real Decreto de 26-8-1837 -suprimía las prestaciones que denotaran cualquier sistema de señorío y vasallaje-, desamortización de bienes eclesiásticos -ley de Mendizábal-, supresión de los gremios, etc.) que liquidaron finalmente las viejas estructuras legales del antiguo régimen. El sistema feudal había llegado por fin a su final. Mesones se desvinculaba definitivamente de los condes de Aranda. Lo que hubiera de pagarse a partir de ahora se pagaría sólo al Estado. Sin embargo, la situación de la mayor parte de los habitantes de Mesones y, en general, del medio rural, integrada, sobre todo, por jornaleros y arrendatarios, en nada habría cambiado.

              Pascual Madoz, político del partido progresista, impulsor todavía en 1855 de las medidas desamortizadoras (autor de la ley de Desamortización General, que incluía las tierras de los Ayuntamientos), va a ser más conocido por su famoso Diccionario Geográfico-Estadístico Histórico de España (1845-1850). De Mesones decía lo siguiente:

MESONES: villa con ayuntamiento de la provincia, audiencia territorial y diócesis de Zaragoza (12 leguas), capitanía general de Aragón, partido judicial de Calatayud (6 leguas). Situado en terreno llano á la margen izquierda del río Isuela: le baten los vientos del Norte y Oeste: su CLIMA es templado y saludable. Tiene 70 CASAS, 7 calles y 2 plazas, en una de las que está la casa del ayuntamiento; escuela de niños, á la que concurren 40, dotada con 2,000 reales; iglesia parroquial (Ntra. Sra. de la Asunción) servida por un cura de entrada de provisión real ó del ordinario, según el mes de la vacante, y un coadjuntor de provisión particular; 3 ermitas tituladas Ntra. Sra. de los Angeles, San Vicente y San Roque, todas con culto público, y un cementerio á la distancia de ½ cuarto de legua de la villa. Confina el TÉRMINO por Norte con Tierga; Este Nigüella; Sur Brea é Illueca, y Oeste Gotor: su extensión es de 2 ½ leguas de Norte á Sur y 3 de Este à Oeste. EL TERRENO es algo estéril, y produce trigo, cebada, maiz y judías: se cría ganado lanar, y  hay  caza  de  perdices  y  conejos. LOS CAMINOS son  escabrosos  y  conducen  á  los  pueblos  limítrofes. EL CORREO se recibe de la Almunia por balijero3 veces á la semana. INDUSTRIA: la agrícola y 2 molinos harineros. POBLACIÓN: 110 vecinos, 525 almas. CAPITAL PRODUCTOS: 1.140,176 reales. IMPONIBLE: 68,100. CONTRIBUCIÓN: 16,429: el PRESUPUESTO MUNICIPAL, asciende a 5,550 reales y se cubre por reparto vecinal. Esta villa perteneció al señor conde de Aranda hasta el año 1836.”

              En Nigüella, según Madoz, había 40 casas, 33 vecinos y 159 almas. Y en Tierga, 54 casas, 58 vecinos y 274 almas. Si en 1791 podía haber en Mesones unos 550 habitantes (118 vecinos), más de 50 años después la población había disminuido, no habiendo superado todavía las consecuencias desastrosas de la guerra de la Independencia. El censo de población de Mesones de 1824 arrojaba una cifra de tan sólo 269 habitantes. En 1807 había en Aragón más de 120.000 cabezas de ganado y en 1850 no llegaban a 40.000. Pero, la situación parece que iba a cambiar a partir de ahora. A continuación vamos a recoger el censo del año 1860 realizado en Mesones, dado su valor histórico y al tratarse de un verdadero censo de población, ya que no sólo incluye los nombres y apellidos de los habitantes, sino también la edad, el estado civil, la “profesion, ocupacion ó posicion social” y el dato de si saben leer y si saben escribir, algo que permitió conocer las características principales de la sociedad española del momento. Además, el censo se realiza según el orden del número de las “cédulas de inscripción vecinal repartidas y recogidas”, encabezadas por el cabeza de familia o titular del hogar familiar, cuyo número figura a la izquierda de éste, lo que permite conocer también el número de casas, o de hogares, que integra este censo y su composición familiar. Sin embargo, no es un censo completo de toda la población dado que incluye sólo a las personas que pernoctaron     aquí la noche del 25 al 26 de diciembre de ese año. Por tanto, faltan los desplazados en ese momento por     cualquier causa (en muchas cédulas está sólo la esposa con los hijos, en su caso) o los jóvenes que estuvieran en el ejército, que figurarían en el censo de la población donde estuvieran. En los censos de los años siguientes veremos, pues, nombres que no estaban en éste. Y, por ello, incluye a las personas que no siendo de Mesones habían  pasado, al menos, esa noche aquí, indicando esto el censo poniendo una (T), de “transeúnte”, después del segundo apellido, algo que vamos a hacer aquí al ponerla detrás del nombre. Y es que en este censo figuran los nombres delante de los apellidos, pero, para una mejor lectura, pondremos primero éstos, sin incluir la “y” que aparece siempre entre ellos, y vendrán escritos tal como vienen reflejados. Dado lo extenso del mismo, incluiremos entre paréntesis detrás del nombre los siguientes datos: primero, la edad, después, el estado civil (C = casado/a, V = viudo/a y S = soltero/a) y por último, si el censo lo indica, la profesión u oficio que éste menciona, de acuerdo con las singuientes abreviaturas (aprovechando este espacio vamos a indicar el número de personas que recoge el censo en cada actividad):

= jornalero (118  personas), L = labrador (28), P = pastor (24), O = operario (18), OL = operario  labrador (1),  =

propietario/a (5), PºL = propietario/a labrador/a (2), S = sirviente/a (11 hombres y 7 mujeres), Ca = carpintero (4), A = arriero (3), T = traficante o tendero (3),  = molinero (2), Tj = tejero (1), Ci = cirujano (1 médico),  = secretario (1), Vt = veterinario (1), Mt = profesor de instrucción primaria (1 maestro),  = maestra de niñas (1), Cu = cura párroco (1), Co = “coadjuntor” (1),  = sacristán (1), Ct = cartero (1), H = herrero (1), Pg = pregonero (1), St = sastre (1), Br = barbero (1),  = traficante o cerero (un comerciante de cera) y Mp = miliciano provincial (2).

               

           “año 1860. Pueblo de Mesones. Partido de Calatayud. Padrón del censo de población.” 

“Provincia de Zaragoza. Ayuntamiento de Mesones. Pueblo de Mesones.”

“PADRÓN que la Junta municipal del Censo forma de todas las personas que han pernoctado en su distrito la noche del día 25 al 26 de Diciembre, según las Cédulas de inscripcion vecinal repartidas y recogidas.”         

  “El presente Padron se compone de catorce fojas, sin el resumen que vá por cabeza del mismo: y por la verdad, lo firman, el Ayuntamiento y demas individuos que componen la junta y saben hacerlo, en Mesones á 22 de marzo de 1861”.

                     “Manuel Ostariz                                                 Mariano Gil                                         

                        Gerónimo Garcia                                             Mariano Cisneros

                       Victorino Mansilla                                            Manuel Sisamon

                        Francisco Casaus                                             Antonio Gil

                       Andres Cimorra                                                 Miguel Barrio

                               

                                                                             Por los demás SS. que dijeron no saben y D.S.O.

                                                                                                 Hilarion Alcaide Sisamon”

               Como podemos ver, en las firmas están, entre otros, el maestro (Andrés Cimorra Chueca), el médico (Antonio Gil Vela), el veterinario (Miguel Barrio Langa), el cura-párroco (Mariano Cisneros Velilla), el coadjutor (Victorino Mansilla Pellejero) y el secretario (Hilarion Alcaide Sisamón). Y, como vemos, recoge el censo 197 cédulas, que podrían corresponderse con el número de casas (o de “hogares”). En este sentido, señala que había 195 “edificios habitados” y 17 “deshabitados”, anotando un total, pues, de 212 (claro está, las casas tendrían una superficie habitable muy inferior a la actual). Además, existían 84 “parideras de ganado: corrales con cobertizo”. El número de personas que recoge el padrón es de 796, de los que 11 son “transeúntes”. La población de Mesones podría rondar los 810 habitantes, cifra que se da en 1857 para este municipio, tres años antes de realizarse este censo. Tierga contaba ahora con 558 y Nigüella con 295. En relación a la cifra recogida por Madoz de “525 almas”, la población de Mesones habría aumentado nada menos que en 290 personas en menos de 15 años, lo que supone un porcentaje de incremento del 55% en ese periodo (bastante mayor habría sido éste en Tierga, 100%, y en Nigüella, 85%). Y también lo habría hecho en buena medida el número de casas, extendiéndose el casco urbano durante este siglo principalmente por la Puerta Lugar (actual calle de Ramón y Cajal y parte de la calle Herrería) hasta el límite de la acequia Molinar, saliendo ya del antiguo núcleo urbano de la población. La existencia en este momento de un buen número de “operarios”, casi todos ellos jóvenes, podría estar relacionado, además de con el desarrollo de otros oficios, sobre todo, con esta actividad constructiva y con la fabricación de materiales para la misma, como yeso, cal, adobe, teja, cañizos, etc., existiendo además nada menos que cuatro carpinteros. Sería en este siglo cuando desaparecerían las puertas del lugar, con el diseño más amplio y moderno de las nuevas calles. El cementerio actual se hizo poco antes de 1839. Este incremento de población podría haberse debido a una importante roturación de tierras municipales, como consecuencia de las medidas desamortizadoras de este siglo.

              La edad máxima que recoge este censo de 1860 no llega a los 80 años. Ramona García Gascón, con 79, habría nacido en 1781. En cuanto al nivel de alfabetización, el 85% de la población de Mesones, en edad superior a 6 y, también, a 10 años, no sabe leer ni escribir. Sin embargo, no es un mal dato en relación a otras poblaciones. Los apellidos más frecuentes del censo son Molinero, 154 apellidos, Marco, 143, García, 105, Gil, 71, Andrés, 69, Sisamón Ibarzo, 61, Álvarez, 48, Sánchez, 43, Cimorra, 39 y Chueca, 36. Gascón sólo estará en 22 nombres, a pesar de ser uno de los tres más numerosos en la carta de población de 1627. Apellidos éstos que se mantendrán también en los censos siguientes como los más comunes y que se han mantenido asimismo en la actualidad en esta localidad o hasta hace muy poco tiempo. Como hemos podido ver, todos ellos estaban ya en Mesones en la primera mitad del siglo XVII. Quizás también, en algunos momentos, debió existir una menor movilidad de población que, junto con los estragos de las epidemias o las guerras, permitió consolidar definitivamente aquí estos apellidos, haciendo que cualquier aporte posterior, por importante que fuera, no cambiara en nada este orden. Y, en relación a las cartas de población de Mesones, desaparecen ya en este censo algunos como Casañas, Pardo, Cerimendi, Ordóñez, Las Heras, Ratia, Cortés, De Oro, Clares o Embid (este último aparecerá en otras poblaciones, como Tierga). Monrreal sólo está aquí ahora como “transeúnte”. Y Cisneros está en el “cura párroco” y su hermana, los cuales no habían nacido aquí. Pero, la mayoría de ellos habrían dejado ya su herencia genética en la población de Mesones. Y también es posible que hubieran desaparecido otros y que vinieran otra vez aquí, existiendo desde el primer momento un intercambio de apellidos, sobre todo, entre poblaciones vecinas, como Nigüella, cuya carta de población recoge algunos que también están en la de Mesones, como García, Gil, Alonso y Sánchez, algo que podría haber favorecido aquí su permanencia.

              Y, además de los que ya hemos visto, salen a la luz ahora nuevos apellidos de la población de Mesones en ese momento: Marquina, Asensio, Bonilla, Jurado, Solano, Trigo, Mogollón, Miñana, Pinilla, Crespo, Forcén, Solanas, Vicente y Corral que podrían haber pasado, como Gaspar o Delmas, del valle del Aranda; al igual que Saldaña, que no estaba en este censo de 1860, aunque sí antes de 1809; Arantegui y Marqueta que pudieron venir de Brea; Sancho, Clemente, Ferrando, Gimeno, Monicón, Redondo, Romero, Meneses, Hernando, Herrero, Coloma, Berdejo o Santander que, al igual que Rubio, Aznar, Morlanes, San Juan o Almenar, lo podrían haber hecho       desde la cabecera del Isuela; Modrego, al que ya vimos antes en Mesones, aunque no en este censo, estaba también en los pueblos de la cabecera de los ríos de la comarca; Marín, que podría haber venido del valle del Aranda, es probable que lo hiciera también de Nigüella o de Arándiga, o de los tres sitios; Oriol lo podría haber hecho de Morata y Épila; Artieda, Larrañaga, Urquizo, Lacarta, Merodio, Villares, Atances, Fombuena, Ventura, Venrinche, Barrio o Casera, podrían proceder de la provincia de Soria (también, de otras zonas), al igual que algunos de los citados antes -Pinilla, Almenar o Calabia-, al no aparecer en los censos de 1495; pero, la mayor parte de ellos habrían estado ya en otras poblaciones de la comarca; y GraciaPeñaCabelloUrreaFelipe, Tomey, Ezquerra, Galindo, Ballesteros, Español, Jaraba, Albacete, Atances, Roca, Casaus, Lahuerta, Samper, Génova, Alcalá, Tobed, Villar, Herrero, Sariñena, Merodio, Arambudo, Giménez o Abad. Entre otros, algunos menos frecuentes como Lafuente, Español, Velilla o Pinilla, estaban ya también en ese censo en Nigüella (de aquí vendría alguno también a Mesones, como veremos). Y eran comunes ahora en Arándiga, Ostáriz, Lafuente,  Marín, Grima, Galindo, Langa, Romero, Ballesteros, Cabello, Royo, Jaraba o Giménez, de donde alguno pudo pasar a Mesones, aunque varios de estos, como Romero, Royo, Grima, Jaraba o, sobre todo, Cabello, estaban ya también en Tierga.

              Este elevado número de apellidos diferentes que aparecen en este censo de 1860 refleja una importante movilidad de la población, que se había iniciado, como vimos, poco después de la repoblación. Pero, la existencia de apellidos muy poco consolidados haría suponer que la llegada aquí de muchos de ellos no fuera tan lejana, quizás, coincidiendo con el importante aumento de población que se registra en este censo. Además de los que ya hemos hecho referencia anteriormente, sólo algunos de los llegados ahora a Mesones aparecían en los fogages de 1495 de los pueblos más cercanos: Urbano en Tierga e Illueca (como “Burbano”; en Tierga, ya en el siglo XIV); Saldaña en Illueca, con un fuego; Lafuente en Viver (3 fuegos) o, como “de la Fuente”, en Torralba o Aniñón; Berdejo en Viver, Villarroya, Torralba, Cervera o Torrijo; Aznar en Trasobares, 5 fuegos, y en Oseja y Tabuenca con dos; en 1647 estaba ya en Tierga con 3 fuegos; Felipe en Villarroya, Berdejo o Maluenda; Crespo en Illueca y Tabuenca, pero también en Torralba, Maluenda, Calatayud, Embid, Tobed o Codos; Sebastián en Malanquilla, Villarroya, Aniñón o Torralba; Ibáñez en Calcena, Purujosa, Aranda, Oseja, Pomer o El Frasno; en 1647, en Tierga; y común en el Ribota; Lozano en Aranda (2 fuegos), pero también en Torralba o Cervera; Gimeno en Trasobares, o en Tobed y Maluenda; Giménez en Trasobares, Purujosa, Pomer, Talamantes o Arándiga; Galindo en Talamantes, y también en Tobed o Codos; Velilla en Berdejo o Torralba, Corral en Aranda y Villalengua; y Bueno en Talamantes, Villarroya, Vijuesca, Torrijo, Sta. Cruz o Ricla. Otros aparecían también en censos de la comarca de Calatayud o en zonas próximas: Cabello (Embid, Maluenda, Calatayud o Santos; aquí, 5 fuegos), Cubero (entre otros, El Frasno, La Almunia o Cervera), Forcén (Malanquilla, Belmonte e Ibdes; en el siglo XVI, en Illueca), Grima en Daroca, Herrero en Aniñón (5 fuegos), Villarroya, Calcena o, como “Ferrero”, en Aranda y Purujosa; Horno (Alarba), Jurado (Villafeliche, Atea, Calatayud), Jaraba (Olvés, Maluenda, La Vilueña y Villafeliche), Romero en Cervera, Huérmeda, Ibdes o Ateca; Redondo en Torrijo, Trigo en Paracuellos de Jalón, Monreal o Calatayud (también, en la carta de población de Sestrica); Villar en Ateca (4 fuegos) y en Munébrega; Tomey en La Vilueña (quizás, en Nigüella en 1612 como “Tome”); Alcalá en Calatayud como d’Alcalá, con un fuego; Morlanes, precedido de la “de”, en Munébrega y Calatayud; Abad en Cervera, Huérmeda, Calatayud, Miedes o Ateca; Bonilla, quizás como “Bonella” en Aniñón; Ballesteros en Ibdes o en Monterde, Artigas en Belchite, Roca, ya más alejado, en Albalate y Sariñena en Épila. Urrea estaba en algunas localidades como d’Urrea. También, en la carta de población de Morés en dos pobladores y en Sestrica con 3. Meneses no aparecía, pero sí “Menes” o “de Menes” en varias poblaciones. Clemente podría estar como “Climent” y Vicente como “Vicent”. Otros, además de muchos de los citados antes, pudieron haber tomado el apellido, incluso después de 1495, de la localidad de la que procedían, como Tobed, Samper, Pinilla o Almenar, estos dos últimos de la provincia de Soria. El resto, así como algunos de los anteriores, pudieron haber llegado a esta zona con la repoblación después de la expulsión de los moriscos, como vimos en Mesones al existir en las cartas de población varios que no estaban en esos censos, sobre todo, quizás, venidos de Castilla.            

              En el terreno político estamos ante el inicio de un periodo de cambios (y, también, de continuos despropósitos) en la historia de España: con el Pacto de Ostende (1866) progresistas y demócratas acuerdan la revolución, que tendrá  lugar  con  el  pronunciamiento  del  almirante Topete  en  1868; Isabel II  es  destronada  y marcha al exilio; elección de nuevo rey en Amadeo de Saboya en 1870 y abdicación de éste en 1873; proclamación de la I República el 11 de febrero de 1873, que tuvo en once meses cuatro presidentes; pronunciamiento del general Martínez Campos en 1874 y restauración monárquica; Alfonso XII es proclamado rey en 1875.  Ante la agitación social en las ciudades y el descontento en el campo, la burguesía abandonó los ímpetus renovadores y, aliada con la oligarquía, apoyó la Restauración borbónica. El reinado de Alfonso XII tendrá como figura clave la de Cánovas del Castillo, del partido conservador, que establecerá el sistema de alternancia política con el partido liberal de Sagasta, algo que se  mantendrá hasta 1923.

Los censos electorales nos servirán también para conocer de alguna manera la población de cada municipio. Recogemos a continuación el de 1890 de Mesones, censo que establece ya el “sufragio universal”, y por el especial interés que podría tener, sobre todo, para los habitantes de esta localidad (por ello, veremos también otros posteriores). Sin embargo, no recoge todavía a la población femenina y la edad de voto es la de 25 años. Podrían asemejarse, en cierto modo, a los antiguos censos de fuegos o vecinos. Asimismo, son también de interés dado que, además del nombre y apellidos de cada elector, señalan la edad, el domicilio, la profesión y el nivel de alfabetización, por lo que nos indican algunas de las características sociales en ese momento de las diferentes poblaciones.

112

          “Lista de los electores del Municipio de MESONES que se publica a los

           efectos del párrafo 3.º del artículo 16 de la ley de 26 de Junio de 1890.”  

              Como vemos, al igual que el censo de 1860, los primeros apellidos más frecuentes son Marco, 23 electores, Molinero, 19, García, 17, Gil y Sisamón, 10, Ibarzo y Andrés, 9, Cimorra, 7 y Sánchez y Chueca, 6. Únicamente Álvarez dejaría de estar ahora en este grupo. Si contáramos, además, tanto los primeros como los segundos apellidos, Andrés superaría a Gil e Ibarzo a Sisamón. Al ser éstos los más frecuentes, casi todos los habitantes de Mesones llevarán estos apellidos entre los más próximos, repitiéndose más veces aquellos más comunes, Marco y Molinero, y apareciendo, de vez en cuando, algún otro menos habitual. Lo vemos con este ejemplo: CimorraSánchezAndrésMolineroIbarzoGarcíaSisamón, Molinero, Marco, Molinero, Marco, Molinero, ÁlbarezChueca, Andrés, Gascón, Chueca, Arantegui, Marco, Marco, HueraLumbrerasUrbanoGil, Andrés, Marco, Marco, Molinero, García y Andrés. De profundizar todavía másveríamos que los más comunes serían aquellos más numerosos en las cartas de población: Gil, García y Gascón. Desaparecen en este censo, en relación al de 1860, y no volverán a aparecer ya en los siguientes, algunos como Vicente, Casaus, Trigo, Lahuerta, Ferrando, Lezcano, Villares, Samper, Crespo, Coloma, Lozano, Bonilla, Sariñena, Casera, Almenar, Génova, Morlanes, Jurado, Cisneros, Monicón, San Juan, Solano, Fernández, Corral, Mogollón, Merodio, Albacete, Jaraba, Sebastián, Urbano, Hernando, Venrinche, Arambudo, Solanas, Berdejo, Dotay, Romero o Herrero. Algunos quizás no habían tenido el suficiente arraigo en este municipio al ser su llegada aquí no muy lejana, como ya expusimos antes, o al tratarse de personas no nacidas aquí, especialmente en el caso de la población femenina o del segundo apellido en los varones, que con el tiempo llegarían a perderse. Otros ya no habrían seguido teniendo descendencia en esta localidad o, a veces, se perderían también al final al ser ésta sólo de mujeres, como la familia de José Hernando, con 5 hijas y ningún varón (de Paracuellos de la Ribera). Pero, sin duda, casi todos ellos debieron contribuir, en mayor o menor grado, en la herencia genética de la población de Mesones. Y aparecen también algunos apellidos nuevos: Anadón, Ramos, Blázquez, Cruces, Inés, Sainz (veterinario que dejará descendencia en esta localidad; su origen era soriano), Arnal, Tremín (de Rueda de Jalón), Torcal (Morés) o Trasobares, así como Urrea, Martínez, Español o Lafuente, que estaban como segundo apellido en 1860 y que volverían otra vez aquí. Estos tres últimos y Trasobares estaban ya en Nigüella en 1860. Antonio Martínez Español, nacido en Arándiga, estaba ya en ese censo de Nigüella. Poco después nacería también en Nigüella Antonio Trasobares Lafuente (estos dos, apellidos comunes en Arándiga). Arnal figuraba en 1495 con un fuego en Villarroya y en Calatayud (aquí como “Joan Arnal de Moros”), así como en varios fogages de la comarca de Daroca. A Mesones vendría de Morata, fruto de la repoblación del valle del Jalón por gentes del valle del Ribota. Cruces vino de Calatorao. Blázquez (castellano), de Aranda e Inés de Illueca (ya estaba allí en 1495, como el apellido Gaspar, al que viene aquí unido). Anadón, población de Teruel en el Campo de Daroca, figuraba ya en 1495 en ese municipio y también en otros de esa comarca (Torrijo del Campo, Lostos o Rudiella). Aparece aquí junto con el apellido Langa, que ya estaba en Mesones antes de 1788, como vimos, aunque era más común en el censo de 1860 de Arándiga. Pero, Anadón no se encontraba en ese censo. Ramos sí estaba en 1860 en esa población, aunque sólo con una cédula de inscripción (viene unido al apellido Monreal, que también aparecía en ese censo - lo vimos aquí en las cartas de población venido de Tierga-). En 1495 podía estar como “Ramo” en varias localidades de la comarca de Calatayud, aunque podría ser un apellido diferente. “Ramo” ya estaba en Mesones, como vimos, antes de 1788. Trasobares estaba en Talamantes y en Arándiga, con un fuego en cada lugar. En esta última población fue después muy común, al igual que Lafuente al que viene aquí unido. Torcal quizás estuviera en Calatayud como “Torcar” o, como “Torquat”, en Maluenda. Aparecía después en la carta de población de Morés.

              La población de Mesones era en estos momentos de unos 670 habitantes. En relación al censo de 1860, 30 años después, habría disminuido en unas 130 personas. El brote de cólera de 1885, cuatro años antes de realizarse este censo, que causó la muerte en España de 120.000 personas, no afectó a Mesones tanto como a otras poblaciones, en especial, de la ribera del Aranda. Las inscripciones de defunción recogen, no obstante, desde el 21 de agosto de ese año, 20 casos de muerte por el “cólera morbo”. En ese año se producen en total 37 inscripciones, aunque la media de 1882 a 1886 será de 35. No obstante, si en 1886 hay 32, en los dos años siguientes únicamente habrá 23 y 24. Es, sin duda, consecuencia de la tendencia de descenso demográfico continuo de los años precedentes. En cuanto al nivel de alfabetización parece haber mejorado el de 1860; sólo el 62% no sabe leer (parece un dato importante también en relación a otras poblaciones), a diferencia del anterior (85% en edad superior a 6 y 10 años). Quizás la población femenina podría tener un nivel inferior, al ser necesaria o conveniente la alfabetización para algunas actividades y no considerarse en la época tan importante ésta para las mujeres, lo que aumentaría notablemente este porcentaje, pero podría compensarse en parte al no incluir a los menores de 25 años, que podrían tener ahora un nivel superior al de sus mayores. La edad máxima es de 83 años, aunque el elector Mariano Marín Benedí es el único que supera los 79, el cual habría nacido en 1807, antes de la guerra de la Independencia. Y en cuanto a las profesiones, existe un albañil, un herrero, un guarda, un barbero, un alpargatero, un zapatero, un colchonero, un alguacil, un comerciante, un secretario, un veterinario, un médico, dos tejedores, dos carpinteros, 4 propietarios (que residen) -tres de ellos de la misma familia-, 24 pastores, 25 jornaleros, 47 labradores y 56 del “campo”. No aparece aquí ningún maestro; quizás su edad fuera inferior en este momento a los 25 años o podría estar censado todavía en otro municipio. Y tampoco el oficio de molinero o panadero que, sin duda, existían; quizás por la edad o por el desarrollo también de otra actividad, principalmente agraria, que los habría incluido en otro grupo. Al igual podría ocurrir con otros pequeños oficios, como el de apicultor, cuya actividad aquí debió ser importante en este tiempo, trasladando incluso las colmenas hasta la provincia de Soria, existiendo también producción de cera que, como vimos, estaba en 1860, o en 1490. Y tampoco aparece el párroco. Desaparece en este censo, en relación al de 1860, el concepto de “operario” y de “sirviente”, que podrían haber sido sustituidos por el de jornalero, y aparece uno nuevo, el de “campo”. Parece que aquí incluiría, principalmente, a los arrendatarios que cultivarían las tierras (en el censo de 1860 podrían haber estado como jornaleros y labradores). No significa que no fueran también propietarios de algunas parcelas, al igual que “labradores” (concepto que parece tener un grado de especialización en la actividad agraria, pero, sobretodo, un mayor nivel económico) o jornaleros, especialmente en el secano o “monte”, que estaría más repartido desde las medidas desamortizadoras, o de alguna pequeña parcela de huerta, pero la reducida extensión de éstas no les igualaría al concepto de “propietarios”, los cuales residirían en buena parte, quizás, fuera del municipio, no formando parte, pues, de este censo. De cualquier manera, estas actividades, junto con la de pastor (que mantiene el porcentaje de ocupación de 1860, 14%), representan el 90% de las profesiones, lo que demuestra, aun existiendo algún “ jornalero” dedicado a algún oficio, que la actividad agropecuaria seguía siendo la base económica de Mesones y que el resto de los oficios o profesiones estaban únicamente para atender las necesidades comunes y diarias de la población.

            Como vemos también, se han recuperado, desde hace unos años, los nombres de las calles, aunque la de Medio Lugar es ahora calle de Enmedio (nombre más popular). Extramuros sería, sobre todo, la carretera de Calcena. No aparece aquí la actual calle Herrería (entonces, un sitio), al formar parte antes de la Puerta Lugar, hoy calle de Ramón y Cajal, la cual se ha extendido desde San Vicente.


EL SIGLO XX. PARECE QUE FUE AYER


               El siglo XX comienza en España con el turno en el gobierno del partido conservador, con el programa “regeneracionista” de Francisco Silvela, tras el desatre de 1898, y la regencia de María Cristina, viuda de Alfonso XII. El primer censo electoral será el del año 1901. La edad mínima es, al igual que el de 1890, de 25 años, y tampoco recoge a la población femenina. En relación a este censo último, once años después, se producen los siguientes cambios en los electores de Mesones:

             Las bajas suman 83 (aunque Hermenegildo Marco volverá a aparecer en otros censos) y las altas 60. El descenso es, pues, de 23 electores en once años. La población de Mesones sigue disminuyendo a marchas forzadas. El número de habitantes era ahora de unos 615 (dato de 1900), 64 menos que en 1890 y unos 200 menos que en 1860. La económica de Mesones, basada principalmente en la agricultura del cereal, no consigue ni siquiera mantener el nivel de población y un buen número de vecinos deberá abondonar el pueblo en busca de nuevas oportunidades, principalmente en la ciudad, debido al incremento del trabajo en la industria o en la construcción, que permitirá, al menos, obtener un salario o jornal diario, algo que no lo podía hacer aquí la actividad estacional de jornalero o la pequeña explotación agraria. Además, muchas de las nuevas tierras roturadas en el siglo pasado, sobre todo en laderas, si bien rentables al principio, debido a los efectos de la erosión habrían dejado de serlo ahora. Este descenso de población conllevará, como ya vimos en el censo electoral anterior, que permanezcan aquí únicamente ahora los apellidos más consolidados, junto a unos pocos que van a tener mejor fortuna en este municipio. No obstante, aparecen también nuevos apellidosDelso, existente en la actualidad en esta localidad, y procedente de las tierras sorianas, estaba ya en Mesones antes de 1895; Delhoyo (también llegado a esta zona de la provincia de Soria), Nicodemus (venido de Brea), Garza (figuraba ya en los censos de 1850 y de 1860 de Nigüella; vino a esa localidad de Arándiga donde debía ser muy común); Cobos (de Ricla), Forniés y Martín. Sólo este último aparecía en los fogages de 1495 de la zona, estando con un fuego en Trasobares, Villarroya y Orera. Antonio Martínez Martín vendría de Tierga. Forniés (apellido de origen francés) estaba en Arándiga en 1860, al igual que el apellido Español, al que viene aquí unido; pero también éstos se encontraban ya en pueblos de la cabecera del Isuela y en el valle del Aranda. De todos ellos, solamente Delso, como hemos dicho, se ha mantenido en la actualidad en esta población.

            Recogemos a continuación también un nuevo censo electoral de Mesones, el del año 1910, para poder seguir viendo la evolución de su población durante este siglo, indicando únicamente, al igual que en el de 1901 anterior, el nombre y apellidos de los electores, la edad y la profesión, sin reflejar en este caso tampoco el número de orden, el domicilio y el dato ahora de si sabe “leer y escribir”. La edad de voto es aquí de 26 años, y tampoco aparece la población femenina. Este año formaban el consistorio municipal de Mesones las siguientes personas: Mariano Andrés Molinero, Antonio Molinero Molinero, Pedro Cimorra Andrés, Hermenegildo Marco Rubio, Ramón Gil Sisamón, Gaspar Grávalos Molinero y Fermín Sisamón Ostáriz (alcalde). En el panorama político español las figuras más importantes de estos años van a ser Antonio Maura, del partido conservador, y José Canalejas por el partido liberal. En 1911 éste hizo aprobar una nueva ley del servicio militar, si bien, ahora, obligatorio para todos, también con el pago de una cuota podía reducirse de los tres años a sólo unos meses. Sería asesinado en 1912 por el anarquista Pardiñas. Serán, también, tiempos de cambios, de convulsiones sociales (Semana Trágica de Barcelona de 1909), de crisis políticas y, en especial, de organización del movimiento obrero y sindical, que tendrá su protagonismo en los años siguientes.

         “Rectificación  del  Censo  Electoral  correspondiente  al  año  1910 ordenada por R.D. de                    21 de Febrero de 1910.”

       “Término municipal de MESONES”                                  “Sección única”

    “Lista definitiva de los electores de dicha Sección, formada en virtud de lo que dipone el art. 9.º del citado R.D.”

              Suma el total de electores 152, uno menos que el censo de 1901, pero teniendo en cuenta que aquí se ha elevado un año la edad de voto. El número de habitantes era ahora de 661, 45 más que en 1900. La población de Mesones parece haberse estabilizado en este momento. Y aparecen algunos apellidos nuevos: Liarte, Barcelona (éstos, al igual que Velilla, que volvería otra vez aquí, figuraban en el censo de 1860 de Nigüella), Arenas (venido de Brea), Aznar Lou (de Ricla), Grávalos (de Tierga, al igual que Lucio Marquina Vela -aunque éste, natural de Gotor-) y Romeo. Barcelona, Grávalos y Vela estaban en Tierga y en el valle del Aranda. Vela era común en dicho río, al igual que Marquina, al que viene aquí unido. Barcelona (apellido común en Brea) aparecía en 1495 en Sestrica (pueblo de moriscos) como “Barthalona” en un cristiano de nombre Pedro, figurando en ese censo después del “senyor Vizconde” - Lope Ximénez de Urrea-. No estaba en ningún otro censo de ese año, salvo en Tarazona y en Beceite (Teruel) con un fuego en cada lugar. También, en la carta de población de Sestrica en varios pobladores y, seguro, en la de Brea; estaba ahora también en Arándiga, de donde era José. En 1619 fallecía en Mesones, como vimos, y era enterrado en la iglesia de Mesones, Pedro Barcelona, “natural de Sestrica”. Vela estaba en 1495 en Aranda (4 fuegos), en Malanquilla con dos, y en Pomer, Talamantes y Oseja con uno; pero también en Clares, Berdejo o Vijuesca. Arenas, en Calatayud y Daroca como “d’Arenas”. Romeo se encontraba en muchos municipios de la comarca de Calatayud, entre ellos, El Frasno, Villarroya, Aniñón, Torralba, Tobed o Cervera (aquí, 6 fuegos). En los censos debía confundirse con Romero. Ni Liarte y Grávalos aparecían en esos censos. Liarte llegó a Nigüella de Gotor antes de 1790 con Mª Liarte Martínez, mujer de Miguel Andrés; en 1823, con Miguel Liarte Pérez. Lou podía estar en Ricla como “Lop”. 

