LA GUERRA DE LOS DOS PEDROS, ENRIQUE DE TRASTÁMARA Y EL CASTILLO DE MESONES
LA GUERRA DE LOS DOS PEDROS, ENRIQUE DE TRASTÁMARA Y EL CASTILLO DE MESONES
El castillo de Mesones sigue revelando sus secretos. En el Nuevo BAECA (Boletín de la Asociación Española de Amigos de los Castillos), nº 4, 2025, de título, Reflexiones sobre los castillos en los tiempos de Pedro I de Castilla (1350-1369), se dice lo siguiente:
“Interesante para nuestros objetivos, para entender el alcance de estos conflictos, es saber que en 1367 Enrique se refugió en el gran castillo de Mesones de Isuela, tras la citada segunda derrota de Nájera. Se trata de una fortaleza completamente italiana en mi opinión -aunque Cooper insista en sus paralelos franceses y sobre todo anglosajones, citando que el promotor estuvo en Aviñón entre 1353 y 1355-, y construida por Lope Fernández de Luna, arzobispo de Zaragoza (cargo que ocupó entre 1352 y 1382). Mesones se inició en 1367, y fue abandonado en 1379”.
Además, si le preguntas ahora a la IA en qué castillo se refugió Enrique de Trastámara huyendo de la derrota de la batalla de Nájera (*), sorprendentemente, te dice “en el castillo de Mesones de Isuela”, haciendo referencia también, claro está, como el anterior, al arzobispo d. Lope.
Bueno, de entrada, vemos ya que del castillo de Mesones e, incluso, de la vida y milagros del arzobispo d. Lope, no están muy al corriente los anteriores. Que en 2025 algún historiador desconozca todavía el verdadero origen del castillo de Mesones es, a todas luces, más que sorprendente.
A lo de fortaleza italiana, nos tenemos que remitir al artículo de este blog D. Lope y las influencias italianas en el castillo. Con esto lo comprenderemos ya muy bien todo.
Y lo de que “Mesones se inició en 1367”, no sabe uno ya lo que decir; o lo de que “se abandonó en 1379”, tampoco. Ya es extraño que si la construcción del castillo por parte de d. Lope se inicia en 1367, como dice, este mismo año ya se puedan refugiar allí tropas, con semejante castillo; es que no estarían aún ni casi los cimientos, y eso que se hacía sobre la roca. Tendría que haber propuesto, en todo caso, una fecha anterior, digo yo. Además, sería lo mismo.
Y es que por seguir inventando cosas, que no quede, cuando el rey no le da al arzobispo Mesones y su castillo (para que pueda poner su escudo en las obras) hasta el 21 de mayo de 1369, una vez había terminado ya la guerra de los dos Pedros, y dos años después de que Enrique y sus tropas se refugiaran en el castillo. Y hasta 1370 no es nombrado capitán de la frontera de Calatayud. O que en 1374 es cuando es designado para ostentar la capitanía de Zaragoza. Todo esto, pues, después de 1367, cuando Enrique de Trastámara y sus tropas se refugian, como hemos visto, en este castillo (sin duda, el castillo actual, si no, no lo habrían hecho aquí en Mesones nunca); aquí estarían seguros, en una fortaleza totalmente inexpugnable. Y esto aun cuando ya habrían debilitado muchos elementos defensivos de la misma desde 1363, como ya sabemos (almenas y matacanes, saeteras inutilizadas y alguna torre desmochada). Seguía siendo todavía este castillo de Mesones, a pesar de ello, un castillo inexpugnable, como fue concebido, con su todavía puerta en altura protegida por las dos torres más potentes del castillo, como bien nos dijo Eloy Morera, el descubridor del verdadero origen del castillo de Mesones. Por eso d. Lope ya no reconstruyó ni matacanes ni almenas, solo las del muro de la nueva puerta de entrada, y esto ya con mampostería, no con sillares como en el castillo original templario.
En este momento, Enrique y sus hombres harían ya en este castillo alguna pequeña reconstrucción de elementos defensivos, aunque fuera provisional, para protegerse mejor, y hasta que Enrique preparara desde aquí su partida segura a Francia, para volver después, dos años más tarde, para ser el nuevo rey de Castilla, después de la batalla de Montiel. Un rey de Castilla que estuvo, pues, en este castillo de Mesones, como lo pudieron estar otros, como el rey Jaime I cuando inaugurara este castillo en abril de 1263 (también, en abril).
(*) La batalla de Nájera, algunas veces llamada batalla de Navarrete, fue librada el sábado 3 de abril de 1367 cerca de Nájera (La Rioja) en el camino que conducía a Navarrete. Fue un episodio de la primera guerra civil castellana que enfrentaba al rey Pedro I de Castilla con su hermanastro don Enrique de Trastámara, el cual aspiraba al trono, implicando a Castilla en el conflicto internacional de la guerra de los Cien Años y en el contexto también de la guerra de los Dos Pedros que enfrentaba a Aragón y Castilla.


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