              Algo que va a afectar a muchas familias españolas en estos años, y también a las de Mesones, va a ser la llamada Guerra de África, en la que participaron muchos de los abuelos de nuestra generación. Consecuencia del reparto colonial de las potencias europeas, la penetración en Marruecos se producirá en 1908 y seguirá con 40.000 hombres en la campaña de 1909, con los combates sangrientos del barranco del Lobo y la toma del monte Gurugú (éste era mencionado por nuestros mayores). Después, en 1911 con la toma de Larache y Alcazarquivir en la zona atlántica, y en 1912 Tetuán y el monte Arruit. Pero el protectorado español sobre Marruecos, tras sucesivos acuerdos  con  Francia, había  quedado  reducido  a  una  mínima  parte y, sobre todo, a una zona de escaso valor económico y de compleja orografía en el aspecto militar, y tanto la Yebada como el Rif estaban prácticamente vírgenes de penetración española a principios de 1919. En 1921 se producirá además el desastre de Annual, con la retirada y masacre de las tropas españolas que se refugian en Melilla. Algún mesonero sabemos que estuvo allí. Con el posterior envío de refuerzos, en 1923 se controlaba ya todo el territorio anterior. Pero, la impopularidad de la empresa y la escasa o nula rentabilidad económica del Protectorado, agravado con la derrota de Annual, será motivo y pretexto de luchas políticas que contribuirán, junto con otros factores, a la caída del propio régimen.

               Con el reinado de Alfonso XIII en 1902 se inició ya la descomposición del régimen canovista, debido a la imposibilidad de asimilar a las nuevas fuerzas políticas y sociales surgidas después del desastre de 1898 (pérdidas coloniales de Cuba y Filipinas; algunos mesoneros estarían en la guerra de Cuba -1895-1898-; uno de ellos fue Teodoro Andrés Marco, que estuvo esos tres años -antes, tres también en España-; otros ya no volverían). A la muerte de Cánovas y Sagasta los partidos turnantes entraron en un periodo de divisiones que les restaron fuerza frente a los partidos republicanos. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) sería la puntilla. El desembarco de Alhucemas en 1925 será ahora decisivo para finalizar la guerra de Marruecos. Con la abdicación de Alfonso XIII, el 14 de abril de 1931 quedó proclamada la II República española. En las elecciones de ese año el partido más votado en Mesones será el Radical, fundado por Lerroux y evolucionado hacia posiciones conservadoras, y en 1933 sería la Unión de Derechas. En las de 1936 resultaría vencedora la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Pero, el triunfo en España del Frente Popular obligará al cambio de cargos en el consistorio: el 21 de Febrero se reúne la corporación presidida por el alcalde don Vicente Marco Sisamón para cumplir con lo ordenado por el gobernador civil de la provincia: “fueron suspendidos los señores concejales don Victoriano Gil Cimorra, don Claudio Ibarzo y don Fidel García, que habían sido nombrados gubernativamente, y posesionados en los mismos don Manuel Sisamón Gil y don Dionisio Martínez Depedro, que habían sido suspendidos, existiendo siempre la vacante producida por el fallecimiento de Eloy Molinero”. Y el 5 de marzo se nombra a los nuevos miembros: Andrés Pinilla López, Fermín Sisamón García, Faustino Muñoz Gascón, Santiago Delso Sisamón, Tomás Gil Figueroa, Manuel Sisamón Gil (alcalde) y Dionisio Martínez Depedro (primer teniente de alcalde), que estarán en sus cargos hasta el 18 de Julio. En todo este contexto, recogemos a continuación la lista de los electores de Mesones que integraban el censo electoral del año 1934. La edad de voto va a ser ahora de 23 años. Dado que incluye ya aquí a la población femenina, y debido a lo extenso del mismo, haremos constar sólo detrás del nombre, la edad y la “profesión, oficio u ocupación”, de acuerdo con las siguientes abreviaturas:

= del campo (171 personas), L = labrador (11), P = pastor (1), O = obrero (1) -era albañil-, G = guarda (1), Cte = comerciante (1),  = del Comercio (1), Ch = chófer (1), = zapatero (1) -era también barbero y sacristán-, Cr = carnicero (1), Ab = albañil (2), Cp = capataz (1),  = secretario (1), Sa = sacerdote (1), Me = médico (1),  = molinero (1), Ca = carpintero (3), H = herrero (1), Ag = alguacil (1), Ct = cartero (1), S = sirvienta (1), Co = cocinera (1), Do = doméstico (una mujer), Lv = lavandera (1),  E = estudiante (1) y sl = sus labores.

               Antes, debemos señalar que, tanto en este censo como en otros siguientes, algunas veces el apellido Ibarzo viene escrito como Marzo. No obstante, corregiremos esto al estar constatado este error. También puede estar confundido en algún caso este apellido con Marco, debido precisamente al error anterior, García con Gracia, Huera con Hueso y otros más, al figurar algunos de diferente manera en varios censos. Asimismo existen errores de género en algunos nombres propios al estar confundida la terminación a y o. En la medida de lo posible esto también se ha corregido, pero todavía podría persistir algún error. Y también faltan personas que ya vivían aquí. Y en cuanto a las profesiones, llamaría enseguida la atención en Mesones el que sólo se citara a un pastor en este censo. Su número ahora sería similar al de otros censos anteriores, pero el desempeño a su vez de la actividad agrícola los habría incluido en otro grupo. No obstante, sí que podría reflejar esto un mayor grado de distribución de las tierras en este momento, quizás, debido también al menor número de habitantes. Y desaparecen los términos “jornalero” y “propietario”.


        “LISTA ADICIONAL de los residentes en la demarcación de la expresada Sección   que adquirirán el derecho de sufragio antes del 15 de abril de 1935.”

          En 1935 se va a realizar un nuevo censo electoral. Recogemos también los cambios que se producen en éste con respecto al censo de 1934 anterior, junto con la “lista adicional”. La abreviatura “Cal” se refiere a calderero y “Mt” a maestra. 

      LISTA ADICIONAL definitiva de los residentes en la demarcación de la expresada 

    Sección que adquirirán el derecho de sufragio antes del día 30 de noviembre de 1936”.

              Al igual que otros censos, el nivel de alfabetización parece importante en relación a otras poblaciones; el 69% de los vecinos en edad de voto sabía leer y escribir. El número de habitantes era en 1935 de 708. Éste se verá reducido poco después a causa de la Guerra civil (1936 -1939). Al menos, doce quintas, desde los 18 años, fueron llamadas a filas. Y nueve jóvenes mesoneros perderían ahora la vida. El hecho de haber estado en todo momento esta zona bajo control del bando nacional le libró de ser escenario bélico. Pero, la proximidad al frente (Guadalajara, Teruel, Belchite y el Ebro) fue el motivo de la presencia de tropas en Mesones. Tres compañías de vascos, canarios e italianos se replegaron aquí tras la Batalla de Teruel. Los primeros estaban en San Vicente y algunos de estos soldados se alojaban en casas particulares. Los canarios lo hacían en los corrales de La Solana. Y los  italianos en el local de Jaime  Ramos, en  la  carretera ( el que fuera después salón de baile ), teniendo  sus cocinas en la Herrería. Un día, sin previo aviso, antes del amanecer, salieron con los camiones hacia el frente del Ebro. Algunos dejaron sus pertenencias en casas de vecinos. Quizás, ninguno volvió a recogerlas. Por otra parte, la represión tras el golpe de Estado no alcanzó aquí la brutalidad que se dió en otros municipios de la comarca. Aun así,      cuatro personas serían fusiladas (“Suelas de Caucho. Guerra civil y represión en la Comarca del Aranda”. Ed. ARA Cultural).

              Recogemos también, ya para finalizar, la lista de las personas que integraban el censo electoral de 1945 de este municipio. La edad de “voto” es de 25 años y no recoge a la población femenina que se encuentra casada; e incluye sólo a “vecinos cabeza de familia”. En cuanto a las profesiones, mantenemos las abreviaturas anteriores y se añaden las siguientes: Cm = caminero, Id = industrial y Pa = panadero.

              Se había iniciado ya una nueva etapa en la historia de España. Terminada la guerra el nuevo Régimen cambiará la composición de los miembros de los Ayuntamientos para iniciar un nuevo periodo de convivencia y de consolidación del mismo. Así, el 5 de junio de 1939 tomarán posesión de sus cargos los nuevos concejales del consistorio de Mesones: D. Vicente Marco Sisamón, D. Victoriano Gil Cimorra, D. Vicente Molinero Sisamón, D. Claudio Ibarzo García y D. Francisco Cimorra Molinero (alcalde). Según este censo, el 75% de los electores sabía ya leer y escribir, y los analfabetos eran ahora personas de más edad. La población de Mesones era en estos momentos de 776 habitantes. Con una dura y larga posguerra ésta inició, no obstante, como vemos, una recuperación (que, sin embargo, se vió truncada ya en los años 50, cuando algunas familias dejaron el pueblo para ir a otros de colonización -Ontinar del Salz y Puigmoreno- y otras a otros lugares -cuatro fueron a Caspe-). El incremento de población en        un principio sería debido, sobre todo, al cambio de orientación en el cultivo de secano que se dirige ahora hacia el viñedo. Si hasta la primera mitad del siglo XX la producción de uva era escasa en este municipio, en este momento va a cobrar una fuerza extraordinaria, llegándose a recoger algún año más de dos millones de kilos. Esto, unido al incremento del precio de la mano de obra, debido al desarrollo industrial en España de los años 60 (lo que propiciará también definitivamente el abandono del medio rural), permitirá a los agricultores de Mesones adquirir en      propiedad muchas parcelas de regadío que antes cultivaban como arrendatarios, convirtiéndose ya los propios agricultores en los únicos “propietarios”. En éstas, junto a los tradicionales cultivos de trigo, maíz, patatas, habas y judías, y algo de remolacha para la azucarera de Épila, cobrará también fuerza el cultivo de frutales (manzana y pera), que se desarrollará a la vez con los otros cultivos en las mismas parcelas. Posteriormente, con la aparación    de las cosechadoras, el cultivo de cereal en las huertas, inaccesibles aquí para estas máquinas, desaparecerá ya por completo, orientándose gradualmente éstas (dada también la escasa rentabilidad ahora de los otros productos) a la producción de fruta. Después, las grandes plantaciones de frutales (a diferencia de las pequeñas y poco accesibles a veces parcelas de esta huerta) en otras zonas más llanas y productivas -anteriormente inexistentes- que permiten una mejor mecanización y riego, unido al incremento de costes y a la bajada constante de los precios de los productos para los agricultores, hará que aquí también vaya desapareciendo este cultivo. Asimismo, las constantes sequías, el descenso de los precios del producto y la falta ya de mano de obra para su cultivo, por el problema de despoblación del medio rural, llevó también a la práctica desaparición del viñedo. La escasa productividad del cereal en estas tierras y el abandono de los cultivos de regadío, ha orientado la actividad económica de Mesones casi en exclusiva a la ganadería, dedicándose ahora el cultivo de las tierras, a  salvo de algunas poco rentables plantaciones familiares de almendros y olivos, al aprovechamiento para la alimentación del ganado lanar, importante en este municipio, pero que ya no permitirá ni siquiera mantener el nivel de población  actual, no existiendo ninguna otra   alternativa económica para ello. El   trabajo en  las  minas de hierro de Tierga es siempre limitado y la crisis de la industria del calzado en el Aranda podría dejar a esta comarca sin ninguna posibilidad de futuro.

              Recogemos, finalmente, los datos de población desde 1824, que complementarían al cuadro de fuegos o vecinos que ya vimos con anterioridad, para observar a simple vista su evolución durante todo este tiempo y para poder ir vislumbrando, después de 2.000 años, la futura realidad de este municipio.

             AÑO:    1824 1845 1850 1857 1873 1887 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2000 2005 2011       

Nº hab.: 269*  525*  719* 810* 785* 679*  615*  661*  673*  669*  737* 781*  689*  557*  505” 440”  374” 329” 316”

* : habitantes de hecho.   

“ : habitantes de derecho (Padrón).

            En el Prólogo (1), al elegir los nombres, intenté que no se quedara ninguno significativo: este sí, este también, y éste y... . Pero, tuvieron que quedarse muchos; ya no había más sitio para ninguno. Sin embargo, he pensado aquí ahora hacer una recopilación más amplia de la toponimia, ya que sería una lástima que algunos se olvidaran, desaparecieran o se perdieran y, “por si acaso...”, aquí quedarán escritos (aunque sea con letra más pequeña). Y porque, como ya dijimos, conocer es querer. Para ello he cogido más nombres del Catastro, de la PAC, del Nomenclator, del mapa Topográfico, algunos que me dicen y otros que yo me sé. Pero, todavía se quedarán muchos.  Además, se quedó sin poner una expresión que no cabía, en las Noguerillas: “no hay ninguna”.

En el PUEBLO (3): las escuelas (un lugar) y la caseta del coche (la parada del autobús), junto al parque; ahora hay también marquesina; las eras (ya no se usan), el camino de las eras (al Cubullón y a la Portilla o al castillo, en coche; ahora será calle, porque hay casas) y la fuente de las eras (de la República; creo que ya no mana); el campo de fútbol (porque ya es viejo; en las eras, debajo de la Solana) y las cuevas (las del castillo; en la Solana, bodegas). Y ahora están las piscinas, junto a la báscula nueva (entre la Tejera y la Cosumera). Otro lugar.

En la HUERTA: los Artillos -o Artilleras- y el Ojo Alberto -por si era roturo- (en la Ardachera); y los tablares del Chaparro (en Valles; donde se juntan los dos barrancos); Cerro Moreno, el Puente, el Cañar, el Hortal, la Huerta Juan Antonio, el Huerto Cojo y los Huertos (desde la carretera hasta el pueblo; ya quedan pocos); y el huerto del Cura (yermo; detrás de una tapia); el Empeltral (de Tierga; por los olivos; debajo de las minas, de Mesones); la fuente Zacarías, el pozo Cazañas y el pozo del Agua (en el río). Ahora está también el de los Cabarroyos (en el monte); y el “pozo” negro (en los Tres Castillos). Y la cueva de las Basequias (mana agua; en la “carpintería”), la casa de los Cañares (vivían antes) y la caseta Mosca (no sé cuándo se harían).

Y en el MONTE (es más grande): las solanas Tempranas, la umbría Basta, el “collao Cortés”, las Clementas, la Chorina, los Castillejos (castilluelos o castillucos, como vimos) y los Quemados (en la Camamila); la Macarena y el Blanquizal (por la Cañada); el Royal, los Royales y la Carrasca Roya (el Triásico de Rodanas); la Covarroya (en las Radas), la cabaña Subterránea (una cueva; del Casposo) y la cueva de los Pimpollos (en Rodanas; como una casa);  las peñas del Campillo y la peña Agujereada -las Antiojeras- (hay otra en las Radas -Valllarco-); la “peña San Roque” (por las Torcas), el corral de Casero y la “cueva los Perros” (en las rocas); Cabeza de Bernabé (según Catastro; es, cabezo), el Tocho Manolo (en la PAC; no lo conozco) y el carretero Florencio (tampoco). También, el “cuello Carretero”, el “collao” de Valdepozos y el de las Tres Flechas; o los Tres Mojones (en la Buitrera); la colada del Campillo (en el Nomenclator) y la de los Cimorras (en Catastro; por el “camino los Carros”); la “cabaña Valinos” y el pozo Royo (por la “dehesa los Cerros”); la Alcantarilla (una cubeta en la roca; encima de Valdespín) y los rincones de Langa (en la Loma del Campillo); los Altos del Chiquero (y los vagos), el Entreviso (de Épila, pero se puede pastar; junto al Sestero), la casa de los Pimpollos (en Rodanas) y la caseta de los Colmeneros (en el mapa  Topográfico). Y los hoyos de la Casa, los de Babilico, el de Febrero, el de Cervero, el del Zumaque; el de la Fuente (Buitrera), el de la Cruz y la hoya Santa; el cabezo de Enmedio (de dos caminos), el del Ventoso (al lado), el de las Pasaderas, el de las Torcas (bajas), el de los Cañares, el del Azud (el de las Minas) y el cabezo Royo (por las Cabezadas); y el cabecico Rada (en la Cañada); la cañada de Valdespín, la de Mateo (“camino Rodanas”), la del Mojón (de Tierga), la Valera (de Valdespín a Andacón) y la de la Monesa. Y barrancos hay muchos (ya vimos algunos): el de la Cañada, los de Andacón (en el paraje hay dos); el del Agudillo, el de la Fuente (Nueva), el de la Junquera (el del Agua; desde Illueca), el del Campillo, los de Valles, el de la Torre, el de los Castilluelos, el de la hoya Secreta, el de la hoya Potra; el de los hoyos de la Casa, el de las Navas (junto al Oscuro), el Barranquillo (en Rodanas); el de los Cerros, el de la Herrera, el de los Redondos, el de los Conejos (desde las Radas, de Tierga); los de Valdespín, el del Colmenar (al Sestero); el de los Contrabandistas, el de la Canalija (es camino), el de la Solana (desde las Noguerillas) y el de la balsa Nueva (de los Cerros, como ya sabemos). Y balsas: las del Campillo, la del Agudillo, la del Redondo (manaba agua), las de Valdespín (ahora), la de la Granja (había patos), la de los PizarrinesFuentecillas (en la Camamila), la Balsilla, el Cañuelo, la “fuente la Teja” o la poza Jota (en Rodanas) y las balsas de Andacón (hay ranas y alguna focha). Aquí están: la de arriba, la del monte, la del barranco y la de Vicente (en las nogueras).También está la de cemento (el balsete).Y antes había más; una era la del juncal. Y aquí, en Andacón, cabañas aún quedan: la de arriba, la de abajo (algunos dirán, las de los Pacos), la de los Chatos, la de los Estanqueros y la de los Secretarios; y, más arriba, la de “Cipiano”. Y corrales, muchos, en todos sitios (algunos están hundidos): los de la Solana (en el pueblo), los de la Torre (junto al río), los del Escorial (“debajo la Lezna”), los de Valles, los del Ventoso, los del Sestero (en Rodanas), los de Andacón (aquí hay muchos); el del Pino Plano, el de las Pasaderas, el de los Cerros, el de la Monesa, el de Cayetano (en las Radas); el del Chiquero (en los pinos), el de la Balsilla (en el mapa) y el del Barranquillo (junto a la peña Cabrera), por citar algunos.Y caminos, varios: el de los Carros (ya lo vimos), el de la Solana, el de la Llana del Puente (al Bosque; y sigue), el de las Suertes, el del Olivar, el de la Cosumera (a las Suertes), el de la caseta Mosca (a la Alberca y a las Pozas), el del Medio la Huerta (el de la Llana), el de las Basequias (al pozo del agua) y el de la Fuente Nueva (al barranco Nigüella; era la antigua “carretera”); el de la Yesera (ahora hay dos), el de Andacón, el del Ventoso, los de Rodanas, el de los Cerros, el de los Cabarroyos, el de los Redondos, el del Pino Plano (a las Navas) y los de Valdespín; el de los Calderones y el del cuello Castillo (de caballerías); el de los Cañares (por Valles), el del Azud (a las minas; el “camino Real”), el del corral Nuevo, el de los Castilluelos, el de las Minas, el de la Torre o el de la Lezna (a Illueca) o el de Brea (a pie). También está el Miguelillo (“debajo la Lezna”), el de los Acerolos (por Andacón) y algunos más; y el camino de la Moneda (según Catastro). Yo, de éste, no sé nada. Mi padre dice que igual es “camino de la Monesa”. Eso, sí.

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(2) Algunos  nombres  de  parajes  que  cita  el  “Libro  de  Capellanía  de  la  Iglesia  Parroquial  de  la  Villa  de Mesones” de 31 de mayo de 1527 (seguido se nombra al poseedor de la finca):  “guerto” del Bayle, pieza de Valdepera, huerto “la Noguerilla”, huerto del Prado, viña de la Solana, huerto de Era, la “pieza la Rambla”, huerto de la Babona, viña de la Sarda, huerto del Camino, huerto de “la Puente”, corral de los Palacios, pieza del Hortal, camino Real, pieza de la Tapia, pieza de la “Torqua”, huerto  de  “So  el  Castillo”, la  pieza  del  Prado, la  pieza  del  Campo  de  Miguel  Izquierdo, huerto  del  Molino,  pieza Portezuela, pieza de Chumiel, huerto del Majuelo, la Balsilla o la “olmeda el Barranco”.

(3) Nombres del lugar de la vivienda en algunas inscripciones anteriores a 1610: “de la plaça”, “de la plaça de adentro” -¿el Crucero?-, “de la plaçuela”, “de la puerta la billa”, “del portal”, “del barruelo”, “del cugullón”, “de la portilla”, “del cubertillo”, “de la fragua”, “del molinillo”, “de las heras”, “de las heras luengas”, “de la cuesta”, “junto al horno”, “junto a palacio”, “de palacio”, “del cabañado” y “del cabañado el viejo” (quizás, por la llegada de moriscos; ¿en San Vicente?).

            Como ya dijimos, todavía nos dejamos muchos (nombres). Veamos algunos:

EN EL PUEBLO: la iglesia de la Asunción (con su torre, patrimonio mundial), la calle de Ramón y Cajal (la más “grande”; antes, la Puerta Lugar); la calle del Puerto y el huerto del Conde (en la Herrería; antes); las cuestas del Barrio Bajo (la del molino alto y la del molino bajo -el de Lázaro-; y la del Crucero, a la calle de Enmedio) y las del Cubullón (a la Portilla, a las cuevas o al castillo por el transformador). También, las de detrás de la torre, por los corrales (la de la puerta del lugar -no tiene nombre- y la de la letra Aal “Centro” -de jubilados-, al horno y a un bar). Del Prado, la era de los Carteros y la era de los Claudios (hoy cerrada; en la Báscula); y la de los Mariandigas (en el “camino las eras”). Ó, la Higuera (un lavadero en la “ceiquia”; aún está), el “alto la Cosumera” (hay casas; en la carretera de Calcena) y el Salón de Jaime Ramos (el “baile”, con andibú; hoy se llama pabellón; está en el ... ). Y el chalé del “ tio Pajurro (junto al parque), el del policía y el del madrileño (“debajo el castillo”). Y, ahora, el del alcalde nuevo (frente al molino bajo) y el parque de los abuelos (junto al otro).

EN EL CASTILLO: la carrera (ya la vimos; con maderos), la capilla de la Virgen (lo primero; con una “cúpula”; es ermita) y la cripta del castillo (por una trampilla); la almena alta, la del campanillo (la más grande -la del “homenaje”-) y la de los “servicios” (las torres); los calabozos (muy hondos) y las cuadras (en las lastras); las cocinas (con su aljibe) y la sala de la Felipa (en una torre).

Y EN EL CAMPO: de la Huerta, la “fuente el Caño” (siempre hay una; era caña) y la del Monjico; la “chopera el Pueblo” (antes de que se cortara; en el Puente; ahora hay árboles ornamentales) y las de las Basequias (en el río; hay muchas); el huerto Montera, la “ceiquia Boticario” (la Molinar en el Barrio Bajo); el Llenador (en el Prado); el “Ojo la Torre” (para la acequia de Enmedio); los Zarrantones (por el “camino las Suertes”), los olivos de Illueca (del Santa Rosa; en la Llana) y la tabla de la Murriana (en la Alberca, junto a la otra). De Peñas Blancas, en un mapa, la cañada (los Redondos), el collado (en el camino) y el arroyo (por el Campillo; sólo cuando llueve mucho). Y de las dehesas, la “umbría Comadre”, la “barrera los Pacos”, el “vago los Hueras”, las solanas Bastas y la loma de Valdepozos (junto a Brea; sale en el mapa). Y el cabezo del Redondo y el de los Cabarroyos (por el pozo, del agua); el del Olivo (por el Entreviso), y el alto de Valdespín (752 metros; junto al de la Bandera); el “cabezo la Mina” (de cobre; por el Escorial), el molar del cabezo Ginestal, la Raja, el “yermo Matojas”, el “raso Perales”, la “umbría Pichinas”, la “hoya los Pobres”, el “llano Cascante” (en Valdepozos) y el “solano Cabila”; las choperas de Andacón (en el barranco; hay setas); las peñas de la Buitrera y las de la Canalija (para verlas), la “umbría el Campanero”; las zumaqueras (debajo de las Pellejeras; por el camino de Illueca -allí será el de Mesones-; también las hay en la Lezna; y en las Zumaqueras); la “pieza Picota”, la Abejera, el Morteruelo, los Rinchos, el “llano la Zorra” y la fuente de la Buitrera (en Rodanas); el “barranco el Coche” (el del Campillo en Valles; cerca de la carretera), los de los Pizarrines (a las Pasaderas; mala tierra), el de la Chiquitina (a Valles) y los del Cuarto Bajo (a las Parromeras; se ven desde casa).También, el del Tolche - por los Cerros-, el del Azud y el del hoyo Carretero (en los mapas). Y el pozo del Hornero (estaba por el Redondo; lo enterraron) y el del Zarrantón y los de los Cañares (en el río; hay barbos); el puente del Corral Nuevo (desde el Tiro Canto); el “vago los Truenos”, la “umbría Pelegrino”, el “solano Carrillo”, las Clementas, la “hoya los Cojos”, la de Cazañas y el del Almendro; los roturos del Campillo (muy secativos; salen en las “fotos”); el cordel de Andacón (en el Catastro; para los ganados) y el de Bolea (en el Nomenclator; camino de Épila, hacia el Barranquillo ); la “barrera los Calderones”, el “collao” Royo y el cabezo Liso; la umbría del Cantano y las Majadillas; la balsa de los Pimpollos (en Rodanas; es nueva ) y la de Aguaviva (en Épila; junto al Entreviso); o la del Ventoso (junto al Pinadillo; con el fondo de cemento); el cerrado del Campillo (debajo de las peñas), el corral de Babilico (por la Yesera) y los de los Pimpollos (por la cueva; hundidos). También, la paridera del Juncal (por Andacón; en el Repertorio de Nombres Geográficos) y las de Valdespín (en el mapa Topográfico; el corral de los Cerros -en las Navas había otro: “el de los Cerros”, según el mapa-).Y, ahora, el del Campillo (hoy vacío), los de la Tejera (en la carretera), el del Tiro Canto (junto al corral Nuevo) y el de la hoya Potra (por los montes de la Lezna).Y granjas: las de la Solana (hacia la Cosumera), las de Valles (en dos lomas), las del Campillo (en tres sitios) y las de la Cañada (las más lejanas).Y más caminos: el de los Tres Castillos (en la Huerta; al pozo “negro”), el de Tabuenca (en el mapa; por la Tierra Recia), el de la cabaña Nueva (al Fagustino), el de la Chiquitina (al cabezo Royo), el de la balsa Nueva (a Pozo Royo) y el de la hoya Potra (a Valdepozos y a las Cuevas; eran sendas). Y sendas había muchas; de los mapas: la del Royal y la del Barranquillo (ahora caminos; en Rodanas); la del Pinadillo (a las Radas), la de Covarroya (por las rocas) y la del Chiquero (por los pinos); la de Valdespín (a los Cerros; era camino, ¿de carros? -hay una rueda de molino, rota-); la del Caidao (por el Escorial), la de Valdeviñas (en el Cuarto Bajo; desde Nigüella) y la de las Coronadas (yendo a Brea; en la Camamila); la de las Antiojeras (el camino de Andacón, ahora; por el cabezo Agudo), la de la “Hoya Casa” (por un barranco; desde el Pino Plano) y las de las Navas (por la Cruz del Corredor): la de “Rodallas” -según el mapa- (desde la Granja hasta los Cerros y las Turradas) y la de la Carrasca Roya, junto a la otra (por Peñalvilla, al Sestero y a la Virgen de Rodanas).

La mies extendida en la era, una gran explanada junto al poblado, terminaba de secarse bajo el ardiente sol. Después venía la trilla con los mulos, para deshacer la paja y sacar el grano. Luego los hombres amontonaban la parva y la aventaban con las horcas para quitar la paja.  Las mujeres, con las cribas, acababan de limpiar el grano. Una vez limpio lo llevaban a las casas. Una parte lo metían en tinajas, para gastarlo antes, y el resto en unos pequeños silos”.

                                                                           Del libro “Celtíbero”


CARTA DE POBLACIÓN DE MESONES DE 1627

       In Dei nomine, amen. Sea a todos manifiesto que en el año contado del nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos veinte y siete el dia veinte de mes de Junio, en la villa de Mesones, ante la presencia del excelentisimo señor don Antonio Ximenez de Urrea, conde de Aranda, vizconde de Viota y Rueda, señor de la tenencia y honor de Alcalatel y sus villas y de las villas y baronias de Beniloba, Mislata y Cortes y señor temporal de la presente villa de Mesones, de sus terminos y jurisdiccion civil y criminal, alta y vaja, mero y mixto imperio, supremo y absoluto poder, parecieron y fueron personalmente constituidos Miguel Gascon de Andresa, Juan Gil de Ana Gomez, Jusepe Alonso, Leonardo Gil, Juan Gil Moreno, Juan Casañas, Juan Pardos, Juan Garcia de Maria, Juan Molinero mayor, Francisco Blasco, Domingo Cerimendi, Domingo Perez mayor, Juan Gomez, Miguel Ordoñez, Pedro Las Heras, Juan Alcayde, Miguel Garcia, Francisco Gil de Anna Ratia, Miguel Lopez, Silbestre Gil, Juan Garcia de Geronima, Juan Gascon, Anton Benedid, Martin de Ratia, Domingo Gascon, Miguel Royo, Domingo Perez menor, Miguel Gascon del Frasno, Jusepe Royo, Geronimo Gil, Tomas Garces, Anton Gascon, Miguel Benedid menor, Domingo de Ratia, Francisco de Clares, Juan Gil Rodrigo, Domingo de Embid, Juan Cortes, Miguel Gascon menor, Juan Garcia de Gracia, Gaspar de Casaña, Juan Roy, Millan Monreal, Juan de Oro, Miguel Perez, Miguel Gascon de la Vicenta, Francisco Benedid, Blas Gil, Juan Molinero, Benedita Pasqual Cimorra, Millan Sanchez, Geronimo Cisneros, Sebastian Molinero, Sebastian Garcia, Domingo Garcia, Juan Garcia mayor, Julian de Clares, Antonio Sanchez, Francisco Cisneros, Juan Fernandez y Juan Gomez, los quales, presentes yo dicho notario y testigos infrascritos, digeron y propusieron ante dicho excelentisimo señor conde de Aranda tales y semejantes razones:

      Que atendido y considerando que en el año pasado de mil seiscientos y diez fueron expelidos todos los moriscos del presente reyno de Aragon y señaladamente los que havia, vivian y habitaban en la dicha presente villa de Mesones y que atendido y considerando que el conzejo y universidad de la dicha villa de Mesones se formaba de los vecinos y habitadores de aquella y que por su ausencia y receso el dicho conzejo y universidad habia quedado y estaba de presente muerto y extinto y, por quanto, los dicho y arriba nombrados desseaban vinir a poblar dicha villa y ser sus vecinos y habitadores y vassallos del dicho excelentisimo señor conde de Aranda y de los señores que serán de dicha villa que, por tanto, en aquellas mejores via, modo forma y manera que hazerlo podian y debian, suplicaban al dicho excelentisimo señor conde de Aranda que su excelencia fuese serbido de admitirlos y los admitiese en vassallos suios y de los señores temporales, que por tiempo fuesen de dicha villa, y en nuebos pobladores, vecinos y habitadores della. Y es con las condiciones y de la forma y manera que a su excelencia pareziese y fuere bien visto y serbido. Y dicho excelentisimo señor conde de Aranda, en aquellas mayores via, modo y manera que hazerlo podia y debia, aceptando, como aceptó, lo sobredicho, admitio a todos los dichos arriba nombrados en vassallos de su excelencia y de los señores, que serán de la dicha villa. Y asimesmo los admitio a la dicha nueba poblacion con las condiciones abajo declaradas y de la forma y manera infrascrita y no sin ellas ni de otra manera:

      [Al margen: Obligacion de vivir en la dicha villa los nuevos pobladores con sus familias] Primeramente es condicion que los dichos y arriba nombrados nuebos pobladores y los suios haian de vivir y habitar, vivan, habiten en la presente villa de Messones, con sus mugeres, ijos y familias y los succesores suios y que haian de hazer y formar, hagan y formen su concejo y universidad, el qual se haia de continuar y continue siempre y perpetuamente en ellos y sus succesores, según y como lo habia y estaba antes de la dicha expulsion.

      [Al margen: Donacion de diferentes bienes] Yttem es condicion que el dicho excelentisimo señor conde de Aranda, por su excelencia y sus succesores y a tenor y titulo de la presente escritura ha de hazer y haze gracia y merzed a los dichos nuevos pobladores y a todos sus succesores, que fueran vecinos y habitadores de la dicha y presente villa de Mesones y fueren personas de condicion y signo serbicio sugetos en todo y por todo a su jurisdiccón civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio, supremo y absoluto poder y no a otras personas ni de otra manera, de darles, como le daba, todas las cassas y edificios de la dicha villa, montes, bienes, aguas, pastos, ussos, gozos y amplios conzegiles, que tenian y gozaban dichos moriscos expelidos, vecinos y habitadores de la dicha villa de Mesones, a saber es, los montes para que los puedan leñar y arrendar por suios y como suios.

      [Al margen: Donacion de la huerta y expresion de derechos] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia merzed a los dichos nuebos pobladores de dalles, como les da, toda la Huerta Blanca de la dicha villa de Mesones para ellos y los suios con obligacion de que en cada un año perpetuamente haian de pagar a su excelencia y a su dominicatura de cada una caizada de tierra, cinco anegas y seis almudes de trigo de treudo perpetuo, limpio y puesto en el patio de los graneros de su excelencia.

      [Al margen: Donacion de los huertos y sus cargos] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia y merced a los dichos nuebos pobladores y a los suios de darles, como les da, todos los huertos   de la dicha villa de Mesones para ellos y los suios con obligacion de que en cada un año pepetuamente haian de pagar y paguen a su excelencia y a su dominicatura en cada un año perpetuamente de cada cahizada de tierra de dichos huertos un cahiz de trigo de treudo perpetuo, limpio y puesto en el patio de los graneros de su excelencia a costa de dichos nuebos pobladores y de sus succesores. Los quales treudos de trigo susodichos y los demás contenidos en la presente población y en las antipocas y reconozimientos, que nuebamente han de otorgar a favor de su excelencia dichos nuebos pobladores, se haian de pagar y paguen, por el día y fiesta de Nuestra Señora de agosto o un mes después con comiso, luismo y fadiga y las demas condiciones tributarias en las heras antes de tocar el monton, llamando al colector o arrendador de su excelencia, limpio y puesto en el patio de los graneros de su excelencia.

      [Al margen: Derecho del ganado] Yttem es condicion que dichos nuebos pobladores y sus succesores haian de pagar y paguen pepetuamente por el dia y fiesta de Santa Cruz de maio en cada un año de las crias de los ganados assi de lana como de cabrio de ocho crias, una, llamando al colector o arrendador de su excelencia antes de tocar ninguna cria de dichos ganados.

      [Al margen: Derecho de las crias que se vendieran antes de Santa Cruz] Yttem es condicion que las crias de los ganados que dicho nuebos pobladores y los suios vendieren hasta el dia de Santa Cruz de maio en cada un año tengan obligacion de pagar a su excelencia y a su dominicatura de cada cria, que tocara al derecho de dicha dominicatura, nuebe sueldos y seis dineros y al respecto de esta cantidad sino llegare al numero de ocho.

      [Al margen: Derecho de aceyte] Yttem es condicion que dicho nuebos pobladores y los suios tengan obligacion de pagar y paguen en cada un año de las olibas, que cogieren en las heredades que responden treudo perpetuo a su excelencia y a su dominicatura, de ocho arrobas de azeite, una y de los olibos, que nuebamente plantaren en tierras, que no hagan treudo a dicha dominicatura, haian de pagar a aquella de cinco arrobas, una. Y haian de llevar a moler dichas olibas al molino que su excelencia tiene en su villa de Mores y pagar allí dichos drechos en azeite respectibamente y el de la molienda, el qual sea conforme pagan los vecinos de la dicha villa de Mores y no más.

      [Al margen: Donacion de las zumaqueras y sus drechos] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia y merzed a dichos nuebos pobladores y a sus succesores de todas las zumaqueras contenidas en los terminos de la dicha villa con la obligacion de haian de pagar y paguen a su excelencia y a su dominicatura de ocho quarteles de zumaque, uno limpio y puesto en el granero de su excelencia.

      [Al margen: Donacion de viñas, heras y nogales y sus drechos] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia y merzed a los dicho nuebos pobladores de todas las viñas, heras y nogales, que tenian y posehian los moriscos expulsados de dicha villa en el termino de aquella, con obligacion de pagar a su excelencia y a su dominicatura de cada una de dichas cosas los treudos de trigo, que se diran y expresaran en las antipocas y reconoszimentos que han de otorgar a fabor de su excelencia dichos nuebos pobladores, y con las condiciones contenidas en la presente escritura de población. Y esto con treudo perpetuo con comiso, luismo y fadiga y demas condicones tributarias, puesto en el patio de granero de su excelencia a su costa dichos nuebos pobladores el dia de Nuestra Señora de agosto o un mes depues en cada año. Los cuales treudos son por razon de la dezima de las dichas viñás y nogales.

     [Al margen: Derecho de ubas de viñas nuebas] Yttem es condicion que los dichos nuebos pobladores ni los suios no tengan obligacion de responder ni pagar a su excelencia ni a su dominicatura  dezima  de  las  ubas  que  cogieren  en   las  biñas  que  responden  treudo a  su  excelencia,  pero de  las que nuebamente plantaren en tierras, que no fueran treuderas a su excelencia, tengan obligacion de pagar a su dominicatura de ocho cargas de ubas, una.

      [Al margen: Caza] Yttem es condicion que los dichos nuebos pobladores ni los suios no puedan cazar en los montes blancos de la dicha villa de Messones sino en los tiempos con los instrumentos por fuero del presente reyno de Aragon permitidos, quedando esto a conozimiento del conzejo de dicha villa, que hoy es o por tiempo fuere, para que no hagan el abuso que acostumbran.

      [Al margen: Donacion de la dehesa dicha del Conde] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia y merced a los dichos nuebos pobladores y a sus succesores de la dehesa comunmente llamada del Conde, tras castillo situada, dentro de los terminos generales de dicha villa de Mesones, para que el conzejo de aquella pueda aprobecharse della a su voluntad y disposición, convirtiendo la ganancia que de ello resultare en beneficio y aprovechamiento de dicha villa.

      [Al margen: Pesca] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia y merzed a los dichos nuebos pobladores y a sus succesores de la pesca del rio de dicha villa de Messones para que el conzejo de aquella la pueda vender o arrendar para beneficio y utilidad de dicha villa.

      [Al margen: Facultad de imponer aniversario] Yttem es condicion que su excelencia haze gracia y merced a los dichos nuebos pobladores y a los suios herederos y succesores que puedan cargar e imponer por sus almas y de sus finados un aniversario cada un año en la iglesia parroquial de la presente villa de Messones sobre las heredades paniaguadas, que tubieren en los montes blancos de dicha villa como no sean treuderas a su excelencia ni su dominicatura.

     Yttem es condicion que su excelencia da y haze gracia y merced a la dicha villa de Mesones de las carnizerias, tavernas y tienda de aquella para que las arriende o administre para utilidad y beneficio de dicha villa.

      [Al margen: Savidos] Yttem es condicion de los dichos arriba nombrados nuebos pobladores por si y sus succesores con y por tenor y titulo de la presente escritura se han de obligar y obligan con sus personas y bienes mobles y situos, habidos y por haber en todo lugar a dar y pagar, y que daran y pagaran en cada un año al dicho excelentisimo señor, conde de Aranda y a su dominicatura y a los señores temporales, que seran de la dicha villa de Messones, siempre y perpetuamente cinco mil quinientos sueldos de sabidos en dos pagas iguales que seran Santa Cruz de maio y San Miguel de septiembre. Y han de ser las primeras pagas el dia Santa Cruz proxime pasado y san Miguel de setiembre primero viniente de este corriente año mil seiscientos veinte. Con la qual cantidad han de quedar, como quedan, libres e inmunes los dicho nuebos pobladores y el conzejo y universidad de la dicha villa de Messones de pagar ningunas pensiones ni propiedades de censales conzegilmente hayan sido cargados por los dichos morisco expulsos, en otra manera sobre dicha villa, por quanto quedan a quenta cargo de dicho excelentisimo señor conde de Aranda  y  de  su  dominicatura  y  de  los  señores, que por tiempo seran, de la dicha villa de Messones paga y solucion de aquellos.

      [Al margen: Derecho de trenteno de todas las semillas] Yttem es condicion que ultra y a mas de los sobredicho los dichos nuebos pobladores y sus succesores en dicha poblacion haian de pagar y paguen  en  cada  un  año  perpetuamente, según  que  por  tenor  y  titulo  de  la  presente  escritura  se obligan a dar y pagar y querran y pagaran perpetuamente, de todas las semillas, que cogeran en la huerta de la dicha villa de Messones y de las hilarzas como cañamo, lin y de las ubas y crias de los ganados, despues de haber dado los derechos dominicales y treudos contenidos y mencionados en la presente escritura y antipocas y reconozimientos, que se haran a fabor de Su Excelencia por los nuebos dichos pobladores, de treinta, uno.

      Lo que se ha de pagar por drecho de treinteno al tiempo y quando se recogieren y dezmaren los sobredichos frutos y ganados, si bien su excelencia podia aplicar y tomar para sí el susodicho treinteno por ser renta que procede de bienes profanos y ser señor temporal dellos, pero en consideracion de que dichos nuebos pobladores y los suios tengan con que acudir a las necesidades y obligaciones de dicha villa y de culto divino de la yglesia da aquella, su excelencia por tenor y titulo de la presente escritura da y otorga todo lo que prozediere de dicho treinteno al conzejo y universidad, que es o por tiempo sera, de la dicha villa de Messones para que acuda, como dicho es, a las cosas necesarias de la yglesia de la dicha villa de dicho conzejo y universidad.

      Y para que lo sobredicho tenga entero cumplimiento, el dicho conzejo y universidad en cada un año sea tenido de nombrar y nombre una persona para que recoja todo lo que procediere del dicho treinteno. Y dello haia de dar y de quenta al gobernador, alcaide de la dicha villa mandaren y fueron serbidos, de lo que hubiere rezibido, cobrado y gastado en razon de los sobredicho. Y si pareziere conveniente pueda el dicho conzejo arrendar el sobredicho treinteno a la candela y al mas dante con assitencia del dicho gobernador, alcayde o de la persona que su excelencia o los señores, que seran de dicha villa, mandaren y nombraren sin que en la recepcion ni administracion de lo sobredicho jamas ni en tiempo alguno se puedan interponer ni interponga juez alguno eclesiatico ni seglar ni persona alguna de cualquiere estado, grado, orden o dignidad que sea. Y si acaso fuere que qualquiere de dichos juezes intetaren intrometerse en lo sobredicho, desde ahora para entonzes su excelencia aplica para sí y su dominicatura y para los señores temporales, que seran de la dicha villa de Messones, el sobredicho drecho de trenteno. Y quiere y le plaze que del presene capítulo no se pueda hazer ni haga mas razon ni consideracion alguna que sin estuviera puesto en la presente escritura de poblacion.

      [Al margen: Presente ordinario de 2 perniles y 16 gallinas por año] Yttem es condicion que los dichos nuebos pobladores de la dicha villa de Messones y sus succesores en el dicho conzejo de aquella, que es o por tiempo sera, tenga obligacion de dar en cada un año a su excelencia y a sus succesores, en su caso, el presente de señor que se acostumbra, que es de dos perniles de tozino y diez y seis gallinas.

Lo qual se haia de dar y llevar a costa de la dicha villa, a donde quiere que su excelencia estubiere o sus succesores en aquella, como sea dentro del presente reyno de Aragon, con la nomina de personas que habran salido para servir los oficios de la dicha villa aquel año para que su excelencia escoja y nombre los que mas conviniere al serbicio de Dios y de su excelencia y buen gobierno de la villa.

      [Al margen: Reserva del molino arinero] Yttem es condicion que su excelencia se reserba para sí y su dominicatura el molino arinero de la dicha villa al qual tengan obligacion de ir a moler sus panes y semillas los vecinos, que son y por tiempo seran de la dicha villa de Messones. Y alli pagar a su excelencia el drecho de maquila acostumbrado que es quatro almudes por caiz.

      [Al margen: Reserva el horno de cozer pan] Yttem es condicion que su excelencia se reserba para sí y su dominicatura el orno de cocer pan de la dicha villa de Messones al qual tengan obligacion dichos pobladores y los suios de ir a cozer sus panes y pagar la poia acostumbrada a su Excelencia que es de veinte panes, uno.

      [Al margen: Reserva el messon] Yttem es condicion que su excelencia se reserba para sí y su dominicatura el meson de la dicha villa para hazer y disponer de él a su voluntad y como fuere serbido.

      [Al margen: Por drecho de maravedi] Yttem es condicion que los dichos nuebos pobladores, que son o por tiempo seran y habitaran en la dicha villa de Messones, tengan obligacion de pagar y paguen a su excelencia y a su dominicatura perpetuamente el drecho de marabedí de siete en siete años que son siete sueldos jaqueses por cada una persona de la forma y manera que se acostumbra pagar en el presente reyno de Aragón.

      [Al margen: Facultad de disponer de sus haziendas] Yttem es condicion que, si suzediere morir sin hijos los dichos nuebos pobladores o algunos de ellos, pueda suzeder y heredar sus bienes y hazienda los parientes que aquel o aquellos tubieren aunque no sean vassallos de su excelencia. Y los puedan gozar por suios, viniendo a vivir a la presente villa de Messones. Y si no quissiesen vivir en aquella puedan vender dichos bienes y haziendas a qualesquiera vezinos y habitadores de la presente villa con las clausulas y condiciones contenidas en la presente poblacion y no de otra forma ni manera. Y sean tenidos y obligados los quales, si heredaren dichas haziendas, de venir a vivir a la presente villa o vender dicha hazienda dentro de año y dia después de muerto el tal poblador o los suios en su caso so pena de caer en comisso dicha hazienda.

      [Al margen: Caso de revaje de treudos] Yttem es condicion que siempre quando suzediere y constare verdaderamente que el rio, que pasa por los terminos de la dicha villa, se llebare alguna heredad o heredades que por la presente poblacion se haze merzed a los dichos nuebos pobladores, en tal caso su excelencia y los señores, que seran de dicha villa, les haian de quitar y bajar el treudo         que las tales heredad o heredades respondian a  la  dominicatura  de  dicha  villa al respecto de  la parte que se hubiere llebado el rio con tal empero que, si algun tiempo acaheziere que las tales heredad o heredares volbiesen a su primer estado assi a la una parte del rio como a la otra, sean de la dominicatura de dicha villa como desde luego se aplican a ella para hazer y disponer a su propia voluntad.

          [Al margen: Obligaciones de antipocar...] Yttem es condicion que todos los dichos nuebos pobladores y  sus  succesores  en  su  caso  haian  de  reconocer  antipoca  de  dicha  haziendas respective cada uno de lo que poseiere mediante acto, tantas veces quantas su excelencia y sus succesores en dicha villa seran serbidos y mandaran que los dichos bienes y haziendas las tienen con los dichos treudos perpetuos cargos y obligaciones contenidos en la presente escritura de población. Y confesaran cada uno por sí en las antipocas, que an de otorgar en fabor de su excelencia con las clausulas y seguridades de treudo perpetuo con comiso, luismo y fadiga y las demas condiciones tributarias conforme al estilo del notario que las recibiere y testificare.

      Yttem es condicion que, siempre y quando los dichos nuebos pobladores y sus succesores y personas, que tendran y poseheran los dichos bienes, querran vender aquellos, haian de ser y sean, como son, perpetuamente treuderos a su excelencia y los suios. Y no lo puedan hazer ni lo hagan sin licencia y decreto de dicho excelentisimo señor conde de Aranda y de los señores temporales, que seran de la dicha de Messones. Y haian de pagar y paguen a su excelencia y a su dominicatura la dezena parte del precio y balor en que se vendran dichos bienes o qualquiere parte de ellos. Y esto cada vez que seran vendidos y agenados.

      Yttem es condición que ninguno de los dichos bienes ni parte alguna de ellos se puedan vender a persona forastera y que no habite y viba en la dicha villa de Messones. Y esto assi de la hazienda que fuere treudera como de la que no lo fuere. Y en caso que la vendieren ahora para entonzes se declara aquella haber incurrido y caido en comiso diez dias antes de la dicha vendicion. Assi sea por razon de vendicion, permuta o qualquiere otro camino y modo que fuere. Y lo mismo sea executandola qualquiere forastero o aprehendiendola por qualquiere camino o suerte que fuere como venga a poder de persona forastera aunque sea por vendicion de corte. Y en qualquiera de dichos cassos o en otro cogitado o incogitado incurra ipso facto en comiso en la forma arriba dicha diez dias antes que se haian hecho dichas cosas.

      [Al margen: Treudo de los edificios que se frabricaren] Ittem es condicion que los dichos nuebos pobladores nil los suios ni otra persona por ellos ni de otra manera no puedan fabricar ningun edificio en la dicha villa de Messones y sus terminos que no paguen y respondan a su excelencia y a su dominicatura de cada uno de los edificios, que frabricaren, dos almudes de trigo de treudo perpetuo por el dia y fiesta de Nuestra Señora de agosto o un mes despues con comisso, luismo y fadiga y las demas condiciones tributarias. Y si fabricaren en sitios treuderos a su excelencia y a su dominicatura no tengan obligacion de pagar los dos almudes de trigo ni se les pueda imponer mas treudo.

      [Al margen: Comiso por falta de paga] Ittem es condicion que, si alguno de los dichos nuebos pobladores o sus succesores o otra persona por ellos, que tendran y poseheran los dichos bienes o qualquiere parte de ellos, no daran y pagaran en cada un año los dichos treudos, cargos y obligaciones en los dichos dias y terminos respective y de la forma y manera en la presente escritura de poblacion contenidos conforme a la parte y porcion de bienes y hazienda, que cada uno tendra y posehera según  las antipocas que han de otorgar y reconocer a favor de su excelencia, y no tendran y cumpliran respectibamente todas las condiciones, que en ellas se diran y las susso dichas emfrascritas, y cada una de ellas de la forma y manera que en esta escritura se contiene, todos los bienes que tubiere la persona que hubiere faltado a lo sobredicho o qualquiera parte dello, a saber es, aquella parte y porcion de bienes, en la qual hubiere faltado, ipso facto caiga e incurra en pena de comiso y el util dominio de dicha parte o porcion sea consolidado y se consolide con el dominio directo del dicho excelntisimo señor conde de Aranda y los señores temporales que seran de la dicha villa. En caso en el qual sin licencia y autoridad de juez alguno eclesiastico ni seglar y sin pena ni calonia alguna pueda su excelencia y los suios licitamente entrar en dichos bienes y ampararse de la verdadera, real, actual y corporal possesion de aquellos, a saber es, de aquella parte y porcion por la cual no se hubiere pagado y se hubiere faltado, como de cossa caida en comiso, con todos y cada unos mejoramientos que en aquellos y aquellas se hallaran y puedan hazer de ellos y de ellas como bienes y cosa suia propia.

      [Al margen: Prohivicion de obtener firmas de infanzonia] Ittem es condicion que ninguno de los dichos nuebos pobladores ni los que le suzederan en dicha villa de Messones no puedan obtener ni obtengan firma de infanzonia ni otra inmunidad alguna, por la qual queden ni esten libres ni essentos con sus personas y bienes del absoluto poder que conforme a fuero et alias le perteneze al dicho excelentisimo señor conde de Aranda y a los señores, que por tiempo seran de la dicha villa, y mucho menos citacion alguna para probar su infanzonia. Que si obtubieren dicha firma y pribilegio o citacion para probar aquella o otra qualquiere inmunidad, por la qual pudiesen estar libres del dicho absoluto poder y aquellas, y la otra de ellas le presentasen al dicho excelentisimo señor conde de Aranda o a los suios o a sus ministros o citaren al conzejo de la dicha villa de Messones, en qualquiera de los sobredichos cassos toda la porcion de bienes, que tubiere y poseiere dentro de la dicha villa y sus terminos, el que tal intentare, caiga en comiso y sea pribado de todos ellos y de los drechos, ussos y gozos tocantes a los vecinos de la dicha villa.

      [Al margen: Obligacion de pagar las alfardas, reparar azudes y cequias] Itten es condicion que ha de quedar y queda a cargo y quenta de los dichos nuebos pobladores de la dicha villa de Messones y de lo ssuios herederos y succesores el pagar las alfardas, hazer adobar los azudes, limpiar y reparar las zequias y otros reparos necesarios para el riego de las heredades de dicha villa.

      [Al margen: Prohivicion de nuevos treudos] Ittem es condicion que su excelencia ni sus succesores en la dicha villa de Messones no puedan cargar ni imponer a los dichos nuebos pobladores ni a sus succesores sobre los bienes ni haziendas, que se les da y haze merced por la presente poblacion, ninguno ni mas treudo ni carga sino solamente los dichos treudos, cargas y obligaciones que tienen y deven pagar por razon de la presente escritura y antipocas que otorgaran; y assimismo se declara que Su Excelencia ni sus succesores ni los señores, que seran de la dicha villa, no puedan venderles a  los  dichos  nuebos  pobladores  ni  a  sus  succesores  las  dichas  haziendas;  pues  por  la presente escritura consta que Su Excelencia les haze merzed de darles a treudo perpetuo y por el precio infrascrito.

      [Al margen: Reserva de los derechos de la dominicatura y jurisdiccion] Yttem es condicion que por la presente escritura han de quedar y quedan reserbados, salbos e ylesos y sin perjuicio ni lesion alguna al dicho excelentisimo señor conde de Aranda y a su dominicatura todos lo drechos a ella pertenezientes con su  jurisdiccion civil y criminal alta y baja, mero y mixto imperio, supremo y absoluto poder y todos y cualesquiere otros drechos, instancias y acciones tocantes y pertenezientes, conforme a fuero y en otra cualquiere manera, al dominio y dominicatura del señor temporal de la dicha villa de Messones, que hoy es y por tiempo sera.

      [Al margen: Reserva al señor de admitir vecinos havitador] Ittem es condicion que el concejo y universidad de la dicha villa de messones no pueda jamas ni en tiempo alguno ni otra persona alguna admitir, ni admita en vecino ni habitador de dicha villa persona alguna sino esto lo haia hazer tan solamente el excelentisimo señor conde de Aranda y los señores temporales, que seran de aquella. Y si lo contrario hizieren la persona, que fuere admitida contra tenor de lo sobredicho, no pueda gozar ni goze de drechos ni ussos algunos como a vecino de la dicha villa de Messones.

      Ittem es condicion que su excelencia haze merced a los dicho nuebos pobladores y a los suios herederos y succesores vecinos, que seran de la dicha villa de Messones, de todos los dichos bienes, terminos, montes, tierras, cassas, corrales, heras, huertos y cossas otras que, como está dicho, el dicho excelentisimo señor conde de Aranda da a los nuebos pobladores. Los quales y las quales quisso aquí haber y hubo por confrontados, expecificados y designados debidamente y según fuero y como convenga y sea necesario. La qual dicha donacion, gracia y merzed haze su excelencia con los treudos, cargos y obligaciones y con las condiziones arriba dichas y contenidas en el presente acto de poblacion y en las antipocas que otorgaran y no sin ellas por precio de ciento y ocho mil nuevecientos treinta y cuatro sueldos jaqueses. Los quales su excelencia otorgo haber recibido en su poder realmente y de contado de poder y manos de los dichos nuebos pobladores y del concejo de la dicha villa.

      Y  con  esto  quedaron  las  dichas  cassas  y  heredades  de  la  dicha  villa  de  Messones con  los dichos cargos, treudos y condiciones y los que se diran en las antipocas que han de otorgar por suias de los dichos nuebos pobladores y para los suios herederos y succesores. Y en consideracion de todo lo sobredicho los dichos y arriba nombrados nuebos pobladores por sí y por los suios herederos y succesores en particular y en general en hazimiento de gracias y reverencia debida, azeptaron la dicha merzed que su excelencia les haze con los dichos treudos, cargos y obligaciones arriba dichas y que se diran en las antipocas que se otorgaran por aquellos y cada uno de ellos de dichas haziendas y bienes. Y teniendo y cumpliendo los dichos nuebos pobladores y sus succesores todo lo sobredicho, el dicho excelentisimo señor conde de Aranda y su excelencia por si y sus succesores, señores temporales que seran de la dicha villa de Messones, prometio tener y mantener a los dichos nuebos pobladores y a sus succesores, conzejo y universidad de la dicha villa de Messones y sus succesores, vecinos y habitadores, que fueren de condicion y signo serbicio tan solamente y no otros, en pacifica possesion de todo aquello que por la presente escritura les da y conzede so obligacion de su persona y todos sus bienes y rentas assi muebles como sitios en donde quiere habidos y por haber, de los quales su excelencia quiso aquí haber y hubo los muebles por nombrados y los sitios por confrontados debidamente y según fuero del presente reyno de Aragon. (...)

Fueron testigos Juan Chrisostomo Samitier, gobernador del estado de Aranda, domiciliado en la villa de Épila, y Juan Andrés mancebo “escriviente” habitante en la villa de Mesones. Fue notario Miguel de la Gasca, domiciliado en el lugar de Cosuenda. 


LOS NUEVOS POBLADORES DE NIGÜELLA EN SUS CARTAS DE POBLACIÓN

1611, 27-X

         In Dei nomine. Sea a todos manifiesto que en el año del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos y once, días, es a saber, que se contaba a veinte y siete dias del mes de octubre, en el lugar de Nuella. Ante el ilustrisimo señor Antonio Ximenez de Urrea, conde de Aranda, vizconde de Viota, señor del vizcondado de Rueda, villas y lugares del reyno de Aragón, y del lugar de Niguella, de la tenencia de Alcalaten, varonias de Mislata, Benilova y Cortes en el reyno de Valencia, presentes yo, Martin de Aviego, notario, y testigos infrascriptos, comparecieron Pedro Gil mayor, Alonso Guirles, Anton de Laia, Andres de Torralba, Juan Ruiz, Martin Virto, Pascual Garçia, Miguel Sanchez, Miguel Bueso, Asensio Bueso, Bartolome Garçia, Martin de Moros, Miguel Garçia, Prudencio Ruiz, Martin Sanchez, Pedro Ciria, Alonso Guirles menor, Juan Guirles, Lorente Garçia, Gavriel Ibarzo, Christobal Albarez, Pedro Poblon, Felipe de Ciria, Gaspar Gonçalez, Domingo Gil, Pedro Gil menor, Juan Alixandre, Martín Garçia, Andres Juan Martinez, Elias Bibanes, Martin Tome, Francisco Guirles. Y dixeron que haviendo llegado a su noticia que este lugar de Nuella era de su señoria ilustrisima, y poblado antes de moriscos, que por la expulsion, que de los moriscos havia hecho la magestad del rey, don Phelipe nuestro señor, en estos sus reynos de España, dicho lugar de Niguella ha quedado despoblado de vecinos y moradores. Y ellos, todos los arriba nombrados, teniendo como tienen grande amor y voluntad a su señoria ilustrisima, han deliberado de venir y han venido a poblar dicho lugar y hacerse vezinos pobladores y moradores del y vasallos de su señoria ilustrisima.

1612, 22-XI

         In Dei nomine. Sea a todos manifiesto que en el año presente del nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos y doze, dia, a saber, que se contaba a veinte y dos dias del mes de noviembre, en el lugar de Nuella, ante la presencia de mí, Martin de Abiego, notario, y de los testigos infrascriptos, comparecieron personalmente Alonso Guirles mayor, Gabriel Ibarzo, Gaspar Gonzalo, Miguel Sanchez, Pascual de Ciria, Martin Sanchez, Martin Tome, Miguel de Torralba, Juan Ruiz, Miguel Garcia, Juan Martinez, Pascual Garcia, Pedro de Utanda, Andres de Torralba, Pedro Gil, Filipe de Çiria, Pedro Sanchez, Domingo Sanchez, Juan Garcia, Miguel Ponze, Martin de Virto, Alonso Guirles menor, Francisco Guirles, Juan Guirles, Juan Alixandre, Andres Gil, Pedro Momblon, Prudencio Ruiz, Lorenzo Garcia, Pedro Soriano, Bartolome Garcia, Martin Muñoz, Asensio Bueso, Miguel Bueso, Miguel Deza, Juan de Marquina, Juan Andres y Martin Muñoz, vecinos del lugar de Niguella y vasallos de su señor ilustrisimo, y dixeron que, al veinte y siete dias del mes de octubre del año pasado de mil seyscientos y once, quando los dichos vasallos se le abasallaron al ilustrisimo señor conde de Aranda y señor de dicho lugar de Niguella, le suplicaron les diese estatutos, leyes y ordinaciones. Y su señoria ilustrisima se las dio, como pareze por dicho acto (...) .

1627, 20-VI

         In Dei nomine amen. Sea a todos manifiesto que, a veinte dias del mes de junio del año contado del nacimiento de nuestro Señor Jesuchristo de mil seiscientos veinte y siete, en la villa de Niguella, ante la presencia del excelentisimo señor don Antonio Ximenez de Urrea, conde de Aranda, vizconde de los vizcondados de Biota y Rueda, señor de la thenencia de honor de Alcalaten y sus villas y de las villas y baronias de Benilova, Mislata y Cortes y señor de la presente villa de Niguella y de sus terminos y de su jurisdiccion civil y criminal, alta y vaja, mero y mixto imperio, supremo y absoluto poder, parecieron y fueron personalmente constituidos Alonso Guirles, Miguel Bueso, Prudencio Ruiz, Assensio Hueso, Grabriel Ibarzo, Domingo Garcia, Juan Ruiz mayor, Francisco Guirles, Juan Guirles, Pedro de Ciria, Phelipe de Ziria, Miguel Ruiz, Pedro Ruiz, Bernardo Artiga, Bartholome Garcia, Andres Torralva, Miguel Alonso, Juan Garzia, Juan de Artiga, Pedro de Artiga, Juan Andres, Pero Maluenda, Juan de la Borda, Juan Ruiz menor, Cristoval Alvarez, Miguel Cantero, Juan Vidal, Andres Gil, Phelipe de Cirira, Pedro Palacin, Antonio Atilla, Miguel Cantero, Pedro Andres, Domingo Ruiz y Miguel Sanchez, los quales, presente yo, dicho notario, y testigos infraescritos, dijeron y propusieron, ante dicho excelentisimo señor conde de Aranda, tales, o semejantes razones: (...)


EL ENTREVISO DE RODANAS *

I.- COPIA DE SENTENCIA Y DECLARACIÓN HECHA POR LOS CONDES DE ARANDA PARA ENTRE LOS VECINOS DE LA VILLA DE ÉPILA Y LOS DE LA VILLA DE MESONES (1523 Y 1567).

           In Dei nomine amen. Sea a todos manifiesto que la declaración y sentencia infrascripta ha sido bien y fielmente sacada de palabra a palabra de una declaración y sentencia dada por el muy Ilustre Señor Conde de Aranda don Miguel Ximenez de Urrea de mano suya, firmada por Juan de Abiego secretario de su Señoría despachada la cual es del tenor siguiente. El Conde de Aranda vizconde de Biota. Atendido y considerando de nuestro mandamiento y voluntad del concejo de la villa de Épila y de la aljama de moros del lugar de Mesones los magníficos Gutierre Xuarez de Padilla y Juan de Abiego nuestro secretario y Miguel declaran por parte de la dicha villa de Épila, y Mahoma de Amiris por parte de la villa de Mesones han ido a ver las piezas y heredades que en el término de Rodanas en la partida llamada el Cañuelo han sido rompidas después de la sentencia y declaración hecha por Juan de las Fojas alcaide del dicho lugar de Mesones y por el dicho Juan de Abiego nuestro secretario (sentencia de 7 de Junio de 1511) los cuales nos han hecho relación que después de la dicha sentencia por declaración    por los dichos Juan de las Fojas y Juan de Abiego dada sean rompiendo muchas piezas y heredades así por los vecinos de la dicha villa de Épila como por los del dicho lugar de Mesones y que no había ni dejaron los dichos árbitros en la dicha partida mas dichas heredades la una de los Medinas la otra de Brahen Cauzala que fue de Francisco Joannes y la otra de Pedro de Puela los quales quedaron por sí sin perjuicio de los que pacen en aquel término así de las entradas y salidas de las majadas así como las entradas y salidas de las aguas y las que después acá se han cumplido son mucho perjuicio de las dichas entradas y salidas de las majadas y aguas. Por tanto y por la presente nuestra declaración mandamos que las sobredichas tres heredades que quedaron en el dicho término por la declaración de los dichos Juan de las Fojas y Juan de Abiego queden y estén firmes y fijas para siempre sin que los dichos de la dicha villa de Épila y del dicho lugar de Mesones les pueda ser puesto empacho alguno en ningún tiempo y todo lo que en las dichas heredades de Brahen Cauzala, Pedro de Puela y los Medina sea cumplido; aquello mandamos sea hiermado y tornado yerba y monte blanco y así mismo, todas y cualesquiera dichas heredades que después de la dicha sentencia y declaración por los dichos Juan de las Fojas y Juan de Abiego fecha se han rompido y ampliado aquellos sean hiermados y queden yerba y monte blanco y por cuanto los Medina en el dicho término de Rodanas a la parte de Rompesacos han rompido una faja mandamos aquella les sea guardada y aquella puedan cultivar  y labrar perpetuamente sin que en ellos les pueda ser puesto empacho alguno en ella con esto empero que los dichos Medinas e quien quiera que la dicha faja tendrá y cultivará sean tenidos pagar y restituir a los del dicho lugar de Mesones por cahizada tanta cantidad como los del dicho lugar de Mesones responden a  los  de  la  dicha  villa  de  Épila  y no más con protestación  expresa que por  esta  nuestra  declaración a  los  de  dicho lugar  de  Mesones, no  les   sea  dado  ni  atribuido más derecho del que por la sentencia por los dichos de los Fojas y Juan de Abiego dada le fue dado mandando e intimando a todos y cuales quiere o fiscales y súbditos y vasallos nuestros de la  dicha Villa de Épila y del dicho lugar de Mesones la presente nuestra declaración tengan e observen tener y observar hagan a pena de cien florines de oro a nuestra cámara aplicaderos. Dada en la nuestra villa de Épila a nueve días del mes de febrero año de la Natividad de Nuestro Sr. Jesucristo MDXXIII. Por tanto dado lo sobredicho se entiende que por la presente declaración no se cause perjuicio en los vecinos que las heredades del término de Rodanas nos pagan ni tampoco a la solución y pagan, que los dichos del lugar de Mesones hacen a la villa de Épila del término y heredades de Rodanas justa la sentencia y declaración de los árbitros. El conde de Aranda. Os mandado de su Señoría a Juan de Abiego secretario. Signo de mí Martín de Abiego habitante en la villa de Épila y por autoridad real por toda la tierra y señoría de la católica magestad, público notario, que la presente copia de sentencia y declaración dada por el Muy Ilustre Sr. D. Miguel Ximenez de Urrea conde de Aranda de mano de su Señoría firmada y por Juan de Abiedo su secretario escripta y referida toda de mi mano saqué, y con la dicha original donde el dicho Sr. Conde de su propia mano estaba escrito y firmado bien y fielmente la comprobé y en testimonio de verdad con esta mi acostumbrado signo la signé. El Conde nos Don Juan Ximenez de Urrea Conde de Aranda vizconde de Biota señor de las villas de Épila y Mesones. Atendido sellado lo proceido y mandado por el Muy Ilustre Sr. D. Miguel Ximenez de Urrea Conde de Aranda nuestro Señor ya que lo cerca las labores del término de Rodanas y partida del Cañuelo como parece por la sobre dicha declaración por su señoría fecha la original de quienes esta copia donde su señoría de su propia mano está suscripto y firmado nos mismo habemos visto mandamos sea guardado perpetuamente lo de parte de arriba declarado y sentenciado por el dicho señor Conde sea de obligación empero lo que nos habemos mandado ampliar a Martín de Breberos en el campo que fue de Pedro de Puela como hoy está mejorado por cuanto se le ha dado en recompensa que le fue hecho por los del concejo de Mesones en testimonio de lo cual mandamos ser fecha la presente de nuestra mano firmada. Dada en Épila a veintiséis de noviembre de mil quinientos sesenta y siete años. El Conde de Aranda. (Signo).

           (Signo). No de mí Juan Gaspar de Aragón habitante en la villa de Arándiga y por autoridad real por todo el reino de Aragón público notario que la presente copia de dicha copia de sentencia y declaración dada saqué y con aquella comprobé en fe testimonio de lo cual con mi acostumbrado signo la signé e cerré. (Signo).

* En el texto se han incorporado los acentos para facilitar así la lectura, así como la letra mayúscula en algún nombre propio.  Además de éste (y de otros documentos posteriores), se conservan también en el archivo del Ayuntamiento de Mesones documentos con referencias anteriores a 1523, muy deteriorados, relacionados con este  tema.


             II.- “COMPROMISO ENTRE ÉPILA Y MESONES SOBRE EL ENTREVISO DE RODANAS”.

            A los quince días del mes de Febrero de mil ochocientos noventa y cuatro; reunidos en el Santuario de nuestra Sra. de Rodanas, sito éste en los términos municipales de Épila; la Comisión y representación de aquel pueblo compuesta de Don Pelagio Bernadauz Murillo, Alcalde, y Don Maximino Echevarría Bernadauz, Secretario, que representan a la Corporación municipal; y los Sres. Mariano Gaspar Latre y Andrés Langarita Alonso, que representan a la Ganadería, con la de Mesones que se compone de Don Mariano García Molinero, Alcalde, y Don Pablo Puertas Bueno, Secretario, que representan la Corporación municipal, y los Sres. Fermín Sisamón Ostáriz y Mariano Ostáriz Gil que lo hacen a la Ganadería, habiendo precedido de antemano los consiguientes acuerdos, con objeto de tratar de llegar a un acuerdo ambas comisiones para llevar a efecto el aprovechamiento o disfrute de los pastos de la partida “Entreviso” del Monte de Rodanas, que pertenece a la jurisdicción de Épila y que tienen derecho a utilizar mancomunadamente los vecinos de ambos pueblos, según concordia existente, y para cuyo acto, como se lleva dicho, han sido autorizados unos y otros por sus respectivas corporaciones. Puesto que fue a discusión el asunto objeto de esta reunión fueron examinándose detenidamente cuantos documentos y antecedentes conservan los respectivos archivos municipales y después de haberlo declarado suficientemente discutido, acordaron y pactaron:  1º.- Que se reconoce y confirma ante todo, el derecho de Mesones igual al de Épila sobre aprovechamiento de la partida “Entreviso”. 2º.- Que desde el año actual Mesones se compromete a pagar anualmente a Épila la suma de SETENTA Y CINCO PESETAS, ADEMÁS DE LAS SEIS GALLINAS Y LAS DIEZ Y OCHO PESETAS OCHENTA Y DOS CÉNTIMOS que ha venido satisfaciendo cuyas sumas habrá de entregar anualmente desde el día de su vencimiento (30 Septiembre) hasta las Pascuas de Navidad. 3º.- Que ni el Ayuntamiento de Mesones ni sus ganaderos o vecinos, han de pagar a Épila, cosa alguna por razón de esos aprovechamientos fuera de lo expresado en la condición 2ª, ni por razón de arbitrio ni por otro concepto alguno, a no ser que el Gobierno en lo sucesivo sobre el 10 % que hoy se paga, estableciera por una Ley algún otro nuevo, en cuyo caso el primero abonará al segundo la parte proporcional que corresponda por la partida “Entreviso”. 4º.- El Ayuntamiento de Épila se compromente por su parte a pagar al Estado el 10% de la totalidad de los aprovechamientos forestales o cualquier otro gravamen en que pudiera establecerse, siendo aquel responsable de los daños que se causase a las ganaderías por falta de cumplimiento o ingreso, sin que pueda exigirse a Mesones el reintegro de la parte correspondiente a éste, a no ser en el caso previsto en la condición 3ª. 5º.- La partida “Entreviso” se vigilará el aprovechamiento así respecto al número de cabezas como a la forma de ejercerlo por los ayuntamientos y guardas municipales de Épila y los de Mesones, sin que unos y otros se establezca diferencia alguna, siempre que sean juramentados los de Mesones por el Sr. Alcalde de Épila a propuesta del de Mesones, para lo cual dirigirá éste a aquel el oportuno oficio por ser la jurisdicción del primero. 6º.- Que  desde  esta  fecha  quedan  nulas  y  sin  ningún  valor  todas  y  cuantas reclamaciones referentes  al  asunto  que  nos  ocupa  tengan  pendientes  ambas  entidades  y  que  no  se  opongan  a  la legislación vigente. Así lo acordaron y aprobaron en todas sus partes los representantes que al principio se relacionan y convinieron levantar la presente acta por duplicado que después de firmada se expedirán tres copias iguales que serán remitidas la primera al Ilmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia, la segunda y tercera a los Excmos. Srs. Ministros de Hacienda y Fomento respectivamente por el conducto debido a los consiguientes efectos, archivándosen los originales en los municipios respectivos en el citado día, mes y año de su otorgamiento. 

* Anteriormente ya se habían producido revisiones de las sentencias de 1523 y 1567 que hemos visto; incluso, todavía, en el propio gobierno de Juan Ximénez de Urrea (documento testificado por el notario Martín de Abiego; Épila, 31-VIII-1575), haciendo constar, entre otras cosas, que “tienen los vecinos y habitadores de la villa de Mesones uso y drecho de pacer perpetuamente con sus ganados assi de lanios como cabrios a saber es como dize desde el cabeço de las buytreras siguiendo la mojonacion de taguenga (Tabuenca) y epila adelante hasta el mojon que en el acto de la ultima mojonacion de taguenga y epila llaman de rompesacos...”. O la sentencia arbitral de 14-III-1625 del conde de Aranda D. Antonio Ximénez de Urrea, actuando como “Arbitro Arbitrador y amigable componedor”, ante la petición de ambas corporaciones, representada la de Mesones por Juan García, justicia, y Jerónimo Gil, jurado. En ésta, se delimita y mojona la parte en la que los vecinos de Mesones tienen derecho a los usos de las sentencias, “ à saber es como dice la partida del Cañuelo” (después llamada Entreviso), y se declara (de acuerdo también con las sentencias de 1523, 1567 y 1575) que “los vecinos de Mesones puedan en la partida del Cañuelo sembrar los campos infrascristos y siguientes; y no otros ningunos à saber es, un campo que fue de los Medinas que lo posehe Juan Molinero Mayor y Anton Benedid, otro campo llamado de Caucala, que lo posehen Juan Molinero Mayor y Miguel Garcia, otro campo llamado de Buberg que lo posehen Jose Molinero Mayor y Miguel Garcia, otro campo llamado cul de Terrero que llega cerca del mojon de Tabuenca que lo posehe Pedro Calavia y Silvestre Gil ”. También, ratifica el pago que se hacía por parte del pueblo de Mesones de seis gallinas cada año a los tres jurados de la villa de Épila por el derecho de abrevar los ganados en el Cañuelo. En la mojonación que se hace intervendrán por parte de la villa de Mesones Francisco de Clares y Juan Molinero.


CENSO DE POBLACIÓN DE 1824

“Padrón General del Vecindario de la Villa de Mesones”

“Año de 1824”

“Villa de Mesones”              “Partido de Calatayud”

                                                                                                                                      

     Nombres            Bº/Calle     Edad   Estado  Naturaleza    Destino ú    Tiempo de

                                                                                                     ocupación    residencia

        -----------------------------------------------------------------------------------------

1. Molinero, Ignacio        Puerta Lugar       72         Casado      de Mesones          Labrador      desde que nació

    Marco, Ana María                                    70       Consorte       de Illueca                                           ¿

2. Sisamón, Juan                        “                60        Casado       de Mesones                “             desde que nació

    Molinero, Tomasa                                    50       Consorte              “                                                   “

3. Gil, Pablo                               “                36         Casado               “                        “                         “

    Blasco, María                                           35       Consorte       de Tierga                                         9 años

    Pablo (Mariano)                                         8           Hijo         de Mesones          Estudiante    desde que nació

    Dominga                                                    5           Hija                   “                                                  “

    María                                                          3             “                      “                                                  “

4. Arban, Juan Manuel              “                46         Viudo                 “                    Cirujano                “

    Francisco                                                  16           Hijo         de Nigüella                                      15 años

    Pedro                                                        14             “            de Mesones            Capellán      desde que nació

5. Marco, Ana                            “                40         Viuda        de Mesones           Labradora      desde que nació

    Bárbara Orno                                            13           Hija                  “                                                  “

6. Cimorra Molinero, Manuel   “                50        Casado                “                   Labrador                 “

    Molinero, Francisca                                  40      Consorte               “                                                   “

    Raymunda                                                 15           Hija                  “                                                  “

    María Antonia Orno                                  5           Nieta                 “                                                   “

7. Molinero, Mariano                 “                40        Casado                “                         “                        “

    Molinero, Mónica                                     36       Consorte              “                                                   “

    Juan (Zacarías)                                           5            Hijo                 “                                                   “

    Apolonio                                                6 meses       “                     “                                                  “

    Magdalena                                                  3            Hija                 “                                                  “

8. Casaus, José                           “                 50       Casado        de Tierga             Boticario             5 años

    Trigo, Francisca                                        50       Consorte      de Morés                                              “

    Francisco                                                   14           Hijo         de Illueca            Estudiante               “

    Antonio                                                     10             “                    “                         “                        “

    Hilario                                                        8              “                    “                         “                        “

    Vicenta                                                      17           Hija                 “                         “                        “

9. Ibarzo, Antonio                     “                 40        Casado      de Mesones         Alpargatero    desde que nació

    Ibarzo, Domina                                          40      Consorte              “                                                   “

             10. Polo, Joaquín              Barrio Verde       52         “eeco.”       de Miedes          Coadjuntor           20 años

             11. Navarro, Antonio                “                 66             “          Villahermosa   cura de la Parroquia      35 años

             12. Rubio, Juan                          “                 40        Casado     de Trasobares                                     9 años

    Muñoz, Manuela                                       36       Consorte     de Mesones                               desde que nació

             13. Andrés, Antonio  (Melchor)  “                 63        Casado                “                 Labrador                  “

    Albarez, Rosa                                           53       Consorte              “                                                  “

    Melchor                                                     20           Hijo                  “                       “                         “   

    Antonio                                                     13              “                    “                        “                         “

             14. Arnal, Domingo                   “                50         Casado      de Arándiga               ¿                   20 años

    Alvarez, Teresa                                         50       Consorte      de Nigüella                                    35 años

    María Cruz                                                15           Hija         de Mesones                              desde que nació

15. Muñoz, Alberto                    “                26         Casado                “                Jornalero                  “

    García, Raymunda                                    28       Consorte               “                                                  “

    Alberto                                                       5            Hijo                  “                                                 “

    Manuel                                                       3              “                      “                                                “

    José                                                             1              “                      “                                                “

16. García, Vicente            El Crucero        28         Casado      de Mesones         Jornalero       desde que nació  

    Molinero, Bárbara                                    24       Consorte               “                                                  “

    Vicente                                                      4            Hijo                  “                                                   “

    Manuel                                                      2              “                       “                                                   “

17. Marco, Antonio                    “                70         Casado               “                 Labrador                    “

    García, Joaquina                                       70        Consorte              “                                                  “

18. Muñoz, Antonio                    “               50         Casado               “                 Jornalero                   “

    Bernal, Bárbara                                         53       Consorte              “                                                   “

    Vicenta                                                      19            Hija                 “                                                   “

    Bernarda                                                   11              “                    “                                                   “

    Theresa                                                      6                “                    “                                                   “

19. Gil, Florencio                 Bajada del Crucero  29         Casado               “                 Labrador                    “

    Oriol, Carmela                                         20        Consorte              “                                                   “

    Mariano                                                     3            Hijo                  “                                                   “

20. Andrés, Vicente            Plaza Baja       29         Casado               “                       “                          “

    Marco, Francisca                                       25       Consorte              “                                                   “

    Isidro                                                        3            Hijo                  “                                                   “

21. Marco, Clemente                  “               34         Casado               “                        “                          “

    Molinero, Mª Antonia                              31       Consorte               “                       “                          “

    José                                                         12            Hijo                  “                                                   “

    María                                                      10            Hija                  “                                                   “

    Vicente                                                      7             Hijo                  “                                                   “

    Rosa                                                          5             Hija                  “                                                   “

    Mª Antonia                                                3               “                     “                                                   “

22. Huera, Babil                         “               40         Casado                “                 Jornalero                   “

    Gaspar, Matilde                                        38       Consorte        de Gotor                                        20 años

    María                                                        16            Hija        de Mesones                                desde que nació

    Babil                                                         12            Hijo                 “                                                   “

    Simón                                                       10              “                     “                                                   “

    Blas                                                            4              “                     “                                                   “

23. Gil, Vicente                          “                56         Casado                “                  Pastor                       “       

    Gaspar, Vicenta                                        45       Consorte        de Gotor                                        28 años

    P. Marín                                                    16         sobrino               “                      “                       5 años

24. Molinero, Juan Miguel        “                60         Casado      de Mesones          Jornalero       desde que nació

    Horno, María                                            50       Consorte               “                 Panadera                   “

25. Molinero, Mª Antonia         “                 66         Viuda                 “                 Labradora                  “

    Molinero, Pio                                            15          Nieto                 “                                                   “

26. Gascón, Arcadio (Manuel) Barrio Bajo     30         Casado                “                Jornalero                    “

    Figueroa, Rosa                                         21       Consorte               “                                                   “

    Rejina                                                        2             Hija                  “                                                   “

27. García, Hipólito            Plaza Baja        38        Casado                “                   Tejedor                    “

    Molinero, Bárbara                                    38       Consorte               “                                                   “

    Manuela                                                   14            Hija                 “                                                   “

    Simona                                                       7              “                     “                                                   “

    Ramón                                                        3            Hijo                  “                                                   “

    Silvestra                                                     1            Hija                  “                                                  “

28. Marco, Antonio                    “                42        Casado                 “                Jornalero                    “

    Lumbreras, Juana Mª                                34       Consorte               “                                                   “

    Manuel                                                     10            Hijo                  “                                                   “

    Francisca de Gracia                                  13                       Bautizada en Mesones

29. Molinero, Juan Fco.              “               31        Casado       de Mesones  Labrador y Secretario       “

    Gil, Jerónima                                            30       Consorte        de Ricla                                         11 años

    Grima, María                                            12        “entenª”     de Mesones                                desde que nació

    Grima, Joaquín                                         10             “                     “                                                   “

    Grima, Luis                                                5             “           de Morataya                                          “

    Molinero, Agustina                                    3           Hija         de Mesones                                           “

    Molinero, Ramona                                     2             “                      “                                                  “

30. Molinero, Pascual           Salida de        30         Casado              “                Jornalero                   “

    Marco, Antonia                  Nigüella         24       Consorte              “                                                   “

    Molinero, María                                         4         “entnª”                “                                                  “ 

31. Rubio, Francisco             Salida de         42         Casado       de Mesones     Jornalero          desde que nació

    Chueca, Lucía                    Nigüella         30       Consorte              “                                                   “

    Mariano                                                    16            Hijo                 “                                                   “

    Petronila                                                     2            Hija                  “                                                  “

32. Molinero, José             Barrio Verde    44        Casado                “                      “                           “

    Rubio, María                                            32       Consorte              “                                                   “

    Molinero, José                                          15            Hijo                 “                                                  “

    Molinero, Catalina                                    11           Hija                 “                                                   “

    Molinero, Juana Mª                                   4               “                    “                                                   “

    Molinero, Ramón                                      3             Hijo                  “                                                   “

33. Marco, Fco.                Bº Bajo bajada    32        Casado         de Tierga        Molinero                 5 años

    Zabal, Rosa                    c/ del Molino      33       Consorte       de Berdejo                                           “

    Francisco                                                  12           Hijo         de Bijuesca                                           “

    José                                                             5             “                     “                                                   “

    Isidra                                                     6 meses      Hija         de Mesones                                desde que nació

34. García, Manuel             Plaza Baja        60         Casado                “                 Pastor                       “

    Langa, Juana                                             48       Consorte               “                                                  “

    Mariano                                                      8           Hijo                   “                                                  “

    Magdalena                                                  7           Hija                   “                                                  “

35. Ibarzo, Ramón              Barrio Alto       40        Casado                “              Jornalero                     “

    Marcelina Sánchez                                   36       Consorte               “                                                   “

    Pedro                                                        11           Hijo                  “                                                  “

    Ramón                                                        8              “                      “                                                  “

36. Ibarzo, Antonio                     “              28         Casado                “                    “                             “

    García, Sebastiana                                    25       Consorte                “                                                  “

    Antonia                                                       5           Hija                   “                                                  “

    Pedro Pablo                                                1           Hijo                  “                                                  “

37. Marco, Salvador                    “              40         Casado                “                    “                            “

    Jaraba, Teresa                                           30       Consorte     de Arándiga                                      6 años

     María                                                        9             Hija        de Mesones                                desde que nació

38. Marco Stariz, Mariano          “              40        Casado                “               Labrador                     “

    Molinero, Polonia                                    34       Consorte               “                                                   “

    José                                                            5            Hijo                  “                                                  “

39. Almenar, Juan                       “              60         Casado                “                                                  “

    Dotay, Gregoria                                        53       Consorte               “                                                  “

    Gregoria                                                    10            Hija                  “                                                  “

40. Hueso, Vicente                      “              54          Casado                “         Tejedor de lienzos           “

    García, Savina                                         53        Consorte       de Salillas                                       42 años

41. Marco, Ramón                      “              46          Casado      de Mesones       Hornero            desde que nació

    Artigas, Joaquina                                     50        Consorte     de Arándiga                                      2 años

    Ramón                                                      15            Hijo        de Mesones                                desde que nació

    Gregorio                                                   12              “                     “                                                  “

    Manuel                                                     10              “                     “                                                  “

42. Ibarzo, Francisco                  “              60         Casado                “             Jornalero                      “

    Marco, Vicenta                                        50         Consorte               “                                                  “

    Gregorio                                                  19            Hijo                  “                                                  “

    María                                                       12            Hija                   “                                                  “

43. Ibarzo, Domingo          El Crucero       40          Casado                “                   “                             “

    Chueca, María                                         33        Consorte               “                                                  “

    Gaspar                                                     13             Hijo                  “                                                  “

    Mariano                                                    6                “                     “                                                  “

    Mariana                                                    3              Hija                  “                                                  “

  Juan Vicente                                          1 mes          Hijo                  “                                                  “

44. García, Manuel          “El Cugullón”    32          Casado                “             Labrador                     “

    Andrés, María                                          26        Consorte               “                                                  “

    Vicenta                                                      9             Hija                  “                                                  “

45. Chueca, Vicente                    “              64          Casado                “              Jornalero                     “

    Almenar, María Rosa                               60        Consorte               “                                                  “

46. Gil, Domingo                         “              32         Casado                “                    “                             “

    Oriol, Mª Angela                                      24        Consorte               “                                                  “

    Bárbara                                                      7            Hija                   “                                                  “

    José                                                            4            Hijo                   “                                                  “

    Alejandra                                                   1            Hija                   “                                                  “

47. Gil, Juan                     “El Cugullón”     60         Casado        de Mesones      Labrador         desde que nació

    Ibarzo, Antonia                                        50        Consorte               “                                                  “

    Ildefonso                                                  20            Hijo                  “                                                 “

    Ana María                                                16            Hija                  “                                                  “

    Marco, Lucía                                           16         “entenª”                “                                                 “

    Marco, Miguel                                         14             “                      “                                                 “

48. Alcaide, Sebastián                  ”              32         Casado                 “               Sastre                        “

    Sisamón, Joaquina                                   29        Consorte                “                                                “

    Manuela                                                    2             Hija                   “                                                 “

49. Molinero, Manuel                  “              60          Casado                “            Labrador                       “

    Ibarzo, Mariana                                        54        Consorte               “                                                 “

    Vicenta                                                     13            Hija                   “                                                 “

50. Albarez, Casimiro                  “              42          Viudo                 “                   “                           “

    María                                                        24             Hija                   “                                                “

    Manuel                                                     18             Hijo                   “                                                “

    Francisco                                                  14               “                      “                                                “

    Vicente                                                      9                “                      “                                                “

51. Sánchez, Pascual                    “              66          Casado                 “            Jornalero                     “

    Laure, Joaquina                                        60        Consorte   de Viver de la Sierra                             50 años

52. Molinero García, Mariano     “              38          Casado        de Mesones       Pastor             desde que nació                  

   García, Tomasa                                        31         Consorte                “                                                “

    Santiago                                                    9             Hijo                    “                                                 “

    Francisco                                                   7               “                       “                                                “     

53. García, Jerónimo                   “             54          Casado                  “                  “                             “

    García, Manuela                                      64        Consorte                 “                                                “

54. Cimorra, Francisco               “              40         Casado                  “            Labrador                      “

    Molinero, Dominga                                 36        Consorte                 “                                                “

    Juan                                                         17            Hijo                    “                                                “

    Ignacio                                                      3               “                       “                                                “

    Apolonia                                                   2            Hija                     “                                                “

    Ramón                                                 3 meses       Hijo                    “                                                 “

55. Sánchez, Manuela                  “             60           Viuda                   “           Labradora                     “

56. Molinero, Bautista                 “             44          Casado                  “            Jornalero                     “

    Sánchez, Blasa                                         36        Consorte                 “                                                “

    Joaquina                                                   13            Hija                    “                                                “

    Antonio                                                     9             Hijo                    “                                                “

    Pedro                                                         6               “                       “                                                “

    Rosa                                                          1             Hija                    “                                                “

57. Chueca, José                          “              46         Casado                  “                 “                             “

    Artigas, Antonia                                       40       Consorte                 “                                                “

58. Sisamón, Fermín                   “              50         Casado                  “            Labrador                     “

    Molinero, Manuela                                  42       Consorte                  “                                                “

    Manuel                                                     15            Hijo                    “                                                “

    Fermín                                                       7               “                       “                                                “

    Gervasio                                                    2               “                       “                                                “

59. Tapiaca, Mateo        Pza. de la Iglesia   46         Casado          de Pedrola     Tendero                  12 años

    Molinero, Vicenta                                    36        Consorte        de Mesones                             desde que nació

    Leona                                                        6             Hija                    “                                                 “

    Mateo                                                        5             Hijo                    “                                                 “

    Lucas                                                        2                “                       “                                                 “

60. Gaspar, Manuel                    “               50         Casado            de Gotor    Carpintero                39 años

    García, Ramona                                       44        Consorte        de Mesones                             desde que nació

    Francisca                                                 17             Hija                    “                                                “

    Rita                                                          14               “                       “                                                “

    Vicenta                                                    11               “                       “                                                “

61. Dotay, Pedro                         “               42          Casado                  “                                                “

    García, Mariana                                       48       Consorte                  “                                                “

62. Molinero, Pío                       “               34          Casado                  “            Jornalero                     “

    Molinero, Rafaela                                    30       Consorte         de Nigüella                                  12 años

    Simón                                                       3             Hijo            de Mesones                             desde que nació

    Tomasa                                                3 meses       Hija                     “                                                “

63. Marco, Joaquín                     “              54          Casado                  “                  “                            “

    Alonso, Isabel                                         55        Consorte                 “                                                “

64. García, Fidel           Pza. de la Iglesia   29          Casado         de Mesones     Pastor            desde que nació

    Marco, Joaquina                                      24        Consorte                 “                                                 “

65. Larraga, Francisco               “              66          Casado                  “            Labrador                      “

    Gil, Antonia                                             61        Consorte         de Nigüella                                  46 años

66. Bernal, Miguel                      “              50          Casado          de Mesones                            desde que nació

    Dotay, Manuela                                       48        Consorte                 “                                                “

    Miguel                                                      9              Hijo                    “                                                “

67. Marco Molinero, José           “              60           Viudo                   “                   “                           “

68. Marco, Miguel                      “             50         Casado          de Mesones           “                           “

    Gil, Rosa                                                  55        Consorte                 “                                                “

69. Romeo, Cristóbal                  “              34         Casado     de Viver de la Sierra  Herrero               10 años

    Marco, María                                          38        Consorte          de Sestrica                                        “

    Ildefonso                                                  6             Hijo             de Mesones                            desde que nació

    A.                                                             3             Hija                      “                                               “

    Juan Manuel                                             1             Hijo                      “                                               “

70. Marco, Angela                     “               54           Viuda          de Mesones     Labradora                  “

71. Ibarzo,Vicente            Bº de salida       54          Casado                   “            Alpargatero                “

    Albarez, Pepa                c/ del Lugar       50        Consorte                  “                                               “

    Manuel                                                    14             Hijo                     “                                              “

    María                                                       13             Hija                     “                                              “

72. Ballesteros, Manuel            “               40          Casado          de Arándiga                                 30 años

    Gascón, Ramona                                     40        Consorte         de Mesones                            desde que nació

    Pepa                                                         12             Hija                     “                                               “

    Cayetana                                                   6                “                        “                                               “

    Joaquín                                                     3              Hijo                     “                                               “

    María                                                  3 meses         Hija                     “                                               “

73. Rubio, Joaquín                     “               36          Casado                   “               Pastor                      “

    Jimeno, María                                        33        Consorte         de Sta.Cruz                                    8 años

    María                                                        5              Hija            de Mesones                            desde que nació

74. Lumbreras, Tomasa            “               44           Viuda                    “                                               “

75. Ciria, Francisco                    “               50         Casado                    “                                               “

    Lozano, Manuela                                     44       Consorte          de Nigüella                                   20 años


CISNEROS. UN BANDOLERO EN MESONES

            Lucio Barcelona me envió por e-mail, hace ya tiempo, lo que José Antonio Cuenca Campillo contaba desde su blog:

                  El convulso siglo XIX, repleto de acontecimientos sociales y políticos y caracterizado por una injusta distribución de la propiedad hizo que muchos aragoneses se “echaran al monte”. José Antonio Adell y Celedonio García, estudiosos de la vida en Aragón desde hace más de treinta años, cuentan que fueron más de trescientos los bandoleros aragoneses de los que se tiene noticia. De la vida y sus andanzas han quedado reseñas; en los más, es la tradición oral la que ha dado cuenta de ellos. En 1858 nació en Cervera (de la Cañada) Esteban Cisneros Millán, alias “Capitán”, célebre bandolero aragonés de finales del siglo XIX y principios del XX que obligó a la Benemérita a emplearse a fondo por varias localidades de la comarca de Calatayud (Villalengua, Torralba de Ribota, Maluenda, Bubierca, Torrelapaja, Mesones de Isuela ...). Esteban fue, junto al “Cucaracha”, el bandolero más famoso de la época, llegando a capitanear una cuadrilla de hasta cuarenta bandoleros. Fue encarcelado en varias ocasiones pero su destreza y habilidad le permitió fugarse hasta tres veces. En la comarca que atraviesa el río Jalón dio numerosos golpes, como lo de Malanquilla, en donde asaltaron un corral de reses, el de Venta de Ciria, el de Bijuesca, El Frasno y el de Jarque. Pero también se le conocen fechorías en Francia y Andalucía. Cisneros fue detenido por cuarta y última vez el 31 de diciembre de 1904 cuando venía de Francia y se dirigía a Mesones a visitar a su hija. “Capitán” fue acorralado en un pajar después de un intercambio de tiros. La noticia se publicó en el Heraldo el 6 de enero de 1904. Cisneros tenía 45 años de edad y su aspecto, decían, era el de un auténtico bandolero (de estatura regular pero buen mozo, moreno, barba negra y vestía generalmente con traje oscuro de lana, botas royas de caza y boina). En la crónica de su detención consta que le fue ocupada una escopeta Remington del 16, una pistola de dos caños del 15, un cuchillo de grandes dimensiones, una navaja, 16 cartuchos de escopeta y 10 de pistola, además de varios útiles y anotaciones. Según la tradición, la Sierra de Armantes debe su nombre a bandoleros como éste, ya que cuando uno se acercaba a tal sierra le decían: ¡ÁRMATE ANTES! 

                 Esta historia me la contó ya mi padre, al que se la había contado su abuelo Santos Cimorra Marco. Muchos fueron los vecinos de Mesones que fueron a ver cómo la Benemérita capturaba al famoso bandolero. Santos se excusó alegando que Cisneros no robaba a los pobres sino a los ricos.


AÑADIDO POSTERIOR AL LIBRO 


APELLIDOS DE MESONES


               NOTAS PREVIAS.- Todos aquellos con ascendencia en esta localidad descienden, además claro está de muchos otros, de los primeros pobladores venidos a esta población tras la expulsión de los moriscos en 1610, cuyos nombres están reflejados, como ya vimos, en las cartas de población de este municipio y en las inscripciones parroquiales. Los apellidos que se han conservado hasta hoy de este periodo siguen siendo todavía los más comunes. Pero, no sólo de los primeros pobladores venidos a Mesones sino, dada su proximidad, también de los llegados al principio a la población de Nigüella, a tan sólo dos kilómetros de distancia. Los matrimonios entre vecinos de ambas poblaciones fueron constantes desde el primer momento, como demuestran las inscripciones parroquiales de ambos municipios. Del árbol genealógico de varios vecinos de Mesones hemos podido constatar que la mayoría de habitantes de este municipio pueden descender del 90% de los pobladores que aparecen en las cartas de población de Mesones, y en un porcentaje inferior para las de Nigüella. De la carta de población de 1627 únicamente no hemos encontrado datos de descendencia posterior en esta localidad en cuatro pobladores (Pedro Las Heras, esposo de Mª Sánchez; Juan de Oro, casado con Mª Llorente -tienen un hijo, Juan Fco., “estudiante”; sería después vicario de Mesones-; Benedita Pascual Cimorra y Antonio Sánchez). Sin embargo, casi todos ellos tendrían una relación de parentesco con los otros pobladores. Existen asimismo varios nuevos pobladores, venidos a la vez que los que aparecen en las cartas de población, que no aparecen en éstas, probablemente al ser familiares de éstos, y que también dejaron descendencia hasta hoy en esta localidad. Con todo lo visto, podemos asegurar que aquellos que tengan ascendencia en Mesones llevarán todos y cada uno de los apellidos más comunes que ha habido en este municipio y que se corresponden con muchos de los primeros llegados a Mesones y a Nigüella, a saber: Molinero, Marco, García, Gil, Andrés, Sisamón, Ibarzo, Cimorra, Chueca, Sánchez, Gascón y Álbarez. A estos habría que añadir también Benedí (apellido de Mesones) y Guirlez, Ciria y Ruiz (de Nigüella). Como veremos, algunos apellidos tuvieron mejor fortuna que otros en este municipio, aun no siendo los más comunes al principio. Y, según se desprende también de los árboles genealógicos consultados, la mayoría de los vecinos de Mesones llevarán también, como mínimo, las dos terceras partes del resto de apellidos que se registran, al menos, hasta el censo de 1860, especialmente aquellos que correspondían a los primeros pobladores de Mesones o de Nigüella o que llegaron poco después de la repoblación. Entre ellos tenemos: Gómez, Blasco, Pardo, Cortés, López, Alcaide, Garcés, Casañas, de Clares, Cardiel, Alonso, Cerimendez (o Cirimendi), Rubio, Cisneros, Catalán, Calavia, Artigas, Alejandre, Palacín, Martínez, Monrreal, Roy, Embid, Ordóñez, Arratia (o de Ratia), Pérez, Garcés, Aguerri, Garrido, Cubero, Maluenda, Urbano, Navarro, Almenar, Moreno, Hernández, Sanz, Horno, Urbano, Huera, Figueroa, Modrego, Lumbreras, Larraga, Revuelto, Bernal, Trasobares, Marín o Gaspar, que son la mayor parte (no todos) de los que han aparecido en los árboles genealógicos consultados. Y, al menos, la mayor parte de las cuatro primeras líneas genealógicas desde la repoblación de Mesones serán comunes a todos aquellos que tengan ascendencia desde entonces en esta población.

               Del lugar de procedencia de los nuevos pobladores de Mesones ya hemos tratado en este libro. Como pudimos ver, la mayoría procedían de la cabecera del Isuela, especialmente de Tierga, aunque también del Aranda, y muchos vinieron, como vimos también, de El Frasno. Igualmente lo harían de otras zonas, sobre todo del valle del Ribota (quizás, especialmente, de Villarroya y Aniñón, las poblaciones con más habitantes), de donde pudieron llegar muchos a Nigüella, que luego pasaron a Mesones. Purroy fue repoblado en 1611 con 20 vecinos de Torralba de Ribota. Al tratar cada apellido intentaremos conocer también algo más esto.

               La exposición de los apellidos, hasta el apellido Gascón, la haremos según el orden de los más numerosos del censo de 1860, contando tanto los primeros como los segundos apellidos de los vecinos de dicho censo. No podemos hacer una relación de todos los apellidos que ha habido en Mesones desde la repoblación, sino sólo de aquellos más representativos o de los que actualmente puedan tener  mayor interés y que hayan venido aquí hasta 1935, año del último censo electoral general recogido en este libro. Además, buena parte del contenido de lo que vamos a tratar ahora ya ha sido expuesto; sería, pues, una forma de sistematizar el mismo para hacerlo más comprensible. Al final de este añadido veremos una relación de apellidos, desde la repoblación de este municipio, que aparecen en varios árboles genealógicos de habitantes de Mesones de una misma generación, que puede ser fiel reflejo del “ADN” de la población actual de Mesones.

               MOLINERO.- Como hemos visto, era el apellido más numeroso de Mesones en el censo de 1860, con 154 apariciones, seguido del apellido Marco con 143 y del apellido García con 105. El resto se encontraba ya a una cierta distancia. En la carta de población de 1612, de los 33 nombres que recogía la misma, aparecía sólo en un poblador, Juan Molinero. En la de 1627, con 61 nombres, estaba ya en tres: Juan Molinero mayorJuan Molinero y Sebastián Molinero. Pero, había tres apellidos, Gil, García y Gascón, que contaban con más del doble de pobladores. A pesar de ello, sería, pues, uno de los apellidos con más fortuna en este municipio. Como pudimos ver, lo recogía el censo de 1495 de Tierga en el vecino, y justicia de ese municipio, Ferrando Molinero. En esta comarca sólo estaba también en el fogage de Oseja, asimismo con un fuego. Pero, no parece que estuviera todavía en el momento que Pedro Ximénez de Urrea otorgó carta de población (mejorando la anterior de su hermano Juan) a las vecinos de Tierga en 1334; ni está en la que les otorgará más tarde Dª Toda Pérez de Luna en 1386. Casi todos los apellidos de esta comarca, como ocurre en general en la península Ibérica, parecen tener su origen en el Norte de España. Es posible, pues, que aquí llegara procedente de las tierras sorianas, y antes a éstas de las riojanas o navarras, las zonas más próximas. En estas regiones existe también hoy este apellido, aunque está muy extendido por toda la península. De Aragón pasó a Valencia y a Murcia. A Mesones parece haber venido de la población de Tierga, aunque no existen referencias directas en las inscripciones parroquiales, quizás, al ser uno de los primeros apellidos que trajeron los repobladores (en 1612 ya se producen, como vimos, los primeros nacimientos de Molineros en Mesones). Pero, sabemos que Sebastián se casó en 1613 en Tierga con Isabel Cardiel y que estos tres Molineros serán padrinos de hijos de éstos, por lo que serían familia. El censo de 1647 de Tierga, después de la repoblación de Mesones, contará con un buen número de Molineros, que seguirán llegando a Mesones.

               Además de los tres citados anteriormente de la carta de población de 1627, en la sentencia arbitral de 1625 del conde de Aranda pudimos ver también a un José Molinero mayor, lo que nos dice que existía también otro “menor” (sin embargo, no hemos encontrado más referencias de éstos; ¿quizás, el José habría que cambiarlo por el Juan?; parece lo más lógico: estaría mal copiado). De las inscripciones parroquiales de nacimientos de los primeros años de la repoblación aparecen estos datos: del matrimonio de un Juan Molinero y de Margarita Garrido nacieron: Ana en 1612, María en 1614, Juan en 1617, Domingo en 1619, Francisca en 1623, Francisco en 1626; Cristóbal en 1628 y José y Pedro en 1631. Del matrimonio de otro Juan Molinero y de Mª Benedí: Juan Domingo en 1612, Martín en 1615, Francisco en 1617; en 1620 un niño al que se olvidó escribir el nombre y María en 1623. De Sebastián Molinero e Isabel Cardiel (parece, hermano del primer Juan): Ana en 1614, Juan en 1619 y Bárbara en 1628. Estos son, pues, los tres que estaban en la carta de población de 1627. Está también el nacimiento en 1617 de Ana, de Juan-Jurado Molinero y de Matías Alejandre (ésta, de Nigüella); los padrinos serían naturales de Tierga y vecinos de Mesones. Y ninguno de estos matrimonios está registrado en Mesones, de ahí que tampoco hubo ocasión de indicar el lugar de procedencia. Más tarde, Miguel Molinero, quizás, el hijo sin nombre de Juan y de María (los padrinos de sus hijos así parecen indicarlo; y en la inscripción de defunción de Juan estará Juan Domingo, Francisco y Miguel), que se casa en 1648 con Régula Gascón, hija de Miguel -carta de 1627- y de Régula García. Los siguientes nacimientos de Molineros son ya de hijos de los anteriores. Con diez varones, y en los primeros años de la repoblación, es comprensible que este apellido llegara a ser en no mucho tiempo uno de los más comunes de Mesones.

              En los árboles genealógicos consultados está con una media de 49 apariciones. Nos hemos encontrado con algún Molinero venido de Tierga en el siglo XVIII, con varios a los que no hemos podido filiar y con lo siguiente: Lucía (casada con su primo José Cimorra Gil en 1675, con una media de 3 apariciones de media), Teresa (viuda de Miguel Ordóñez, casada después con Juan Mol. Guirlez, de Nigüella, con 2) y Juan (casado con Sebastiana García Ordóñez en 1673, con 0,33), hijos de Juan Molinero y de Mª Cimorra (hija de Fco. y Mª Rubio, nuevos pobladores), quizás, nacidos en Tierga; Miguel y Régula Gascón con una; Sebastián e Isabel Cardiel, por su hija Bárbara con 5,33 y por Ana 1,33; Juan y Mª Benedí, por su hijo Juan Domingo 12 y 2 por Fco. (ya vimos a Miguel); y Juan y Margarita Garrido 16, por Juan Agustín (quizás, nacido en Tierga), Ana, Domingo y Pedro. Éste se casó en 1650 en Nigüella con María Guirlez (hija de Juan -carta de 1627 de Nigüella- y de María Ibáñez) -ya hemos visto ahora a su hijo Juan- haciendo de este apellido en esa población uno de los más comunes. Después volvería desde ahí varias veces a Mesones, ayudando a que el apellido Molinero llegara a ser con el tiempo uno de los más numerosos de esta localidad.

               Todas estas apariciones de parejas que iremos señalando son de interés ya que, aunque sacadas sólo de los árboles genealógicos consultados, sin duda, sirven también, como ya dijimos, en el caso de los apellidos más comunes de Mesones, para la mayoría de los habitantes de esta población. Por ello, si alguna pareja no aparece aquí es probable que tampoco lo haga en otros árboles genealógicos y que todos los nombres que se citan sean de los ascendientes de la mayor parte de la población actual de Mesones.

               MARCO.- Todos los Marcos de Mesones descienden de Domingo Marco y Catalina Pérez, venidos aquí ya en 1611 con los primeros repobladores, y de un tal Jacinto Marco (molinero, de Sestrica -como vimos, pueblo de moriscos y de repoblación, al igual que Mesones-, hijo de Antón Marco -carta de 1625 de Sestrica- y de Margarita Roy -quizás, llegados de Aniñón-), casado en 1648 con Mª Cortés (hija de Juan Cortés -carta de 1627-, de Tierga, y de Mª Gil, de Calcena, nuevos pobladores de Mesones). Como vimos, Marco era el segundo apellido más frecuente en el censo de 1860, pero el más numeroso ya en el censo electoral de 1890. Viniendo de sólo dos pobladores fue, sin duda, uno de los apellidos con más fortuna en este municipio. Marco aparecía ya en la carta de población que Dª Toda Pérez de Luna dio a los habitantes de Tierga en 1386, con “Pero Marco”. Sin embargo, no estaba ya en el censo de 1495 de esa población. Sí, como vimos, en otras poblaciones de la comarca: en Purujosa y en Aranda, 3 fuegos, con dos en Trasobares y con uno en Pomer y Jarque. En Jarque estaba también, como vimos, en dos moros y en Gotor en uno. Estaba asimismo en otras poblaciones de la comarca de Calatayud, como Aniñón (5 fuegos). Las inscripciones parroquiales no aluden al lugar de procedencia de Domingo y Catalina, quizás también, al haber sido de los primeros repobladores y no estar aquí su matrimonio. Pero, Catalina era hija de Domingo Pérez e Isabel Hernández, de “Aluendilla” (Aluenda). Allí estaba en 1495 Diago Pérez. Como vimos, Domingo Marco aparecía en la carta de población de 1612. No estaba ya en la de 1627 dado que falleció en 1626. Por estos años fallecieron varios de los nuevos pobladores de Mesones que dejaron descendencia hasta hoy en esta localidad.

               En 1615 nacía Juan Marco, hijo de Domingo y Catalina (padrino sería “su tío” Domingo Pérez y madrina “su abuela”, Isabel Hernández). En 1617 tendrían a Miguel, en 1620 a Catalina y en 1624 a Fco. Sin embargo, a Mesones llegaron ya con DomingoBenito y Magdalena. Tampoco era, pues, un mal bagaje con cinco varones. El primer matrimonio será el de Domingo, que casaría en 1631 con Gracia Pardo (hija de Juan Pardo -carta de 1627- y de Ana Benedí). Después está en 1633 el de Magdalena con Iñigo Bastán (natural de Calatayud); en 1637 el  de Juan con  Mª Navarro (quizás, de Jarque); en 1638 el de Benito con Felipa de Ratia (hija de Domingo Arratia -carta de 1627- y de María Gascón); en 1641 nuevamente Benito con Gracia Gascón (hija de Miguel Gascón, de Tierga, - carta de 1627- y de Vicenta Lafuente, de  Viver  de   la  Sierra ); en 1643, Catalina  con Juan de Casañas ( hijo  de  Gaspar  de Casañas -carta de 1627- y de Gracia  de Ratia) y Miguel con  Ana Gil; en 1653  lo  hará  éste  con María Gascón (hija de Miguel Gascón del Frasno y de Régula García). Todos ellos, junto con Jacinto Marco (9 hijos), dejarán descendencia en esta localidad haciendo del apellido Marco desde finales del siglo XVII uno de los más comunes de Mesones hasta nuestros días.

               El número medio de apariciones de Domingo y Catalina en los árboles genealógicos consultados es de 18,66 y el de Jacinto y Mª Cortés de 2,66 por su hijo Juan (pero, los Marcos que hay hoy en Mesones vienen de estas dos parejas). De los hijos de Domingo y Catalina, Domingo y Juan son los que más apariciones registran, 8 cada uno; después está Miguel con dos y Catalina con 0,66. No ha aparecido Benito, Magdalena ni Francisco. Total, 21,33 apariciones para el apellido Marco.

               GARCÍA.- Es un apellido común en toda la comarca, como lo era también en la provincia de Soria, de donde pudo llegar muy pronto a esta zona, si no lo hizo ya en el momento de la conquista cristiana por Alfonso I. Estaba ya en la carta de población de Tierga de 1386 en un tal “Iohan Garcia” (Juan García). Sin embargo, ya no aparecía, como ocurrió con el apellido Marco, en el censo de 1495 de esa población. Sí estaba en Calcena y Talamantes, con tres fuegos en cada lugar, y con uno en Trasobares, Malanquilla, Pomer, Jarque y Purujosa. En la carta de población de Mesones de 1627 aparecía nada menos que en siete pobladores, al igual que el apellido Gascón, y con sólo uno menos que Gil. Estaba destinado, junto con éstos, a ser uno de los apellidos más comunes de Mesones. Además, estaba también en las cartas de población de Nigüella de 1611 y 1612 en cinco pobladores. E, incluso, recibiría aportaciones posteriores de otros lugares. En el censo de 1860, como vimos, seguía siendo aún el tercer apellido más numeroso de Mesones, y a cierta distancia de los siguientes.

               La carta de población de 1612 de Mesones recogía a Juan García menor, a Juan García de Jerónima y a Juan García mancebo. Y la de 1627 a Juan García de María (Gascón), Miguel GarcíaJuan García de Jerónima (Garcés), Juan García de Gracia (Gil), Sebastián GarcíaDomingo García y Juan García mayor. En las primeras anotaciones del libro de la Cofradía del Rosario, fundada en 1612, estaba también, como vimos, Francisco García. Del lugar de procedencia de estos Garcías sabemos por las inscripciones parroquiales que Miguel García era de Tierga, casado en 1612 con Lorenza Pérez, “natural del Frasno”. En 1618 se registra también el matrimonio de Miguel Royo y de María García, “naturales de Tierga”. En 1619 el de Martín García Martínez, vecino de Arándiga, con María de Arratia, de El Frasno (no tendrían descendientes en esta localidad). De Sebastián García sabemos que era de Tierga, casado en 1612 con María López, de Trasobares.Y que Domingo García y su mujer, Isabel Hernández, eran “de la villa de Tierga”, al igual que Juan García “joven”. Muchos de estos Garcías (como otros apellidos) serían entre ellos padres, hijos o hermanos. Y en cuanto a los nacimientos se registran los siguientes datos:

               Del matrimonio formado por Sebastián García y Mª López nacerá en 1612 Sebastiana, en 1615 Juan, en 1616 Ana, en 1619 Isabel y en 1622 Francisco. De Domingo García y Sebastiana Gascón, casados en 1613, María en 1614, en 1617 Domingo, en 1618 Juan, en 1621 Gracia, en 1623 Miguel y en 1626 Josefa. De Juan García y de Jerónima Garcés (padres de Domingo) Régula en 1612, en 1614 Lucas, en 1617 Jerónimo y en 1620 Cosme; antes había nacido Juan Fco., casado en 1632 con Mª Gascón. Y de Miguel García y Lorenza Pérez, Diego en 1619, Fco. en 1623 y Brianda en 1626. Los siguientes nacimientos son ya todos de hijos de los anteriores. Está también registrado en 1613 el matrimonio de un Juan García con Mª Gascón del que no hemos encontrado descendientes inscritos en Mesones. Al final de las líneas genealógicas nos hemos encontrado a todas estas parejas: a Sebastián y Mª López con 5,66 por su hijo Juan; a Miguel y Lorenza Pérez con 3,33 por su hijo Diego; y a Juan y Jerónima, con 28 por su hija Régula, casada con “Miguel Gascón del Frasno”; 5,33 por Domingo y Sebastiana Gascón; y 1,33 por su hija Catalina García, casada Juan Gómez. Hay asimismo un buen número de mujeres con este apellido venidas después  de  los  primeros  años  de  la  repoblación, un  Francisco García de Gotor  y  otro  de  Calatorao  llegados  en  el siglo XVIII; y un Juan García de Gotor casado en Mesones en 1687 con Bárbara Benedí Alcaide. En total, 57 apariciones de media del apellido García. 

          GIL.- Era, como vimos, el apellido más numeroso en la carta de población de Mesones de 1612 (5 pobladores) y en la de 1627 con 8. Y estaba también con tres en la carta de población de Nigüella de 1611. Además de Nigüella, recibiría también a lo largo de los siglos aportaciones del principal lugar de procedencia, Tierga, así como de algún otro municipio de la cabecera del Isuela. Estaba destinado, por todo ello, a ser el apellido más común de Mesones. Y, efectivamente, así lo fue durante mucho tiempo. Al final, otros apellidos con más fortuna en Mesones acabarían imponiéndose, estando en el censo de 1860 ya en cuarto lugar. Sin embargo, el haber sido durante los primeros tiempos de la repoblación el apellido más numeroso, hará que sea con diferencia el que tenga el mayor número de apariciones al final de las líneas genealógicas y, por ello, el que más “ADN” ha podido aportar a la población de Mesones desde la repoblación. No estaba todavía en la carta de población de Tierga de 1386. Pero, ya era el apellido más numeroso (5 fuegos) en el censo de 1495 de esa localidad. Como lo seguía siendo también en esa población en 1647, después de la repoblación de Mesones. Apellido procedente de Castilla (parece ser, con origen en las montañas cántabras -aún permanece por allí-; aunque es apellido patronímico) ya estaba participando en la conquista de Valencia con Jaime I en 1238. A esta comarca tuvo que venir, como muchos otros, de las tierras sorianas, principalmente a Calcena, estando allí con 8 fuegos en el fogage de 1495. En esta comarca estaba también, además de Tierga, en Purujosa con un fuego y en Malanquilla con dos. De las inscripciones parroquiales tenemos algunos datos de los lugares de procedencia de los Giles de Mesones:

               De 1611 sabemos que Ana Gil, “natural de Tierga” fue madrina de Margarita Sánchez, hija de Domingo y de Mª Gil. En 1612 se casaron Fco. Gascón con Catalina Gil y Blas Gil con Mª Gil, todos “naturales de Tierga”. En 1613 Juan Gil, de Tierga, con Ana de Arratia, de El Frasno; y Juan Gil e Inés López, ambos de Tierga. Fca. Gil, casada en 1615 con Antonio Sánchez, era de Calcena. También lo era Mª Gil, casada en 1621 con Juan Cortés, de Tierga. En 1619 se casan Pedro Burbano y Juana Gil, los dos de Tierga; y también Leonardo Gil, de Tierga, con Águeda de Arratia, de El Frasno. También era de Tierga Juana Gil, casada con Juan de Arratia en 1628, e Isabel Gil, casada con Gerónimo Aznar, de Calcena. Mª Gil, casada con Antón Gil, era nacida en Tarazona y éste de Aranda. Los padrinos de Juan Gil (hijo de Juan y de Ana Gómez), nacido en 1613, eran Miguel Cardiel e Isabel Gil, los dos de Tierga. Juan Gil Rodrigo, nacido ese año, era hijo de Juan y María Gil, de Tierga. Miguel Cardiel, “residente y vecino de Tierga” fue padrino en 1614 de Miguel Gil (hijo de Juan y Ana). Y los padrinos de Domingo Gil (hijo también de los anteriores) y de Antón Gil (hijo de Silvestre), nacidos en 1617, eran todos de Tierga y “vecinos o estantes” en Mesones. También era de Tierga este Silvestre Gil (hermano de Juan de Inés López) y Juan Gil Rodrigo (padre) y su mujer, Margarita Gil.

               En la carta de población de 1627 estaban, como vimos, los siguientes pobladores: “Juan Gil de Ana Gómez”Leonardo Gil, Juan Gil Moreno, “Juan Gil de Ana Ratia”, Silvestre Gil, Gerónimo Gil, Juan Gil Rodrigo (hijo) y Blas Gil. En el libro de la Cofradía del Rosario aparecía también Pedro Gil. Y las inscripciones parroquiales de nacimientos reflejaban lo siguiente:

               Del matrimonio de Antón Gil de Aranda y Mª Gil nacía en 1612 María. Juan Gil y Ana Gómez, desde 1613 a 1637, tendrían 14 hijos, entre ellos, Juan, Miguel, Pascual, Domingo, Fco., Juan Antonio y José. En 1613, Juan Gil Rodrigo y Mª Gil, tenían a Juan. Gerónimo Gil y Mª Gil, en 1614, a una niña cuyo nombre por error no fue escrito en el registro; en 1617 a María, en 1619 y 1622 a Gracia, en 1624 a Juan y en 1628 a Catalina. Blas Gil y Mª Gil, casados en 1612, a Juan en 1614, Blas en 1617 y 1622, Ana en 1619, Fco. en 1626 y María en 1631. De Juan Gil y Ana de Ratia, ocho hijos, entre ellos, Juan, Fco., Domingo y Baltasar. De Silvestre Gil y Andrea Aguerri, Ana María (Mª), Antón, Ana, Valero y Fco. Y de Silvestre con Catalina Calavia, casados en 1634, cuatro más: Baltasara, Babil, Rufina y Gervasio. De Leonardo Gil y Águeda Arratia, casados en 1619, María en 1620; y con María Blasco (de Tierga, casados allí en 1623), Juan en 1623, Magdalena en 1624 y 1629, Francisco en 1627 y Leonardo en 1631. En total, 24 varones. Los siguientes nacimientos son ya de hijos de los anteriores. Los Gil que hubo en Mesones descienden, pues, de estos ocho pobladores que hemos visto ahora y, como ya hemos advertido, de algunos otros venidos después. En los árboles genealógicos consultados han aparecido, sin embargo, sólo cuatro de estas parejas:

               Juan Gil y Ana Ratia con una media de 2,33 apariciones por Domingo; Juan Gil Rodrigo y María Gil otras tantas por Juan; Juan Gil y Ana Gómez, 14 (Francisca y José, 1; María y Ana, 2,66, y Domingo 7); y Silvestre Gil y Andrea Aguerri, 37 (por Valero, 1 y por Ana María, casada con Pascual Cimorra Rubio, 36). Hay también varias parejas de Nigüella: Miguel Gil e Isabel de Ciria, 12; Pedro Gil y Mª Benito, 4; Baltasar Ruiz y Mª Gil (nacida sobre 1620), 4,66; y Águeda Gil y Fco. Guirlez, 6. Existe también un Jose Gil (padre de Baltasara Gil, mujer de Juan Cimorra) nacido sobre 1630, quizás de Tierga, con 8,33; Juan Gil de Tierga, casado en Mesones en 1689 con Mª Alcaide, con 0,33; otro Juan de Tierga casado en 1762 con Rosa Ana Cimorra Sánchez (del que descienden casi todos los Giles actuales de Mesones), con 1,33; y un Domingo Gil, casado con Antonia Molinero, los dos de Tierga, nacidos sobre 1740, también con 1,33. Además, existen muchas mujeres nuevas pobladoras: Mª Gil, casada con Miguel Ordóñez, con 6,66; Juana Gil, con Juan Arratia, 6,33; Andresa Gil, con Miguel Benedí, 2,33; Mª Gil, con Juan Cortés, 1,66; otra Mª Gil, casada con Miguel López, 2; y también Mª Gil, hija de nuevo poblador de Mesones, casada con Domingo Moreno, con una; además de alguna otra aparición no bien filiada. En total, 117 de media para el apellido Gil, siendo el que más registra.

               ANDRÉS.- Como pudimos ver, no estaba en las cartas de población de Mesones, ni había venido con los primeros repobladores de esta localidad. Sin embargo, acabaría siendo uno de los apellidos más numerosos desde la segunda mitad del siglo XX. La razón de ello se debió a que fue con el tiempo el apellido con más fortuna en la vecina población de Nigüella. También llegaría a Tierga desde Nigüella a finales del siglo XVIII con Lorenzo Andrés, hijo de Lorenzo y de Rosa Molinero, ésta de Mesones. Aquí vino ya con la primera generación de los Andrés nacidos en Nigüella. Pero, no sería hasta mucho tiempo después cuando llegara a ser un apellido común en Mesones. Sin embargo, en el censo de 1860 aparecía ya, como vimos, en quinto lugar, sólo detrás de Molinero, Marco, García y Gil. Estaba ya en la carta de población de Nigüella de 1612 con Juan Andrés. Y en la de 1627 con Juan y Pedro Andrés. Sólo con dos pobladores, no era tampoco el apellido más numeroso en esas cartas de población y no parece que recibiera posteriores aportaciones de otros lugares.  Apellido patronímico, parece estar muy pronto en Navarra, de donde iría descendiendo hasta llegar a estas comarcas. Aquí vendría ya de Soria, del Campo de Gómara. Está ya en el siglo XIII participando en la conquista de Valencia y Murcia con el rey de Aragón, extendiéndose también por esas regiones. Los censos de 1495 de Aragón lo recogían en muchas poblaciones, estando, como vimos, en Aranda con dos fuegos, en Malanquilla con uno, en Villarroya con 6, en Berdejo con dos y con uno en Aniñón, Sabiñán, Santa Cruz o Inogés, así como en otras localidades algo más alejadas. A Nigüella pudo haber llegado de la ribera del Ribota con los primeros repobladores (veremos esto después en el apellido Ibarzo).

               En 1620 se casa en Nigüella Juan-Martín Andrés con María Guirlez (pareja de la que no hemos visto descendencia en Nigüella). Y en 1624 Pedro Andrés con Sebastiana Maluenda. El siguiente registro de matrimonio es ya de 1647, de Juan Andrés y Mª Ciria. Pero, sólo tenemos datos de los registros de Nigüella desde 1619 para los nacimientos y desde 1620 para los matrimonios, por lo que se nos escapan, sin duda, muchos nombres. Están registrados nacimientos desde 1624 de las parejas formadas por Pedro y Sebastiana, José Andrés y Orosia García y Martín Andrés y Juana Sánchez, hasta el matrimonio de Juan y Mª Ciria de 1647. Quizás, estos Juan Martín y Martín sean el mismo, y podría ser hijo del Juan de las cartas de población. Y que todos ellos fueran de la misma familia.

               La  primera  vez  que  vimos  en  los  registros parroquiales de Mesones este apellido fue por el matrimonio en 1647 de Jacinto Andrés, de Nigüella, viudo (no está su filiación; ¿hijo, quizás, de Juan y hermano de Pedro, José y Juan Martín?), con Mª Pérez, de Mesones (viuda de Agustín Ibarzo, hija de Miguel Pérez, de Calcena -carta de población de 1627- y de Polonia Blasco, de Tierga). Y la segunda inscripción fue la del nacimiento del hijo de éstos, Miguel-Pascual Andrés en 1649. Sin embargo, en las anotaciones de 4 de enero de 1645 del libro de la cofradía del Rosario, siendo vicario Mosen Juan Andrés, vimos que estaban como cofrades Antona y Gerónima Andrés. Y, efectivamente, el primer registro en Mesones era ya, sin embargo, de 1622, por el nacimiento de Feliciano Blasco, hijo de Francisco (carta de población de 1627) y de Gerónima Andrés. Y también estaba en 1634 el nacimiento de Francisca de Clares, hija de Pablo (hijo de Fco. -carta de 1627-) y de Antona Andrés. Y en 1628 un Juan Andrés, cirujano, es padrino de una niña. En 1653 Jacinto Andrés y Mª Pérez tendrían también a Juana, (padrinos, Pablo y Antona). La siguiente inscripción de nacimiento es de 1669, asimismo de otra Juana, hija de un tal Baltasar Andrés, del que no hemos encontrado más referencias. Y la siguiente será ya de 1676 de una sobrina de la primera Juana, Jacinta-Rosa, hija de su hermano Miguel-Pascual y de Andresa Gascón (nieta de Miguel Cascón -carta de 1627- y de Andresa Martínez), casados en 1672. Después tendrían a Esteban en 1678 y a María en 1681. Los siguientes nacimientros de los Andrés de Mesones serán ya del siglo siguiente, donde esta localidad iría recibiendo periódicamente nuevas aportaciones desde Nigüella. Pero, no será hasta el siglo XIX cuando, ya plenamente consolidado el apellido Andrés como el más numeroso de esa población, cobre fuerza también ahora en Mesones.             

               Las líneas genealógicas nos han llevado varias veces a Jacinto y Mª Pérez, a través de su hijo Miguel-Pascual; a Pedro y Sebastiana Maluenda y, con más apariciones que el resto (10 de media), hasta Martín y Juana Sánchez, a través de sus hijos Juan Martín (casado con Beatriz Maluenda), Manuel (con María Artigas), Juan Fco. (con Lorenza Mercado) y Catalina (con Juan Vidal), dando al apellido Andrés una media de 20 apariciones.

               SISAMÓN.- No estaba, como pudimos ver, en las cartas de población de Mesones. Sin embargo, estaba aquí antes de 1627. El primer registro está en las confirmaciones de 1620 donde aparece un Juan Sisamón (las anteriores eran de 1603). El siguiente registro es de cuando Tomás Sebastián, vecino de Brea, se casa en Mesones en 1633 con María Sisamón, la cual era “vecina de Mesones”. Como vimos, Tomás es un repoblador de Brea venido de Aniñón. No existe descendencia en Mesones de esta pareja, por lo que su domicilio sería Brea. Y la siguiente noticia estaba en las anotaciones de 4 de enero de 1645 del libro de la cofradía del Rosario, en la que aparecía un Juan Sisamón, por lo que estaba integrado en esta población. ¿Sería este Juan padre o hermano de María? Seguramente. La siguiente noticia será ya, nada menos, de 1663, cuando un Juan Sisamón se case con Isabel de Ratia (nacida en 1632, viuda de Pedro Ibáñez, hija de Juan de Arratia, de El Frasno, y de Juana Gil, de Tierga). ¿Es este Juan el mismo que el otro o es algún hijo? Nada sabemos (y es que la primera inscripción de defunción es de 1692, de una tal María Sisamón) pero, aquí comienza ya el linaje de los Sisamón de Mesones. A pesar de haber empezado tan tarde y no contar más que con un poblador, y no tener además otras aportaciones venidas de fuera, podemos decir, sin duda, que el apellido Sisamón fue uno de los apellidos con más fortuna en Mesones. Además, con Manuel Sisamón, casado en 1782 con Mariana Andrés, se convertirá también en un apellido común en Nigüella. Sin embargo, este comienzo en solitario tan tardío le impedirá ser ya un apellido con muchas apariciones al final de las líneas genealógicas, algo reservado sólo a aquellos más numerosos de los primeros repobladores, o a alguno de éstos que tuvieron mejor fortuna al principio en esta población.

               Del lugar de origen de este apellido Sisamón nada, pues, sabemos. Apellido toponímico, estaba, como vimos, en el censo de 1495 de Aranda con dos fuegos, pero también en Maluenda y en otras localidades de la comarca de Calatayud, de donde parece proceder, algo más alejadas. Por proximidad, es posible, pues, que ese Sisamón venido a Mesones descendiera de Aranda, aunque podría haber estado ahora en alguna otra población (¿Brea?). No  estaba  en  el  censo de  Tierga  de  1647,  después  de  la  repoblación  de  Mesones; precisamente,  a  Tierga llegará desde Mesones. No tenemos registrado, como hemos visto, el nacimiento de ese Juan que se casa en Mesones en 1663, y que nos podría haber dado alguna información sobre la procedencia de sus padres. Sin embargo, ya hemos visto que este apellido estaba aquí en 1620, por lo que se hace extraño que no existieran otras referencias. Sólo sabemos que en 1598 (antes de la expulsión de los moriscos) nació en Brea Catalina Sisamón, que se casa allí en 1626. El linaje de los Sisamón de Mesones comienza con el nacimiento de Ana Gracia en 1665. Después nacería en 1668 Juan Fco. (Juan), Francisco en 1670, José en 1672 y Mª Miguela en 1675. También están Fca. y Josefa, aunque no están sus nacimientos, ¿de un matrimonio anterior de Juan? Seguramente. Esta última se casó en 1680 con Bartolomé Gil García. Después, Ana Gracia en 1684 con Raimundo Sánchez (hijo de Millán y de Sabina Pardo); Juan en 1692 con Josefa Molinero (hija de Juan Domingo Molinero y de Josefa Gascón); después, Francisco en 1696 con Mª Andrés (hija de Miguel-Pascual y Andresa Gascón); y José en 1703 con Mª Molinero (hija de Juan y de Andresa Gascón). De estas cinco parejas, en los árboles genealógicos consultados, sólo está Juan y Josefa Molinero y Francisco y Mª Andrés, dando a Juan Sisamón y a Isabel de Ratia una media de 5 apariciones.

               IBARZO.- No fue tampoco un apellido que estuviera en las cartas de población de esta localidad, ni llegó, como vimos, con los primeros repobladores de Mesones, sino que lo hizo también a la vecina población de Nigüella. Aún así fue, en no mucho tiempo, un apellido común en Mesones, a pesar de contar sólo con un poblador y no llegado precisamente aquí. En las tres cartas de población de Nigüella (la de 1611, 1612 y 1627) aparece un tal Gabriel Ibarzo. Sólo, pues, un poblador y cuyo apellido, además, no debía ser tampoco común en ningún sitio. De hecho, ni siquiera estaba en los fogages de 1495 de Aragón. Suponer que todos los Ibarzos que hoy existen vienen de aquí, sería mucho suponer. Al menos, sí será así respecto al valle del Isuela. Como muchos otros apellidos, pudo pasar a esta zona desde la vecina Soria, procedente de alguna parte del Norte. Ibarzo podría ser una castellanización de Ibarz, término que se extiende por todo el Pirineo y que significaría valle, en una lengua, incluso, preindoeuropea. O que hubiera pasado por un proceso intermedio con Ibarzu, como pudo suceder con Urquizu y otros. Por la situación geográfica, este apellido podría proceder del Pirineo Navarro. Y a Nigüella podría haber llegado del valle del Ribota, quizás, de Villarroya o de Aniñón, las poblaciónes con más habitantes en dicha ribera. A Nigüella llegan muchos repobladores con apellidos que estaban en 1495 en esas poblaciones o en los pueblos limítrofes, como Andrés, Álbarez, Muñoz, Maluenda, Ruiz, Alejandre, Torralba, Palacín, Ciria, Lorente o Hueso (Guirlez -o Guirles- podía estar en Aniñón como Guiltes; en 1624 Alonso Guirles, vecino de Aniñón, es padrino en Nigüella en un bautizo) y que, sin embargo, no vinieron a Mesones. Al igual que aquí llegaron muchos pobladores de Tierga o de El Frasno, a Nigüella lo pudieron hacer de allí. La mujer de Gabriel Ibarzo es Ana Palacín, (apellido que también está en la carta de población de Nigüella de 1627) y apellido que no está en esta zona. Como vimos, de Villarroya era Domingo Palacín, testigo en Calatayud en 1485. Y Juana Palacín estaba casada con Felipe de Ciria, repoblador de Nigüella. En Aniñón estaba Palacín en 1495 con 5 fuegos. Las inscripciones parroquiales de Nigüella no nos aclaran nada, además, como vimos, tampoco están completas. En los registros de esa población existen los siguientes datos: en 1623 nace Antonio Ibarzo, hijo de Gabriel y de Ana Palacín; y en 1624, JuanAna Ibarzo, hija también de éstos, se casa en 1623 con Francisco Monrreal, vecino de Mesones, y tienen a Ana, Catalina y Josefa. En 1640 se casa Josefa Ibarzo (también hija de Gabriel y Ana) con Pedro Maluenda y tienen a Pedro, a Gabriel y a Ana. En 1656 se casa Juan Ibarzo Palacín con Catalina Andrés, teniendo a María; y en 1652 se casará con Rufina (Justa) Ruiz, teniendo a Martín en 1654. Este Martín se casará con Andresa Benedí, de Mesones, y tendrán a Andresa en 1678, a Juan en 1680 y a Martín en 1683. Hasta aquí los Ibarzos de Nigüella durante este siglo. Sin embargo, Gabriel Ibarzo y Mª Palacín tenían más hijos. A éstos los encontramos, precisamente, en los registros de Mesones. Y va a ser aquí donde prospere definitivamente este apellido. En el censo de 1850 de Nigüella, realizado por fuegos, ya no había ningún Ibarzo. En el de 1860 sólo está en dos mujeres. Después, de Mesones volvería a Nigüella varias veces.             

               En 1633 se casa en Mesones Jaime Ibarzo (nacido probablemente antes de venir a Nigüella) con María García (hija de Domingo García -carta de 1627 de Mesones; de Tierga- y de Sebastiana Gascón -de El Frasno-). De esta unión nacerá en 1635 Pedro, en 1637 María, en 1639 Domingo, en 1641 José, en 1643 Juana y en 1646 Gracia (que casaría en 1661 con Leonardo Gascón). En 1641 se casa Agustín Ibarzo, “natural de Nigüella”, con Mª Pérez, de Mesones (hija de Miguel Pérez -carta de 1627-, de Calcena, y de Polonia Blasco, de Tierga). De esta unión nacerá Ana en 1643 (casaría en 1658 con José Gil, de Nigüella) y María en 1645 (casaría en 1661 con Juan Alcayde). Pedro, hijo de Jaime, tendrá con Mª García (prima, nieta también de Domingo García y de Sebastiana Gascón), casados en 1663, a María en 1665 (casada en 1688 con Manuel López), a Josefa en 1667, a Bartolomé-Jaime en 1670, a Tomás en 1672, a Pedro en 1673 y a Juan Fco. en 1676. Bartolomé-Jaime (después, Jaime) casará en 1693 con Mª Cimorra (hija de Juan y de Teresa Álbarez) y tendrán a Jaime en 1697, a Teresa en 1698, a Mª Rosa en 1701 y a Juan en 1705. Después casaría con Mª Ostáriz, de Arándiga, teniendo también varios hijos. Juan Fco. (también, Francisco o Domingo), hijo también de Pedro Ibarzo García, casaría con Mª Marco y tendría a María en 1700, a Francisca en 1704 y a Francisco en 1705 y 1707. Todo esto de los Ibarzos de Mesones hasta principios del siglo XVIII.

               En las líneas genealógicas nos hemos encontrado con casi todas las parejas del párrafo anterior. A Agustín lo vemos siempre por su hija Ana (8 apariciones de media). Y a Jaime, 5 de media, por sus hijos María y Pedro (a éste por Bartolomé-Jaime y por Juan-Fco). 13, pues, para el apellido Ibarzo, es decir, para Gabriel y Ana Palacín

               ÁLVAREZ.- Estuvo, como vimos, en los censos de este municipio del siglo XX, pero desapareció en este siglo XXI, al igual que otros muchos apellidos de Mesones. Sin embargo, fue durante mucho tiempo un apellido común en esta población, de ahí que aparezca con frecuencia al final de las líneas de los árboles genealógicos consultados. En el censo de 1860 estaba en números por encima, incluso, de apellidos como Sánchez, Cimorra, Chueca o Gascón y muy cerca de otros como Sisamón, Andrés o Ibarzo, que tuvieron después mejor fortuna en este municipio. No estaba tampoco, como otros, en las cartas de población de Mesones. Aquí vino también de Nigüella. Las cartas de población de Nigüella de 1611 y de 1627 recogen a un tal Cristóbal Álbarez, casado con María Lorente. El lugar de procedencia parece ser el mismo que el de otros muchos llegados a Nigüella en los primeros años de la repoblación. Valdría aquí todo lo señalado en el apellido Ibarzo. Y tampoco existen referencias en las primeras inscripciones parroquiales, que se limitan a señalar en los nacimientos el nombre y apellido de los padres y de los padrinos. Como vimos, Álbarez estaba en 1495, con un fuego, en los fogages de Aranda, Villarroya, Maluenda o Calatayud. A Nigüella pudo venir de Villarroya o, ya, del valle del Ribota.

               La primera inscripción del apellido Álbarez, lógicamente en Nigüella, es por el nacimiento en 1622 de Anacleto, hijo de Cristóbal y María. Después nacería Anastasia en 1624 y en 1625 Juliana. Sin embargo, existían otros hijos que habían nacido antes. Como sabemos, sólo se conservan las inscripciones de nacimientos en Nigüella desde 1619. En 1638 se casa María Álbarez con Juan Arbán. Y en 1634, en Mesones, Diego Álbarez y María Gascón (hija de Miguel Gascón -carta de 1627- y de Andresa Martínez). De esta pareja vienen los Álbarez de Mesones y también la mayor parte de los Álbarez que habría después en Nigüella. Unos y otros irán y volverán de una población a otra a lo largo de los siglos. 

               Anacleto (Cleto en las inscripciones desde su matrimonio) se casará en 1644 con Catalina Gascón, de Mesones, hija de Juan Gascón y de Catalina Calavia, y tendrían a Ana. Después se casaría con Isabel Gascón, también de Mesones (su hermano Manuel Gascón los casó en Nigüella en 1667 -ver pág. 88- ; hijos de Miguel Gascón y de Isabel Navarro), con la que tuvo a FranciscoLorenzaMiguel CristóbalTeresa y Manuel. Todo esto en Nigüella. En Mesones, Diego y María Gascón, dando comienzo al linaje de los Álbarez de Mesones, tendrían a Andresa en 1636, a Cristóbal en 1639, a Miguel en 1643, a Isabel en 1646, a Matías Teresa en 1649, a José en 1652 y a María en 1655.

De éstos, entre los varones, sólo hay descendencia posterior en Mesones de Cristóbal, aunque sí la habrá también en Nigüella (José se casaría en 1674 con Mª Guirlez, de Nigüella, y tendría allí 7 hijos). Cristóbal Álbarez Gascón se casó en 1661 con Catalina Cimorra (hija de Pascual Cimorra -hijo de Fco. Cimorra y de Mª Rubio, nuevos pobladores- y de Mª Gil -hija de Sivestre Gil y de Andrea Aguerri; también, nuevos pobladores-) y tuvo a María en 1662, a Diego en 1664, a Pascual en 1669, a Catalina en 1671, a Cristóbal en 1674 y a Ignacio en 1681. Diego Álbarez Cimorra se casó en 1689 con Rosa Larraga, teniendo a Diego en 1692, a Miguel en 1694 y a Mª Francisca en 1698. Hasta aquí los datos de los registros de los Álbarez de Mesones hasta el año 1700.

               Las líneas genealógicas nos han llevado a Cristóbal Álbarez y Mª Lorente en 33 ocasiones de media, por sus hijos, María, 0,66 de media, Cleto, 4, y Diego, 28, por sus hijos: Cristóbal, casado con Catalina Cimorra, con 17; Isabel, casada con Gerónimo Guirlez, de Nigüella, 6; José, 3; María, casada con Juan Benedí Molinero, 1,33; y Teresa, casada con Juan Cimorra Gil, 0,33.

               CIMORRA.- Significa en Euskera “lugar de yezgos”. Quizás, como el apellido Ibarzo y otros muchos, tuviera su origen en las montañas navarras. No debía ser tampoco un apellido común en ningún sitio. Sin embargo, sí estaba en los fogages de Aragón de 1495, como vimos (en Tierga, dos fuegos -Sancho y Franco-, y en Alpartir con uno). Muy poco bagaje pero, a partir de la repoblación, al igual que el apellido Ibarzo, prosperaría en el valle del Isuela y también en alguna población del valle del Aranda (se le verá en Gotor y en Illueca, procedente de Mesones). Como otros que llegaron a ser apellidos comunes aquí, éste procedía también de un único poblador, de un tal Francisco Cimorra, haciendo, pues, del apellido Cimorra un apellido con fortuna en este municipio, algo que no tendría la mayoría de los apellidos que aparecen en las cartas de población de Mesones, que no han podido llegar hasta nuestros días. Pero, ahora la despoblación del medio rural va a conseguir que, no sólo éste, sino la mayoría de los apellidos de esta población, desaparezcan de aquí para siempre.             

               No estaba en la carta de población de Tierga de 1386, por lo que su llegada ahí pudo producirse en el siglo XV. Y, como vimos, Francisco tampoco estaba en las cartas de población de Mesones que hemos visto. Sin embargo, vino aquí con los primeros repobladores. En 1613 nace en Mesones Juan Cimorra, hijo de Francisco y de Mª Rubio. En 1616, Pedro. Francisco pudo llegar aquí ya en 1611 con algún familiar que sí estaría en las cartas de población. En la de 1627 aparace una tal Benedita Pascual Cimorra, que podría ser pariente de Fco., que muere en 1625. En la de 1612 estaría, quizás, el esposo de ésta. El lugar de procedencia de Fco. y de María sería Tierga, aunque nada se dice en las inscripciones de nacimiento de sus dos hijos anteriores, quizás, por ser de los primeros repobladores, como hemos visto en otros casos, a los que se les cita ya simplemente como “vecinos de Mesones”. Pero, en 1621 se casan en Mesones, como vimos, Miguel Benedí menor y Juana Cimorra, ambos “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”. Y, por las inscripciones parroquiales, sabemos también que Juana es hija de Fco. y de María. En los siglos siguientes seguirá viniendo a Mesones este apellido desde Tierga. Sin embargo, Fco. y María habían venido a Mesones con más hijos: en 1632 está registrado el matrimonio de Pascual Cimorra con Mª Gil (hija de Silvestre Gil     -carta de 1627-, de Tierga, y de Andrea Aguerri, de El Frasno) y el de Martín de Arratia, de El Frasno, con Cecilia Cimorra. Los dos hermanos se casan el 18 de enero. Y una Mª Cimorra es madrina en 1622 de Mª Benedí, hija de Miguel y de Andresa Gil. Antes, de otro hijo de éstos lo fue un tal Fco. Cimorra (Mª será también hija de Fco.).

               Juana Cimorra y Miguel Benedí tendrían 5 hijos. No hay descendencia en esta localidad de Juan y Pedro Cimorra, los dos primeros Cimorras nacidos en Mesones, pero sí la habrá de sus otros hermanos que hemos visto, haciendo que Fco. Cimorra y Mª Rubio aparezcan al final de muchas de las líneas de los árboles genealógicos. Cecilia Cimorra y Martín de Arratia tendrían aquí a Ana Mª en 1638 (padrinos de ésta serían Luis Cimorra y Mª Cardiel, vecinos de Tierga) y a Francisca en 1642. Y Pascual Cimorra y Mª Gil, a Francisco en 1633, en 1636 a Pedro, en 1638 a María, en 1641 a Catalina, en 1647 a Juan, en 1650 a Brígida Agueda y en 1653 a José. De éstos, en 1661 se casa Catalina con Cristóbal Álbarez Gascón; en 1672 se casará Juan con Teresa Álbarez, hermana del anterior (hijos de Diego y de Mª Gascón) con la que tendrá en 1672 y 1673 a María y en 1674 a Mª Miguela. En 1677 se casaría también Juan con Baltasara Gil, con la que tendría a Mariana, Águeda-Josefa, Juan (de éste viene el apellido Cimorra que existe hoy en Mesones), José-Matías, Antonio y Josefa. En 1675 se casa José Cimorra Gil y Lucía Molinero (hija de Juan y Mª Cimorra -ésta, tía de José e hija de Fco. y de Mª Rubio-, quizás, ambos nacidos en Tierga) y tienen a Mª Rosa en 1679, 1682 y 1685; en 1687 a Pascual-José (después José), en 1689 a Pascual, en 1692 a Juan, en 1695 a Lucía y en 1679 a Teresa. De los hijos de Pascual y Mª Gil, está también el matrimonio de María Cimorra con Juan García en 1658; el de Fco. Cimorra con Teresa Gascón en 1665 (del que no hemos encontrado descendencia en esta localidad); y en 1665 el de Brígida Águeda Cimorra con Blas García. Ya más tarde, el de María Cimorra (hija de Juan y de Teresa Albarez) con Jaime Ibarzo en 1693, que hemos visto. Todo ello en este siglo XVII. Todas estas parejas de este párrafo, salvo la anterior indicada, aparecen varias veces en los árboles genealógicos consultados y que, con el resto de los hijos de Juan Molinero y Mª Cimorra, dan a Fco. Cimorra y a Mª Rubio una media de 45 apariciones, haciendo de esta pareja una de las de más fortuna en este municipio. También está Rita Cimorra de Tierga, venida aquí en el siglo XVIII, con 0,66 apariciones. En total, 45,66 de media para el apellido Cimorra.

               CHUECA.- Todos los Chuecas de Mesones descienden de un poblador que vino aquí con los primeros repobladores en 1611 y de un tal Dionisio Chueca Sancho, llegado poco antes de 1856 de Tabuenca. El primer registro es ya de 1612, del nacimiento de Miguel Chueca, hijo de Miguel y de Gerónima Cubero. Miguel y Gerónima parece que se conocieron en Mesones y por ello habrían llegado aquí en 1611, el año de la repoblación. No figura el registro de su matrimonio que sería ya ese año y cuya boda podría haber sido en El Frasno, de donde sería natural Gerónima. Miguel podría ser natural de Calcena o de Trasobares, aunque nada se dirá en las inscripciones de nacimiento de sus hijos, indicando simplemente, como en otros casos, que eran ya “vecinos de Mesones”. No debía estar todavía este apellido en Tierga o no debía ser muy común; de hecho, ni siquiera está en el censo de 1647 de esa población; de ahí que sólo llegara un poblador con ese apellido a Mesones ya que, como hemos visto, la presencia de otros pobladores que no eran de Tierga o de El Frasno fue más escasa. Como madrina de alguno de los hijos de Miguel estará María Chueca, quizás, hermana de éste (mujer de Antón Gascón, de El Frasno). En los censos de 1495 de la comarca se encontraba este apellido, como vimos, en Calcena, con seis fuegos, y en Trasobares con uno (aquí fue después muy común). Sabemos que desde Calcena llegó en el siglo XVIII a Lima (Perú) con un emigrante y desde allí se extendió por buena parte de América, estando también ahora en Estados Unidos.

               El segundo registro es el del nacimiento en 1614 de Gerónimo Chueca Cubero. Después nacería Juan en 1618, María en 1621 y 1623 y Fco. en 1625. En 1642 nace Juan, hijo de Juan Chueca Cubero y de Mª Gil (hija de Juan Gil y de Ana Gómez, nuevos pobladores de Mesones), casados en 1641. En 1643 nacerá Catalina, en 1646 Antonio, en 1650 Gerónimo, en 1652 Juan Gerónimo, en 1655 José Gilberto y en 1660 María. Miguel con Antona Casañas (hija de Gaspar Casañas -carta de 1627- y de Gracia de Ratia, de El Frasno), casados también en 1641, tendrían a Engracia en 1644, a Miguel en 1647 y a Fco. en 1650. En 1657 Miguel tendría también a Miguel con Mª GilGerónimo Chueca Cubero y Gracia Cisneros (hija de Gerónimo Cisneros -carta de 1627- y de Josefa Pérez, de Aluenda) tendrían a Gerónimo en 1645, a Fco. en 1648, a María en 1650, a Engracia en 1653, a Juan en 1656 y a José en 1658. Mª Chueca Cubero y Domingo Burbano (hijo de Pedro Burbano, de Tierga, y de Mª Gil), a Gerónima en 1643 y a José en 1647. No aparece descendencia de Fco. Los siguientes nacimientos de los Chuecas de Mesones serán ya de hijos de los anteriores, hasta 1856, como hemos visto. De momento, pues, un buen bagaje también para este apellido, sobre todo, de varones que harían del apellido Chueca con el tiempo un apellido común en Mesones. Al final de las líneas genealógicas nos hemos encontrado sólo a Juan y Mª Gil, en mayor número de ocasiones (de éstos vienen los Chuecas que hay hoy en Mesones), y a Gerónimo y Gracia Cisneros, poniendo a Miguel y Gerónima Cubero con un total de 5 apariciones de media; muy inferior, sin embargo, a las de otros primeros pobladores que, como Fco. Cimorra, tuvieron mejor fortuna en Mesones en los años siguientes a la repoblación.

               SÁNCHEZ.- En los fogages de 1495 de la comarca estaba en Oseja y Trasobares, con tres fuegos en cada lugar, y con uno en Calcena, Pomer y Jarque. Sin embargo, a Mesones pudo venir ya de Tierga, como buena parte de los apellidos que se registran en los primeros años de la repoblación. Todas las referencias que hemos encontrado del apellido Sánchez en Mesones son de Tierga. Estaba en la carta de población de 1627 con Antonio y Millán. Pero, las inscripciones del apellido Sánchez en Mesones son ya anteriores. En 1611 (año de la repoblación) nacía Margarita Sánchez, hija de Domingo y de Mª Gil. Los padrinos serían de Tierga. En 1612 nacerá Antonia. No existen ya más nacimientos registrados de esta pareja ya que Domingo morirá en 1613. En 1612 se casa María Sánchez, de Tierga, con Fco. Cardiel, de Trasobares. En 1612 nacerá Juan, hijo de Millán Sánchez (padre del anterior Millán) y de Mª Cortés (hermana de Juan Cortes -carta de 1627-); los padrinos serían “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”. Este Millán morirá también en 1613. En 1615 se casa Antonio Sánchez -carta de 1627- con Francisca Gil (pareja de la que no hemos encontrado descendencia en Mesones). María Sánchez, natural de Tierga, casada con Juan Çirimendez (o Cerimendi) -carta de población de 1612-, de El Frasno, tendría en 1612 a Juan. Después María se casaría con su cuñado Domingo en 1622 y tendrían a Juan y a María. Juan López y Ana Sánchez tendrían a Mariana en 1613; Tomás Garcés (carta de población de 1627) y Gracia Sánchez, ambos de Tierga, tendrían a Francisca en 1617. Y Juan Fdez. (carta de 1627) y Lucía Sánchez (“natural de Tierga y vecina de Mesones”), a Pascuala en 1626 y a Juan en 1628. También está en Mesones en los primeros años de la repoblación un tal Antón Sánchez, casado con Mª Malo.

               En las cartas de población de Nigüella habrá también varios Sánchez: Miguel y Martín en la de 1611; éstos, Pedro y Domingo en la de 1612; y en la de 1627 estará ya sólo Miguel. Mejor bagaje todavía que en Mesones. Pero, al final, los Sánchez de Nigüella acabarían descendiendo de los Sánchez de Mesones. Desde 1619, al menos, hasta 1696 no se registra ningún nacimiento ni matrimonio del apellido Sánchez en Nigüella. Millán Sánchez -carta de 1627 de Mesones- se casó en 1618 con Ana Gascón; los dos, “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”, con la que tuvo a Mateo en 1620, a Juan en 1623, a Fco. Millán en 1628 y a Miguel en 1635 (padrino de éste fue Miguel Gascón de la Vicenta -carta de 1627-, “su tío”; de otro hermano fue padrino también Miguel Gascón de Andresa -carta de 1627-). En 1636 fallece Ana Gascón y Millán Sánchez se casa ese mismo año con Sabina Pardo, hija de Juan Pardo -carta de 1627- y de Mª Benedí. De aquí nacerá Felipe en 1637, Miguel Félix en 1641, María en 1643, Ana en 1646, Juan Fco. en 1649, Félix en 1651, Blas Raimundo en 1653 y José en 1656. Tambien, pues, un buen bagaje para seguir del apellido Sánchez en Mesones en estos momentos. Los siguientes nacimientos son ya de hijos de los hijos de Millán. Los Sánchez de Mesones, y los que hubo después en Nigüella, descienden, pues, de este Millán Sánchez, hijo también del otro Millán Sánchez que hemos visto; aunque también de algún otro Sánchez llegado a Mesones en el siglo XIX. El siguiente matrimonio registrado es el de Juan, hijo de Millán y de Ana Gascón, que casaría en 1645 con Catalina de Clares (hija de Fco. de Clares -carta de 1627- y de Ana Catalán, ésta de El Frasno) con la que tendría 8 hijos. De uno de ellos, también llamado Juan (casado con María Gil Gil) descienden buena parte de los Sánchez que hay hoy en Mesones. Las líneas de los árboles genealógicos nos han llevado varias veces a este Millán Sánchez: a Millán y Ana Gascón, por su hijo Juan, con una aparición de media; y a Millán y Sabina Pardo con 5: por su hijo José (casado con Josefa Ruiz Gil, de Nigüella) con 3,66, y por Miguel (casado con Mª Gascón García; hija de Miguel y Régula) con 1,33. Además, tenemos a Gracia Sánchez y Tomás Garcés con 1,33 y, como hemos visto, a Juana Sánchez y Martín Andrés, de Nigüella, con 10 apariciones de media. Total, 17,33 para el apellido Sánchez.

               GASCÓN.- Fue, junto con el apellido Gil, el más numeroso de Mesones durante mucho tiempo. Así, por ejemplo, hasta 1650 existen 62 nacimientos de Gascones en Mesones, por 69 de Giles. García estaba con 30 y Molinero con 21. Efectivamente, los tres primeros, los apellidos más numerosos en las cartas de población de Mesones. Sin embargo, poco a poco el apellido Gascón fue perdiendo fuerza en este municipio hasta casi desaparecer por completo y que al final fuera asignado ya a una determinada familia. En el censo de 1860 ya estaba por detrás de todos los apellidos que hemos visto antes. Y el censo electoral de 1890 sólo contaba con dos electores, hermanos. Sin embargo, el haber sido un apellido importante en los primeros siglos de la repoblación, hará que aparezca con frecuencia al final de las líneas de los árboles genealógicos, siendo el segundo apellido, como veremos, que más herencia genética ha dejado en la población de Mesones.

               Apellido toponímico, de la Gascuña (aunque también parece ser un apellido patronímico), ya podía estar en esta comarca en los primeros tiempos de la conquista cristiana. En los fogages de 1495 lo vemos en Trasobares, 5 fuegos, y en Aranda, Talamantes, Tierga y Tabuenca con uno. Y estaba también en la carta de población de Tierga de 1386, con “Ioan Gasco” (Juan Gascón -también era antes Arago en vez de Aragón-); y es posible que estuviera en la de 1332, la cual sólo recogía al justicia, Ferrando de Illueca, y a los jurados, Bartolomé Alavés y Pedro Millia. En 1610 debía ser un apellido común en Tierga. Las referencias de los Gascones venidos a Mesones nos llevan a Tierga, pero también a El Frasno: en 1612 se casa Fco. Gascón y Catalina Gil, “vecinos de Tierga”; y en 1613 Miguel Gascón, de Tierga, y Vicenta Lafuente, de Viver de la Sierra; en 1618, Juan Gascón con Catalina Calavia y Millán Sánchez con Ana Gascón, todos “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”; y en 1626 se casa Miguel Gascón “del Frasno” con Régula García. También era “del Frasno” Antón Gascón, quizás, hermano de Miguel.

               No estaba en la carta de población de 1612 pero sí en la de 1627 con siete pobladores, igual que García y uno menos que Gil: “Miguel Gascón de Andresa” (Martínez), “Miguel Gascón de la Vicenta” (Lafuente), “Miguel Gascón menor”, “Miguel Gascón del Frasno” (padre del anterior), Juan Gascón, Domingo Gascón y Antón Gascón. Y el registro de nacimientos nos proporciona los siguientes datos: en 1612 nace Catalina Gascón, hija de Domingo y de Ana Martínez. No veremos ya más nacimientos de esta pareja. Miguel Gascón, con Andresa Martínez, de Tierga, tendría 8 hijos, entre ellos, Miguel, Juan, Domingo, Fco. y José. Y con Isabel Navarro (quizás, de Jarque, pero “vecina de Mesones”) dos más. Fco. Gascón (al que no hemos visto en la carta de población) y Águeda López, tendrían 5 hijos, entre ellos, Francisco, Juan y Miguel. Miguel Gascón y Vicenta Lafuente, casados en 1613, tendrán a Gracia, Juan y Martín. Juan Gascón y Catalina Calavia a Juan, Catalina, María, Pedro y Gracia. Domingo Gascón y Gracia Martínez tendrán 5 hijos, entre ellos, Domingo y Juan. Miguel Gascón del Frasno -menor- y Régula García, casados en 1626, nada menos que 10, entre ellos Juan Miguel, Juan Fco., Cosme Damián, Félix o José. Antón Gascón y Gerónima Cubero, casados en 1632, a Antón en 1633 (Antón, viudo de Mª Chueca, y Gerónima de Miguel Chueca). No hay hijos inscritos de Francisco con Mª Arratia, casados en 1611, o de Francisco con Catalina Gil, casados en 1612. Los siguientes nacimientos de los Gascones parecen ser ya todos de hijos de los anteriores. Un buen bagaje, sin duda, para el apellido Gascón en estos momentos que podía haber hecho fácilmente que llegara a ser hoy un apellido común en Mesones.

               Al final de las líneas genealógicas hemos visto lo siguiente: a Ana Gascón y Millán Sánchez, por su hijo Juan, y a Fco. Gascón y Águeda López con una aparición de media; a Juan Gascón y Catalina Calavia, por su hija Gracia, con dos; a Sebastiana Gascón y Domingo García, 5; a Juana Gascón y Fco. Benedí, 7; a Miguel Gascón del Frasno y Régula García (hijo de Miguel y hermano de Sebastiana, Juana y, quizás Antón), 28 (por sus hijos: Josefa y Juan Miguel, 8; María, 4; Catalina, 3; Régula, 2; Cosme y Juan Fco., 1; y Teresa y Blas, 0,66); a Miguel Gascón y Andresa Martínez, 44 (por María, 28; por Catalina, 11; por Miguel, 4, y por Ana, casada con Blas Hueso, 1); y este Miguel con Isabel Navarro, 4 más. Hemos visto a un Fco. Gascón, casado con Gracia Chueca Cisneros en 1675, y a algún otro también no bien filiado, haciendo un total para el apellido Gascón de 95 apariciones de media, sólo por detrás de Gil.

               BENEDÍ.- Fue un apellido importante en Mesones durante el siglo de la repoblación y buena parte del siguiente, de ahí que aparezca con frecuencia al final de las líneas genealógicas. Pero, después fue perdiendo fuerza hasta casi desaparecer de esta población. En el censo de 1860 ya sólo estaba en dos cédulas de inscripción. Pasó aquí también desde Nigüella, lugar al que había llegado de Mesones (también ahí llegó el Benedí de Brea), desapareciendo de los censos de Mesones en el siglo XXI, al igual que otros muchos apellidos. En los censos de 1495 de la comarca estaba, como vimos, en Calcena, tres fuegos, en Trasobares con dos y en Tierga con uno. Apellido patronímico, aparecía siempre como Benedid o Benedit. En la carta de población de 1612 estaba con JuanMateo y Antón. En la de 1627 aparecía también Antón pero, ahora, con Fco. y el hermano de éste, Miguel Benedí menor. Sobre el lugar de procedencía de los Benedí sabemos que el padrino de Domingo Benedí, hijo de Antón, fue Domingo López, “nacido en Tierga”; y que Miguel Benedí menor y Juana Cimorra, como vimos, casados en 1621, eran “naturales de Tierga y vecinos de Mesones”. Las inscripciones parroquiales nos señalan a los primeros Benedí de Mesones: del matrimonio de un Miguel Benedí con Andresa Gil nacerá en 1613 María, en 1614 Bernardo, en 1618 Juan y en 1622 María. De Antón y María Gil, Domingo en 1613, María en 1616 y Francisco en 1619 y 1620. De Francisco Benedí y Juana Gascón (ésta de El Frasno), casados en 1625, María en 1625, Juan en 1628, Águeda en 1632, Juana en 1634, Magdalena en 1637, Teresa en 1643, Josefa en 1646 y Antonia en 1650. También tuvieron a Pedro. Y de Miguel Benedí menor y Juana Cimorra, María en 1628, Juan Fco. en 1630, Isabel en 1632, José en 1635, Miguel en 1637 y Fco. Mateo en 1640. Los siguientes nacimientos son ya de hijos de los anteriores. 

               Al final de las líneas genealógicas han aparecido tres de estas cuatro parejas: con 4 apariciones de media, Miguel y Andresa Gil, por sus hijos Juan y Bernardo; Miguel Benedí menor y Juana Cimorra, 3, por Isabel y Fco.; y, con 8 de media, Fco. y Juana Gascón. También, Ana Benedí, casada con Juan Pardo, con 13, por sus hijas Gracia y Sabina. Y ya hemos visto con 15 a Mª Benedí, casada con Juan Molinero, por sus hijos Miguel, Francisco y Juan Domingo (casado éste con Sebastiana Ordóñez, primero, y después con Josefa Gascón -hija de Miguel y Régula-).

              ALCAIDE.- Existen algunos apellidos que estuvieron en los registros de Mesones desde el principio de la repoblación y, además, durante mucho tiempo, y que pocos debían saber de su existencia. Uno de ellos es éste. Es también el caso de Arratia o de Ratia, que llegó a la vez y del mismo lugar, y el de otros muchos que no tuvieron aquí demasiada fortuna y no consiguieron ni siquiera llegar al siglo XIX. Hemos escogido Alcaide porque logró superar dicho siglo desapareciendo en el primer tercio del siglo XX. Lo vimos en el censo de 1824 (cédula 48) con Sebastián Alcaide; y en el de 1860 (nº 43 y 159) con Vicenta y con Hilarión Alcaide Sisamón. Al ser uno de los primeros apellidos llegados a Mesones y permanecer aquí durante tanto tiempo es fácil que aparezca, junto con Ratia, en todos los árboles genealógicos de habitantes de Mesones. Estaba ya en la carta de población de 1612 con Bernabé y en la de 1627 con Juan. En 1495 estaba en la comarca en el censo de Calcena con un fuego y en el de Tabuenca con dos. Pero, a Mesones vino de El Frasno. En 1612 nace Bernabé, hijo de Bernabé Alcayde y Ana de Arratia. Fueron padrinos Juan Alcayde y Ana Cubero, “naturales del Frasno”. En 1614 tendrían a Ana, en 1617 a Juan, en 1620 a Isabel y en 1624, también, a Bernabé. Juan Alcayde y Ana Cubero tendrían a Catalina en 1612, a María en 1614, a Juan en 1617, a Ana en 1619, a Martín en 1621 y a Alonso en 1625. También ha aparecido un José, quizás, hijo de los anteriores, casado en 1660 con Isabel Cortés. Los siguientes nacimientos son de hijos de éstos. Al final de las líneas genealógicas hemos visto sólo a Juan y Ana Cubero, con una media de 3 apariciones, por su hijo Juan, y a José con 0,33.

               MUÑOZ.- Como ya dijimos, era un apellido muy extendido por toda la geografía nacional, y en 1495, en esta comarca, estaba en Aranda, con tres fuegos, y en Pomer con uno. Pero, también aparecía, entre otros, como vimos, en Villarroya, tres fuegos, en Embid con dos o en Sabiñán, Vijuesca, Torrijo o Clares de Ribota. Pudimos ver este apellido ya en 1610, en la inscripción de nacimiento de 22 de Junio de Gracia Muñoz, hija de Juan Muñoz y  de  Catalina “de  Lios”. Por  tanto, antes  de  la expulsión  de  los  moriscos. Y estaba  en  la  carta  de población de Nigüella de 1612 en dos pobladores llamados Martín Muñoz, posiblemente llegados del valle del Ribota, quizás, de Villarroya o Aniñón. Sin embargo, ya no volvimos a ver este apellido más en Nigüella, y en Mesones hasta 1678, en que está registrado el nacimiento de Sebastiana Mª, hija de Matías Muñoz y de María Blasco, casados en Mesones en 1677. El siguiente será el de su hija Andresa en 1680. Sebastiana se casaría con José Alcaide y tendrían aquí varios hijos. Pero, la siguiente inscripción de nacimiento de un Muñoz (antes sólo se ponía el primer apellido) es de 1722, de Domingo Muñoz (sería vicario de Mesones), hijo de Miguel Muñoz y de Antonia “Aiaza” La inscripción dice que éstos eran vecinos de Embid de la Rivera. En 1725 tendrían a Pedro. Madrina de éste sería Mª Francisca Pescador (“su prima carnal”, hija de Mª Muñoz y de Juan Pescador, éste de Villafeliche) casada con José Cimorra Molinero. Y en 1723 se casa Fco. Muñoz (hijo de un Miguel Muñoz, ¿quizás, el anterior?) con Fca. García (hija de Fco. -hijo de Juan y de Mª Cimorra- y de Isabel Guirlez, de Nigüella -hija de Gerónimo y de Isabel Álbarez-). A partir de aquí podemos seguir la pista segura de los Muñoz de Mesones que llegarán aquí al siglo XX.

               Fco. Muñoz y Fca. García tendrían a Francisco (no está aquí su nacimiento ni el de ningún hermano, si los tuvo), que casaría en 1743 en Mesones con Teresa Gil (hija de Juan Gil y de Mª Marco) y tendrían diez hijos. El mayor, Fco. Pablo, casó en 1768 con Teresa Ibarzo (hija de Pedro Ibarzo y de Mariana Marco) y tuvo 5 hijos. El segundo, Antonio, nacido en 1772, se casó con Bárbara Bernal (hija de Manuel y de Mª Moreno) y tuvieron a Alberto en 1798 y a Evaristo, Mª Santos, María, Vicenta y Bernarda. El mayor, Alberto, casaría con Raimunda García (hija de José García y de Rafaela García) y tendrían a Alberto en 1819, a Manuel en 1822, a Juan José en 1824 (los vemos a todos en la cedula nº 15 del censo de 1824), a Mariano en 1826 y a Hilario en 1829. Bernarda Muñoz Bernal estará en la cédula nº 118 del censo de 1860; su hermana Mª Santos en la 119; Vicenta en la 55; Alberto Muñoz García (hijo de Alberto Muñoz Bernal) en la 144; y sus hermanos Manuel e Hilario en la 46 y en la 49, respectivamente. Hilario casaría más tarde también con Ana Chueca (hija de Manuel y de Ana Rubio). Vemos a sus hijos Juan, Antonio y Faustino Muñoz Chueca en el censo electoral de 1910. Después, los Muñoz de Mesones seguirán apareciendo en los censos siguientes. Pero, hemos dejado atrás a un buen número de ellos, los cuales contribuyeron también a la herencia genética de la población de Mesones. En las líneas genealógicas consultadas apareció sólo Mª Muñoz, madre de Mª Fca. Pescador.

                 RUBIO.- Lo vimos ya en 1613 con María Rubio, madre de Juan Cimorra (de ésta descienden todos los Cimorras que hay hoy en Mesones y, seguro, todos los habitantes de Mesones con ascendencia en esta población). Pero, después no lo volvimos a ver hasta 1668, cuando Dionisio Rubio se casa con María Blasco. Y en 1670 cuando José Rubio se casa con Teresa Gascón. No existen referencias al lugar de procedencia de estos Rubio, que podrían ser hermanos (una Teresa Gascón está como madrina de José, hijo de Dionisio, nacido en 1670). En el censo de 1495, el apellido Rubio estaba, como vimos, en Calcena, Aranda y Pomer; pero también en El Frasno y en otras poblaciones de la comarca de Calatayud, así como en la vecina Soria. En Trasobares fue después muy común. Dionisio tuvo después a Mª Teresa. Y José con Teresa Gascón a Francisco en 1672 y después a José, Josefa, Miguel, Juan y Blas. Aquí comienza, pues, el linaje de los Rubio de Mesones. Para simplificar, la secuencia de los Rubio que aparecen en los censos electorales de 1890 y 1910 de Mesones sería la siguiente:

               Miguel (hijo de José y Teresa) casó en 1703 con Mª Rodríguez (hija de Fco. y de Ana Sánchez, casados en 1666). El matrimono tendría, al menos, seis hijos. Uno de ellos, también llamado Miguel, casaría en 1728 con Josefa Becerril (hija de Domingo y de Mª Ciria) y tendrían cinco hijos. Uno de ellos, también Miguel, casaría con Fca. Ibarzo (hija de Fco. y de Mª Mareca, ésta de Tabuenca) y tendrían siete hijos. Uno de ellos, otra vez, Miguel, nacido en 1779, casó con Isabel Gimeno, de Santa Cruz de Grío (hija de Sebastián y de Mª Moreno) y tuvo seis hijos. Uno de ellos, nacido en 1822, se llamó Victoriano. Lo vemos con su familia en el censo de 1860, en  la cédula 197 (aquí está su hijo Basilio, que casará con Eulalia Hueso), y en el nº 151 del censo electoral de 1890. Otro hijo de Miguel y Fca.

Ibarzo fue Joaquín, nacido en 1789, que casó con Mª Gimeno, hermana de la anterior, y tuvo cuatro hijos. Al matrimonio lo vemos en el censo de 1824 en la cédula 73 con su hija Ana. A un hermano de ésta, Vicente, nacido en 1817, lo vemos en el censo de 1860 en la cedula nº 59, y en los censos de 1890 y 1910. En estos últimos veremos también al hijo de éste, Vicente Rubio García, que está también en el de 1860 con dos años, hijo de Vicenta García Ibarzo (hija de Clemente y Ramona), casado con Pascuala Huera Artigas. Un hermano de éste será Tomás, casado primero con Ángela García y después con Carmen Andrés Huera, que está también en los censos de 1901 a 1945. Pero, por el camino hemos dejado a muchos Rubio de Mesones, algunos aparecen todavía en el censo de 1860, que no llegaron en esta localidad al siglo XX. La mayoría tuvieron que irse a otros lugares. Sin embargo, muchos de ellos dejaron su herencia genética en la población de Mesones. Las líneas genealógicas nos han conducido, además de a Mª Rubio (45 ocasiones de media), hasta José Rubio y Teresa Gascón por su hijo Francisco con 0,33 apariciones. Como hemos visto, los Rubio que llegaron al siglo XX en Mesones con este apellido descendían de su hermano Miguel.

               HUERA.- Aparece en Mesones bastante tarde. Aunque la primera referencia que tenemos es de 1806 parece que había llegado aquí algunos años antes. De todas maneras, acabará siendo un apellido importante en Mesones ya que un buen número de habitantes de esta población pueden llevar hoy este apellido en su árbol genealógico. No parece que estuviera en los censos de 1495 de Aragón, por lo que podría haber venido a esta zona de Castilla, como tantos otros apellidos. El primer registro del apellido Huera en Mesones (al principio, siempre como Guera) corresponde al matrimonio en 1806 de Babil Huera, natural de Viver de la Sierra, con Matilde Gaspar, de Gotor (hija de Miguel Gaspar y de María Marín; los dos apellidos más comunes en Gotor). Pidieron dispensa por 4º grado de consanguinidad. En el censo de 1824 vemos a Babil y Matilde con algunos hijos (cédula nº 22): María, nacida en 1806, Babil, 1812, Simón, 1814, y Blas, 1820. También tuvieron a Juan José (1817), Rita (1822), Miguel (1825), Francisco (1828) y Babil Gaudencio (1829). La madrina de todos ellos sería su tía carnal Vicenta Gaspar, casada con Vicente Gil (cédula nº 23). Y este censo de 1824 daba a Babil como “natural” de Mesones, por lo que su llegada aquí pudo ser en edad muy temprana. Sin embargo, no hay en Mesones ningún registro de ningún hijo más de sus padres, Babil Huera y Teresa Jaraba. Pueda ser que estuviera aquí Babil Huera Jaraba desde muy pronto con algún familiar. Además, se casa en Mesones no siendo Matilde de aquí. La explicación que podemos encontrar puede ser ésta:

               Quizás, Teresa sea hija de Vicente Jaraba, de Sabiñán (hijo de Juan Jaraba y de Blasa García; ésta de Sestrica -en 1768 vemos a Blasa residiendo en Mesones-), casado con María Molinero, de Mesones (hija de José Carlos Molinero y de Mª Cuartero, ésta de Tabuenca). En Sabiñán habría nacido Teresa y, al menos, otra hermana, Felipa, casada aquí con Pedro García Gascón. Otros hermanos nacieron después en Mesones. Vicente se casó después en 1771 con Josefa Molinero, teniendo también aquí varios hijos. Es posible que Babil viniera a Mesones muy pronto a vivir con sus abuelos y sus tíos, de ahí que el censo de 1824 lo reconozca como natural de Mesones.

               A algunos hijos y nietos de Babil y Matilde los vemos en el censo de 1860: Simón está en la cédula nº 63 y su familia en la 43; María, casada con Ramón Marco, debería haber estado en la 112, pero ya había fallecido (aquí vemos a Ramón con algunos hijos); Blas está en la 73 con su nueva mujer, Joaquina Artigas, y sus hijos, Vicente, Inés e Inocencio Gaudencio Huera Gil (padre de Patricio). Los censos siguientes seguirán recogiendo a los Huera de Mesones. En el de 1890 aparecerá, incluso, Babil Gaudencio Huera Gaspar, casado con Sebastiana Sisamón (hija de Manuel y de Joaquina Ostáriz, a los que veremos luego). Una línea de los árboles genealógicos nos ha llevado hasta Babil Huera y Matilde Gaspar por su hija María, la mayor (y a ésta por su hija Pilar -cédula 139, censo de 1860-).

              HUESO.- No fue un apellido común en Mesones. Su aparición más bien tardía (el primer Hueso de Mesones no nacería hasta 1725) no le permitió ya serlo (aún así, en un siglo desde entonces hubo en esta población más de 50 nacimientos con ese primer apellido). Sin embargo, ha sido uno de los apellidos de Mesones que ha podido superar  el siglo XX, algo que muchos no han podido hacer. Al principio, siempre como Bueso o Buesso, lo vimos con los primeros repobladores de Nigüella, estando con Miguel y Asensio en la cartas de población de 1611 y 1612, y con Miguel en la de 1627. El lugar de procedencia pudo ser, como muchos otros pobladores de Nigüella, el valle del Ribota, aunque en los censos de 1495 estaba, además de en Aniñón, en Morés y La Almunia, con un fuego en cada lugar. En los registros de Mesones lo vimos pronto con el matrimonio de Miguel Bueso, “mancebo de Nuella” con María Alcayde en 1636; y en 1639 con el de Blas Bueso, “natural de Nigüella” (hermano del anterior; Miguel y Mª serán padrinos de algún hijo de Blas) y Ana Gascón (hija de Miguel y Andresa Martínez). De estos dos matrimonios vendrán todos los Hueso de Nigüella y los que hubo después en Mesones. También lo veríamos en estos registros de Mesones en 1675 (Juan Bueso, hijo de Blas, con Ana Gil) y en 1681 (José con Margarita Gil). Y en 1725 nacía en Mesones José Antonio Bueso, hijo de José, nacido en 1699 en Nigüella (hijo de José -hijo de Blas- y de Isabel Ana Blasco) y de Juana Molinero, de Mesones (hija de Miguel y de Mª Vela), casados en 1723. Juana murió el 9 de junio de 1727. Y José se casó de nuevo con Fca. Figueroa, hija de José y de Ana García, venidos a Mesones de Arándiga. Aquí, pues, comienza el linaje de los Hueso de Mesones. La secuencia de los que aparecen en los censos electorales de finales del siglo XIX y primera mitad del XX es la siguiente:

               José Hueso y Francisca Figueroa tenían en Mesones a Mª Tomasa en 1729 y a José en 1732. Después en Nigüella tuvieron más hijos, entre ellos, Francisco en 1735 o Lorenzo Tomás en 1737. Todos se fueron después otra vez a Mesones. Francisco se casó en 1756 con Vicenta Dotay (hija de Manuel y de Mª Hernández, de Mesones) y tuvieron 7 hijos, entre ellos, Manuel, nacido en 1775. Manuel se casó con Margarita García, hija de Vicente García y de Manuela Gascón, y tuvieron 8 hijos. El mayor, Felipe Manuel, nacido en 1795, se casó con Felipa Roy, de Gotor (hija de Sebastián y de Ramona Marín), teniendo, al menos, 4 hijos: Francisco Apolinar, nacido en 1818, Vicente León, Ramón y Simona. A Ramón lo encontramos en la cédula nº 129 del censo de 1860, con su mujer Clara Fombuena Gaspar, de Gotor, y dos de sus hijos, Felipa y Ramón. A éste lo encontramos ya en el censo electoral de 1890. A Francisco Apolinar (Fco.) lo vemos en la cédula 120, casado con Dorotea Roy Gaspar, también de Gotor, con varios de sus hijos, entre ellos Jacinto y Francisco, que aparecen en el censo electoral de 1910. En el de 1934 estará Hermenilga, Juan, Manuela y Elías Hueso Molinero, hijos de Francisco Hueso Roy y de Inocencia Molinero Marco (nacida en 1861, hija de Ramón Molinero Rubio y de Manuela Marco Huera -cédula nº 165 del censo de 1860; y nº 32 del de 1824 para Ramón-). Y en el de 1945, Francisco Hueso Molinero con 29 años, hijo de Juan y de Francisca Molinero Molinero. Por el camino se han quedado, como vemos, muchos Hueso de Mesones (algunos aún estaban en el censo de 1860; ver, por ejemplo, la cédula nº 65); la mayoría tuvieron que irse, como buena parte de la población de este municipio, a otros lugares. Las líneas genealógicas nos han llevado hasta Blas Bueso y Ana Gascón con dos apariciones de media, por sus hijos José, Andresa y Lorenzo, casado éste en 1687 con Margarita Benedí, de Mesones (hija de Juan Benedí y de Ana Molinero, hijos de nuevos pobladores de Mesones).

               MORENO.- No fue tampoco un apellido común en Mesones (en el censo de 1860 estaba sólo con un vecino y, además, no nacido en esta población), pero al aparecer aquí ya en el siglo XVII podría estar en muchos árboles genealógicos de habitantes de Mesones, como los que hemos visto. No estaba en ningún pueblo de esta comarca en 1495, pero sí en otras localidades cercanas: Berdejo, dos fuegos, y Torrijo, Tobed o Santa Cruz con uno. También estaba, como muchos otros de esta zona, en la vecina Soria. Lo vimos en Mesones con el poblador Juan Gil Moreno. Y en 1621 se cita a Juan Moreno, hijo de la viuda fallecida “Madalena” Cardiel. Pero, la primera inscripción es el matrimonio en 1636 de Domingo Moreno, de Santa Cruz de Grío, con María Gil, de Mesones. No están aquí los nacimientos de sus hijos, por lo que el lugar de residencia sería Santa Cruz. El siguiente registro es del matrimonio en 1662 de José Moreno con Mª Marco, hija de Domingo Marco (hijo de Domingo, nuevo poblador) y de Gracia Pardo (hija de Juan -carta de población de 1627- ). No sabemos quién es este José. La inscripción de matrimonio sólo dice que él y María eran “vecinos de Mesones”. Y los padrinos de sus hijos son todos de aquí, no estando ningún Moreno. Es posible que este José, al que vemos aquí sin ningún hermano, fuera hijo de Domingo y de Mª Gil y que se hubiera “criado” en Mesones con sus abuelos, algo que solía ocurrir a veces. Con este José comenzará, pues, el linaje de los Moreno de Mesones. Durante un siglo prosperó con fuerza aquí este apellido, pero desde 1760 no existe ya ninguna inscripción de nacimiento en Mesones de ningún Moreno. Parece ser que todos los varones se fueron a otras poblaciones. Después, volverá a mitad del siglo XIX con Antonio Moreno Moreno (censo de 1860, cédula nº 176). Y en 1896 nace Mercedes Moreno del Hoyo, hija de Mariano Moreno Vela, de Arándiga (hijo de Mariano Moreno Martínez -fallecido en Mesones- y de Damiana Vela) y de Mª Concepción del Hoyo Marco (nacida en Morata de Jalón, hija de Valentín del Hoyo Rubio -natural de Almazul, provincia de Soria- y de Rita Marco, de Mesones -hija de Manuel Marco Marco y de Lorenza Gaspar Gaspar; ésta de Gotor-). En 1904 nacerá también Cecilia Moreno Torcal, hija de Antonio Moreno Serrano, de Morata de Jalón, y de Bernarda Torcal Chueca, de Mesones (hija de Miguel Torcal, de Morés,      -hijo de Fco. y de Alberta Andrés, ésta de Chodes- y de Cándida Chueca, de Mesones). Vemos a Antonio en el censo electoral de 1910, 1934 y 1935; y a su hijo Cecilio Moreno Torcal en el de 1935 y 1945. Cándido, más joven, todavía no se había casado en 1945.  A Mariano Moreno Vela lo vemos, junto a su hermana Concepción (casada con José Marco García) y sus hijos Concepción y Mariano Moreno del Hoyo, en los censos de 1934 y 1935. En el de 1945 estará también este último Mariano (casado con Rogelia Benedí García, de Nigüella). Existió asimismo descendencia a principios del siglo XX de Antonio Moreno Andrés, de Arándiga, con Vicenta Marco, de Mesones (hija de Manuel y de Antonia Garza, ésta de Arándiga). Es muy posible que el origen de algunos de estos Moreno estuviera al final en Mesones. En las líneas genealógicas nos hemos encontrado a un José Moreno, que fue “parroquiano” de Brea antes de 1720, con dos apariciones de media, por su hija Josefa Moreno García; y a José Moreno y María Marco con 0,66.

               BERNAL.- En el censo de 1945 aparecía Santiago Bernal Ibarzo, nacido en Mesones en 1887, hijo de Ramón Bernal Tremín, nacido en Rueda de Jalón (hijo de Ramón, de Morata de Jalón, y de Manuela, de Rueda) y de Mª Ibarzo (hija de Francisco y de Agustina Marco -cédula nº 68 del censo de 1860, donde Fco. está como Mariano y su hija María como Mª Ángela-). El apellido Bernal puede ser fruto de la repoblación de la ribera del Jalón por gentes del valle del Ribota. Santiago se casó en 1910 con Gerónima Pilar Cimorra Trasobares (nacida en 1888, hija de Dionisio Cimorra Marco -cédula 139; censo de 1860- y de Justa Trasobares Ostáriz, ésta de Arándiga). Su hija Justa está también ya en el censo electoral de 1934. En éste está una tía de Santiago, Cesárea Bernal Tremín, casada con Manuel Molinero Lumbreras. Otra, Manuela, casaría con Nazario Ibarzo, hermano de María. El padre de Santiago está en el censo de 1910 como Casiano, y su abuelo, Ramón Bernal Arnal, en el de 1890. Pero, otros Bernal habían llegado a Mesones mucho antes: en 1760 se casa Antonio Bernal García, de Sabiñán, con Mª Gil (hija de Antonio y de María Casañas); y en 1761 Manuel Bernal Catalán, de Morata de Jalón, con María Moreno, de Mesones (hija de Lorenzo y de Bárbara Molinero). En el censo de 1824, cédula nº 66, encontramos a Miguel Bernal Moreno; y en el de 1860 a su hijo Francisco Bernal Dotay, casado con María Ibarzo García -cédula nº 110-. El apellido Bernal, de estos otros Bernal, estará también en muchos habitantes de Mesones (ya hemos visto algunos y los seguiremos viendo).

               SERRANO.- A pesar de estar este apellido en esta comarca, como pudimos ver, a Mesones no vino de aquí. Lo vimos por primera vez en este libro en el censo de población de 1860, en la cédula nº 188, donde aparecía Esteban Serrano Cubero, de 31 años, casado con Bárbara Ibarzo Muñoz (hija de Vicente Ibarzo Álbarez -sus padres, cédula nº 71 del censo de 1824- y de Vicenta Muñoz Bernal, a la que ya vimos -cédula nº 18 del censo de 1824 y 55 del de 1860-). Esteban era natural de Miedes, hijo de Antonio Serrano, de Miedes, y de María Cubero, de Inogés. Debía ser familia de Teresa Cubero Asensio, natural de Inogés, hija de Mariano y de Braulia, casada con José Gil Oriol, de Mesones (cédula nº 40 del censo de 1860) y que había aportado a su matrimonio dos hijos, Tomás y Nazario Serrano Cubero. Esteban podía ser familia de éstos, incluso, por los dos apellidos. A Esteban Serrano Cubero lo vemos también en el censo electoral de 1890. En el de 1901, 1910 y 1934 estará su hijo Eduardo Serrano Ibarzo, casado con Feliciana Gracia García (hija de Jacinto -al que veremos después- y de Claudia García -hija de Matías García Marco y de Josefa Alonso Chueca; cédula 157 del censo de 1860-). En el de 1945 estará también Eduardo con sus hijos Victoriano, Emilio y Dionisio Serrano Gracia. En el censo electoral de 1934 estarán sus hijas Claudia y Dominga. Los Serrano serán conocidos aquí como los “Campieles”, al haber estado Eduardo en Campiel varios años.

               ARTIEDA. - El linaje de los Artieda comienza en Mesones también muy tarde, en 1834, cuando Manuel Artieda, hijo de Manuel y de Martina Marín, vecinos de Jarque, se casa con Mª Ibarzo, de Mesones, hija de José y de Mª Chueca. Manuel era viudo de Mª Navarro y María de Matías García. Venido de Jarque, no debía ser, sin embargo, un apellido común en dicha población. Además, ni siquiera estaba en la vecina Gotor, cuyos apellidos eran comunes a los de Jarque por la proximidad, menos de dos kilómetros. Y parece que tampoco lo fue después ni en Jarque ni en el valle del Aranda. Pudo prosperar a partir de ahora en Mesones, pero, quizás, era ya demasiado tarde. En 1835 nace Ramón Artieda Ibarzo. Vemos a éste en el censo de 1860, en la cédula 153, con su madre y con su padrastro, Ramón Lumbreras Ciria. El siguiente registro será el del nacimiento de Manuel en 1837. A éste lo vemos en la cédula nº 60, con su esposa Dominga (hija de Ramón Lumbreras, suegro y padrastro de Manuel, y de Mª García Gascón, ambos de Mesones). Manuel Artieda y María Ibarzo tendrían también a María en 1843 y a varios hijos que murieron pronto. En el censo electoral de 1890 estarán también Ramón y Manuel, y ya Isidro Artieda Lumbreras. En el de 1910, Ramón e Isidro. Y en el de 1945 Angel y Fidel Artieda García, hijos de Isidro y de Juana García (hija de Matías García Marco y de Josefa Alonso Chueca, a los que ya vimos -cédula 157 del censo de 1860-, todos “naturales de Mesones”). Los Artieda serán conocidos aquí como los “Pimpollos” o los “Rodaneros”, al tener allí propiedades. El apellido Lumbreras había venido desde Illueca en el siglo XVIII procedente de Pomer.

               URQUIZO.- La primera vez que vimos este apellido fue en el censo de 1860, en la cédula nº 58, donde aparecía Mariano Urquizo Lacarta, de 38 años, sastre, casado con Antonia Fernández Alcalá, de Jarque. Algún descendiente aún recuerda haber oído hablar de la “vara de sastre” que un antepasado se jugó en una partida de cartas. En 1862 nacería su hija Mª Pilar, en 1869 Ana y en 1873 Tomasa. Mariano se casó después con Jorja García Muñoz, hija de Domingo García Cimorra y de Mª Santos Muñoz Bernal, a la que ya hemos visto. Los padres de Jorja están en la cédula nº 119 del censo de 1860 con dos de sus hijos. Mariano Urquizo era natural de Villarroya de la Sierra, hijo de Manuel Urquizo, de Calatayud, y de María Lacarta, de Villarroya. Mariano y Jorja tendrían en Mesones en 1876 a José Urquizo García. Éste aparece ya en el censo electoral de 1901. También estará en el de 1910, 1934 y 1935. En estos dos últimos estarán ya sus hijos Mariano (casado con Rosario Marín Trasobares, hija de Félix Marín Sisamón, de Mesones, y de Vicenta Trasobares Andrés, de Arándiga -a los que veremos luego-) y Catalina Urquizo Ibarzo (casada con Benito Royo Trasobares, hijo de Santiago Royo Trasobares, de Arándiga, y de Mª Trasobares Cimorra); y en el de 1935 el hermano de éstos, José Mª (casado ese año con Mª Rosa Sánchez Cimorra), viviendo en el Barrio Alto con sus padres, José y Estefanía Ibarzo Cimorra (hija de Manuel y de Leona). En el de 1945 está Mariano, cartero de Mesones, con el nombre de Teodoro (su nombre de pila era Mariano Teodoro).

               PEÑA.- Lo vimos por primera vez en 1796 con la inscripción de nacimiento de Andrés Subías, hijo de Manuel, de Ricla, y de Joaquina Peña, de Aranda (hija de José y de Fca. Orno, naturales de Torrijo y vecinos de Gotor). Sin embargo, el Peña de Mesones que llegará aquí al siglo XX vino más tarde. En 1855 nace Pedro Peña, hijo de Gregorio, natural de Talamantes, y de Dominga Marín, natural de Mesones, nacida en 1836. Gregorio era hijo de Pedro Peña, natural también de Talamantes, y de Cipriana Lozano, de Mesones. Y Dominga lo era de Pedro Marín, natural de Gotor, y de Fca. Gil Aznar, de Mesones. En 1860 nacería Ambrosio. En la cédula nº 99 del censo de 1860 vemos a Gregorio, a Dominga y a sus dos hijos junto con Fca. Gil. Poco después murió Ambrosio.Y en 1862 nació Manuel. En el censo electoral de 1890 veremos a Pedro y a Manuel. Y en el de 1934 a Manuel Peña Marín, ya con 72 años, padre de Pedro Martínez Flores, “el Peña”, casado con Natividad Ibarzo Álbarez.

               GRACIA.- En el censo electoral de 1945 aparece Vicente Gracia Torcal, nacido en 1911, hijo de Félix Gracia Ibarzo y de Juana Fca. Torcal Chueca (hija de Miguel Torcal, de Morés, y de Cándida Chueca, de Mesones, a los que ya vimos). Félix, nacido en 1886, era hijo de Vicente Gracia Álbarez (hijo de Nicolás de Gracia, nacido en 1815, del Santo Hospital de Zaragoza, y de Mª Ángela Álbarez Sánchez, de Mesones) y de Rita Ibarzo, hija de Miguel y de Rita Gaspar, los dos de Mesones. Vemos a Vicente Gracia Torcal, a su padre Félix y a su madre Fca. en el censo electoral de 1934. En el de 1910 aparece Jacinto Gracia Álbarez, hermano de Vicente. Ambos están en el censo de 1890 con su hermano Florencio y su padre Nicolás (aquí está éste como Nicolás Gracia Juan, de profesión albañil). Y en la cédula nº 181 del censo de 1860 está Nicolás con el nombre de Juan de Gracia, junto a su mujer Mª Ángela y sus hijos Vicente, Florencio, Mª Ángela y Jacinto. Además, había también, como pudimos ver, otros Gracia en este censo; algún descendiente de ellos también llegaría en Mesones al siglo XX.

               OSTÁRIZ.- Apellido común en Arándiga, al menos, desde el siglo XVIII, no estaba todavía en esa población en el fogage de cristianos de 1495, por lo que pudo llegar allí tras la expulsión de los moriscos de dicha localidad. El primer registro en Mesones es de 1713, del nacimiento de Manuel Jaime Ibarzo Ostáriz, hijo de Jaime y de María, ésta de Arándiga. Y, desde 1787, el de los hijos de Mariano Marco y Mª Rosa Ostáriz, también de Arándiga, hija de Juan y Mª Royo. Pero, con el primer apellido no lo veremos en Mesones hasta 1832, con el primer hijo de Antonio Ostáriz, de Arándiga, y de Raimunda Cimorra, de Mesones. Antonio era hijo de Simón y de Clementa Galindo. Y Raimunda de Manuel y de Fca. Molinero, de Mesones. Vemos a estos tres últimos en la cédula nº 6 del censo de 1824. Y a los hijos de Antonio Ostáriz y Raimunda Cimorra en la nº 7 del de 1860. Aquí está ya el hijo mayor Manuel casado con Mª Gil Blasco (cédula nº 3, censo de 1824) y con su hijo Manuel. Un hermano de éste será Mariano, nacido en 1864, que está con su padre y con su tío Ildefonso Ostáriz Cimorra en el censo electoral de 1890. Mariano sería conocido como el hacendado “tio Matojas”, residente después en Calatayud. Una hermana de Manuel y de Ildefonso, Josefa, casaría con José Urrea Gaspar, dando origen al linaje de los Urrea. Joaquina Ostáriz, hermana de Antonio, casó con Manuel Sisamón (ya los vimos; cédula 100, censo de 1860), teniendo a Fermín en 1853, que sería, como también vimos, alcalde de Mesones. Vimos a éste y a Mariano Ostáriz Gil representar a la ganadería de Mesones en el “Compromiso” de Rodanas de 1894. Y en 1916 otro Ostáriz, venido también de Arándiga, Antonio Teófilo Ostáriz Molinero (hijo de Antonio y Concepción -quizás, ésta con ascendencia en Mesones-) se casa con Asunción Tomasa Molinero Cimorra (nacida en 1893, hija de Pedro Angel -1860; hijo de Pedro Molinero Molinero y de Tomasa Marco Molinero- y de Mª Rosa -1873; hija de Santos Cimorra Chueca y de Mª Pilar Marco Huera-), dando origen a los Ostáriz de Mesones que llegarían aquí al siglo XXI. Estos últimos Ostáriz compraron a los otros la casa donde vivieron en la calle de Ramón y Cajal, junto al Barrio Verde, donde existió un “ruejo” (molino de aceite).

               MARÍN.- Los Marín que llegaron a Mesones a lo largo de los siglos procedían principalmente (aunque también los vimos de otros sitios) de dos lugares: Arándiga, donde ya estaba este apellido en el censo de cristianos de 1495, y Gotor, donde fue desde la repoblación de ese municipio el apellido más común, venido de Aranda y Malanquilla. Pero, en el censo de 1860 aparece en la cédula nº 108 Virgilio Marín Gómez, viudo, natural de Chodes, hijo de Camilo y de Josefa, los dos de Chodes. Está aquí con sus hijos Romualdo, Josefa y Camilo, hijos de Agustina Sisamón (hija de Esteban y de Ruperta Cimorra). Romualdo, nacido en Mesones en 1841, se casa con Vicenta Sisamón (hija de Fco. y de Vicenta Molinero) y tienen a Félix en 1868. Éste se casará con Vicenta Trasobares, de Arándiga (hija de Santiago, de Arándiga, y de Vicenta Andrés, de Nigüella). Vemos a Romualdo en el censo electoral de 1890 y  también, junto  con  su  hijo  Félix, en los de 1901 y 1910. En el de 1890 está también Mariano Marín Benedínacido en 1809 en Nigüella, viviendo en Mesones con una hija. En el de 1934 está Tomás y Segundo Marín Trasobares, hijos de Felix; y Constantino Marín, primo de los anteriores (casado con Clementa Cimorra Ibarzo), hijo de Romualdo Marín Sisamón, nacido éste en Mesones en 1865, hermano de Félix. Vemos a este Romualdo, viviendo en Nigüella, al casarse allí con Venancia Andrés Garza, en los censos electorales de esa población de 1898 a 1910. En el censo electoral de 1945 de Mesones estará ya Domingo Marín Trasobares (el “royo Marín”), hermano de Tomás y de Segundo. Y otra rama de los Marín de Mesones del siglo XX es la de Baldomero Marín Forcén, natural de Gotor (hijo de Bartolomé y de Aleja), casado con Emilia Molinero (hija de Juan, de Mesones, y de Vicenta Molinero, de Nigüella). Vemos a Baldomero en el censo electoral de 1934 y 1935 con algunos hijos (Juan, Ángeles y Bartolomé), y en el de 1945 con su hijo Bartolomé (Bartolo, casado con Mª Pilar Marco Marco, hija de Ramón Fermín Marco Gil y de Mariana Marco Cimorra). Amado Marín Molinero no estaba ahora en Mesones. En las líneas genealógicas nos hemos encontrado con una Ana Marín, de Malanquilla, una Josefa Marín, quizás, de Brea; con Francisca Marín, de Viver y vecina de Brea, con María Marín de Calatorao y con otra de Gotor (madre de Matilde Gaspar, mujer de Babil Huera).

               DELSO.- En el censo electoral de 1901 estaba Santiago Delso Benedí, de 35 años, por lo que pudo nacer sobre 1866. A Mesones vino de Nigüella, donde nacieron cuatro hermanos menores desde 1869: Juana, Andresa, Felipe y Miguel. Santiago, natural de Alconaba (Soria), en el campo de Gómara, -otra inscripción dice, de Cubo de Hogueras, entidad pedánea- era hijo de Silvestre, natural de Alcubilla (diócesis del Burgo de Osma, provincia de Soria) y de Antonia Benedí, de Cigüela (Soria), hija de Román, de Nigüella, y de Manuela Esteras, natural de Fuente del Monge (Soria). Por su parte, Silvestre Delso era hijo de Manuel y de Juliana de Vera, los dos de Alcubilla. Román Benedí, nacido en 1820 en Nigüella, era hijo de Juan Felipe y de Isabel Álbarez. Murió en Nigüella en 1878. Santiago Delso se casó en Mesones con Carmela Sisamón (hija de Vicente y de Mª Plácida Gil -cédula 11, censo de 1860-), y tuvo entre otros a Santiago en 1899, que casó en 1924 con Marcelina Marco (hija de Mariano y Mª Arellano Meneses, de Pozuelo). A Santiago Delso Benedí lo vemos también en los censos electorales de 1910 a 1945. Y a sus hijos Santiago y Rosario Delso Sisamón en el de 1934 y 1935. Los Delso serán conocidos en Mesones como los “Carmelos”.

               URREA.- El linaje de los Urrea comienza en Mesones con José Tomás Urrea Gaspar, (después, José) nacido en Illueca sobre 1840 (hijo de Francisco Urrea Larraga, de Sestrica, y de Agustina Gaspar Forcén, de Illueca) al casarse en 1865 con Josefa Ostáriz Cimorra, a la que ya hemos visto. A José Urrea lo vimos en los censos electorales de 1890 a 1910. Y a sus hijas Dámasa Sabina, nacida en 1876 (casada con Antonio Paulino Molinero Molinero) y Pilar Urrea Ostáriz (casada con Cirilo Andrés Marco) en los de 1934 y 1935. El hermano mayor de éstas, Pablo Julio, nacido en 1866, casaría en Nigüella en 1892 con Vicenta Bueno Andrés. Vemos a éste en los censos electorales de Nigüella de 1898 a 1910. Y a su hijo Pedro Enrique, nacido en 1897, en el de 1934, casado con Jesús Marín Molinero (hija de Baldomero y de Emilia, a los que ya vimos). Sus hermanos, Andrés Teodosio, nacido en 1893, y Pablo José, nacido en 1908, así como sus hermanas, no estaban ya en este censo.

               PÉREZ.- Lo vimos en los primeros años de la repoblación (por ello, estará con frecuencia al final de las líneas genealógicas, cerca en números de algunos, incluso, como Molinero); sin embargo, no fue un apellido con fortuna en Mesones, desapareciendo muy pronto de las inscripciones parroquiales y de los censos de población. Lo volvimos a ver en el censo de 1860 con Pascual Pérez Muñoz, de 36 años, casado con María Sisamón Molinero, y con su hijo Matías, de dos años de edad. Pascual era natural de Oseja, hijo de Matías, de Oseja, y de Estefanía Muñoz, de Pomer. Por su parte, María Sisamón era hija de Manuel y de Mª Ángela Molinero. En el censo de 1890 vemos al hijo de éstos, Manuel Pérez Sisamón, con 29 años. En el de 1901 estará también su hermano Cirilo. En el de 1910 ya sólo está éste. En 1934 estará Dominga y Vicente Pérez Artieda, hijos de Manuel y de Faustina Artieda Lumbreras (hija de Manuel y de Dominga, a los que ya vimos). En el de 1945 estará Vicente y su hermano Faustino.

               ANADÓN.- La primera referencia en este libro, como vimos, fue en el censo electoral de 1890, donde aparecía Juan Anadón Langa, de 40 años, herrero. Pero, la primera inscripción en Mesones es de 1884, del nacimiento de Ángel Anadón Sánchez, hijo de Juan Anadón Langa y de Vicenta Sánchez Molinero. En 1887 nacería Dionisio. Sin embargo, las anteriores inscripciones de este apellido estaban en Nigüella: en 1876 se casa Juan Francisco, natural de Arándiga, (hijo de Juan Gregorio Anadón, natural de Viver del Río, provincia de Teruel, y de Francisca Langa, de Arándiga) con Vicenta Sánchez, de Nigüella, hija de Pedro y de Mª Vicenta Molinero. En 1877 tendrían a Asunción, en 1879 a Clotilde (casada con Ildefonso Gil, de Mesones, hijo de Fco. y de Mª Molinero) y en 1881 a Juan. Juan Anadón Langa estará también en el censo electoral de 1901; y Dionisio Anadón Sánchez (casado con Ángela Andrés Gil) aparecerá, con la profesión de su padre, en los de 1934, 1935 y 1945. Sus descendientes serán también herreros de Mesones. Aquí serán conocidos desde su llegada como los “Herreros”.

               RAMOS.- Lo vimos en el censo electoral de 1890, con Domingo Ramos Monrreal, carpintero, nacido sobre 1846, viviendo en el entonces nº 4 del Barrio Verde. Pero, Domingo ya llevaba aquí algunos años. En 1886 nace en Mesones Encarnación, hija de Domingo, natural de Arándiga (hijo de Juan Ramos, de Arándiga, y de Claudia Monrreal, de Sabiñán) y de Vicenta Marco, de Mesones (hija de Miguel Antonio y de Vicenta Casaus -cédula nº 8 del censo de 1824 y 30 del de 1860-). En el censo electoral de 1910 está ya su hijo Jaime Antonio, nacido sobre el año 1879, también carpintero, que estará junto con Encarnación (casada en 1920 con Ambrosio Marco Cimorra) en los de 1934 y 1935. En éstos aparece ya la hija de Jaime, Pilar Ramos Andrés, hija de Mª Andrés Ruiz, de Nigüella (hija de Juan y de María) con 22 años en 1934. Jaime Ramos estará también en el censo electoral de 1945.

               PINILLA.- En el censo electoral de 1934 vimos a Fermín y a Andrés Pinilla López. En el de 1945 estará sólo Andrés. En 1899 nacía en Mesones Andrés Joaquín Pinilla López, hijo de Andrés (natural de Illueca, hijo de Antonio Pinilla y de Simona Redondo) y de Mª López, de Mesones (hija de Estanislao, de Gotor, y de Mª García, de Mesones, hija de Pedro, de Illueca, y de Antonia Ballesteros Gascón, de Mesones -cédula 186 del censo de 1860-; en la 72 del censo de 1824 estarán los padres de Antonia). En 1902 nacerá Fermín. En el censo de 1860 vemos a Estanislao López en la cédula 128, con su padre Rafael López Sebastián (hijo de Tomás y Tomasa, de Gotor) y con dos hermanos, Mariano y Tomasa, hijos de Hilaria Fombuena Gaspar, de Gotor. Estanislao también estará en los censos electorales de 1890 y 1901. En los censos posteriores a 1945 estarán los hijos de Andrés Pinilla López.

               SANCHO.- En la cédula nº 138 del censo de 1860 encontramos a Ramón Sancho Pinilla, de Sabiñán, casado con Dominga Sánchez Arantegui, de Mesones, con sus hijos, Ramón y Joaquín. Sin embargo, ya no volveremos a ver a éstos en los censos del siglo XX de Mesones. Y en la cédula nº 182 aparecía Simona García Molinero con sus dos hijos, Florencio e Inocencia Sancho. Florencio, nacido en 1849, e Inocencia en 1851, eran hijos de Mariano Sancho San Juan, tejedor, natural de Tabuenca (hijo de Francisco y de María) y de Simona García, de Mesones (hija de Hipólito y de Bárbara Molinero). Vemos a Florencio en el censo electoral de 1890. En el de 1934 estarán Carlota y Macario Sancho, hijos de Florencio y de Juana Felipe (hija de Antonio Felipe Martínez, de Épila, y de Mª Gil, de Mesones, hija de Ildefonso y de Mª Marco -cédula 145 del censo de 1860-). En la nº 102 encontramos a Antonio Felipe con su primera mujer, Raymunda Ibarzo García y su hijo Antonio. Otro hijo de Florencio Sancho sería Juan Facundo, que casaría en Chodes en 1925 con Antonia Úbeda Ostáriz.

               NICODEMUS.- Lo vimos por primera vez en el censo electoral de 1901, con José Nicodemus Gil, calderero, natural de Brea, hijo de Ángel, de Gelsa, y de Manuela Gil, de Brea (con ascendencia en Mesones). También, en el censo de 1910 y 1935, en éste con su hijo Lázaro Daniel Nicodemus Marín, nacido en 1904, hijo de Justa Agustina Marín Sisamón (hija de Romualdo y de Vicenta, a los que ya vimos). Lázaro se casó en 1928 en Cabrera (Barcelona) con Mª Rubio Martínez; después, con Julia Delmas. Una hermana, Vicenta, se había casado en 1921 en Mesones con Rafael Asensio Redondo. Manuel se casó en 1922 en Villafeliche con Ceferina Esteban Gimeno y Marcelino Ángel en Calatayud en 1931. Los Nicodemus serían conocidos como los “Caldereros”. Un hermano de José, Mariano, se casó también en Mesones con Vicenta Gil Cimorra (hija de Santiago y de Mariana) y desde 1906 tuvieron varios hijos; entre ellos, Filomena que casó con Eugenio Sánchez Mareca (censo de 1935).

               AZNAR.- En el censo electoral de 1910 vimos a Cosme Aznar Lou, de 34 años, comerciante. Y en el de 1934 estará con sus hijas Adela, Carmen y Miguela; hijas de Felisa Benedí, de Lucena de Jalón -hija de Santiago, de Trasobares, y de Mª Sisamón, de Mesones-. Felisa era hermana de Raimundo, casado con Adela Gil Gil, y vino a Mesones de Ricla; de donde era Cosme.  Éste y Felisa tuvieron también a Raimundo y a Aurelio que murieron pronto.

               VELILLA.- En el censo electoral de 1910 encontramos también a Julio Velilla de Gracia. En el de 1934 estará Julio con dos hijas, Carmen (Ignacia Mª del Carmen) y Dominga, hijas de Virgilia Figueroa, hija de Mariano y de Narcisa Gil (ésta, cédula 70 del censo de 1860). El apellido Figueroa había llegado a Mesones a principios del siglo XVIII, con José Figueroa y Mª García, de Arándiga. No debía ser, sin embargo, un apellido común en esa población, por lo que el lugar de procedencia podía ser otro. En el censo de 1860 vimos este apellido en la cédula nº 57, con Antonio Figueroa Solano, casado con Agustina Rubio Gimeno y, precisamente, con su hijo Mariano. En el censo electoral de 1945 estará ya Fortunato Velilla Figueroa, hijo de Catalina, hermana de Virgilia. Éste tuvo también, al menos, dos hermanas más, Catalina Rosalía, nacida en 1901, y Eusebia Isidora, 1904, hijas de Virgilia.

               ARENAS.- En el censo electoral de 1910 está también Antonio Arenas Galindo, de 34 años, molinero, de Brea, hijo de Antonio, de Maluenda, y de Mariana, de Arándiga. Antonio se casó con Francisca Álbarez Sisamón, de Mesones (hija de Francisco -cédula 85 del censo de 1865- y de Mª Dolores -Mª, cédula nº 4-) y en 1903 tuvieron a su primera hija, Dolores Fca. Vemos a Antonio en el censo electoral de 1934 con sus hijas Vicenta y Josefa. Otro hijo fue Antonio Ramón, nacido en 1906, y también Lázaro, que sería, como su padre, molinero de Mesones.

               GREGORIO.- En el censo electoral de 1934 encontramos a Santiago y a Julián Gregorio Aznar, de 31 y 27 años de edad, respectivamente, hijos de Santiago y de Manuela. Los dos hermanos vinieron de Oseja y se casaron en Mesones con dos hermanas: Santiago con Delfina y Julián con Maximiliana Andrés Andrés, hijas de Enrique (conocido por Amado) Andrés Marco y de Bárbara Andrés Sisamón. En Mesones fueron conocidos como los “Osejanos”. El apellido Gregorio pudo venir a esta comarca en el siglo XVI desde las vecinas tierras sorianas.                                             

               BETRIÁN.- Lo vimos también en el censo electoral de 1934, con Felisa Betrián Serrano, de 27 años, casada en 1929 con Vicente Sisamón Ibarzo (hijo de Pedro -sus padres, cédula 11, censo de 1860- y de Gertrudis Dominga -sus padres, cédula 68 de dicho censo-). Felisa era natural de Morata de Jiloca, hija de Doroteo, de Belmonte, y de Vicenta, de Maluenda. Sus hermanos Antonio y Doroteo , mucho más jóvenes (que fueron aquí a la escuela) y María, Fca., Ángeles y Esperanza, se casaron también aquí. Ya vimos este apellido en 1495 en Morata de Jiloca.

               PINA.- Lo vimos en el censo electoral de 1935, con Juan y con Íñigo Pina García, nacidos en la Cartuja Baja de Zaragoza, hijos de Joaquín y de Serafina, ésta de Mesones (nacida en 1872, hija de Vicente García Ibarzo     -hijo de Clemente y de Ramona- y de Raymunda Marco Gil -hija de Matías y de Bárbara-; cédula nº 51 del censo de 1860). También estuvieron en Pinseque. Juan se casó con Mª Marco Marco (hija de Clemente Marco Garza y de Cirila Marco Sisamón) e Iñigo con Gregoria Sisamón Gil (hija de Manuel Sisamón Andrés y de Mariana Gil Molinero).

               ASENSIO.- En el censo electoral de 1934 aparecía Dionisio y Petra (Tomasa) Asensio Redondo (casada con Macario Sancho Felipe). Y ya vimos a Rafael. Naturales de Illueca, vinieron pronto a Mesones (aún tuvieron aquí algún hermano). Eran hijos de Pedro Asensio Gracia y de Miguela (Domina) Redondo Gimeno. Otros hijos de éstos fueron FranciscaFrancisco Domina (casada con Cirilo Gil Pérez). Asensio estaba ya en Illueca en 1495. Redondo vendría siglos después desde Soria. 


        RELACIÓN DE APELLIDOS DE LOS ÁRBOLES GENEALÓGICOS              RELACIÓN DE PAREJAS CON

     CONSULTADOS CON Nº MEDIO DE APARICIONES (*)                  MÁS APARICIONES: Nº MEDIO (*, #)

 

         *: lógicamente el número en sí de apariciones no indica nada (son valores que cambian con cada generación), sino la relación comparativa con el resto.

         #: como era de esperar, todas ellas corresponden a nuevos pobladores.

          @: la mayor parte de las apariciones se deben a la descendencia de Pascual Cimorra (hijo de Francisco) y de María -Ana Mª- Gil (hija de Silvestre), una de las parejas con más fortuna en Mesones de su generación.

          %: todas las apariciones son de una repobladora con fortuna en Mesones, de ahí que no tuviera aquí continuidad.      

          $: casi todas las apariciones son de una repobladora con fortuna en Mesones.

        =: todas las apariciones son del poblador Juan Pardo (o Pardos), casado con Ana Benedí, apellido que no tuvo aquí continuidad siglos después.

          “: apellido de la madre de una repobladora (lo señalamos como algo excepcional; no los tenemos en cuenta al ser apellidos anteriores a los repobladores- de la mayoría sólo se conoce el primer apelllido, al ser el único que se usaba -; no está, por ello tampoco, el de otras repobladoras que no tuvieron hijos nacidos en Mesones). 

_________________ 

Este añadido al libro de la historia de Mesones sobre los apellidos se ha podido realizar gracias a la colaboración de Lucio Barcelona Cimorra y al importante trabajo de documentación realizado antes por Pierre Lavaud, esposo que fue de Dª Teodora Molinero Andrés, de Nigüella. 

  

LA MONTAÑA SAGRADA DE MESONES

               Cuando Paz Molinero y Mª Ángeles (Marian) Moreno, grandes andarinas de este pueblo, me enseñaron unas fotos de dólmenes en Mesones, debo reconocer que en ese momento fue una sorpresa. Después ya recordé que de pequeños (cuando recorríamos todos los parajes y rincones del pueblo -debíamos ser muy niños pues no nos hacían ayudar todavía en las labores del campo-) los vimos, y ya dijimos que eran dólmenes. En realidad sólo parece que haya uno “entero”; los demás están caídos, pero ya se ve que en algún momento debieron estar bien. En la “tele” ví algún reportaje en el que se decía que los pastores los tenían por “cosa de brujas” y los echaban abajo y que, incluso, intentaban no pasar por estos sitios. En ese lugar podría haber más de una docena. Cuando escribí este libro, en las primeras ediciones, era algo, como ya he dicho, que había ya olvidado por completo (¡hacía tantos años!; las células del cerebro, las neuronas, ya se habían renovado muchas veces). Por eso, no aparecía nada de todo esto. Sin embargo, es algo también fundamental en la historia de Mesones, a la vez que interesante. Por ello, además de la mención obligada que he hecho ahora en la página 31 de este libro, dentro de un determinado contexto, y sin que altere en nada el relato histórico anterior (creo que es mejor no tocar nada) he considerado que merece el tema también un apartado propio, aunque sólo sea como mero testimonio, ya que poco podría yo aportar, y, sobre todo, con un carácter visual (aunque sea mínimo; haría falta una “exposición permanente”) que es, sin duda, por otra parte, lo más gratificante, a la vez que esclarecedor (y dado que tampoco a nivel general se conoce mucho sobre el asunto) y que podría servir asimismo para “vender” mejor Mesones, lógicamente, uno de los objetivos de este libro.

               Las Peñas de la Solana son unas crestas calcáreas de color grisáceo oscuro (aunque pardo y anaranjado al corte), características de todo el valle del Isuela; que se asoman aquí, junto a la población de Mesones, a la ribera de este río (sobre el paraje de la Solana, de la Cosumera y de la Tejera). Forman parte de una formación montañosa que se alinea siguiendo el curso del río y del propio valle, en su margen izquierda, compuesta por una serie de cabezos (las Cabezadas) más o menos unidos entre sí, que se prolongan desde Peñas Blancas, en el límite con el término municipal de Tierga (pasando por los Cabarroyos -o cabezos royos-, con las Peñas de Juan Gil; el cabezo Royo, el de la Chiquitina, el de la Calera, las Peñas de la Solana -el más elevado-, el cabezo de la cueva Liso y el del castillo), hasta el barranco de la Canalija, que corta de forma radical toda esta formación. Nos encontramos, sobre todo, con materiales sedimentarios del Triásico y los primeros del Jurásico, el Lías o Liásico. Detrás de estas crestas rocosas calizas de las Peñas de la Solana, y hasta el pequeño barranco en las Noguerillas, que delimita esta montaña, el relieve es ya menos agreste y vertical, sobre todo, en su parte más alta, lo que permite aquí una cierta actividad. Es en este lugar, pues, donde se encuentra una serie de pequeños dólmenes distribuidos por ese espacio, pero, a la vez, más o menos alineados; y, como ya hemos indicado, la mayor parte caídos. Dolmen en Bretón (lengua céltica) quiere decir “mesa grande de piedra”. Se trata de una construcción megalítica consistente, generalmente, en varias grandes losas clavadas en la tierra en posición vertical y una o más, a modo de cubierta, apoyadas sobre las otras en posición horizontal. Estas estructuras fueron construidas durante el Neolítico y hasta principios de la Edad de Bronce, y se dan en toda Eurasia y el norte de África. En Europa occidental, sobre todo, en la franja atlántica. Se cree que tenían una función funeraria, pero también la de reforzar la identidad del grupo.

               Era, pues, éste que nos ocupa, un espacio, una montaña, que servía, o de lugar de enterramiento (quizás, éstos se hacían aquí principalmente en cuevas, muchas, hechas para tal fin -la forma es similar-, como la cueva Romano, la del Gallo o la de los Perros) o, al menos, para el desarrollo de determinados ritos funerarios y de ofrendas a los difuntos. Pero, hemos visto también que debía utilizarse este lugar para otras actividades rituales o ceremoniales (quizás, relacionadas con las cosechas, la fertilidad, etc. ). Por la zona existen varias grandes piedras que parecen haber tenido, por su forma, la función de bancos o altares de sacrificio o para alguna otra actividad de carácter ritual (vertido de líquidos, fuegos, etc.). Existe también un círculo de unos dos metros de diámetro excavado en la roca, a modo de un banco corrido a su alrededor. Un poco más arriba, en lo más alto de estas peñas (es decir, de la propia montaña) existe una serie dispersa de pequeñas hendiduras hechas en la roca caliza, pero que son marcas de cantero para extraer piedra, quizás, para construir el castillo. Estos canteros medievales respetaron, sin duda, todo este lugar de dólmenes (quizá, estuviera en todo esto al final el origen del castillo). Otras marcas en las piedras (ya no de canteros), más escasas, del tamaño de un puño, bien alisadas por dentro, tienen una forma ovalada. Es la misma que la de la Peña del Balazo, no lejos tampoco del lugar (en el camino del cuello Castillo, que lleva a la Granja y al pozo del Turco); por todo este paraje, llamado los Calderones, hay también perforaciones y cubetas (cazoletas), de diverso tamaño, circulares y horizontales al suelo (hay hasta un promontorio o “santuario”) que servirían para el vertido de líquidos; pero, que tienen también, como todo lo anterior, una difícil interpretación. Como también la tiene la llamada Alcantarilla, una cubeta excavada en la roca en el alto de Valdespín. Asimismo, como vemos, la orientación de los dólmenes parece realizarse para que el haz de luz del sol en el ocaso pase entre ellos, al menos, en un determinado momento del año; lo que podría requerir un estudio que permitiera conocer algunos aspectos de esta cultura megalítica.

               No sería, pues, esta montaña de las Peñas de la Solana un lugar de poblamiento, por su carácter extremadamente escarpado y elevado y al estar, además, alejado del río (quizás, la población estuviera ya asentada en estos momentos en los montes de La Torre), sino que sería para los antiguos habitantes de Mesones un paraje singular, especial: un lugar sagrado, un monte sagrado o, incluso, como veremos ahora, una “montaña mágica” (debajo de la cual hay también una gran cueva, la del Zapatero). Los celtíberos, ya históricos pobladores de esta zona, inmersos en la propia cultura céltica, tenían también sus lugares sagrados, sobre todo, montañas. Una sería el Moncayo. Pero también, sin duda, la Buitrera. Los cadáveres de sus guerreros los dejaban en el campo de batalla para que los devoraran los buitres y así pudieran subir más rápidamente sus almas al cielo. Pero, quizás, también podría haber tenido un carácter sagrado para ellos, todavía, esta montaña de las Peñas de la Solana.


I 


               Terminamos con esto, y esta vez ya para siempre, esta “historia de Mesones”. La obsesión de escribir cosas para que no se pierdan, al menos en este libro, toca a su fin. Supongo que ya es hora. Y no lo podíamos hacer de la mejor manera, como dice el título, con un tesoro. La aparición del libro de Eloy Morera sobre el castillo de Mesones ha abierto, quizás, una puerta para el futuro, y para la esperanza. Ahora sí que estemos ya en el “camino” de ir desvelando, uno a uno, todos los misterios de este, como ya dijimos, enigmático castillo. Y mientras lo hacemos, existe siempre la posibilidad, y la esperanza, de paralizar esta larga agonía a la que se ve abocada Mesones, como ocurre con cientos de pueblos de Aragón y de toda España.

               Antes de Eloy, el descubridor de esto, alguien podría haber pensado (aunque no fue así), al ser Mesones dominio del Temple y, sobre todo, al ver cosas “raras” en este castillo, y también por su propia fisonomía y singularidad (al ser diferente a otros castillos “de su tiempo”), en un posible “origen templario”. Además, las escaleras de las torres eran “templarias” (igual por arriba que por abajo). Ya apuntaba, pues, la cosa maneras. Pero, las huellas de D. Lope en el castillo eran, como podían ser hace millones de años las de los grandes dinosaurios en la tierra, aplastantes. Y, al final, por falta de documentación, todo quedaba diluido en la famosa llamada Guerra de los Dos Pedros, una continuación en España de la guerra de los Cien Años. No sabemos qué papel pudo jugar el castillo de Mesones en esta contienda; falta documentación, como hemos dicho; pero lo que está claro es que nadie querría enfrentarse en estos momentos a este gigante, y lo más probable es que, simplemente, lo dejaran de lado. De ahí, quizás, que no aparezca, de momento, por ninguna parte. El campo de batalla no estaba en Mesones; estaba, por ejemplo, en otros lugares como Araviana (pueda ser, topónimo celtibérico, donde los haya), en la propia Castilla. Sabemos ahora que fue “debilitado” en ese momento por la táctica de la “tierra quemada” y rehabilitado y reformado por el arzobispo cuando tomó posesión en 1369 (después de haberlo tenido su cuñado Fernán Gómez, comendador de Montalbán, como ya vimos) y, al final, como “heredero” en el tiempo (como apunta Eloy) de los propios constructores del castillo; hacía ya más de un siglo: ya lo dijimos, en aquella época, siglo XIII, el Temple en Aragón y el rey eran lo mismo; después, también. Y en el castillo de Mesones estarían los templarios hasta la disolución de la orden en 1312 (carta de 1283 a Guillermo del Pueyo, señor de Jarque, sobre la queja que habían hecho los frailes del Temple -poseedores de la mitad- por haber obligado a pagar a los sarracenos de Mesones en contra de los privilegios dados por el rey Jaime; ¿los de 1263 en Épila?; quizás, como premio por colaborar en la construcción poco después de terminarse el castillo).

               Habrá que cambiar, pues, ahora, los carteles del castillo; ya no vale lo de “castillo gótico, siglo XIV”. Habrá que poner ya “castillo templario, siglos XIII y XIV”. Lo del XIII, por su construcción, y lo del XIV por la reforma del arzobispo. A todos nos hubiera gustado ver íntegro sólo lo del XIII, pero la maravillosa capilla del castillo de D. Lope no tiene precio. Pero, éste hizo también muchas más cosas; en realidad, por dentro lo cambió casi todo, al menos las funcionalidades de los espacios, como podemos deducir, sobre todo, ahora, con el libro de Eloy, de las diferentes publicaciones. No nos vamos a extender en esto, para eso están los libros. Y muchos otros cambios serían ya también fruto de reutilizaciones de espacios, materiales y, sobre todo, una gran parte, del abandono y del expolio. Pero, ahora resulta mucho más fácil interpretar todo. Es, como dice Eloy, una baraja de cartas que se van cayendo, una tras otra; una cosa llevará a la otra y así sucesivamente. Por ejemplo, se me ha ocurrido una cosa; que la ubicación de la capilla del castillo en la actual torre puede ser sólo cosa de D. Lope. Antes, la capilla, dedicada, seguro también, a la Virgen, podía estar en otro sitio. Como vemos, en el muro contiguo a la iglesia, el muro este,arriba, existe un gran ventanal (en la sala falsa, al lado, hay otro), lo que indica que toda esa zona estaba construida. Estaría por allí (y debajo del ábside la cripta; hoy está la ventana enterrada). También, el muro donde está la actual puerta del castillo señala que allí existía una construcción adosada. Esos espacios, con sus zócalos a nivel, fueron en algún momento desmantelados. Y todo esto viene a raíz de lo siguiente (es también, como se verá, una sucesión de cosas, vistas ya con la nueva perspectiva):


 Los mesoneros siempre hemos dicho que lo que ahora los guías del castillo dicen que son bodegas y almacenes (Eloy y otros, aljibe -habría dos pisos-) eran los calabozos. Hay arriba, en el patio de armas, una gran piedra circular de arenisca roja (debe pesar lo suyo) tapando un gran agujero en el techo por el que, según nos decían los mayores, bajaban y subían con una soga a los prisioneros del castillo. Esto, desde luego, lo creíamos a pie juntillas (y la sabiduría popular nunca engaña). Sin embargo, el subterráneo de la torre de en medio, que mira al barranco de la Canalija (en los mapas, el de Andacón, como dice Eloy; es el mismo), dicen ahora que eran los calabozos. Los de Mesones siempre hemos dicho que eso eran despensas. El propio Eloy dice que eso no eran los calabozos. Pero, tampoco señala dónde podían estar. La verdad es que le faltaban datos, si no, seguro que lo hubiera descubierto. ¿En dónde, pues, podían estar estos calabozos? La verdad es que sólo podían estar en un lugar, y no, además, en la zona de defensa de la guarnición, junto a la puerta de la entrada templaria, sino en la más oculta, protegida y segura, es decir, en la contraria, en el otro extremo del castillo; en la cripta. La prueba de todo esto la podemos tener en que para acceder a la cripta había dos entradas. Hasta hace un tiempo sólo se podía acceder por una trampilla, de buenas dimensiones, con una puerta de madera que se abría hacia arriba, situada en el suelo de la propia nave barroca de la capilla, cerca de la puerta de la sacristía. Después, cuando se embaldosó el suelo de la nave (aquí, se cansaban ya de barrer y fregar un suelo siempre áspero y basto) se clausuró dicha entrada y se abrió otra por una, ahora sí, pequeña trampilla, dentro de la sacristía, muy cerca además de la puerta de ésta (aún no se hacían visitas al castillo; tardarían todavía muchos años). ¿Qué significa esto? Pueda ser que el arzobispo cuando situó la capilla en la torre cambió el uso de los subterráneos de esa torre convirtiéndolos en una cripta, está claro, que no para él, sino para sus sucesores. Para ello cambió completamente el techo de la cripta usando elementos nobles: bóveda de crucería con la luna de su escudo en la clave. La bajada desde la nave tuvo que ser obra ya del arzobispo, al situarla dentro de alguna pequeña capilla mudéjar. La entrada a los antiguos calabozos, más separada, no entraba ahora en el “cuadro”. Y ya no tenía sentido, para sólo un señor del castillo, los enormes almacenes o bodegas (o, el gran aljibe; el otro lo hizo D. Lope), como lo hubieran tenido para toda una entidad como el Temple (o, el rey), con posesiones en toda la península y que, incluso, podrían servir para su propia logística. Además, al estar ahora situados en pleno patio de armas, con el cambio en la entrada del castillo, esto ya no era conveniente. Y las antiguas bodegas y el gran aljibe fueron transformados en los calabozos del castillo, eso sí, unos enormes calabozos; algo que ha transmitido la tradición oral hasta nuestros días. Como vimos, en el castillo de Mesones estuvo la cárcel del que después sería el condado de Aranda.

               Pero, las reformas del arzobispo no se limitaron al interior del castillo. Como vimos con Eloy, el cambio en la puerta de entrada por parte de D. Lope cambió parte de la fisonomía exterior del castillo. Desapareció la rampa de madera (hay marcas) por la puerta elevada (protegida por un corte vertical en la roca), que permanecería tapiada (con yeso y ladrillo) durante siglos; y el arzobispo facilitó el acceso al castillo con un camino empedrado, hecho con piedra de río (aún las llegamos a ver), menos vertical y más descansado, la actual “carrera” del castillo. Eran ya otros tiempos, nuevos tiempos de paz (que él mismo había firmado) para el reino. Este cambio, es decir, el nuevo acceso al castillo, que debía ser, ahora ya, lo suficientemente ancho para el paso de carros, y la construcción de la “terraza señorial”, justo encima (estuvo cubierta con un tejado apoyado en columnas muy juntas sobre la muralla -hay fotos-), en el lado sur del castillo, que interfirió, además, la propia función de las torres, debilitó la defensa por este lado. Para contrarrestar esto D. Lope construyó en la carrera una pequeña muralla exterior al castillo, de la que hoy sólo queda la puerta que podríamos llamar de “emergencia”, situada en el recodo de la subida, pegada a la torre sureste (lo que hoy existe, con el barandado de postes o maderos, es todo nuevo). Así, si el pueblo era ocupado y la subida del castillo al inicio de la carrera (con su puerta de acceso, similar, quizás, a la de arriba; estaba a la altura de la almena del campanillo; aún está el hueco hecho en la base de la torre para atrancar la puerta; y la garita arriba) interceptada en sus calles de salida, siempre podrían entrar y salir por la otra, la cual por su situación nunca podría ser bloqueada (sin olvidarnos de los famosos subterráneos o pasadizos, desde el castillo hasta la acequia y el río). Y todo el muro de la nueva puerta del castillo fue engrosado y protegido con una elevación de las almenas, pero de mampostería (esto permitió su conservación; el resto, de sillares, ya había sido arrancado).

             Las reformas del arzobispo en el castillo de Mesones (además de la capilla) fueron encaminadas, pues, a dotarlo de una mayor comodidad para sus ocupantes, convirtiéndolo en un auténtico palacio (el lado oeste), y sin descuidar, como hemos visto, la función defensiva del mismo, demostración siempre del poder y autoridad del señor del castillo. En relación con la época de construcción del castillo templario, mucho había ya cambiado. Pero, a pesar de todo, el arzobispo parece que no vio llegar los tiempos “modernos”, quedándose anclado todavía en la vieja Edad Media; quizás, era ya demasiado “mayor”. Toda la obra, el empeño y el gasto de D. Lope para poder transmitir a sus herederos un patrimonio que se antojaba imperecedero, que propagase a la vez con él en el tiempo su figura (y, con ello, su propia inmortalidad) no pudo adaptarse después a los nuevos tiempos que venían, y sus herederos ya no continuaron la obra. La situación del castillo en lo alto de la montaña, alejado de la vida en la villa, las dificultades del acceso, el camino demasiado empinado para los carros; el viento, la lluvia, la nieve, el hielo y las tormentas, no harían al castillo de Mesones el mejor lugar para llevar una vida relativamente cómoda, al menos, en determinadas estaciones del año. Sus propietarios, poco a poco, lo irían dejando. Sin embargo, y a pesar de todo, al final, como vemos (estamos hablando de él), el arzobispo se salió con la suya, consiguió su objetivo, la “inmortalidad”.

               Quedan todavía muchos misterios por desvelar en este castillo, muchos enigmas que resolver, para poder conocer su verdadera historia, que también será de alguna manera la nuestra. Y ahora, precisamente, tenemos la oportunidad de hacerlo. Habrá quien tendrá que ir tirando todavía del ovillo, o como ya he dicho también a alguien, del carro. No nos podemos estar ahora parados, precisamente, ahora no. Y mientras lo hagamos, al menos, seguiremos dando vida a Mesones. Nos servirá para conocer también, como hemos dicho, nuestra propia historia, nuestras raíces, nuestra identidad. Si no lo hacemos, o si esto se perdiera, si se cortan las raíces, si pierdes lo que es tuyo, perderemos también nuestra propia identidad y seremos, simplemente, un bulto sospechoso.

               Como puede verse en este libro, al menos en esta nueva edición, no he perdido la oportunidad de poner fotos del castillo allí donde se ha podido; y es que el castillo de Mesones y su extraordinaria capilla, es para Mesones y los mesoneros la auténtica joya del pueblo, como se diría, “la joya de la corona” (y la mejor manera también de “vender” Mesones, como ya dijimos). Sin olvidar tampoco su maravillosa torre mudéjar, tan poco conocida y valorada y, sin embargo, “patrimonio de la humanidad”; como lo es también la techumbre mudéjar del castillo, como dijo algún autor, y como ya dijimos en este libro, aunque lo tengamos que repetir, uno de los “monumentos más bellos de Europa”. No esperamos ya a estas alturas que Carlos, con su péndulo, encuentre en el suelo de la almena alta, o en cualquier otra parte del castillo, el famoso tesoro de los templarios. No hace falta, porque el castillo de Mesones será a partir de ahora también para Mesones y los mesoneros, el auténtico Tesoro de los Templarios


II 

ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO

                         

         Construido por los templarios (con piedra del entorno; en un “paraje mágico”) sobre la década de 1250, los promotores del castillo serían éstos y el rey Jaime I, al que llamaban el “rey templario”. Todo de buena piedra sillar, con muros que tienen de media 2,80 m. de grosor, es una fortaleza, a todas luces, inexpugnable y, quizás, la más “cara” de Aragón. A pesar de desaparecer casi todas las almenas y matacanes de las seis torres (que ya no reconstruyó d. Lope), conserva todavía la grandiosidad y majestuosidad que siempre tuvo. Sus constructores lo concibieron, sin duda, para la eternidad, de la que hoy disfruta, arriba en lo alto, “entre la tierra y el cielo”. Su fisonomía es, quizás, única en España, y al que el escritor Eloy Morera ha comparado con el castillo del Crack de los Caballeros de Oriente Medio, construido por las órdenes religiosas y cuyo diseño pudieron traer a España con las cruzadas. Sigue también el modelo imperante en Europa en el siglo XIII, el Felipe Augusto, también traído de oriente, de castillo regular en su planta (para lo que hubo que adaptar el terreno con grandes subterráneos, típico de los templarios) y con camino de ronda en el alto de la muralla para facilitar una defensa eficaz por todos los lados (quizá, coetáneo del de Sádaba, de la orden del Hospital). La edificación se orienta hacia los cuatro puntos cardinales y, como apuntó García Atienza en su libro sobre los enclaves templarios, la construcción adopta las estructuras claves de la arquitectura religiosa, llena de simbolismo; las seis torres, como dice, son la clave: si bien son circulares por fuera, por dentro son hexagonales (al este) y cuadradas u octogonales (al oeste), siendo los números 6 y 8, como dice Eloy Morera en su libro del castillo, los números rectores de esta construcción (son catorce las veces que el Señor dijo: “el que tenga oídos para oir, que oiga”, seis veces en la Tierra y ocho desde el Cielo). La estructura física del castillo, como las de las iglesias medievales, conforma, pues, una compleja alegoría cristiana. Por dentro, los templarios lo concibieron, como dice Eloy, como un monasterio, con su claustro, de columnas cuadruples blancas, en medio, la capilla dedicada a la Virgen (culto introducido por las órdenes religiosas) en el muro este, y cripta abajo, y la puerta del castillo en otro extremo, muro oeste (puerta elevada, con rampa de madera en recodo y puente levadizo). Más de un siglo después de su construcción, el nuevo titular del castillo, el arzobispo de Zaragoza Lope Fdez. de Luna, lo transformó por dentro en un castillo-palacio, sin respetar la simetría, el orden y los materiales de la construcción templaria, pero perpetuó aquí el culto a la Virgen con la magnífica capilla de la torre este (considerada la capilla sixtina del arte mudéjar) que es “Patrimonio de la Humanidad”.

        El viento se ha ido. 

        Sólo se escucha 

        El silencio

        De los campos mudos. 

        Yermos sin destino. 

        Blanco polvo 

        De los caminos.

        Estepas sin fin

        De la tierra quemada

        Por el sol.

        Huelo a tierra

        Quemada. Huelo

        A polvo seco.

        La noche es larga

        Por los caminos

        De mi tierra.

 

 





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